LA NECESIDAD DE UNA SEGUNDA TRANSICIÓN

(Nueva Tribuna, 6/06/2012)

Vicenç Navarro
Discurso del Profesor Navarro en los actos de graduación de licenciatura de los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, el 25 mayo 2012.
Queridas Autoridades académicas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona y queridos estudiantes de esta facultad que os graduáis hoy en esta Universidad, de la cual me gradué yo hace medio siglo. Os habla entonces una persona de la generación de los años cincuenta y principios de los años sesenta que habla y da la bienvenida a unos nuevos licenciados que espero compartan un proyecto en el que muchas generaciones anteriores hemos estado envueltos. Pero, antes de hablar de este proyecto, permitidme acentuar qué es un honor para mí que me hayáis elegido como vuestro padrino. Según me han dicho, ser padrino me otorga el deber de aconsejaros en la labor que tendréis que realizar a partir de ahora, cuando la población, a través de su Estado, os ha dado la licencia para que la sirváis, poniendo el conocimiento que esta Universidad os ha dado a su disposición. La vocación de servicio es un elemento definitorio de vuestra profesión.

Un instrumento central de vuestro trabajo es la Ley, así como la colección de intervenciones públicas y privadas, a través de las cuales el Estado ejerce sus funciones normativas y reguladoras. Algunos graduados de esta facultad seréis legisladores, otros seréis administradores del bien público, otros seréis jueces, otros seréis fiscales, otros seréis miembros de tribunales que afectarán de manera muy directa el bienestar y calidad de vida de la población. De ahí vuestra enorme responsabilidad.

Pero hoy os invito a que reflexionéis sobre qué es la Ley, incluyendo en nuestro país el sistema judicial, y si está o no sirviendo a la población. Y veréis que las respuestas a estas preguntas no son muy halagüeñas. De todas las ramas del Estado, el sistema jurídico es de los que tienen menos prestigio y respeto entre la población que, por cierto, lo financia. Permitidme que subraye esto. Sin infravalorar el sacrificio de vuestros familiares, y muy en particular de vuestros padres y madres –a los cuales quiero saludar y felicitar en este momento feliz de sus vidas- es importante subrayar que es la población la que, a través de los impuestos, os ha financiado estos estudios. Y es también la que financia el sistema judicial. Pues bien, es entre esta población la que, según las últimas encuestas, el sistema judicial es de los servicios menos valorados por la población. Y no sólo por su enorme lentitud –el caso claro de corrupción de Millet en el Palau de la Música es eterno y bochornoso- sino por su sesgo, casi siempre favorable a las estructuras de poder, a costa del ciudadano normal y corriente, que es la que financia el sistema jurídico.

Creo que la evidencia científica avala la tesis de que las leyes, sistemáticamente favorecen más a las estructuras del poder que a las clases populares. Y la gente lo sabe. De ahí su escepticismo hacia la Ley y hacia sus gestores. Y de ahí su escasa valoración. La población es consciente de este sesgo profundamente conservador de la Ley. Ejemplos de este sesgo conservador hay muchos. Si un conductor, por negligencia, atropella y mata a un peatón, es más que probable que termine en la cárcel. Si un empresario, por negligencia, es responsable de la muerte de uno o incluso varios obreros, les aseguro que no irá a la cárcel. A lo sumo recibirá una multa. El caso más reciente es el escándalo de la industrial del amianto. El mundo empresarial era consciente del impacto fatal de tal producto. Consecuencia de su producción, miles de trabajadores han muerto y continúan muriendo. Y ni uno de los empresarios ha ido a prisión. La gente lo sabe, y de ahí su escasa valoración del sistema judicial. Y se podría decir que, por desgracia, esta situación ocurre en muchos países. Pero es particularmente acentuada en el nuestro.

El descrédito del sistema judicial
¿Por qué? Aquí tenemos que hablar claro. La transición de la dictadura a la democracia se hizo en nuestro país en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras que controlaban el aparado del Estado. El mantenimiento de la Monarquía era un síntoma de ello. Y las fuerzas democráticas lideradas por las izquierdas apenas salían de la cárcel o habían vuelto del exilio. No era una relación equilibrada, y ello tuvo muchas consecuencias. Una es lo profundamente conservadoras que son las estructuras de este Estado, incluyendo el sistema jurídico y su cúpula, desde el Tribunal Supremo al Tribunal Constitucional. Hay múltiples indicadores de ello. Desde la negación por parte del Tribunal Constitucional del carácter plurinacional del Estado español al hecho auténticamente bochornoso de que el Tribunal Supremo lleve a los tribunales al único juez en España que se ha atrevido a juzgar los crímenes de aquel régimen dictatorial que dejó en su rastro más de 120.000 asesinados cuyos cuerpos todavía permanecen en lugares desconocidos. El bochorno de esta situación es enorme. Cuando ocurrió esto, el mayor programa de humor de EEUU, Saturday Night Live, hizo un sketch de humor señalando que de la misma manera que Bolivia, un país que no tiene mar, tiene, en cambio un Ministerio de Marina, España tiene un Ministerio de Justicia. El Tribunal Supremo desacreditó enormemente al Estado español, mostrando hasta qué punto ha estado en manos profundamente conservadoras. Hoy en Europa, la existencia de tal Tribunal Supremo es un bochorno. Es impensable que en la mayoría de países democráticos europeos se llevara a los tribunales a un juez que quisiera juzgar los crímenes del nazismo o del fascismo.

Esta situación, para cualquier persona con sensibilidad democrática, es intolerable. De ahí que vosotros tenéis que ayudar a cambiar esta situación. Es una tarea inmensa la de democratizar España, la de democratizar incluso el sistema jurídico, como parte de la democratización del Estado. Tenéis que ayudar a hacer la Segunda Transición pasando de la democracia muy incompleta que tenemos a una democracia mucho más completa que la ciudadanía se merece. Hay que establecer un sistema judicial al servicio de la población, y muy en especial de las clases populares. Hay que democratizar la ley y la gestión de la ley.

Pedir democracia hoy es subversivo
Ahora bien, en España exigir democracia hoy es casi subversivo. Se están aplicando políticas como las de austeridad y de recortes, que no han sido aprobadas por un mandato popular, pues no estaban en los programas electorales de ningún partido. Y muchas de ellas son incluso contrarias a la Constitución. Estos recortes, por cierto, están creando una enorme crisis económica además de social, pues disminuyen la demanda y generan la recesión, en camino de transformarse en depresión.

