LA GRAN REGRESIÓN

(Le Monde Diplomatique, 9/12/2011)

Ignacio Ramonet
 
Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?


Notas
(1) Un billón = un millón de millones.
 
(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

LA DEUDA PELIGROSA NO ES LA PÚBLICA, ES LA DE LOS BANCOS

(El Librepensador, 8/12/2011)

Xavier Caño Tamayo - ATTAC Acordem

En manos de codiciosos inmorales
En España, el conservador Partido Popular ha obtenido mayoría absoluta en las elecciones; bien es cierto que absoluta por una ley electoral injusta. Semanas antes, periodistas, editorialistas y opinadores profesionales al servicio de la derecha proclamaban que, desaparecido en combate Zapatero, el triunfo del Partido Popular generaría la confianza automática de los "mercados". Pero los "mercados" han recibido el triunfo de los conservadores españoles con una prima de riesgo más alta y caídas en las Bolsas.

Y es que los "mercados", que han tomado descaradamente el poder (que la Unión Europea les ha entregado), actúan a su beneficio y antojo. Aunque en vez de "mercados" podemos escribir los nombres de seres de carne y hueso, así como de entidades financieras concretas. Porque -convenzámonos de una vez- los "mercados" son solo unos cientos de grandes grupos industriales, aseguradoras y bancos, entre los que destacan con luz propia Barclays, JP Morgan, Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citibank, Bank of America, Axa, Natixis, Société Générale, Banque Populaire-Caisse d'Épargne, BNP-Paribas, Deutsche Bank, UBS, Capital Group, BlackRock, Vanguard... más las dignas de toda sospecha agencias de rating que actúan como sicarios económicos.

Tras la desregulación y el descontrol financieros, y con el secreto bancario elevado a sacramento, la privatización por sistema y la reducción (o desaparición) de impuestos a quienes más tienen y atesoran hemos llegado a la "crisis de la deuda". Crisis que, como denuncia Susan George, "permite a los acreedores ejercer una especie de colonialismo sin necesidad de recurrir a un ejército ni a una administración imperial; antes en países en desarrollo y ahora en Europa".

Con el chantaje de la deuda, los "mercados" han llegado a la fase del expolio descarado de lo público. No se trata solo de que las deudas financieras privadas de bancos, aseguradoras u otras entidades financieras devengan públicas, porque se afrontan con dinero público; ahora quieren reducir al mínimo inversiones y gastos sociales para hacer desaparecer el modelo mínimamente social de cierto reparto de riqueza desarrollado desde los años cincuenta. Y puesto que lo privado es lo que priva, educación, salud, distribución de agua, transportes y energía (que antes parecían intocables) han de dejar de estar al servicio de la mayoría para convertirse en fuente de obscenos beneficios de unos pocos.

La austeridad fiscal es ahora el medio para dar el tiro de gracia a lo que resta de estado social en Europa. Pues, como denuncia Susan George, ningún país ha mejorado con la política de austeridad. Por tanto, no es la mejora económica lo que buscan, sino el cambio de modelo social. Por eso, Europa debería mirar a América Latina, que sufrió su crisis de deuda en los ochenta y noventa, pero reaccionó bien.

Brasil, Argentina o Ecuador dijeron no al FMI, a sus pagos de deuda y a sus austeridades. Y hoy, según Michael Reid (editor de The Economist para las Américas), "el buen momento económico de Latinoamérica es una gran oportunidad". No por una austeridad, sino a menudo lo contrario. Y así la CEPAL testifica que "la pobreza y la indigencia descendieron en América Latina en 2010 gracias a la vigorosa recuperación económica de la mayoría de países de la región".

En Europa, no cesa la crisis de la deuda y cinco gobiernos han sido descabalgados en elecciones desde 2010. Normal. Lo malo y preocupante es que los presidentes de Grecia e Italia han sido sustituidos sin convocar elecciones. Por decisión del poder financiero.

Si la deuda pública española, por ejemplo, es menor que otras, ¿por qué los "mercados" quieren más ajustes y recortes sociales? La deuda peligrosa de España no es la pública (algo más del 60% del PIB, mientras la alemana es el 83%). La deuda preocupante española es la de sus bancos, que en 2012 deberán pagar 200.000 millones de euros a otros bancos europeos.

Esa parece la razón de tanto ajuste y recorte. ¿Para que el Estado disponga de liquidez y pague su deuda?, con la que, por cierto, los "mercados" especulan y obtienen grandes beneficios. ¿O para ayudar a los bancos a pagar la suya? Quizás para que la señora Merkel duerma tranquila porque sus bancos alemanes cobrarán lo que les deben los bancos españoles.

Parece que la ciudadanía europea está en manos de granujas. Los "mercados", sus cómplices y sus sicarios.

NO EXISTE MANDATO PARA LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD DE LOS GOBIERNOS PP Y CIU

(ATTAC España 8/12/2011) 


Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Como era predecible, la mayoría de los medios de mayor difusión del país están presentando una imagen de lo ocurrido en las elecciones del pasado 20-N que no se corresponde con la realidad, y ello es consecuencia de que, en su descripción de los resultados electorales, no tienen en cuenta las enormes deficiencias del sistema electoral español. Al centrarse en el número de escaños obtenidos el día de las elecciones se ignora que tal mayoría de escaños no corresponde con la mayoría real del país. No es cierto, como están anunciando tales medios, que España se haya movido a la derecha. El hecho de que, excepto Cataluña y el País Vasco, todas las CCAA fueran azules (el color del PP) en el mapa gráfico del resultado de las elecciones, dio un mensaje falso de que España se había corrido a la derecha.

