ALIMENTANDO A 7 MIL MILLONES: 7 LECTURAS OBLIGATORIAS

(Programa Mundial de Alimentos, 02/11/2011)

La población mundial está a punto de llegar a los 7 mil millones en momentos en que una de cada siete personas ya padece hambre. Para el año 2050 se espera que la población alcance los 9 mil millones. ¿Qué representa esto para la seguridad alimentaria y el hambre? Si desea leer más y formarse una opinión, le presentamos siete "lecturas obligatorias" con artículos que exploran los temas.

MOVILIZACIONES GLOBALES

(ATTAC España, 02/11/2011)

Marcos Roitman Rosenmann – Consejo Científico de ATTAC España

Las grandes manifestaciones que se han desarrollado en más de 80 países y casi mil ciudades del planeta, constatan el malestar general de cientos de miles de personas, anónimas la mayoría, que por primera vez, en algunos casos, salieron a la calle a mostrar su rechazo al poder de la banca, el capital financiero y las trasnacionales. Sin duda han existido otros motivos, pero en líneas generales ese ha sido el punto de unión que las identifica.

La actual crisis se expresa por el poder desmedido acumulado por los centros de decisión financiera. Poder que es proporcional a la pérdida de autonomía de la política. La balanza desde hace muchos años se ha desequilibrado en favor de los mercados. Las propuestas del G-20, lanzadas el mismo 15 de octubre, de seguir desregulando, se convierten en más de lo mismo. En otras palabras, apagar el fuego con gasolina. Los banqueros son perseverantes, y mientras queden leyes reguladoras seguirán buscando su derogación, en pro de legitimar inversiones especulativas de riesgo sin considerar las repercusiones sociales ni políticas, aunque ello suponga un suicidio en el medio plazo. La avaricia es el sino del capitalismo y no su excepción. Quienes hoy deciden no están dispuestos a retroceder ni un milímetro. Y la clase política prisionera de los mercados, tampoco reacciona. En este contexto, el panorama se vuelve gris y la atmósfera espesa. No hay quien tenga voluntad de poner el cascabel al gato o lo que es lo mismo meter en vereda a los especuladores, banqueros, empresarios y políticos corruptos. La política con mayúsculas, se bate en retirada. Postrados ante los amos de las finanzas, quienes practican la política chatarra prefieren arrodillarse y bajar la cabeza, convirtiendo el proceso de toma de decisiones en un complemento desde el cual garantizar el itinerario diseñado por las grandes corporaciones y sus magnates a fin de agrandar la brecha entre ricos y pobres. El costo es tremendo, no sólo se degrada la política al tiempo se produce una oligarquización del poder. Cómplices, sicarios, comparsas, títeres o meretrices, aplíquese el adjetivo que mejor convenga, la clase política se ha transformado en el problema y no en la solución. Descrédito, mediocridad, inoperancia, arrogancia, egos desmesurados, son algunos de los nuevos rasgos distintivos de las elites del capitalismo global.

Sin duda, cuando en Madrid, este 15 de octubre, medio millón de personas gritaban al unísono ¡que no, que no, que no nos representan!, estaban señalando su desafección a la clase política de arriba, tanto de derecha como de la llamada izquierda parlamentaria e institucional. Esta frase se coreó hasta la saciedad en todas las ciudades de España donde el movimiento 15-M convocó a la ciudadanía con el fin de rechazar las políticas económicas y la falta de consonancia entre las demandas sociales y las decisiones a contrapelo de los gobiernos. Esta demostración de fuerza y unidad hace abrigar esperanzas, pero señala sus límites. Resultaba curioso ver como esta consigna era voceada por todos los presentes, entre los cuales se hallaban militantes del PSOE, Izquierda Unida, progresistas, anticapitalistas, ecologistas e inclusive alguno que otro votante de la derecha.

Al concluir la manifestación el grueso de los asistentes abandonaba la plaza y volvía a sus hogares teniendo claro que en las elecciones legislativas del 20 de noviembre votará a su opción de siempre, se llame PSOE, UPyD o IU. Dos partidos y una coalición que han tenido representación parlamentaria en la actual legislatura, y salvo IU, en ocasiones contadas, las otras formaciones han seguido, a pies juntillas, los designios del FMI, el BM y las directrices del Banco Central Europeo.

¿Por qué entonces decidían gritar ¡que no, que no, que no nos representan!? ¿Hacia dónde apuntaba el blanco de sus críticas? Si la respuesta es un rechazo a los partidos, la corrupción y un sistema de representación bipartidista distorsionado, es un comportamiento esquizofrénico. No tiene sentido votar al PSOE y avalar la consigna, y no lo duden, había muchos votantes del PSOE en la manifestación y ninguno de ellos cambiará su intención de voto.

Este es el dilema que arrastra el 15-M, suma voluntades, moviliza y genera un halo de esperanza, al tiempo que optimismo, lo cual no es poco. Pero insuficiente. Hacer política supone amén de ejercer la crítica, disputar espacios existentes y crear otros alternativos. No basta salir a la calle y romper el estado de somnolencia, aquel en el cual se encontraba España antes del despertar alegre del 15-M. Indignarse es un punto de partida no de llegada.