En esta lucha me permito aconsejaros que cuestionéis la "sabiduría convencional". ¿Por qué –debéis preguntaros- el derecho de propiedad del capital es sagrado, mientras el derecho al trabajo y a la vivienda es agua de borrajas? ¿Por qué no se conserva el derecho a la vivienda y en cambio se considera sagrada la propiedad? ¿Por qué se protege tanto a la Banca y tan poco al inquilino desahuciado?

Y aunque os parezca que la oposición a la democratización del Estado es enorme, sabed que si la causa que defendáis es justa, al final venceréis. Recordad que en esta lucha por la democracia sois continuadores de la lucha de otras generaciones, la de mis padres que perdieron la guerra defendiendo la República y un gobierno democrático, y que fueron brutalmente represaliados por ello, la de los años cincuenta que iniciamos la resistencia pacífica contra la dictadura, la de los años sesenta y setenta, liderada por el mundo obrero que consiguió terminar con aquella dictadura. Y no os olvidéis nunca que, aun cuando el dictador murió en la cama, la dictadura murió en la calle. La agitación social logró tal fin.

Pero la lucha por la democracia continuó durante el periodo democrático. Y aquí quiero saludar a los movimientos sociales, a los sindicatos y a los partidos políticos discriminados por una ley electoral que les penaliza, y quiero saludar también al movimiento 15-M, que es un aire fresco en este cambio. Sumaros a ellos porque la situación actual, donde los derechos sociales, políticos y laborales están siendo reducidos, vosotros, trabajadores intelectuales que gestionaréis la Ley, tenéis la oportunidad de que el derecho -que es hoy parte del problema- sea parte de la solución. Y ello se hará siempre que apoyéis a los más vulnerables frente a los más poderosos. Defender a los trabajadores, defender a los consumidores, defender a los usuarios de los servicios públicos y privados, defender a la gente normal y corriente que cada vez tiene menos voz.

Hoy la juventud, vosotros, tenéis enormes retos. El 50% de los jóvenes no encuentran trabajo y derechos elementales como la sanidad, los están eliminando. Una persona joven de más de 26 años ya no tiene cobertura sanitaria garantizada por ley. Estamos volviendo a situaciones que creíamos habíamos ya dejado atrás.

De ahí que la lucha, y no hay otra manera de decirlo, la lucha por la democracia, por los derechos sociales y por los derechos laborales, por el bienestar del país, son la misma lucha. Y termino ya, sólo para señalar que en los años cincuenta y sesenta, las facultades de la Universidad de Barcelona que más activas eran en la resistencia antifascista eran la de Medicina y la de Derecho. Os invito a que continuéis la lucha de vuestros antepasados, los estudiantes de derecho de entonces. El país ahora os necesita más que nunca, cuando nuestros derechos están amenazados. Seguro que lo haréis.

Un fuerte abrazo a cada uno de vosotros. ¡Salud!

TERRORISMO FINANCIERO AL ALZA: LOS MILLONES QUE FALTAN EN EL SUR HAMBRIENTO

(ATTAC España, 4/06/2012)
 

Joan Buades – ATTAC Mallorca, Investigador de Alba Sud

Mientras que nunca había habido en el Planeta tantos humanos pasando hambre (uno de cada siete, ¡más de 1.000 millones de personas!), Jean Ziegler, uno de los pocos suizos honorables, actualmente asesor de los programas de alimentación y de derechos humanos de la ONU, no se cansa de recordarnos que "el hambre no es una fatalidad, es un asesinato" que tiene unos beneficiarios claros, como el Deustche Bank, Goldman Sachs y otros "carroñeros" neoliberales. Incluso, los alimentos básicos están en manos de una economía de casino como si las necesidades de nutrición de enormes masas humanas fueran irrelevantes.

Entre los "detalles" que no aparecen en los medios de comunicación estándar y que permiten explicar el porqué de las cosas está la balanza fiscal negativa del Norte con el Sur. Quiero decir, la paradoja de que el Sur empobrecido mayoritario del Planeta subvencione, cada vez más, la minoría rica del Norte. A pesar del muro de obstáculos desinformativos que erige el cártel del régimen neoliberal (desde el FMI al Banco Internacional de Pagos pasando por la Banca Mundial o el G20) para que los principales perjudicados, los cientos de millones de desposeídos en situación crítica en todo el mundo, no sepan nada, comienzan a acumularse pruebas serias de cómo se perpetúa este terrorismo económico que tiene como efectos colaterales permanentes el hambre y la emigración de capital social básico del Sur.

Una primera pregunta relevante es de cuánto estamos hablando. Según el Center for International Policy, un prestigioso think tank independiente con sede en Washington DC, los flujos de dinero ilícito que se van del Sur hacia el Norte tendría un volumen anual entre siete y ocho veces superior a toda la ayuda oficial al desarrollo. En 2008, el volumen de dinero negro que salía del Sur para engordar el Norte oscilaba entre los 859.000 miliones y 1,06 biliones de dólares. La ayuda oficial al desarrollo fue en 2011 de apenas 133.500 miliones de dólares. Visto de otro modo, supone perder ingresos equivalentes a tres veces las remesas de dinero que los 215 millones de emigrantes en el Norte envían a casa, 372.000 millones de dólares el año pasado. Para el caso de África, el continente más empobrecido y con más personas hambrientas, entre 1970 y 2008 el Norte le habría extraído entre 854.000 millones y 1,8 billones de dólares. Con esta suma fabulosa, los africanos no sólo habrían podido cancelar su deuda externa total (de unos 250.000 millones de dólares en 2008) sino que, en el cálculo más conservador, les habrían sobrado 600.000 millones de dólares para erradicar el hambre, reducir pobreza y buscar sistemas de vida ecológicamente sostenibles con bienestar social para todos. La tendencia, por si fuera poco, es el incremento de esta rapiña: los flujos ilícitos hacia el Norte pasaron de 57.000 millones de dólares la década de los 70 a los 437 mil millones entre el 2000 y 2008.