España (desde el punto de vista electoral) es toda la población que podía votar, es decir, el censo electoral. Pues bien, el censo electoral muestra que en las elecciones del 20-N el apoyo popular al Partido Popular fue del 30,27% que fue únicamente un 0,97% superior al que consiguió en 2008. Mírese como se mire, un incremento que es inferior al 1% del censo es un incremento minúsculo sobre el cual ahora se está montando todo el mensaje mediático de que la población española se ha corrido a la derecha. Es importante que esto se entienda porque según fuentes próximas a la dirección del PP, el señor Mariano Rajoy, presidente del PP, ha prometido a la señora Merkel que va a recortar 18.000 millones de euros en los próximos meses, que los medios de mayor difusión presentarán como resultado de un mandato popular que los datos muestran claramente que no existe, puesto que el PP no representa a la mayoría de la ciudadanía en España.

Una situación semejante ocurre en Catalunya, donde el partido gobernante, CiU, ha presentado los resultados de las elecciones como prueba del apoyo por parte de la población catalana hacia los recortes que han llevado a cabo al frente del gobierno. CiU ha obtenido sólo el voto del 18,8% del electorado catalán, es decir, de los catalanes que podían votar. Es por lo tanto una fuerza muy minoritaria en Catalunya. No llega ni siquiera a uno de cada cinco catalanes. No se puede deducir de estos datos que haya un apoyo popular a estos recortes, tal como el gobierno Mas está presentando los resultados de estas elecciones.

La gran noticia del domingo fue, no el movimiento de la ciudadanía a la derecha, sino el descenso muy notable del voto del partido socialista, el PSOE en España y el PSC en Catalunya. El PSOE pasó del 32,19% al 19,49% y en Catalunya del 31,7% al 17,1%. La pérdida de estos votos se debe, en gran parte, a la aplicación de políticas económicas de carácter neoliberal que han antagonizado a sus bases electorales.

La movilización mediática para acentuar un mandato que no existe
La gran mayoría de los medios de España son conservadores o liberales (en realidad neoliberales). Ello explica el mensaje que transmitieron inmediatamente después de las elecciones de intentar presentar las elecciones del 20-N como un movimiento de la población de los distintos pueblos y naciones de España hacia posturas conservadoras y neoliberales. De esta manera se está construyendo una interpretación de lo ocurrido en el 20-N como un mandato para recortar todavía más el escasamente financiado Estado del Bienestar español. El objetivo de mostrar el mapa electoral de España de color azul y Catalunya de un azul más intenso era precisamente afirmar que España es hoy de derechas.

Los datos, sin embargo, muestran una realidad distinta. Los votos al PP y a CiU han sido minoritarios (más minoritario el de CiU que el del PP). Y también es minoritario (muy minoritario) el apoyo a los recortes de gasto público social. Según el centro de investigación sociológico CIS, sólo un 2,7% de la población está a favor de los recortes del gasto público sanitario que han estado ocurriendo o que se está proponiendo; sólo un 3% favorece recortes en educación; un minúsculo 3,5% está de acuerdo con los recortes en pensiones y sólo un 9,8% favorece recortes en los servicios sociales. En cambio, más del 50% favorece recortes en Defensa.

En realidad, la población española está entre las poblaciones de la Unión Europea que creen que sus Estados deberían gastarse más en sus Estados del Bienestar. El 87% de la población española considera que el Estado debería gastarse más o mucho más en sanidad; el 87% cree que debería gastarse más o mucho más en educación, y el 83% cree que debería gastarse más o mucho más en pensiones. Es difícil alcanzar unos mayores porcentajes de apoyo al Estado del Bienestar.

Es más, la gran mayoría de la población no sólo favorece la expansión del gasto público en las transferencias y en los servicios públicos del Estado del Bienestar, sino que se opone a que la reducción del déficit público ocurra a costa de recortes en el gasto en tales transferencias y servicios. Frente a la pregunta "Suponiendo que las Administraciones Públicas se vieran obligadas a recortar prestaciones y servicios públicos, dígame si estaría a favor o en contra de que se recortaran los siguientes servicios", la enorme mayoría, (el 97%) están en contra de que se recorte en sanidad; el 97% de que se recorte en educación; el 97% de que se rebajen las pensiones; un 91% de que se reduzca el seguro de desempleo; un 83% de que se recorte en el capítulo de vivienda social. Es imposible encontrar porcentajes más altos en contra de los recortes que están teniendo lugar. Por otra parte, el 55% favorecía recortar Defensa.

Mírese como se mire, pues, no puede argumentarse que exista un mandato para realizar las políticas de recortes del Estado del Bienestar que están ocurriendo. En realidad, la gran impopularidad del gobierno Zapatero y de su partido, el PSOE, se debe a que llevó a cabo tales políticas de austeridad, en ausencia de un mandato popular. El argumento utilizado por la dirección de tal partido para explicar su enorme retroceso electoral (de que no se explicó bien a la población), carece de credibilidad, puesto que la gran mayoría de medios de información españoles apoyaron tales medidas de austeridad, proveyendo amplias cajas de resonancia mediática a sus argumentos.

La gran mayoría de la población entendió muy bien sus argumentos y, con razón, no los aceptó. La continua excusa del perdedor, aduciendo que fue derrotado porque no se explicó bien (el argumento que utiliza la dirección del PSOE) es la manera de justificar unas políticas públicas de austeridad que, además de ser innecesarias (véase Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, Hay Alternativas, en www.vnavarro.org), se están mostrando (tal como predijimos los autores de tal libro), contraproducentes.

Y lo que alcanza niveles de gran incoherencia es atribuir la victoria de PP a su programa electoral, incluyendo mano dura, con todo tipo de recortes en el Estado del Bienestar. Los datos mostrados al inicio del artículo señalan claramente que el hecho más llamativo del 20-N no fue el inexistente incremento de voto del PP, sino el colapso del PSOE, debido precisamente a los recortes que llevaron a cabo. Creerse que el voto del PP refleja un mandato popular para continuar tales políticas es de una incoherencia que, por desgracia para la democracia española, se reproduce con excesiva frecuencia en los mayores medios de información y persuasión del país.
Artículo publicado en El Plural.
www.vnavarro.org

DÍA DE LA CONSTITUCIÓN NEOLIBERAL

(El Periscopio, 6/12/2011)

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

No sé si podéis imaginar qué representó para mí y muchos otros la Constitución democrática de 1978. En una infancia con penurias económicas familiares lo que más se ha fijado en mi memoria fue –uno nunca sabe por qué elije unos símbolos y no otros- el "cuidado, calla, las paredes oyen". Ni en casa se podían esgrimir críticas al Régimen franquista no fuera a ser que alguien las escuchara y denunciara. Y a una niña –rebelde- eso le cuesta entenderlo. A fe que había motivos. El dictador que murió tranquilo y loado en su cama, lo hizo matando a los disidentes hasta la despedida. Léase las ejecuciones de Septiembre de 1975. Por Consejo de Guerra a aquellas alturas.