No se trata de explicar este déficit organizativo, poniendo el acento en la heterogénea composición del 15-M, lo difícil de consensuar un programa, que lo tiene, o en los intentos de manipulación de unos y otros. En principio la heterogeneidad no se ha mostrado como una rémora, tampoco como una virtud. En su interior conviven parados, jóvenes, desahuciados, estudiantes, jubilados, amas de casa, intelectuales, profesionales y militantes sindicales y políticos. Pero es su escasa incidencia política en las instituciones reales del poder y su rechazo a utilizarlas para revertir la situación, donde radica su talón de Aquiles. Quien no tiene empleo no puede vivir esperanzado el advenimiento de la revolución. Tampoco lo hace quien es desalojado de su vivienda con su familia y se queda en la calle. No es posible refugiarse en la indignación.

El 15-M ha obtenido un gran logro, hacer visible el malestar global y poner en el orden del día el rechazo ciudadano a la práctica corrupta del poder económico y político. Pero no puede dejar de lado las esperanzas depositadas en su capacidad para ser un punto de inflexión en la crisis de la izquierda y la construcción de proyectos alternativos anticapitalistas. Pero tal vez no haya sido ese el objetivo de los indignados y el 15-M. Hoy, sin embargo se convierte en una necesidad si se quiere avanzar. Será por esta razón, que tras la manifestación del 15 de octubre, miembros de 15-M convocasen una asamblea en Sol para plantearse ¿y ahora qué? La pregunta sigue en el aire.

Artículo publicado en La Jornada.

LO LLAMAN DEMOCRACIA Y ES UNA DICTADURA

(ATTAC España, 02/11/2011)

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC

Los medios de comunicación afirman que el anuncio de que el gobierno griego podría convocar un referéndum para decidir si Grecia aprueba el segundo plan de "ayuda" ha hecho caer las bolsas y que constituye una amenaza para la estabilidad de la economía europea. Lo primero que sorprende es que se le tenga miedo a que el pueblo decida si quiere o no una "ayuda" cuando se encuentra en una situación tan difícil.

¿No será que los medios saben perfectamente que en realidad no se trata de ayudar sino de dar una vuelta más a la soga que los poderes financieros han puesto en el cuello del pueblo para salvar, un poco más y de nuevo, a los bancos acreedores de Grecia a costa del sacrificio de la población? ¿Acaso iba a tener problemas el pueblo griego para recibir ayudas si de verdad lo fueran? ¿Y por que temen que se produzca esta expresión de democracia si sabemos perfectamente que las economías van mejor cuanta más democracia haya? ¿No dicen que lo que buscan es mejorarlas?

La verdad es que esta reacción de los medios muestra una vez más el miedo atroz a la voluntad popular que tienen los llamados mercados, los grandes financieros, los bancos, las grandes corporaciones y la clase política corrupta que ha renunciado a su poder representativo para ayudarles a mantener sus privilegios. Tienen miedo a la decisión del pueblo porque son incompatibles con la democracia incluso por muy débil y tamizada que ésta sea. No quieren dejar que el pueblo se pronuncie porque tienen la seguridad de que lo que hacen es lo contrario de lo que quiere la gente.

En España, por ejemplo, las encuestas muestran que la inmensa mayoría de la sociedad no quiere que se siga dando dinero público a los bancos y, sin embargo, los líderes políticos -lo ha dicho recientemente Rajoy- afirman continuamente que eso es imprescindible. Su vergonzosa servidumbre a los poderes financieros les lleva a presentar como ineludible lo que solo es necesario para los bancos y las grandes empresas que destruyen empleo, a otras medianas y pequeñas empresas y riqueza productiva. El rechazo continuado a que la ciudadanía exprese claramente sus preferencias y la imposibilidad de que ésta decida lo que se hace o no con la economía significan nada más y nada menos que vivimos en una dictadura. Así de simple y así de sencillo.

¿Dónde está la democracia si no podemos hacer que los asuntos económicos, que al fin y al cabo son los que nos proporcionan bienestar y satisfacción personal, se resuelvan según la voluntad de la mayoría? ¿Cómo se puede decir que hay democracia si los gobiernos no gobiernan para el pueblo sino que son gobernados por las finanzas contra el pueblo, como estamos viendo día a día?

La continua imposición de políticas por parte de "los mercados", el hecho evidente de que los gobiernos representativos se pliegan a sus preferencias y dictados, la continua aceptación de la voluntad de los financieros y banqueros gracias al poder político, económico y mediático que han acumulado al margen de las instituciones democráticas muestra inequívocamente que vivimos bajo una auténtica dictadura. Hay que decirlo claramente.

Una democracia que se desvanece cuando se trata de gobernar el dinero y la economía no es una democracia de verdad. Lo llaman democracia pero es una dictadura. Y no tenemos por qué aceptar pasivamente todo esto que está pasando. Cuando un pueblo está sometido a un poder dictatorial tiene todo el derecho a rebelarse y a tratar de destruirlo. Es más, yo creo que lo indigno es no intentar acabar con él.


Ganas de escribir

NO SABEN, NO CONTESTAN

(ATTAC España, 01/11/2011)
 
Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Mi discípulo y colaborador Alberto Garzón intervino hace unos días en el programa de debate político de TVE, "59 segundos", y en un momento dado preguntó a los representantes de los partidos allí presentes que estaban proponiendo recortes de gasto público para salir de la crisis que dijeran un solo país que hubiera salido de una crisis como la actual por esa vía.