¿Es la ciudadanía corriente del Norte, sin embargo, la gran beneficiaria de ese dinero robados en el Sur? En ningún caso, basta ver qué pasa en lugares como Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España. Con la excusa de la crisis, su ciudadanía se encuentra acosada con políticas de ajuste estructural neoliberal que hace pocos años sólo parecían reservados a Corea del Sur, México o la Argentina del corralito. La tendencia es que estos estados colapsen fiscalmente por la imposibilidad de poder devolver la deuda que les han endosado, como avisa para el caso griego la ong Tax Research, sostenida por las Trade Unions británicas.

Entonces, ¿quién se lleva los millones perdidos del Sur? Se acumulan las evidencias que quien hace caja son las grandes corporaciones transnacionales. Basta recordar que las 10 primeras a nivel mundial mueven más dinero que la India y Brasil juntos. Hace poco, desde Eurodad, una red independiente de vigilancia sobre la deuda y el desarrollo, se detallaban los múltiples trucos que utilizan las transnacionales para hacer ingeniería contable y evadir impuestos tanto en el Sur como en el Norte. Una de los más productivos es el maquillaje de los números a base de transferir artificialmente cantidades importantes a filiales localizadas en estados o regiones con fiscalidad baja o casi inexistente. En otro extremo, se pueden inventar facturas de compra-venta falsas para evitar pagar impuestos. Así, se calcula que entre el 45 y el 50% de las transacciones internacionales están hinchadas en más de un 10% para aumentar el provecho gracias al diferencial fiscal entre unas regiones y otras del Planeta, siendo África el área donde esta manipulación contable alcanza su cenit.

Este desnivel de recaudación afecta muy especialmente del hemisferio sur. La razón es que mientras los estados de la OCDE (el club de los más ricos) tienden a mantener un nivel de impuestos equivalente al 35% del PIB, en los estados menos desarrollados suele ser mucho más bajo. En África subsahariana, por ejemplo, apenas representa el 18%. Así, al recaudar muchos menos impuestos de media que el Norte, el Sur sufre mucho más acusadamente la evasión fiscal de las corporaciones. Obviamente, el coste en desarrollo humano y en capacidad de alimentación suficiente para toda la población de este robo es enorme.

El punto clave, en este contexto, es que las corporaciones no actúan, en realidad, de manera "pirata" sino que no hacen más que utilizar una "patente de corso" otorgada por el régimen neoliberal. Como corsarios, pueden sortear las haciendas públicas del Sur y del Norte domiciliando buena parte de sus flujos financieros en un archipiélago de paraísos fiscales que tiene en la City de Londres y en Wall Street sus zulos más letales. Así, el 21% de las filiales de las 50 primeras transnacionales europeas están domiciliadas en paraísos fiscales. De las 100 primeras compañías en la Bolsa de Londres, 98 tienen sociedades localizadas en el archipiélago corsario. Christian Chavagneux, redactor en jefe de la revista Économie Politique, avisa que la crisis financiera global ha exacerbado esta deriva parasitaria de las corporaciones hacia los paraísos fiscales. Mientras los EEUU han visto reducir notablemente su atractivo como destinatario del ahorro mundial, estados canallas como Luxemburgo acaparan activos financieros equivalentes a 2.285 veces la riqueza nacional. Por tanto, si realmente queremos ayudar a eliminar rápidamente el hambre en el mundo y hacer que haya justicia social entre el Norte y el Sur, se impone poner en primer lugar de la agenda social y política el fin de los paraísos fiscales. Con el fin de abolir los "derechos" neoliberales de corsarismo en favor de corporaciones como UBS, Repsol o Sol Meliá, la prioridad es eliminar el secretismo, exigir la transparencia financiera de las corporaciones, haciendo que todo el mundo sepa qué declaran en todos los países en los que operan directamente y a través de sus filiales. Entre las buenas noticias de los últimos tiempos, sin duda está la vertebración de una cada vez más visible y poderosa  coalición mundial de organizaciones socials independientes a favor de eliminar los paraísos fiscales para ayudar a las poblaciones humanas más vulnerables. En un contexto mundial tan potencialmente apocalíptico, establecer este tipo de conexiones y coaliciones es la mejor semilla para la esperanza.

Artículo publicado en ALAI

EL ACTUAL DESPOTISMO DEMOCRÁTICO Y SUS ALTERNATIVAS

(ATTAC España, 3/06/2012)

José Manuel Naredo – Consejo Científico de ATTAC España

La prolongada y profunda crisis económica que estamos viviendo ha tenido la virtud de iluminar la contradicción de fondo que se observa entre capitalismo y democracia. Las situaciones extremas motivadas por la crisis han evidenciado esta contradicción, que antes permanecía soterrada, al inclinarla normalmente con maneras bastante despóticas en favor del capitalismo y en contra de la democracia.
Hasta hace poco se suponía que el progreso económico mejoraría la situación de la mayoría de la población, evitando la precariedad y la pobreza y paliando las servidumbres del trabajo. Este progreso se veía espoleado por reivindicaciones sociales tradicionalmente orientadas, entre otras cosas, a subir los salarios y a reducir la jornada laboral y la edad de jubilación. Sin embargo, en los últimos tiempos ese progreso ha mudado en regresión al atentar sistemáticamente los gobiernos contra esas reivindicaciones mediante recortes de ingresos y derechos, no solo actuales, sino también futuros, de la mayoría de la población. Atendiendo a las presiones de la patronal, y con el pretexto de una crisis que oficialmente se presentaba como coyuntural, se han precipitado reformas de fondo en el mercado de trabajo y las pensiones que echan por tierra logros penosamente adquiridos por el movimiento obrero. Y estos cambios a peor se han forzado desde el poder, lo mismo en los países europeos con mayores derechos, salarios y pensiones, como Francia u otros países centroeuropeos, que en los más precarios, como España, Grecia o Rumania, entonando en tan diferentes casos la misma cantinela económica de la competitividad.

Estas agresiones a los derechos e ingresos actuales y futuros de la mayoría de la población, no sólo han acarreado la impopularidad y la pérdida de votos de los gobiernos que las fuerzan, sino también el descrédito de la legitimidad democrática que teóricamente las avalaba. Porque, si efectivamente existiera un gobierno del pueblo, no tendría sentido que se empeñara en recortar sus actuales y futuros ingresos y derechos. Pero el elitismo gubernamental corre parejo con la falta de participación ciudadana en la toma de decisiones importantes. Es más, los gobiernos acostumbran a hurtar el debate para imponer con urgencia decisiones sobre el marco regulatorio de las pensiones y del trabajo que deterioran las condiciones de vida de la mayoría de la población y que atentan contra la solidaridad y la cohesión social. Y los gobernantes justifican su poder para tomar estas decisiones porque dicen que han sido elegidos, olvidando por qué y para qué fueron elegidos y que si violan sus promesas electorales están deslegitimando su mandato. Hemos asistido, así, a la eclosión de un despotismo democrático apoyado cada vez más en un poder sin autoridad y en una legitimidad desprovista de confianza. Este poder sin principios ha venido olvidando que la ética más elemental de la democracia exige cumplir las promesas electorales y contar con la ciudadanía en las decisiones de gobierno ajenas a esas promesas.