33 años después, nos encontramos con una Constitución reformada de urgencia sin consultar a los depositarios de la soberanía nacional, para fijar en ella el neoliberalismo. Ya pintó bien mal, la "celebración" del año pasado en "estado de alarma" por primera vez en democracia, debido al conflicto de unos trabajadores –privilegiados si se quiere pero asalariados al fin- como son los controladores aéreos. A quienes los medios jalearon como elemento de distracción de los problemas reales hasta la extenuación.

Parlamento disuelto este año a la espera que acceda al cargo Mariano Rajoy, por la gloria de nuestra Ley electoral que ha otorgado mayoría absoluta y todo el poder de decisión al PP con los votos de 10 millones de personas. Neoliberal de marca, si alguna marca pueden tener su indolencia y apatía, anuncia desde su aterrado silencio que compra sin ver la "refundación" de la UE decretada por Angela Merkel, con un napoleoncito –que por no perder votos en casa- le sale de la bragueta en la genial viñeta de Vergara. Observad las estrellas de la Unión en la papelera.

Y así es, perdemos soberanía, derechos y dignidad. Se destruye el sueño de la Europa de los valores que inspiró a los fundadores. La hija del presbiteriano alemán que se crió en la comunista Alemania del Este –en mezcla letal-, quiere imponer la disciplina. Se salta las "preciadas" Instituciones de la UE, como la Comisión –que es el ejecutivo oficial- para imponer el rigor presupuestario –que el país que dirige no cumple por cierto, pero ésa es otra historia-. Hecha la UE al modo y manera de la Alemania ya desde el Tratado de Maastricht, con los instrumentos financieros que decidieron, obteniendo claros beneficios que le llevan incluso a pagos negativos de su deuda, mientras al resto de los países nos desangran, ahora también quiere todo el poder. Consagrado en Tratados. Por lo que se sabe arbitrarán sanciones al que gaste más de lo estipulado. Han hablado de quitar el voto. Y esos castigos ejemplares los decide una élite de países de la UE que aún no nos han contado quiénes serán pero nos lo imaginamos. ¿Puede haber algo más antidemocrático?Rajoy, el dubitatitivo, sí tiene claro que quiere estar ahí: con el látigo. Sacando el dinero para lucrar a los especuladores de nuestra piel si es preciso, que lo será.

Nos están quitando todo lo esencial –empleo, sanidad, educación, servicios públicos-, vendiendo ("privatizando" le llaman) lo que pagamos con nuestros impuestos, para preservar un sistema dirigido a "tranquilizar" a los insaciables mercados, a los especulares que campan a sus anchas, en una senda que no tiene fin como ha demostrado el desarrollo de la crisis: tres años después de la caída de Lehman Brothers… y de las inyecciones –incesantes ya- de dinero público a los poderes económicos, ellos son las que mandan. Los que exigen cada día más beneficios a costa de lo que sea. De incrementar las desigualdades sociales, ante las que clama ¡la OCDE!… y muy pocos socialistas que se sepa. ¿Los datos de la realidad valen más que las presunciones de la religión neoliberal? ¿En qué sinrazón estamos viviendo?

Ni un solo país ha mejorado su situación con las políticas de restricción y ajuste, preguntad a los neoliberales convencidos, no podrán citaros uno. Por el contrario Latinoamérica despega, una vez que -sufrido el vía crucis en el que ahora nos hallamos nosotros-, aventaron a la mayoría de los portavoces del neoliberalismo en la tierra.

La inquietud de los economistas decentes lleva al Premio Nobel Joseph Stiglitz a preguntarse –según recojo en mi libro-: "En la mayoría de cada uno de estos casos la economía va de un descenso a la recesión y de una recesión a la depresión. ¿Por qué los países están haciendo de forma voluntaria que Europa esté detrás?".

Así "festejamos" los 33 años de la Constitución, devaluada y aún más amenazada. Apoyado el tinglado por otros poderes del sistema y la disuasión continua del pensamiento crítico. Con una sociedad adocenada que va donde le mandan y tiene los mismos redaños que los que soportaron 40 años de dictadura. Un espíritu servil que no se revuelve ante la desfachatez que justifica todos los recortes en "la tranquilidad de los mercados".

A la espera de la evolución del #15M y de todos los movimientos similares que bullen en el resto del mundo, el español empieza a dar muestras de estar cazando mariposas mientras bombardean nuestros cimientos. De apagar un fuego devastador portando jeringuillas con agua.
Durante muchos años éste sí fue un día de celebración, hoy lo contemplo con la misma preocupación que muchos otros. Forges, por ejemplo.

EL MOVIMIENTO 15M COMO CORTAFUEGOS

(ATTAC España, 3/12/2011)

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

La democracia se está desmoronando, pero sin embargo da la sensación de que se mantiene una calma tensa mientras las instituciones democráticas son recortadas y abandonadas a mejor suerte. Los gobiernos elegidos democráticamente son depuestos por sugerir consultas populares y las instituciones europeas dan paso al poder autoritario de dos únicos países, Francia y Alemania. Las conquistas sociales están siendo arrebatadas con mayor velocidad que nunca y hay un sentimiento de "conmoción social" que se adapta perfectamente al proceso descrito por Naomi Klein en "La doctrina del shock".