Nadie le contestó. Los representantes de los partidos que proponen esas políticas siguieron insistiendo en sus propuestas de recortes hablándose a sí mismos o a sus potenciales votantes pero sin tener en cuenta las objeciones de los demás, sin que el hecho de que alguien les indique que sus propuestas no han funcionado nunca les afectase lo más mínimo. Les da igual.

Es una anécdota que refleja cómo se hace política hoy día en España, la continuada pérdida de calidad de una democracia que permite gobernar o hacer oposición cada vez más al margen del debate, sin necesidad de recurrir al diálogo, sin oír a los demás y, por supuesto, ni siquiera a los propios votantes. Y, por tanto, sin que los políticos asuman responsabilidad alguna por lo que afirman o por las razones o sinrazones de lo que hacen. Da igual que el argumento que se dé para justificar una medida o una propuesta política tenga más o menos fundamento, que alguien lo ponga en cuestión de la manera más contundente. Ancha es Castilla.

La crisis está siendo un buen escaparate de este tipo de conductas precisamente porque se le está dando un tratamiento basado en el falseamiento continuo de la realidad y en la manipulación de la experiencia y de los datos para poder salvaguardar los intereses de los más poderosos.

A pesar de que después de aplicarlas en varias ocasiones nunca se ha logrado una mejora del empleo por su causa, se sigue afirmando que hay que llevar a cabo reformas laborales flexibilizadoras para salir de la crisis y combatir el paro. A pesar de que los escenarios que se han hecho en diversas ocasiones nunca han acertado, se sigue insistiendo en que los estudios demuestran que hay que disminuir la amplitud y cobertura del sistema de pensiones públicas para poder sostenerlo. A pesar de que con ello solo se está consiguiendo que las economías vuelvan a deprimirse, se continúa diciendo que las políticas de recortes de gasto son las que van a dinamizarlas. A pesar de que la estrategia de salvar a los accionistas de los bancos proporcionándoles dinero sin límite para que tapen sus agujeros de capital no está garantizando que se recupere el crédito, sino que más bien ha provocado lo contrario, los gobiernos insisten en que es imprescindible hacerlo para que vuelva la financiación, y se disponen a inyectarles otros vergonzosos cientos de miles de millones de euros.

Se han volatilizado muchas cosas en esta crisis pero quizá primera sea la rendición de cuentas en la vida política. Los partidos en el gobierno han podido hacer lo contrario de lo que habían ofrecido a los ciudadanos que los llevaron al poder, las autoridades han podido hacer una cosa y la contraria sin necesidad de justificar o de responder por sus comportamientos contradictorios. Se ha mentido continuamente, afirmando que los Bancos estaban bien para afirmar semanas más tarde que quebraban, que había brotes verdes que anunciaban la salida del túnel o que se habían llevado a cabo reformas que nunca se han aplicado.

En el caso de la Banca se llega al paroxismo dado su papel central como causantes de la crisis. Si escandalosas han sido las constantes inyecciones de liquidez y las ayudas incluso secretas para mantenerla artificialmente a salvo, quizá lo sean aún más las reformas normativas que le vienen permitiendo manipular constantemente sus balances, disimular el deterioro de sus activos y la pérdida de capital que le han venido provocando en los últimos años su gestión irresponsable y fraudulenta y las políticas que han promovido para lograr la generación artificial y desorbitada de deuda que va a hacer de esta crisis algo mucho más dañino de lo que hasta ahora hemos contemplado.

De nada de eso parece que haya que responder. Y eso pone de relieve que para salir de la crisis también es imprescindible establecer un sistema eficaz de rendición de cuentas porque solo de esa manera se podrá evitar que se continúen adoptando medidas contrarias a las preferencias ciudadanas y tan completamente inútiles para resolver los problemas como las que se están aplicando para fortalecer a la banca y a los grandes grupos empresariales.

La política económica se está convirtiendo, sin deliberación social posible y sin exigencia de responsabilidad alguna, muy especialmente en la Unión Europea, en un discurso totalitario radicalmente incompatible con la democracia incluso en su sentido más débil. Y es lamentable que a las puertas de un periodo electoral tan decisivo para nuestro país y para todos sus ciudadanos los grandes partidos hayan apostado conscientemente, en materia económica, por el autismo que denunciaron hace años los estudiantes franceses, es decir, por dar por buenas las medidas que proponen sin someterlas al filtro de la experiencia y del debate social, y sin proponer nuevos mecanismos de rendición de cuentas ante su electorado, bien sea cuando gobiernen o cuando están en la oposición (en donde, como hemos visto en estas dos últimas legislaturas, se puede ser incluso mucho más irresponsable y hacer más daño a la economía que desde los propios gobiernos).

Mientras no haya posibilidad de evitar que un líder como Rajoy advierta ya que va a dar más dinero a los bancos en contra de la opinión mayoritaria de la población, que se sigan realizando recortes en derechos sociales y estructuras de bienestar a pesar de que eso está en contra de los deseos de la inmensa mayoría, o que los grandes partidos y sus gobiernos actúen sin saber nada de ello y sin contestar a las demandas sociales costará mucho trabajo creerse que vivimos en una verdadera democracia, por mucho que nos ofrezcan votarles o no cada cuatro años, como si entre medias no hubiera pasado nada.