Y, a la vez que se han sucedido las agresiones a los derechos e ingresos de la mayoría de la población, un rosario de políticos imputados en casos de corrupción ha venido pasando por los tribunales y aflorando en los media. Lo cual induce a preguntarse por el caldo de cultivo sui generis que los hizo proliferar, traspasando los teóricos filtros democráticos.

Existen dos posibles interpretaciones del tema. Una más restringida, que identifica la corrupción con delitos tipificados en el Código Penal, consistentes en utilizar las Administraciones Públicas para obtener lucros privados. Este enfoque considera el comportamiento corrupto como patologías individuales condenables que cabe denunciar y perseguir con más o menos ahínco, pero hace abstracción del contexto que las genera y que aparece como algo normal, que no llama la atención ni suscita la crítica. Hay que adoptar, así, otro enfoque más amplio para investigar ese contexto propicio a la corrupción que ofrecen las actuales democracias.

El foro sobre «Corrupción y democracia», promovido por el diario Público a finales de 2009 reflejó ambos enfoques. El enfoque más restringido, corrió a cargo de dos ponentes invitados militantes de los dos principales partidos que gobiernan el país: el PP y el PSOE que, tras reconocer la corrupción como patología que aflora en los tribunales, apuntaron la necesidad de reforzar controles e instrumentos que ayuden a paliarla. Sus razonables propuestas tuvieron la virtud de mostrar los límites hasta los que puede llegar este enfoque, al reconocer que los procesos de corrupción que estos controles detectan son más bien la excepción que la regla. Sin embargo, el introductor del Foro, José Vidal-Beneyto, adoptó un enfoque más amplio, apuntando que el problema no es el que enfrenta corrupción a democracia, sino el de la corrupción de la propia democracia y señalando como causa radical de este fenómeno la incompatibilidad de fondo que se observa entre capitalismo y democracia

[1]. Precisemos por este camino la forma que adopta esa contradicción tan bien ejemplificada en nuestro país, junto a la dimensión que alcanzan en él las prácticas corruptas.

Desde este enfoque más amplio, los casos de corrupción que se detectan vienen a ser la punta del iceberg de males mucho más extendidos, en nuestro caso heredados de la simbiosis entre capitalismo y medio siglo de despotismo franquista… y de una transición política que excluyó a los críticos del sistema, para reacomodar, bajo nueva cobertura democrática, las élites del poder que siguen tomando las grandes decisiones y favoreciendo los grandes negocios de espaldas a la mayoría. Las mismas Administraciones Públicas siguen estando parasitadas por los intereses empresariales o partidistas que mandan en cada sector… o en cada municipio, haciendo que trabajen a favor de estos de forma normal y que la corrupción prospere las más de las veces con cobertura legal. En el urbanismo se entronizó al "agente urbanizador" para que, en connivencia con los políticos locales, utilice a sus anchas la trampa de las reclasificaciones y recalificaciones de suelo. Así, operaciones y megaproyectos urbanos que durante el franquismo eran calificados de escándalos, se multiplicaron después, durante la democracia, revestidos de impunidad legal y de buen hacer político y empresarial

[2]. Iluminar este oscuro caldo de cultivo tan propicio a la corrupción es el primer paso para erradicarla. Lo cual exigiría avanzar hacia una democracia más participativa, que sustituya el actual consenso reservado y elitista, por otro más amplio en el que una ciudadanía activa e informada participe normalmente en las decisiones de gobierno. Para ello habría que establecer un marco institucional y una ética política que propicien esa participación informada a los distintos niveles de gobierno, desde lo local y sectorial hasta las escalas más agregadas. En este sentido apuntan las «buenas prácticas políticas» contenidas en la «Propuesta de axiomas de participación» que a continuación se presenta, elaborada al calor de las movilizaciones del 15-M, en la primavera-verano de 2011, que aportaron una corriente de aire fresco al entonces claustrofóbico ambiente electoral exigiendo «democracia real ya». Contexto que indujo a reflexionar sobre esa democracia real o verdadera enarbolada en las protestas, frente a la falsa o degradada existente.

La democracia, al albergar dos términos contradictorios, pueblo y poder, arrastra una indefinición tan amplia que le permite oscilar entre el despotismo y la acracia según el poder se divorcie o se fusione más o menos con el pueblo

[3]. Ahora que casi todos los regímenes políticos se dicen democráticos, es el grado de participación efectiva del pueblo en la toma de decisiones públicas el que marca el lugar que ocupan en el amplio abanico de posibilidades antes mencionado. Y esta participación no cae del cielo, sino que depende de la existencia de unas instituciones y de una ciudadanía activa e implicada que la propicien. Ambas han fallado en nuestro país, lastrado por una transición política que, como ya hemos indicado, supo reacomodar "sin traumas", bajo la nueva cobertura democrática, las élites del poder que siguen haciendo los grandes negocios y tomando las grandes decisiones de espaldas a la mayoría. Como también supo afianzar con éxito la reinstauración monárquica impuesta por Franco, desplazando los conciliábulos del poder desde El Pardo a La Zarzuela. Las nuevas protestas que vienen denunciando este statu quo que daba por buena la política oficial, abren horizontes de reflexión y de cambio ignorados por el bipartidismo reinante.

Las protestas critican la deriva despótica de la actual democracia, gobernada por una "clase política" que es, a la vez, instrumento y parte de la oligarquía imperante. Denuncian ese núcleo económico duro de empresarios buscadores de concesiones, contratas, privatizaciones… o "pelotazos" diversos y de políticos conseguidores, que facilitan el continuo asalto de lo público. Ambos, ensimismados en sus peleas de poder, muestran encefalograma plano en ideas y propuestas solidarias e ilusionantes para la mayoría. «Mucho chorizo y poco pan», sintetizaba una de las pancartas del 15-M. Las mencionadas movilizaciones de protesta rompieron la mansa apatía que venía otorgando impunidad a nuestros insignes "chorizos" e invitan a pensar y posibilitar los cambios en el sistema que serían necesarios para erradicar tan lamentable y despótica situación.