Probablemente estamos viviendo un cambio de época, poco perceptible porque los seres humanos tenemos la mala costumbre de no inscribir los fenómenos sociales en una perspectiva histórica completa. Día a día la base de nuestro sistema político y económico se retuerce y los importantes sobresaltos que observamos son analizados únicamente con el criterio de la espontaneidad. No obstante, estoy convencido de que estamos en mitad de un proceso rupturista. La duda estriba en que no sabemos hacia dónde vamos.

El pasado abril acudí invitado a la Universidad de Granada como ponente en un ciclo de homenaje a Saramago. En nuestra mesa estábamos Carlos Taibo y yo mismo, y reflexionamos públicamente sobre cómo la izquierda no había podido rentabilizar una situación que objetivamente era de insurrección generalizada. El paro, la falta de acceso a la vivienda, la precariedad, el incierto futuro… todo apuntaba a un estallido social. Hablamos (puede escucharse aquí) de que existía una calma tensa que tarde o temprano saltaría por los aires. En realidad faltaba sólo un mes para la gran manifestación del 15 de Mayo, pero nosotros no sabíamos la transcendencia que tendría.

El deber histórico de la izquierda ha sido canalizar la frustración generada por el sistema y convertirla en un elemento de acción política que fuera dirigido hacia un nuevo sistema político y económico. Pero la izquierda no había estado a la altura, y víctima de tantas derrotas en el campo ideológico y político se quedaba contemplando cómo la realidad pasaba de largo. Pero los movimientos sociales, fundamentalmente de izquierdas, supieron organizar una gran manifestación que atrajo a una gran parte de la población que se sentía frustrada. Se estaba canalizando esa rabia, si bien no era la izquierda clásica la que lo hacía (1).

El problema es que el 15M se nutrió de mucha gente sin cultura política. Mucha gente que estaba frustrada pero que mantenía una actitud poderosamente populista. Como dice Zizek, "el populismo, en última instancia, siempre está sostenido por la frustrada exasperación de la gente común, por el grito de 'yo no sé lo que pasa, ¡pero ya he tenido bastante! ¡No puedo más, esto debe parar!'".

El lema de Democracia Real Ya -"No somos mercancía en manos de políticos y banqueros"- se transformó así en un problema importante para dirigir la frustración en un sentido progresista. Porque la gente que acudía a las asambleas estaba muy cabreada, pero lo estaba sobre todo con el elemento visible (los políticos) y no tanto con el elemento invisible (los banqueros). Este segundo elemento, mucho más importante, era más complejo y más complicado de entender. Por eso muchos nos dedicamos en cuerpo y alma a la formación en las asambleas del 15M, procurando revelar el verdadero origen de la frustración. Horas y horas de charlas y conversaciones en las que tratábamos de convencer de que el político corrupto es un problema pero no el más importante ni el responsable original de la indignación.

Así pues, el elemento de formación política y económica invitaba a dejar a los políticos en segundo lado y centrar la atención en el sistema económico (como hacían la mayoría de puntos con los que DRY salió a la calle). Pero el elemento populista estaba también allí presente, mucho más vulgar y pobre. Y la lucha entre ambos enfoques sigue estando hoy en las calles, en cada asamblea.

La cuestión es que la crisis va para largo. Se están aplicando las reformas que más incrementarán la frustración social, como los recortes en sanidad, educación, el empeoramiento de las condiciones laborales, la reforma de las pensiones y las privatizaciones. Y como el propio K. Polanyi advertía, la desregulación agresiva y los avances ultraliberales son la antesala del fascismo, ya que éste último nace como intento social de protegerse ante los excesos de extender el libre-mercado. La frustración social, de hecho, puede ser más fácilmente canalizada por movimientos populistas y de extrema derecha, los cuales ofrecerán un culpable claro y externo (políticos, inmigrantes, etc.) y ofrecerán soluciones radicales.

Hay que tener presente ese escenario y esa lógica del "doble movimiento" de Polanyi. Y en este escenario, el 15M actúa de cortafuegos ante la subida espectacular de posturas populistas (dentro del partido de derechas por antonomasia, como es el PP; y dentro del nuevo y crecientemente influyente partido populista por definición, UpyD). Cuando la frustración crezca se alimentarán las movilizaciones sociales, y entonces y por suerte el 15M ya estará allí. Por eso veo al 15M no sólo como una universidad popular de reeducación política sino también como cortafuegos del auge populista.

Pero hay riesgos. Si dentro del 15M vence la postura populista, esa que cree que los problemas no son sistémicos y del sistema económico sino que son de otra índole (de "privilegios de la clase política", de "excesivo gasto público" y "auge de inmigración"), entonces el cortafuegos desaparecerá y se convertirá en un problema.

Mientras tanto, la izquierda tiene que pensar estratégicamente en una gestión política de esa creciente indignación. Porque su propósito sigue siendo el mismo: señalar que la responsabilidad de la indignación está en el propio sistema económico y en determinados actores como el sistema financiero especulativo. Por eso puedo decir que para mí hay tres frentes de lucha en esta enorme guerra, que son las del ámbito sindical, las de la calle y las de las instituciones (donde estamos los políticos de izquierdas). Hay que resistir las agresiones, canalizar la frustración y construir una base social revolucionaria y también hay que plantear un programa estratégico tanto económico como político. Esos son nuestros retos en este cambio de época.

Notas:
(1): En "La estrategia política del 15M", escrito tras la Asamblea estatal de Democracia Real Ya que tuvo lugar en Málaga en agosto, resumí los hechos acontecidos en la izquierda los meses previos al 15M y ofrecí mi visión del asunto.

http://www.agarzon.net/

¿SOLO LA IZQUIERDA O MEJOR TODOS LOS DE ABAJO?