Artículo publicado en Sistema Digital.
www.juantorreslopez.com

SE ENRIQUECEN A NUESTRA COSTA

(ATTAC España, 27/10/2011)

Carlos Berzosa – Consejo Científico de ATTAC España

La crisis económica, que la están pagando quien no tiene la culpa de lo que ha sucedido, y de la que se benefician los responsables de lo que ha pasado, está poniendo al desnudo el escándalo de la sociedad en la que vivimos. El avance económico que ha tenido lugar en los países desarrollados, sobre todo desde el fin de la segunda guerra mundial, ha ocultado muchas de las miserias del capitalismo en el que vivimos.

El aumento de la tarta, y el hecho de que todas las clases sociales consiguieran aumentar el trozo correspondiente independientemente de la distribución, atenuó los conflictos sociales y los enfrentamientos entre las clases sociales que se produjeron a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Las proclamas revolucionarias dieron paso a las proposiciones reformistas. Por lo general, ya no se trataba tanto de acabar con el capitalismo, sino de reformarlo. Las clases trabajadoras mejoraron sus condiciones materiales y accedieron a bienes y servicios que eran impensables en periodos anteriores.

El periodo comprendido entre finales de los años cuarenta y principios de los setenta del siglo XX supuso la consecución de un crecimiento económico como no había tenido lugar en momentos históricos anteriores, mejoras en la distribución de la renta, y avances en la igualdad de derechos y oportunidades. Todo se alcanzó posibilitado por ese importante crecimiento económico y las mejoras en la productividad del trabajo, lo que favoreció los incrementos de los salarios reales de los trabajadores. La expansión del crédito al consumo amplió la capacidad de adquirir bienes a la clase trabajadora e intermedia. La consolidación del estado del bienestar sustentado en un sistema fiscal progresivo favoreció una cierta tendencia hacia la igualdad en las rentas y en las oportunidades. De forma que la economía consiguió el pleno empleo y ello fue compatible con una determinada cohesión social.

No fue oro todo lo que relucía, y en aquellos años de pleno empleo y mejoras sociales, seguían dándose desigualdades de diversa naturaleza, entre ellas la de género, al tiempo que había exclusiones sociales. Pero se habían dejado atrás las grandes privaciones que había sufrido durante décadas la clase trabajadora. Estas mejoras no son ajenas a la fuerza de los sindicatos, la presencia en los parlamentos con gran apoyo electoral, en muchos casos, de partidos de izquierda, y la división de Europa en dos bloques.

Estos treinta años gloriosos como los han calificado algunos autores, sobre todo franceses, no supusieron que se acabara con la explotación tal como es explicada por Marx, esto es, en términos científicos y no morales o humanistas, y no supuso el fin de las diferencias entre las clases sociales, ni la desaparición de las mismas como algunos autores preconizaban.

Al tiempo, además, de estos avances que se daban en los países más desarrollados y en algunos de los que se iban incorporando al grupo de cabeza, tenía lugar una gran desigualdad entre países, que se agrandaba con el paso de los años, y la pobreza y el hambre seguían presentes, incluso aumentaban en la economía mundial. Los países ricos se aprovechaban de los países pobres a través de diferentes mecanismos. De forma que la prosperidad de unos no era ajena a las miserias de los otros.

Este capitalismo regulado y capaz de hacer compatible hasta cierto punto el crecimiento con el pleno empleo y con determinados grados de cohesión social se acabó con la crisis de los años setenta del siglo pasado. Esta crisis a la que se tiene menos en cuenta, que la que hubo en los años treinta a la hora de analizar la actual, fue también profunda y duradera y ha tenido más repercusiones en lo que está pasando de lo que normalmente se analiza. De hecho es importante recalcar que los males presentes tienen su origen en la salida que el capitalismo, ante un movimiento obrero debilitado, dio a esa crisis de los setenta.

La globalización, el predominio de las finanzas, la desregulación, el fundamentalismo de mercado, tienen su origen en los años ochenta del siglo XX y fue la respuesta que se dio a esa crisis y al modelo capitalista anterior. Desde entonces el estado del bienestar ha sufrido constantes ataques, el pleno empleo ha desaparecido, y la desigualdad en las rentas se ha incrementado, prácticamente en todos los países desarrollados sin excepción, aunque en grados diferentes.

De todos modos, aunque el crecimiento en general ha sido inferior al que se dio en los treinta gloriosos, ha habido crecimiento y esto conjuntamente con los cambios habidos en el sistema a escala global y que ha afectado a la localización de la producción y a la forma de desarrollarse ésta, ha provocado demasiado conformismo en el mundo desarrollado. Estos cambios han afectado a los sindicatos tal como se habían organizado tradicionalmente, cuyo bastión principal se encontraba en la gran empresa. Al modificarse los procesos de producción y distribución las organizaciones sindicales pierden fuerza. La menor capacidad reivindicativa, aunque haya protestas puntuales con huelgas y manifestaciones, ha dejado el camino libre al capital que domina como hacía tiempo no lo hacía.
 