La reacción de los gobiernos frente a la nueva oleada de protestas ha sido también clarificadora. ¿Es propio de una democracia prohibir que la ciudadanía se reúna libremente en el ágora? No parece. Este gesto despótico es más propio de la tiranía. Sin embargo, esto es lo que acabaron haciendo como un solo hombre en Madrid los gobiernos central, autonómico y municipal, cuando impidieron el libre acceso de los ciudadanos a la plaza principal de la villa, la Puerta del Sol, acordonando los accesos, clausurando las correspondientes estaciones de metro y ferrocarril suburbano y apaleando con saña a quienes protestaban pacíficamente contra semejante atropello. Tan grave provocación represiva suscitó la protesta, la represión desproporcionada de ésta y las nuevas y más masivas movilizaciones de personas indignadas. Esta espiral se cortó porque no podía seguir permanentemente cerrada la Puerta del Sol, dando una imagen propia de un estado de sitio. Así, tras cuatro días de protestas, la masiva manifestación convocada por el 15-M ocupó de nuevo la plaza y volvieron a celebrarse en ella las asambleas.

Estos eventos provocaron reacciones y declaraciones que evidencian la naturaleza autoritaria de una nomenklatura próxima al poder cuyos hijos, a diferencia de muchos indignados, no solo nacen con el pan, sino con el piso debajo del brazo. Que el propio presidente del Congreso, José Bono, defendiera tan lamentables actuaciones diciendo que «la democracia se resuelve en las urnas, no en tiendas de campaña», mostró una demagogia impropia de un presidente de esa instancia teóricamente representativa de la democracia. Pues la democracia debe resolverse potenciando todas las instancias de participación ciudadana, desde las asambleas en plazas y barrios, hasta el propio congreso, como sugiere la Axiomática (elaborada en junio de 2011, por José Manuel Naredo y Tomás R. Villasante, a raíz de las movilizaciones del 15-M) que a continuación se presenta. Y una verdadera democracia debería incentivarlas, no reprimirlas, y saludar positivamente la labor realizada por 15-M en favor de una ciudadanía más activa y participativa.


¡No más atropellos!
Propuesta de axiomas de participación a respetar por gobiernos democráticos



[4] Cuando se le pregunta al 15-M que cuáles son sus propuestas, creemos que su principal y primera propuesta debería de ser exigir buenas prácticas políticas a todos los gobiernos, para evitar que se sigan produciendo los habituales atropellos a la ciudadanía que se ejemplifican más abajo. La siguiente propuesta de axiomas de participación, en los que debería apoyarse la democracia real que defendemos, las enuncia.

Nuestra idea es circular y enviar esta propuesta para que, tras ser discutida, corregida y enriquecida en las asambleas, pueda ser asumida por el movimiento. Se podría así contar con la propuesta positiva, realista y contundente, de exigir unas buenas prácticas políticas que permitan sacar los colores a quienes las sigan ignorando. Estas prácticas tienen además la virtud de situarse por encima de partidos y siglas políticas y de suscitar la aceptación de cualquier persona que no se vea condicionada por intereses mezquinos e inconfesables. Contribuirían, además, a reforzar y unir el movimiento con acuerdos que se sitúen por encima de las posibles divergencias que puedan surgir en el tratamiento de las distintas áreas temáticas.

AXIOMA 1.º: Un Gobierno democrático no puede tomar decisiones que afecten a la mayoría de la población sin consultar previamente a dicha población mediante referendo inequívocamente planteado y debidamente informado. El cumplimento de este axioma exigiría facilitar la convocatoria de referendo, a escala nacional, autonómica, local, e incluso de barrio o distrito, cuando la importancia del tema lo requiera o la población lo solicite, como es habitual en otros países con más tradición democrática.

Ejemplos de actualidad:
A escala nacional: No cabe decidir intervenciones militares sin consultar a la población mediante referendo. Como tampoco cabe aumentar la edad de jubilación, o los años de cotización, sin haber consultado previamente con la población las posibles opciones para financiar la Seguridad Social.
A escala autonómica: No cabe privatizar el Canal de Isabel II sin discutir las razones, ni consultar mediante referendo una decisión de este porte.
A escala municipal: No cabe hacer megaproyectos que alteren significativamente la estética de la ciudad y el bolsillo de sus habitantes, sin haber consultado previamente con ellos sus prioridades y sus preferencias.
A escala de barrio: No cabe convertir un parque público en un golf privado o "remodelar" una plaza sin que los vecinos directamente afectados participen tomando y orientando la decisión.

AXIOMA 2.º: Un Gobierno democrático no puede tomar decisiones que afecten a la mayoría de la población hurtando el preceptivo debate en los propios órganos deliberativos del Estado (parlamentos estatales, autonómicos, plenos municipales…) a base de negociar y pactar con los partidos políticos, a espaldas de cámaras o plenos, decisiones que luego se someten a simple aprobación por la mayoría previamente pactada. Estos pactos extraparlamentarios han pervertido el funcionamiento democrático de nuestras instituciones, al convertir muchos de los posibles debates en plenos y en parlamentos en meros simulacros sin valor práctico alguno, porque el resultado venía consensuado de antemano. Por eso, para desactivar estas prácticas de consenso oscuro y elitista, cabe pasar a los Axiomas 3.º y 4.º que resultan prioritarios.

Ejemplos de actualidad:
A escala nacional: No cabe acordar en sigilo, como lamentablemente se hizo, entre el PSOE y el PP la ley que abrió la puerta a la privatización de las cajas de ahorros hurtando, tanto el preceptivo debate parlamentario, como la consulta previa mediante referendo que debería haber requerido una decisión tan importante.
– A escala autonómica y local: Un ejemplo paradigmático de despotismo local y regional fue la ingeniería del consenso elitista tan hábilmente manejada por Florentino Pérez, para sacar adelante, ahogando la discusión en cámaras y plenos, con el acuerdo previo de todos los grupos políticos, incluida IU, el doble pelotazo de recalificación de terrenos y megaproyectos de la antigua y la nueva ciudad deportiva del Real Madrid.