(ATTAC España, 2/12/2011)


Juan Torres – Consejo Científico de ATTAC España

El periodo de perturbaciones financieras y sociales que estamos viviendo muestra muchas carencias y frustraciones. Creo que puede decirse con razón, como los propios dirigentes más conservadores reconocen, que el sistema capitalista está registrando una falla de extraordinaria intensidad. Podría hablarse incluso de su fracaso histórico. 35.000 muertes diarias por hambre y un sistema financiero internacional que está al borde de la quiebra generalizada serían suficientes para mantener con fundamento esa afirmación. Pero, al mismo tiempo, es imposible dejar de reconocer que se ha producido un fracaso paralelo de las organizaciones de la izquierda tradicional y de los movimientos alternativos a la hora de impedir que la crisis del sistema se haya resuelto con un avance sustancial hacia la superación del capitalismo y hacia el mayor empoderamiento de las clases trabajadoras y, en general, de la población que viene sufriendo su incapacidad para satisfacer las necesidades básicas de los seres humanos.

Es cierto que este segundo fracaso tiene su origen en una contundente ofensiva previa de las fuerzas del capital que no dudó en acabar con la vida de miles de personas con tal de soslayar cualquier atisbo de cambio social que perjudicara a los grandes poderes financieros, económico y mediáticos. Y que la derrota de las fuerzas de izquierda fue debida en gran parte a las formas muy antidemocráticas o incluso fascistas que ha venido utilizando el capitalismo neoliberal de nuestra época.

Y es verdad también que el fracaso no ha sido total si se tiene en cuenta que la forma en que se resuelve la crisis está levantado una oleada planetaria de indignación, una rebeldía que se hace notar cada vez con más fuerza que quizá sea el origen no solo de protestas más o menos puntuales y localizadas sino de un nuevo espacio de lucha social y de sujetos políticos de nuevo tipo y con mucha más capacidad de impulsar cambios que los tradicionales, como está siendo en España el 15-M.

Pero, en todo caso, es evidente que estos últimos se encuentran todavía en fase muy embrionaria y que de momento no son capaces de generar la fuerza necesaria ni para frenar la ofensiva del capitalismo neoliberal ni para constituir una alternativa deseada, creíble y a la que se le tenga temor por los poderes dominantes.

Por eso creo que está completamente injustificado continuar actuando desde las filas de las izquierdas como si nada hubiera pasado, ajenos a la impotencia efectiva que padece a la hora de proponer alternativas, de hacerlas atractivas para las mayorías sociales y de frenar los continuos a ataques al bienestar, a la democracia y a la libertad que se vienen produciendo.

En mi opinión este fracaso de las izquierdas no tiene que ver solo con circunstancias coyunturales sino que es la culminación de una serie de deficiencias y limitaciones históricas muy graves en el discurso y en la práctica que venimos realizando en las diferentes sensibilidades de la izquierda.

Creo que estas limitaciones podrían resumirse en un efecto principal: la incapacidad para influir en las condiciones que generan hegemonía y consenso social debido a diversas circunstancias que podrían resumirse en las siguientes.

Los discursos de la izquierdas siguen basándose en categorías intelectuales y formales que ya no entroncan con los códigos con los que la mayoría de la sociedad percibe los fenómenos sociales. Puede ser cierto que eso responde a un empobrecimiento de los modos de analizar el mundo y a una banalización de los códigos de percepción y socialización pero la realidad es que la terminología, los tonos, las formas y los iconos de las izquierdas más o menos convencionales no encajan hoy día con el lenguaje dominante en nuestras sociedades. La prueba de ello es que al mismo tiempo que las organizaciones más tradicionales apegadas a este tipo de discurso se hacen cada vez más ajenas a la población otras de carácter más abierto, de expresión más plural y lenguaje menos nominalizado, como pueden ser ATTAC u otras asociaciones y movimientos de este tipo, como la reciente Democracia Real Ya en el seno del 15-M, son capaces de desplegar mucha más influencia y capacidad de convencimiento e incluso movilización social.

Aunque pudiera ser cierto que este fenómeno sea el resultado de los ataques injustos, de la demonización por parte de los grandes poderes mediáticos o que provenga de otros mucho menos plurales y democráticos, lo cierto es que la vieja iconografía de la banderas, de las hoces y martillos o de los discursos de las grandes categorías de la mecánicas social del XIX no permiten que haya entendimiento, empatía, entre las izquierdas que se amparan en ellos y las gentes normales y corrientes a las que se apela.

En particular, las izquierdas tradicionales parecen seguir empeñadas en entender que los cambios sociales se producen a través de la acción de sujetos colectivos impersonales (la clase obrera, el proletariado), sin percatarse de que si bien las clases siguen siendo cada vez más nítidas y reales, lo más cierto es que los cambios no los realizan las categorías sociológicas sino las personas.

A las izquierdas les falta humanidad, en el sentido más lato del término, hablarle a los ojos a las seres humanos, rozarse con ellos (como, por cierto, pasaba en los primeros hitos de los movimientos obreros organizados), gozar y sufrir con ellos, en lugar de hablarles para llamarles a la acción desde la (falsa) seguridad de que conocen sus destinos y la forma en que pueden conquistarse. Es decir, haciéndose cómplices y no dándoles órdenes.

La mayoría de las izquierdas están ancladas además en discursos maximalistas que la inmensa mayoría de la gente considera hoy día completamente extemporáneos, como consecuencia de esa especie de disociación cognitiva entre sus respectivas formas de ver la naturaleza de los asuntos sociales e incluso en las de expresarlos verbalmente.

Por otro lado, las izquierdas vienen mostrándose completamente incapaces de gobernar la diversidad, incluso su propia diversidad interna. Sigue estando asociada a depuraciones, batallas cainitas, divisiones, secesiones y a todo tipo de rupturas. No por casualidad sino como fruto de lo que acabo de señalar. Cada sensibilidad de izquierdas se presume dueña de las claves que permiten interpretar lo que ocurre en el mundo y solucionarlo. La socialdemocracia es traidora para quienes están a su izquierda, pero la izquierda comunista tradicional es reformista para la que se cree más anticapitalista y ésta última perfectamente asociable a la anterior para las anarquistas o autonomistas, y así sucesivamente. Una patología que a su vez se reproduce en el seno de cada una como se puede percibir para cualquier observador incluso lejano de lo que ocurre en la izquierda.