El conformismo se ha dado porque el capitalismo liberal de estos últimos tiempos, a pesar de todo los males que genera, ha utilizado instrumentos de alienación ideológica, con el predominio que ejerce sobre los medios de comunicación, y a lo que ha contribuido también la caída de los regímenes del este europeo, la debilidad sindical y la conversión de la socialdemocracia en social-liberal. Las clases trabajadores y las clases intermedias han seguido consumiendo, como consecuencia de haberse endeudado, haber disminuido el tamaño de las familias, y haberse producido en mayor escala que en periodos anteriores la incorporación de la mujer al trabajo retribuido. Se han acabado las voces de protesta, porque el capitalismo nos ha comprado con un plato de lentejas.

Mientras todo esto sucedía, el enriquecimiento de unos pocos ha contrastado con las dificultades de la mayoría para sostener esa carrera desenfrenada hacia el consumismo. Una de las esencias del capitalismo, es que este sistema se basa en el enriquecimiento de unos pocos basado en la explotación a los trabajadores. Este enriquecimiento difiere a su vez, según las fases por las que el capitalismo ha pasado, y por las formas en que este se desenvuelve. Desde que tiene lugar el capitalismo desbocado este enriquecimiento adquiere dimensiones escandalosas, pues no solamente se basa en la obtención de la plusvalía, sino en comportamientos ilícitos e ilegales, en muchos casos. Al final lo pagamos los ciudadanos asalariados de una forma o de otra.

La crisis ha puesto en evidencia todo esto, y el escándalo es mayor cuando frente a los recortes sociales, disminución de sueldos, despidos masivos, se ofrecen beneficios crecientes de empresas y bancos, grandes retribuciones a los ejecutivos, pensiones de lujo que ellos mismos se ponen, blindajes de sus sueldos, por los mismos que dicen que hay que favorecer el despido libre, eliminar la negociación colectiva, recortar las pensiones, y disminuir los impuestos. Ante este espectáculo de los prepotentes que nos tratan a los demás como ciudadanos de tercera clase, hay que reaccionar. El 15-O es una gran esperanza, algo se mueve en el mundo y hay que acabar con tanto privilegio. Lo que no se puede es ser cómplice de una situación que resulta a todas luces escandalosa.

Artículo publicado en Nueva Tribuna.

PROPUESTAS ELECTORALES COMO DIOS MANDA

(3500 Millones, 27/10/2011)
Les propongo un pequeño juego para este viernes previo al puente. Adivinen: ¿quién ha hecho estas propuestas a los partidos que concurren a las próximas Elecciones Generales?

1.- Un Pacto por la Inclusión Social que garantice, entre otras cosas, el incremento del gasto en protección social para acercarlo a la media de la UE (un 27% del PIB frente al 22% de España).

2.- Mejorar la cohesión de la sociedad a través de una política fiscal más justa y progresiva: reconsiderar los impuestos de patrimonio y de sucesiones y donaciones en las comunidades autónomas que no lo apliquen; mejorar la progresividad del IRPF y del impuesto de sociedades; e impulsar una tasa a las transacciones financieras internacionales.

3.- Reducir las desigualdades en el acceso a servicios esenciales como la salud, la educación de calidad y la vivienda: luchar contra el fracaso y abandono escolar que afecta al 30% de los estudiantes de enseñanza obligatoria; destinar el 5% de la vivienda construida o rehabilitada a vivienda pública de inclusión social.

4.- Implantar un sistema universal de garantías de rentas mínimas que corrija las ineficiencias del modelo actual; impulsar las Rentas Activas de Inserción; y poner en marcha planes ambiciosos de inserción laboral para las personas en riesgo de exclusión.

5.- Una política migratoria más justa y garantista: Pacto de Estado sobre inmigración que garantice los derechos fundamentales de los trabajadores extranjeros y de sus familias; respetar el derecho de arraigo y de reagrupación familiar; promover la interculturalidad y la libertad religiosa; cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).

Se equivocan. No ha sido ningún grupo de belicosos agitadores de izquierdas, sino la Comisión de Apostolado Social de la Compañía de Jesús en España. Por primera vez y de forma pública, los jesuitas han descendido a la arena política de unas elecciones generales para defender las propuestas que consideran más relevantes.

El documento Crisis prolongada, solidaridad reforzada –que fue presentado ayer en Madrid- es sencillamente intachable. Sus propuestas no solo trasmiten un profundo convencimiento ético, sino que son realistas y están enraizadas en la experiencia del trabajo diario en la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Hoy mismo Avaaz lanza una campaña contra los CIE inspirada en parte en el trabajo que realizan las organizaciones jesuitas por dignificar el proceso migratorio.

A diferencia de las aflautadas recomendaciones del portavoz de la Conferencia Episcopal –que en su referencia pública a las elecciones hizo todo menos repartir las papeletas del Partido Popular-, este documento no recomienda votar a ninguna formación política en concreto, sino exigir a todas ellas un compromiso básico con la defensa de la cohesión, la justicia y la dignidad de nuestras sociedades, que no son patrimonio de ninguna ideología. Es la voz inspiradora de los católicos en nuestro país, la que no se escucha tan a menudo.