AXIOMA 3.º: Para hacer viables los axiomas 1 y 2, un Gobierno democrático no puede precipitar decisiones que afectan a la mayoría de la población sin haber estudiado previamente todas las posibles opciones, informado con transparencia y facilitado que la ciudadanía debidamente informada participe en las diversas instancias (mediante referendo, en parlamentos, en plenos municipales, etc.) en la decisión del plan de acción que estime más pertinente. Pues además de los partidos y de los jueces, la democracia debe incorporar comisiones o grupos orientados a promover trabajos de planificación participativa, que ayuden a elaborar y priorizar propuestas a los distintos ámbitos de participación, incluyendo las asambleas al nivel más descentralizado, en barrios o pueblos (la experiencia de los presupuestos participativos indica cómo se pueden regular y hacer viables estas prácticas).

Ejemplos de actualidad:
– A escala nacional: Un Gobierno no debe acordar ayudas a la banca en compra de activos (por el 5% del PIB) y en avales (por el 10% del PIB), sin haber estudiado previamente los problemas que tiene la banca y sus posibles tratamientos, ni trazado planes a discutir y consensuar con transparencia en todas las instancias de participación (incluido el referendo, cuando la decisión afecte a la mayoría de la población o condicione el futuro del país, la región o el municipio, o el de sectores económicos o sociales importantes). Un Gobierno no debe endeudar al país (ampliando el déficit presupuestario y emitiendo deuda pública), ni gastar sus dineros alegremente (como ocurrió al principio de la segunda legislatura de Zapatero) sin debatir tan graves decisiones (en parlamentos o plenos municipales), ni someterlas a referendo.
A escala autonómica y municipal: No cabe anteponer megaproyectos llave en mano de olimpiadas, o de "operaciones" inmobiliarias o de infraestructuras o de demolición-construcción de barrios enteros (recordemos El Cabanyal), sin haber planteado, ni discutido planes de futuro más amplios, con diversos escenarios, que permitan la participación ciudadana en la toma de decisiones a todos los niveles implicados.

AXIOMA 4.º: Un Gobierno democrático tiene que incentivar y acoger con el máximo interés y apoyo institucional las leyes o propuestas surgidas por iniciativa popular. Hay que advertir que los referendos fruto de Iniciativas Legislativas Populares o de amplios movimientos sociales, de abajo a arriba, plantean las preguntas que se han debatido entre la gente. Mientras que los referendos que se plantean desde gobiernos suelen albergar preguntas con truco para conseguir que salga lo que se quiere desde el poder (para eso recurren a estudios previos de opinión). De ahí que corresponde a los movimientos sociales de base denunciar esos trucos para corregirlos o desactivarlos. Con esta distinción este axioma debería ser prioritario, porque la axiomática de la participación propuesta debería partir de la voluntad e iniciativa de la gente como base de la democracia, pero conviene aclarar que el orden en el que se presentan los axiomas no presupone ninguna jerarquía de importancia ya que, en el fondo, están relacionados (podríamos presentar los tres últimos como teoremas cuyo enunciado se asocia al cumplimiento de los axiomas 1 y 2, pero preferimos seguirlos llamando axiomas).

Ejemplos de actualidad:
En estos meses se ha presentado una Iniciativa Legislativa Popular para frenar la oleada de desahucios que esta provocando la banca y el desempleo, haciendo la propuesta de que sea suficiente la "dación" de la vivienda y no tener que seguir pagando al banco toda la cantidad adeudada, cuando el banco ya se queda con la casa. Pero a pesar de mostrarse de acuerdo altos dignatarios del PP-PSOE, esta propuesta no se someterá a referendo sino que tras breve debate seguramente se le dará carpetazo por el bipartidismo obediente a los bancos.

AXIOMA 5.º: Un Gobierno democrático no solo tiene que incentivar el buen funcionamiento de los instrumentos de participación y deliberación actualmente existentes (Axioma 2.º), sino que además tiene que apoyar con medios la extensión de estos instrumentos por todo el cuerpo social, a fin de cubrir el actual déficit de participación e implicación de la ciudadanía en la decisión, el control y la gestión de lo público.

Ejemplos de actualidad:
El movimiento del 15-M es una buena prueba de lo que puede ser la iniciativa desde la base, que ha escapado a la posibilidad de ser manejado o de servir a siglas o a dirigentes. Y, al proyectarse en las asambleas de barrios y pueblos, debería ser saludado como una auténtica profundización democrática, como por otra parte parece dicen las encuestas, aunque no lo sea por el bipartidismo reinante, temeroso de perder el monopolio del poder que acostumbra a ejercer en connivencia con las élites empresariales.

Aunque el orden de presentación de los axiomas va desde el poder a la base, las iniciativas más creíbles e interesantes van desde la base hasta el poder. Lo hemos comentado en relación con la convocatoria de posibles referendos. Para el movimiento surgido en el 15-M deberíamos proponer ya que se lance la reclamación de algún referendo concreto, como acaba de pasar en Italia o en Islandia. Por ejemplo, sobre el tema de los desahucios y la "dación en pago", sobre lo que hay mucho consenso, sobre el pacto del euro… o, en el caso de la Comunidad de Madrid, sobre el empeño del Gobierno de privatizar el Canal de Isabel II.

Si, como ha venido siendo habitual, el Gobierno decide y actúa sin tener en cuenta a la ciudadanía, evita el debate en los propios órganos deliberativos del Estado a través de oscuras componendas extraparlamentarias u otros ardides y no incentiva, sino que castiga, las iniciativas ciudadanas de participación, control y legislación, ese Gobierno no debe llamarse democrático, sino despótico o autocrático, por mucho que fuera votado en su día por una minoría suficiente del censo electoral.

Ejemplo a pequeña escala:
En un pueblo de la sierra de Madrid el PP sacó 295 votos (obteniendo la mayoría absoluta); el PSOE 188; Zaide 83; IU 44 (la oposición suma 315), y los nulos 40, en blanco 21, y abstenciones 287 (suman 348). Es decir, que con menos de un tercio de los votos posibles la Ley Electoral le confiere a un partido el Gobierno, y este se puede permitir no consultar a la población (que mayoritariamente no le apoya) en los siguientes cuatro años.