Eso se traduce no solo en una falta de afecto de la sociedad a quien así se comporta sino también en una desunión me atrevería a decir que visceral que impide que las respuestas frente a las agresiones del capital sean eficaces.

Se trata, a mi juicio, de una herencia pesada que sigue haciendo que la izquierda se deje llevar por el mecanicismo que se transmuta en totalitarismo cuando se desenvuelve entre algo que tenga que ver con el reparto del poder por muy insignificante que este sea. No solo en el nivel operativo o de la acción sino en el de acuerdo sobre cuestiones básicas que es increíble que aún no estén resueltas de común acuerdo: el papel de la presencia en las instituciones, del trabajo sindical, etc.

Finalmente, creo que la izquierda paga muy caro también su incapacidad para "adelantar" a la sociedad lo que le ofrece, para anticiparle de alguna forma el tipo de mundo que desea alcanzar. Salvo casos muy excepcionales, y precisamente por ello muy valiosos, y sobre todo en procesos dirigidos por experiencias de participación popular más que por la izquierda tradicional, apenas tenemos entre nosotros experiencias de nuevas formas de organización económica, financiera, social, urbana… salvo casos, como digo, muy singulares y excepcionales. Algo muy diferente a lo que ocurría en los primeros pasos de los movimientos obreros organizados cuando se creaban cooperativas, vínculos de solidaridad personal y social muy visibles y experiencias de vida en común que permitían que los trabajadores comprobasen que valía la pena optar por otro modo de vivir y de actuar.

Todo lo anterior no puede ser ajeno al desprecio de las actividades formativas, a la escasa relevancia que se da a la consistencia intelectual de la militancia de izquierdas. Es tan significativo como lamentable que no existan experiencias de escuelas, de seminarios conjuntos, de medios de comunicación compartidos, de revistas… de izquierdas.

La cuestión estriba, pues, en reflexionar sobre si se pueden superar estas deficiencias.

A mi juicio no va a ser una tarea fácil porque se implican muchas dimensiones del problema y a muchos sujetos y organizaciones pero se trata de un reto al que están abocadas las diferentes corrientes y sensibilidades de la izquierda si no quieren ir desapareciendo y quedar definitivamente convertidas en resquicios de épocas pasadas.

El primer requisito que yo creo que hay que satisfacer es asumir que esta tarea requiere un esfuerzo gigantesco y muy sincero de convergencia. Es imprescindible unir fuerzas y llevar a cabo un acercamiento de análisis de la situación y de propuestas. Hay que superar la fragmentación, el ensimismamiento y el conformismo con ocupar una trinchera propia inexpugnable en torno a principios abstractos y cada vez más vacíos de contenido.

El segundo es el de asumir también que hay que poner en primer plano la movilización social en su más amplio sentido. El dominio del capitalismo neoliberal tiene el inconveniente de que es extraordinariamente agresivo y criminal pero la ventaja, desde el punto de vista de hacerle frente, que afecta a clases y capas sociales muy amplias, muchas de ellas ajenas a los espacios a los que tradicionalmente se ha asociado la izquierda.

Llamar hoy día solamente a las personas de izquierdas, apelar exclusivamente a la unión de la izquierda, puede ser un prerrequisito pero no un objetivo final porque esto sería limitarse a querer movilizar a un porcentaje ya casi ínfimo de la sociedad. Se trata, por el contrario, de actuar como catalizadores de la respuesta social más amplia posible, de todos y todas "los de abajo", teniendo en cuenta que las agresiones del neoliberalismo se producen no solo a las clases trabajadoras sino a pequeños y medianos empresarios, a autónomos o profesionales, a las clases pasivas, o a los jóvenes, a las mujeres, sin distinción de ideologías e incluso de posición social.

Para ello es preciso que las izquierdas recuperen su capacidad de interlocución con la sociedad y que no se dediquen a hablar con ellas mismas, que recuperen el sentido humano de la vida política, como decía antes, que humanicen sus discursos vaciándolos de categorías nominalistas para llenarlos de fraternidad, de sentimientos y de cercanía a la gente que no necesariamente comparte ni va a compartir jamás con ella los códigos de pensamiento y lenguaje.

La izquierda, además, debe ser consciente de que es imposible llevar a cabo los cambios sociales solo con sus propios partidarios o fieles, o jugando el partido "en casa", sino que hay que hacerlos con los mimbres que hay en cada momento, con la oposición de buena parte de la sociedad a la que no se puede hacer desparecer y caminando constantemente contra la corriente. Percibir que se actúa en un mundo complejo y en medio de una constante, inevitable y gran diversidad y aprender a actuar en estas condiciones es la gran tarea pendiente de las izquierdas y sin lo cual es imposible que puedan salir adelante sus propuestas de cambio.

Yo creo que si avanzamos en esas líneas de convergencia y empatía con la sociedad será posible abordar otros pasos de los que depende la quiebra del sistema de dominio en el que estamos: rompiendo su legitimación, haciendo saltar los consensos básicos del neoliberalismo, mostrando que sus instituciones no funcionan y presentando a la sociedad nuevas alternativas.

Los movimientos de indignados, el 15M, demuestran que son muchas las personas que están dispuestas a afrontar el reto de pensar y hablar de otro modo a la sociedad para desvelar y combatir las injusticias y la explotación. Lo harán con o sin las izquierdas tradicionales así que a éstas más les vale ponerse al día, quitarse los ropajes viejos y meterse en estos nuevos espacios de la política con inteligencia y humildad.
Artículo publicado en Le Monde diplomatique.
www.juantorreslopez.org

EL 15M, LOS NEOCON Y EL SENTIDO COMÚN

(Madrilonia, 1/12/2011)


La gestión de la crisis por parte del PSOE, destinada a satisfacer a los mercados financieros por medio de recortes sociales y reformas neoliberales en el ámbito laboral, fiscal y presupuestario, ha dejado allanado el camino para la victoria del Partido Popular.