11 MITOS SOBRE EL HAMBRE MUNDIAL


 Uno de los mitos más comunes acerca del hambre es que no hay suficiente alimentos en el mundo. De hecho, los hay. El hambre muchas veces es una cuestión de acceso. No hay suficiente comida para alimentar al mundo, la mayoría de los que padecen hambre en el mundo viven en África, y es sobre todo una cuestión de sequías y otros desastres naturales. Todas estas ideas son falsas, pero son un reflejo del conjunto de conceptos erróneos que existen sobre el hambre. A continuación 11 de los mitos más comunes - y la realidad que ocultan.

Mito 1: No hay suficiente comida para alimentar al mundo.
Realidad: Hoy hay suficiente alimentos en el mundo para que todos tengan los necesario para vivir una vida sana y productiva. Existe, sin embargo, la necesidad de ser más eficiente, sostenible y justo en la manera de producir y distribuir alimentos. Esto significa apoyar a los pequeños agricultores que constituyen la mayoría de los agricultores en el mundo en desarrollo, e implica  asegurar que tengan acceso justo a los mercados.


Mito 2: Resolver el hambre significa asegurar que las personas tengan suficiente de comer.
Realidad: El hambre también incluye el tipo de alimentos que se comen. Una buena nutrición significa tener la combinación adecuada de nutrientes y calorías necesarias para un desarrollo saludable. Esto es especialmente importante para bebés, mujeres embarazadas y niños pequeños.
 

Mito 3: Las sequías y otros desastres naturales son los culpables del hambre.
Realidad: Las comunidades que construyen sistemas de riego, instalaciones de almacenamiento y carreteras para conectarlas a los mercados son capaces de mejorar las cosechas. Entonces la gente puede sobrevivir incluso en tiempos de sequía. La naturaleza es sólo un factor cuando se trata del hambre. Desde 1992, la proporción de crisis alimentarias que están vinculadas a causas humanas se ha más que duplicado. Estos conflictos muchas veces están en el centro de las peores crisis de alimentos de hoy en día.
 

Mito 4: El hambre existe cuando la comida no está disponible en tiendas y mercados.
Realidad: Aunque haya mucha comida en los alrededores, las personas pueden pasar hambre de todas maneras. Muchas veces es una cuestión de acceso -  no pueden pagar los alimentos o no pueden llegar a los mercados locales. Una forma de ayudar es a través de transferencias de dinero y cupones electrónicos, que le da la posibilidad a la gente de comprar alimentos nutritivos en los mercados locales.
 

Mito 5: Todos los que tienen hambre en el mundo viven en África.
Realidad: De los que tienen hambre en todo el mundo existen casi mil millones de personas, más de la mitad viven en Asia y el Pacífico. El hambre también es una cuestión relevante en los Estados Unidos donde 50 millones de estadounidenses padecen de inseguridad alimentaria.



Mito 6: Hay demasiadas personas que pasan hambre en mi país para que me preocupe por el hambre en el extranjero.
Realidad: Una de cada siete personas en el mundo pasa hambre, lo que significa que una de cada siete personas no puede crear, estudiar, o alcanzar todo su  potencial como ser humano. Eso nos afecta a todos. El hambre frena el progreso en otras áreas importantes que conectan a las naciones, incluyendo la seguridad.
 

Mito 7: El hambre y las hambrunas no son fáciles de predecir y no se puede estar preparado.
Realidad: Existen herramientas para vigilar y predecir las tendencias en la producción de alimentos, así como los precios de los alimentos. Por ejemplo, el  Sistema de Alerta Temprana de Hambruna (FEWS NET) analiza los factores meteorológicos y económicos para alertar al mundo sobre la posibilidad de focos de hambre y de hambrunas.
 

Mito 8: El hambre básicamente es un problema de salud.
Realidad: Este problema también afecta a la educación y la economía. Los niños con hambre luchan por concentrarse, aprender, o incluso asistir a la escuela. Sin educación para ellos resulta mucho más difícil  crecer y contribuir al crecimiento de la economía nacional. Un estudio realizado en Guatemala demostró que los niños que recibieron alimentos fortificados antes de la edad de tres años crecieron hasta tener salarios un 46 por ciento superiores a las de un grupo de control.
 

Mito 9: La gente sólo sufre de hambre durante emergencias o desastres.
Realidad: Las emergencias son la causa de solamente un ocho por ciento de las personas con hambre en el mundo. Hay cerca de mil millones de personas padeciendo de hambre en el mundo que no se mencionan en los titulares y sin embargo se acuestan con hambre cada noche. Es por eso que los  esfuerzos a largo plazo como los programas de comidas escolares son tan importantes.
 

Mito 10: Hay problemas globales más urgentes que el hambre.
Realidad: Cuando las poblaciones tienen hambre, las economías sufren, la gente pelea, y los agricultores no pueden cultivar sus cosechas de manera efectiva. Tenemos que luchar contra el hambre para poder resolver los problemas ambientales, económicos y de seguridad.
 

Mito 11: No hay nada que podamos hacer para ayudar a personas que padecen hambre.
Realidad: Hay mucho que podemos hacer, incluso como individuos. Organizaciones como el PMA necesita el apoyo constante y los esfuerzos de sensibilización a nivel comunitario. Usted puede ayudar con eso. Comience dónde está ahora: en línea. Encuéntrenos en Facebook y Twitter, y comparta nuestros enlaces para que su red sepa más acerca de la importancia del hambre.