A la luz de lo anterior, cabe concluir que los votos no facultan a los gobernantes a comportarse de modo despótico, a ignorar e incluso castigar a la ciudadanía, hurtándole derechos y dineros con medidas, megaproyectos y prácticas corruptas que no habían sido ni siquiera explicitados en las campañas, como lamentablemente ha venido ocurriendo, haciendo alarde de malas prácticas políticas que el presente texto trata de denunciar y corregir.

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Notas
[1] Este enfoque se vio poco después plasmado en el libro póstumo de J. Vidal-Beneyto, La corrupción de la democracia, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2010.

[2] Sobre la refundación oligárquica del poder operada en España a raíz de la llamada "Transición democrática" véase J. M. Naredo, Por una oposición que se oponga, Anagrama, Barcelona, 2001, así como F. Aguilera y J. M. Naredo (eds.), Economía, poder y megaproyectos, Fundación César Manrique, «Economía & Naturaleza», Lanzarote, 2009 y J. M. Naredo y J. A. Montiel, El modelo inmobiliario español y su culminación en el caso valenciano, Icaria, Barcelona, 2011.

[3] Pues, como nos recordaba hace tiempo Agustín García Calvo, "en la sola palabra democracia (que une 'pueblo', demo, como genitivo sujeto de kratos, 'el poder', pretendiendo que signifique, no 'fuerza ejercida sobre el pueblo', sino 'fuerza ejercida por el pueblo', evidentemente sobre nadie) se contiene el germen de todas las falacias, aquellas en cuya virtud el pueblo elige a sus representantes y por lo tanto gobierna, sea dictatorial o democráticamente; lo cual, por definición, quiere decir que ya no hay pueblo (esto es, súbditos, contribuyentes, reclutas…, objeto en suma del poder) sino solo gobernantes". O que también, si de verdad el poder fuera del pueblo "estaríamos en la acracia, no en la democracia" (A. García Calvo, Apotegmas sobre marxismo, con motivo de la conmemoración del nacimiento de C. Marx, Ruedo Ibérico, París, 1970, p. 31).

[4] La versión inicial de este texto figura en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130924

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, n.º 117, 2012, pp. 131-139

LA CRISIS DE EUROPA, O EUROPA COMO EL PROBLEMA

(ATTAC España, 3/06/2012)

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Como en otros lugares del mundo, la crisis de 2007-2008 estalló en Europa con extraordinaria fuerza. El sistema financiero saltaba por los aires, docenas de bancos hasta entonces tenidos como baluartes de las finanzas más solventes quebraban dejando mostrar la fragilidad de unas estructuras patrimoniales forjadas en los últimos años a base de inversiones especulativas y operaciones arriesgadas, y con ellos cayeron como naipes las economías de sus diferentes países. Y como en tantos otros sitios, enseguida dejó ver también en Europa que no se trataba de una simple perturbación financiera sino que tras de ella se encontraban fracturas estructurales muy profundas: medioambientales, productivas, sociales, institucionales, ideológicas, políticas… De manera que era todo el sistema lo que en realidad estaba haciendo agua por distintas partes, aunque nadie hubiera querido darse por enterado.

La magnitud de los primeros impactos y del daño producido, como igualmente en tantos otros sitios, fue impresionante en términos de empresas y puestos de trabajo destruidos, activos y ahorros volatilizados, economía enteras desplomadas y sociedades que quedaban estupefactas ante el poder destructor de un tsunami que se llevaba todo por delante.

Pero enseguida la crisis comenzó a mostrar justamente en la Unión Europea un efecto devastador especial y mayor que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando se había hecho creer que la operación de ingeniería socioeconómica más reciente y vanguardista de la historia, la unión monetaria europea, iba a ser la defensa más firme frente a las marejadas que asolaran el planeta, resultó que toda su arquitectura se resquebrajaba sin ser capaz de proporcionar cobijo seguro a los países que habían confiado en el euro o el entramado institucional de la Unión Europea como el mejor recaudo para hacer frente a las desventuras.

Y en mucho mayor grado que en cualquier otro sitio, la inicial crisis financiera ha terminado siendo en Europa una crisis política de consecuencias impredecibles cuando a la caída de la actividad siguió una crisis fiscal sin precedentes y la aparición de un problema de deuda soberana que, ante la falta de respuesta adecuada por parte del Banco Central Europeo, se ha convertido finalmente en un problema político dramático y sin solución posible en el actual marco legal de la Unión Europa.

Las circunstancias que explican esto y que, por tanto, marcan los escenarios en donde posiblemente vamos a tener que movernos los ciudadanos europeos en los próximos tiempos son variadas y podrían resumirse en las siguientes.

a) El mecanismo que marca las coordenadas de la economía europea no ha funcionado correctamente, tanto por carecer de todas las piezas necesarias como por no estar bien ajustadas las disponibles. Europa no puede hacer frente a una crisis de regulación financiera con 27 supervisores, a una crisis de la deuda europea con 27 haciendas y políticas fiscales, a una crisis de demanda sin presupuesto, a una crisis financiera sin un verdadero banco central y a una crisis global sin ni siquiera una única portavocía o con instituciones en donde nadie es capaz de saber dónde reside el poder y quién lo detenta de verdad.

b) Desde el punto de vista de su capacidad de proporcionar estabilidad, protección, equilibrio y actividad, el euro es una moneda fallida. No solo no ha impedido los impactos asimétricos (como se sabía que iba a ocurrir dado su inadecuado diseño institucional y político) que ha generado la crisis sino que ha desarmado a unos espacios frente a otros y ha dado lugar a que Europa haya sido de facto intervenida y que algunos de sus países miembros estén sometidos y postrados al socaire de los mercados.

c) El modelo de generación y reparto del excedente impuesto con el euro y ahora predominante (de superávits comerciales en el norte y déficit en las periferias) implica un desequilibrio materialmente insostenible salvo a base de establecer una lógica redistributiva muy diferente a la actual y de la que expresamente reniegan Alemania y otros países centrales. En lugar de replantear el modelo, el capital alemán está imponiendo unas condiciones tan onerosas (aunque aún no sean del todo explícitas) a la Europa "periférica" que van a llegar a ser tan inasumibles y desventajosas para sus economías como para que antes o después se vean obligadas abrir el debate de la ruptura o salida del euro o, no se sabe si en el peor o mejor de los casos, una renegociación a la desesperada de extraordinaria dificultad y de resultados inevitablemente muy conflictivos. La situación extrema a la que se ha llevado a Grecia queriendo asegurar por encima de todo el cobro de sus acreedores pero impidiéndole generar ingresos para que pueda hacerlo es un buen ejemplo de las situaciones sin salida que se están produciendo.