Sin duda, dicha gestión de la crisis también ha sido uno de los detonantes del movimiento 15M. Desde la manifestación del 15 de mayo de 2011 cientos de miles de personas han salido a las calles hartos de pagar la crisis. Muchos han querido ver en el 15M un movimiento de izquierdas, pero la realidad es que su éxito no reside en escorar hacia un lado u otro el hecho político, sino en desbordarlo y desplazarlo hacia un nuevo lugar. Lo cierto es que el 15M ha conquistado algunas de las características que se venían arrogando los movimientos neocon para sí mismos, como la de ser movimientos transversales, sin más ideología que el sentido común. Por un lado, el 15M ha sido capaz de resignificar el protagonismo de las manifestaciones ciudadanas que, sobre todo en el caso de Madrid, parecían propiedad de los sectores más recalcitrantes. Y, por otro, ha venido a ocupar temáticas y malestares similares a los que han trabajado durante los últimos años los neoconservadores. La desconfianza hacia los políticos, el ninguneo hacia la ciudadanía, el sentimiento de indefensión y los miedos ante la precariedad son algunos de los malestares que comparten ambos modelos movilizadores.

Las temáticas sobre las que se apoyaban los discursos neoconservadores han sido volteadas y puestas a disposición de una nueva batería de propuestas políticas y movilizaciones sociales. Podemos decir que el 15M, a pesar de nacer en un momento en el que las pasiones tristes afloran con facilidad, ha sabido darle un nuevo sentido emocional y político a las movilizaciones.

El miedo a la desprotección y la incertidumbre sobre el futuro que recorre amplias capas de la sociedad, es la materia prima sobre la que intervienen los movimientos políticos que se aferran al pánico, al conservadurismo. El miedo y la incertidumbre ante el mercado laboral, el precio de la vivienda, la vejez o la enfermedad son sentimientos subjetivos, pero nadie puede negar que son propios de la (des)protección social que vivimos la mayoría de las personas.

Frente al miedo, el movimiento 15M ha crecido con discursos renovados. Sin renunciar a señalar los agravios fundamentales de nuestro sistema y sin olvidar el dolor, el malestar y las injusticias, el 15M se ha propuesto como un movimiento que opone el activismo al victimismo. Activismo en el sentido de recuperar la política en positivo para afrontar problemas de gran envergadura.

Los agraviados (jóvenes en paro, precarias, hipotecados, estudiantes, pensionistas o cualquier otro sujeto) no han aparecido públicamente apelando a la compasión, a la movilización de sus pasiones tristes, sino que han sido llamados y ellos mismos llaman a unirse en torno a la acción, indistintamente de la situación concreta en la que cada cual se encuentre. No existe la relación del agraviado y aquel que se suma a su causa, existe el indignado que defiende una causa que no le pertenece en exclusiva.

Lejos de caer en el centralismo, el 15M se ha basado en la sensatez de la organización en red y ha utilizado muchos de los mecanismos comunicativos que también venía usando la derecha neocon: redes 2.0, blogs, foros, etc. Todo ello puesto al servicio de la promoción de una causa que se mueve en los márgenes de la política tal y como la conocemos hasta ahora.

El 15M ha recuperado la política como hecho radical, que excede y pone en crisis el sistema establecido. Ha abierto la posibilidad de entender la política más allá de lo ya existente, más allá de las ideas y los actores ya conocidos. Al mismo tiempo no ha renunciado a denunciar los fallos formales del sistema como la Ley Electoral, la corrupción política o los recortes frente a la crisis. La crítica más profunda del sistema ha expresado con claridad lo que ya era un secreto a voces, que la crisis no la sufrimos todos por igual, que el sistema no lo hemos hecho entre todos, que el poder no reside en todos por igual. Estas afirmaciones básicas son las que han permitido dibujar un mapa distinto sobre la culpabilidad en esta crisis y también una descripción de los más perjudicados por la misma. El 15M ha puesto nombre y apellidos a los culpables y ha hecho un gran ejercicio de exorcismo de masas, levantando la culpa colectiva que la clase política y financiera ha querido endosar al conjunto de la sociedad.

El nudo que ataron las movilizaciones neocon, donde lo sensible y lo político, las emociones y las ideas quedaban unidas compartiendo un espacio de agitación frente a la política profesional y aséptica, ha quedado disuelto. Sin victimismos, ni sentimentalismos, el 15M ha devuelto la emoción a la política sin pasar por el peaje de la subordinación a las élites. Si las pasiones que moviliza la derecha neocon siempre pasan por conservar lo que tenemos y el miedo a lo que nos puedan quitar los demás, el 15M ha salido a la calle con la intención de perder el miedo, crear, atacar y señalar a los que realmente son los culpables de la crisis. De nuevo, la fórmula neocon invertida, un discurso sencillo, emotivo y efectivo que encierra una amplia declaración de intenciones.

La política deja de ser el monopolio de los políticos cuando la gente no se conforma con los caminos marcados (el voto cada cuatro años), y  desborda el eje que reduce el debate (izquierda-derecha). Entonces la política vuelve a ser algo vivo, algo que moviliza las pasiones de la gente. Pero es muy distinto apelar al resentimiento que a la indignación, no tiene nada que ver el victimismo con el activismo. La batalla entre las pasiones tristes y alegres seguirá definiendo el tablero de juego de la crisis.

IGNACIO ESCOLAR: SI ACABAMOS CON LOS POLÍTICOS, GOBERNARÁ BOTÍN



Mañana otoñal en Madrid, que se ajusta como un pintoresco guante a la majestuosa plaza de Oriente. En el elegante café del mismo nombre nos reunimos con Ignacio Escolar (“normalmente me sentaría en la terraza, pero hace frío, ¿no?”) y con él mantendremos una charla que será cualquier cosa menos fría. Es columnista del diario Público —del que fue su primer director—, analista político en diversos medios y considerado uno de los periodistas más influyentes del país, especialmente en el medio cibernético, donde su blog Escolar.net es un importante punto de referencia y donde goza de un enorme seguimiento en Twitter, nuevo escaparate para el periodista de la era digital. Ignacio Escolar conversa de manera amigable: habla deprisa y animadamente, con los cinco sentidos puestos en los temas que discute, y de vez en cuando puntúa la seriedad de nuestros objetos de debate estallando en una carcajada pirotécnica y contagiosa, especialmente cuando una situación que describe le parece irónica o surrealista.