UN PANFLETO CONTRA LA DESIGUALDAD

(3500 Millones, 25/10/2011)


Tras el éxito de Stephan Hessel y su Indignaos, algunas editoriales se han animado darle una oportunidad al formato del 'panfleto', un libro breve y accesible que informa sobre la realidad al tiempo que llama a la acción para transformarla. Algunos de los agitadores más influyentes de la historia -como el británico Thomas Paine y su extraordinario Sentido común- hicieron del panfleto una verdadera herramienta de movilización de masas; así que, tal como está el patio, solo podemos desearle la mejor suerte a este nuevo fenómeno editorial.

QuinoPrecisamente una de estas colecciones (publicada por Icaria con el infeliz título de 'Asaco') abrió su catálogo con un libro que merece ser leído por mucha gente: Desigualdades internacionales. ¡Justicia ya!, del profesor de la Universidad Complutense Rafael Díaz-Salazar. En 100 páginas escasas, bien escritas y documentadas,el autor desarrolla un argumento fundamental: más allá de esta crisis, la desigualdad entre personas y entre países constituye el obstáculo definitivo al bienestar global. Podemos dedicarle todo el tiempo que queramos a recuperar la senda del crecimiento económico, pero el fracaso a la hora de cerrar las brechas entre ganadores y perdedores no solo supone el principal desafío ético de nuestras sociedades, sino que impedirá sentar las bases de un nuevo modelo de prosperidad económica y ecológica.

Los números citados en el libro son abrumadores: de acuerdo con los datos más recientes de la ONU, el 10% de los hogares más ricos del planeta concentra el 85% de la riqueza global, mientras que el 50% más pobre (los famosos 3.500 millones de personas) debe conformarse con el 1%. Las últimas décadas han visto un incremento de la desigualdad entre países y al interior de estos (incluyendo los desarrollados). El milagro económico de las economías emergentes ha elevado el nivel de vida de una parte de las poblaciones de China, India, Suráfrica o Brasil, pero este progreso ha magnificado la importancia relativa de la brecha de ingreso en estas mismas regiones. La desigualdad se replica en casi cada recodo de la organización social y familiar: desde el acceso a servicios básicos como la educación y la salud, al reparto de la carga fiscal, las oportunidades laborales o la disposición de recursos naturales.

La pregunta es qué podemos hacer con estos datos, y ese es precisamente el objeto de la segunda parte del libro, en el que el Prof. Díaz-Salazar desarrolla una agenda de 'justicia global'. No busquen sorpresas; en ella encontrarán, ordenado de forma didáctica e inteligente, el mismo rosario de medidas del que nos han oído hablar aquí en muchas ocasiones: fortalecer y mejorar la ayuda al desarrollo; explorar mecanismos alternativos de financiación como la Tasa Robin Hood; abordar la imprescindible reforma fiscal de los países pobres; o introducir impuestos ecológicos que equilibren la cargas y responsabilidades del calentamiento global.

No es una agenda nueva, pero eso no le hace perder relevancia. De hecho, creo que esa es precisamente la principal aportación del libro: explicar con claridad y contundencia política que existe una hoja de ruta posible para reducir las obscenas brechas de desigualdad que abochornan a nuestras generaciones. En otras palabras, un argumentario para activistas bien informados. No se me ocurre una utilidad mayor para este espléndido panfleto.

LA BANCA, EL FRAUDE FISCAL Y EL NEW YORK TIMES

(Sistema Digital, 20/10/2011)

El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EEUU el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EEUU y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el Presidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.

Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero, un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países. Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial (entre ellos, por cierto, el padre del President de la Generalitat, el Sr. Artur Mas).

Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme. Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa. Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times. El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa –según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total.

Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria. El caso más conocido es la gestión realizada por la ex Vicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, “el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal”. Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación. Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que “los ricos no pagan impuestos en España”.

Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súper ricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad. Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando.

Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Tal rotativo cita a Salvador Arancibia, un periodista de temas financieros en Madrid, que trabajó para el Banco Santander, que señala como causas de este silencio el hecho de que el Banco Santander gasta mucho dinero en anuncios comerciales, siendo la banca uno de los sectores más importantes en la financiación de los medios, no sólo comprando espacio de anuncios comerciales, sino también proveyendo créditos –aclara el Sr. Salvador Arancibia- “….medidas de enorme importancia en un momento como el actual, donde los medios están en una situación financiera muy delicada”. De ahí que tenga que agradecer al diario que se atreva a publicarlo, porque hoy, artículos como los que publica el New York Times y el mío propio, no tienen fácil publicación en nuestro país. Es lo que llaman “libertad de prensa”.

Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

MOVIMIENTO Y POLÍTICA

(La Vanguardia, 22/10/2011)
Las formas de transformación política sólo son eficaces situándose fuera del sistema político para obligarlo a cambiar
 
El 15 de octubre del 2011 marcó un hito en la emergencia de los movimientos sociales en la era internet. Cientos de miles de personas se manifestaron en más de mil ciudades de 82 países respondiendo a una convocatoria inicialmente sugerida por un grupo de Facebook llamado Propuestas Post-15M y asumida por Democracia-Real-Ya-Internacional y Takethesquare. La iniciativa se perfiló en una reunión de redes de activistas en Barcelona a inicios de septiembre convocando la manifestación global del 15-0 bajo el lema#unitedforglobalchange. Los manifestantes criticaban al capitalismo financiero causante de la crisis y a gobiernos percibidos como estando a su servicio. No hubo líderes ni comité de dirección. Sólo asambleas y redes locales conectadas en redes globales.

Paralelamente surgió otra iniciativa en julio de la revista Adbusters, radicada en Vancouver y especializada en la crítica de la publicidad. Difundió en internet la imagen de una bailarina danzando sobre el toro de Wall Street con una frase: "Nuestra única demanda: ocupa Wall Street. El 17 de septiembre ven con tu tienda". Esa fecha es el día de la Constitución de EE.UU. y la demanda era separar dinero y política. A partir de ahí grupos diversos empezaron a preparar la ocupación. Y simultáneamente indignados en todo el mundo decidieron por su cuenta asediar los centros financieros de sus países.

Tras las revoluciones árabes, las revueltas en Grecia, los indignados en España y Europa, la masiva movilización contra el Gobierno en Israel y la rápida difusión de ocupaciones y manifestaciones, con apoyo de los sindicatos en cientos de ciudades de EE.UU., la convergencia de las protestas el 15-0 señaló el carácter global del movimiento. Pero cada cual incluye sus propias reivindicaciones y proclamas. En Barcelona una asamblea propuso pasar "de la indignación a la acción" con el lema "Nuestras vidas o sus beneficios". En Madrid y otros lugares fueron consignas distintas. Y la web de los acampados de Nueva York hizo explicita la conexión entre movimientos: "De Tahrir Square a Times Square".

Y es que no hace falta liderazgo porque cualquier iniciativa se difunde viralmente por internet, sumándose a ella quienes están de acuerdo y añadiendo de su propia cosecha. Si hubiese un comité global de dirección sólo pequeños grupos de activistas se darían por aludidos. Si hoy se puede hablar del nacimiento de un nuevo movimiento social de alcance global es porque carece de liderazgo o ideología unificada y por disponer de internet como plataforma flexible de difusión de iniciativas, debate de ideas y coordinación de acciones.

Este movimiento en continua metamorfosis no puede ser encasillado política o ideológicamente. La inmensa mayoría son gente de todas edades y opiniones que se indignan por diversos motivos y coinciden en que no tienen confianza en los actuales canales de representación política. De ahí que intelectuales y dirigentes políticos vaticinan día tras día su disgregación mientras sigue subiendo como la espuma. O bien, tras reconocer su fuerza a regañadientes, acaban desdeñándolo por no tener resultados concretos, por no organizarse en un proyecto político. Tales actitudes revelan un desconocimiento de la práctica de los movimientos sociales en la historia. Los movimientos sociales tienen efectos políticos, frecuentemente fundamentales, pero no son políticos en el sentido tradicional del término, no se refieren a la ocupación del Estado. Los movimientos cambian la mentalidad de las personas y, por tanto, los valores de la sociedad, son fuente de creación y cambio social. Los partidos políticos trabajan sobre lo que ocurre en la sociedad para gestionar las instituciones que rigen la vida social. Cuando las instituciones pueden escabullirse del control ciudadano, parece que el poder es de los partidos y todo depende de resultados electorales. Pero cuando surge una distancia creciente entre representantes y representados, cuando el modelo económico, ecológico, de protección social o de modo de vida entra en crisis o es cuestionado, entonces los movimientos sociales son la fuente de renovación de la sociedad, el único antídoto contra la esclerosis de una política sometida a las fuerzas irracionales del mercado y a las racionales de la codicia.

Sin embargo, dícese, toda esa energía social tiene que canalizarse en opciones políticas. No siempre. Hay distintos ritmos del paso de lo social a lo político: lentos en periodos de estabilización, acelerados en momentos de crisis en donde se busca una nueva política. Por eso las crisis conducen a veces a opciones demagógicas y líderes populistas, paladines de la xenofobia y aventureros de la violencia. Pero también surgen voces y prácticas de profundización de la democracia que van cambiando las reglas del juego. Algunos partidos aprenden la lección y se apuntan al cambio para sobrevivir. Otros se atrincheran y descalifican. En ciertos casos se desintegran y a la clase política existente la echan a gorrazos, mientras su espacio empieza a ser ocupado por nuevos actores políticos impensables hasta entonces (ecologistas, piratas, alianzas electorales en torno a principios democráticos (control de los bancos, reforma de elecciones) o en defensa del respeto de derechos sociales (salud, educación, vivienda) ) en contraste con los partidos que aparentan defender intereses generales pero que en realidad defienden los del partido. Las formas de transformación política son variopintas y contextuales. Requieren movilización y tiempo. Y sólo son eficaces situándose fuera del sistema político para obligarlo a cambiar: vaciándolo de votos mientras no haya opciones válidas, imponiendo fórmulas de control de la gestión con desobediencia civil a políticas contrarias a los programas votados, defendiendo el control del ciudadano sobre el uso específico de sus impuestos, etcétera.

La única opción no es votar por uno u otro. Puede ser también elaborar e imponer reformas políticas que aseguren la participación ciudadana en decisiones concretas, mande quien mande. Cuanto más funcione la democracia participativa más efectiva será la democracia representativa. Otra política es posible. Pero sólo tomará forma tras un periodo de indignación y acción. La vida no termina el 20-N. De hecho acaba de empezar.