En la entrevista tratamos diversos asuntos de tinte político, económico y social: el análisis de los resultados de las elecciones y el futuro del país, la crisis económica, la supuesta subordinación de los poderes políticos a los económicos, el porvenir de la clase trabajadora, la consciencia de clase, la monarquía, el sistema parlamentario, los sindicatos, los impuestos, el sistema de propiedad, la prensa y los periodistas, la televisión, la SGAE, historia, terrorismo…


ENTREVISTA EN RNE 3

(15M.cc, 30/11/2011)


El lunes de la semana pasada (21/11/2011), en el programa de Javier Gallego en RNE 3 llamado Carne Cruda, nos entrevistaron a varios representantes de proyectos vinculados de alguna manera con el #15M. Aquí podéis escuchar el programa completo que fue muy interesante:
Carne cruda - 15M: Presente! - 21/11/11 
«El cambio ya ha empezado. Arrancó el 15M en la Puerta del Sol y se multiplicó por todas las plazas de España y del mundo. No cambia el panorama electoral sino el día a día y por eso hoy ponemos sobre la mesa 6 proyectos que caminan solos dispuestos a cambiar el mundo: Ágora Sol Radio, es la emisora que nació en la plaza, Bookcamping, ordena libros con sustancia; Mediateletipos, rastrea los sonidos de la multitud, la Plataforma de los Afectados por la Hipoteca lleva bloqueados cientos de desahucios y la Fundación Robo, compone la banda sonora de este movimiento. Kurt y Couney, por cierto, también tienen derecho a voto.»
Aparte de nosotros que hablamos (brevemente, eso sí ;D) de nuestro proyecto 15M.cc, estuvimos acompañados en el estudio por gente de otras iniciativas apasionantes surgidas a partir del movimiento del 15M. Os ponemos a continuación el listado con enlaces a sus páginas y TW por si queréis leer más sobre ellas:




Ágora Sol Radio
Puerta del Sol. Madrid
Ágora Sol es una de las radios del Movimiento 15-M.
Aquí puedes descargar archivos [link]
Twitter: @AgorasolRadio






Bookcamping
We Are Everywhere
#Bookcamping es una biblioteca abierta y colaborativa nacida a la luz del 15 de mayo. #YesWeRead
Twitter: @bookcamping








Fundación Robo
Calahorra-Formentera
Proyecto musical colectivo que trabaja alrededor de la canción populista desde mayo de 2011
Twitter: @FundacionRobo








Plataforma de Afectados por la Hipoteca
Madrid
Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid
Twitter: @PAH_Madrid








Mediateletipos
España
News system about aurality, sound art, audiovisual culture and new media
Twitter: @mediateletipos

CINCO PREGUNTAS ABIERTAS SOBRE EL 15M: ENTREVISTA COLECTIVA Y DISTRIBUIDA

(Madrilonia, 30/11/2011)

1.- El movimiento 15M tuvo su última gran movilización el pasado 15 de Octubre, desde ese día no existe una nueva cita colectiva de esa magnitud y proyección internacional. El movimiento, por su propia lógica abierta y distribuida, tiene dificultades para producir momentos de síntesis, nuevos eventos. ¿Cómo podemos producir nuevos momentos colectivos?

2.- Superada por tanto la dimensión de evento existe un riesgo de que el movimiento se considere "cerrado" o "terminado". Que se entienda que las instancias de movimiento existentes son suficientes para abordar esta fase. Sin embargo, hacer política con el 99% o desde el 99% remite a una necesidad de una organización siempre abierta cada vez más y más incluyente y diversa. ¿Son suficientes las instancias que el movimiento tiene hasta ahora o es necesario generar nuevos -y otros-procesos organizativos? ¿De que tipo?

3.-Una de las carácterísticas más interesantes del movimiento desde su nacimiento es su carácter no-reivindicativo. Una preocupación por abordar las cuestiones no desde la queja y la protesta, sino desde la producción de soluciones y herramientas colectivas de transformación de la realidad, sean espacios de formación, paralizando un deshaucio o generando mecanismos legales de nuevo tipo. ¿Que tipo de herramientas son necesarias en ésta nueva fase en la que abordamos el problema de la destrucción de los servicios públicos, la falta de empleo, etc.?

4.- En las últimas semanas se han sucedido acciones de tomas de edificios para la construcción de espacios sociales o espacios de vivienda. ¿Cómo hacer para que dichas prácticas sean lo más abiertas y democráticas posibles? ¿Es posible diluir la figura del activista que impulsa procesos a los que luego se incorpora el resto de la gente-si es que lo hace- y pensar en formas de participación en "procesos comunitarios para cualquiera?

5.- Tras las elecciones del 20N parece que hay mayor presión hacia el movimiento para volverlo a codificar en los lugares culturales y conceptuales de los que había sido capaz de escapaz con suma inteligencia. Tanto la derecha como la izquierda tienen interés en llevar al movimiento a campos ya conocidos: Imaginario revolucionario tradicional, dinámicas de represión y antirepresión, política del enemigo, políticas identitarias que cierren la participación, movimiento reivindicativo clásico (Movimientos del NO, no a ésto, no a esto otro) ¿Cómo escapar de dichas dinámicas? ¿Cómo afirmar una política que vaya más allá de la memoria y se centre en la producción de nuevas preguntas para habitar mundos nuevos?

Puedes responder a alguna de las cinco preguntas o a todas. Puedes responder brevemente o con grandes textos. Intenta, eso sí, ser constructivo y respetuoso con las respuestas de los demás. Intenta que lo que respondas sea claro y, si quieres, escribe además tu mail o tu nombre o tu cuenta de twitter o facebook. Favorece que se siga hablando del tema. Por supuesto, difúndelo a los cuatro vientos.
Guillermo Zapata