d) Las políticas de "respuesta" europea frente a la crisis son en realidad fuertemente procíclicas, van a paralizar la recuperación de las diferentes economías europeas durante años, provocando asimetrías más fuertes, una gran desertización económica, descapitalización humana y social y que Europa se consolide como un simple espacio de oferta de servicios personales a bajo precio.
 
e) Ni en los años de expansión ni mucho menos en esta etapa de gran recesión, Europa ha sido capaz de consolidar una ciudadanía diversa pero cómplice y guardiana de Europa y consciente de los principios que implicaría su existencia como estado de estados y  nación de naciones y como referencia ciudadana. Por el contrario, las circunstancias anteriores han sembrado la desarmonía, los populismos, el fascismo… los valores que se suponía que la Europa unida estaba en condiciones de superar para siempre.

f) Finalmente, la puesta en marcha del modelo europeo dominante y de las políticas que lo sostienen y con las que se quiere hacer frente a la crisis es algo cada vez más contradictorio incluso con las formalidades más elementales de la democracia más convencional y por eso la insistencia en imponerlo está produciendo un auténtico aniquilamiento de la democracia en toda Europa.

Lo que ha ocurrido, en definitiva, es que en Europa la crisis global se ha convertido en la crisis de Europa y que la propia Europa, en lugar de ser el espacio institucional de la respuesta a la crisis, ha pasado a ser ella mismo el problema a resolver.

Por eso, en lugar de salir de la crisis en Europa se está volviendo a la recesión: no puede ser de otra manera porque lo que se hace, en lugar de tomar antídotos, es aumentar las dosis del veneno que hizo que nuestra economía fuese tan sumamente frágil ante una perturbación generalizada.

Europa no pude pretender salir de una crisis en última instancia provocada por la desregulación, la desigualdad, la desinstitucionalización, la precariedad del trabajo y la informalización de las relaciones laborales, la libertad absoluta de movimientos de capital, el privilegio de la especulación financiera, el desmantelamiento de los sectores públicos, la desfiscalización, la consolidación del poder monetario privado, etc. fortaleciendo todo ello para salvar patrimonialmente a los bancos y reafirmar la posición negociadora del capital. Así solo se llega aún más lejos del abismo en el que estamos.

Para salir de ahí hace falta que Europa deje de ser el problema y se convierta en la solución salvándose a sí misma y no solo al capital, asumiendo un nuevo horizonte, un nuevo tipo de equilibrio interno y, sobre todo, un reparto diferente de la riqueza y del poder. Europa no puede hacer creer que sigue siendo el proyecto de todos cuando es algo que cada está en poder de menos manos y cuando son los muy pocos los que se aprovechan de ello.

Publicado en OBJETIVO EL TRABAJO. Anuario de Relaciones Laborales 2012. UGT
Ganas de escribir

#luchacontraelhambre: EDUCAR, AGITAR, ORGANIZAR

(3500 Millones, 3/06/2012)


Gonzalo Fanjul

La semana pasada tuve oportunidad de participar en uno de los Encuentros POR (Piensa, Opina, Reacciona) que organizan la Cadena SER y PRISA Radio de la mano de Iñaki Gabilondo. La ocasión fue realmente excepcional: en primer lugar, es esperanzador que un gran medio se comprometa con un asunto como el hambre y el Sahel (ver su campaña Goles Contra el Hambre), ahora que hablar de los problemas ajenos parece una distracción de mal gusto. En segundo lugar, la ocasión reunió a una serie de expertos que demuestran que es posible ofrecer un debate de calidad en nuestro país sobre estas cuestiones. En tercer lugar, fue un privilegio comprobar el entusiasmo y la lucidez de Iñaki Gabilondo, un periodista que demuestra cada día su compromiso con una sociedad más digna e inteligente.

Comparto con ustedes los diferentes momentos de un acto muy dinámico y lleno de argumentos interesantes (pueden encontrar más detalles en la web de Encuentros POR):

Gabilondo explica en una breve introducción el propósito de este encuentro, precisamente cuando la crisis azota con más fuerza en nuestro país: "No necesitamos cambiar de cerebro para analizar este problema. La razón por la que 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo procede de la misma fuente venenosa que nosotros también estamos percibiendo de forma directa".
  
Esta la presentación que hicimos el periodista Nicolás Castellano (@NikoCastellano, uno de los promotores de toda esta iniciativa) y yo, enmarcando las causas del hambre y las posibles respuestas contra ella, incluyendo la necesidad de considerar estrategias que vinculen equidad y ecología. Si quieren ver la presentación PREZI que preparamos para apoyarnos, está disponible aquí.

Aquí está la entrevista a Pepe Esquinas, viejo conocido de este blog y uno de los mayores expertos de nuestro país en la lucha contra el hambre y el futuro de los mercados alimentarios. Por si fuera poco, Pepe es una verdadera fábrica de tuits: "Haz de tu carro de la compra un carro de combate" o "Quien cree que es demasiado pequeño para hacer algo nunca ha dormido con un mosquito en una habitación" son solo dos ejemplos.

La entrevista a Angels Barceló, quien visitó Níger hace pocos días para realizar un programa especial desde allí:

A continuación tuvo lugar una conversación con varias personas que tienen una experiencia directa sobre el terreno y la práctica de las instituciones que luchan contra el hambre: Hortense Sombie, trabajadora de Cruz Roja en Burkina Faso, Stéphane Doyon, director del equipo de Nutrición de Médicos Sin Fronteras Internacional; Fernando Almansa, consultor humanitario independiente y ex director humanitario de Oxfam InternacionalRafael de Prado, responsable geográfico para África de Acción contra el Hambre; y José Mª Sumpsí, catedrático del departamento de Economía y Ciencias Sociales Agrarias de la UPM y ex subdirector general de la FAO

Y el acto se cerró con algunas intervenciones de la "Fila Cero", en la que estaban diferentes organizaciones que trabajan en este ámbito, como UNICEF, Cruz Roja, la F. Vicente Ferrer y la Coordinadora española de ONGD. Les aseguro que no fueron intervenciones de relleno. Merece mucho la pena escuchar mensajes sobre la vinculación entre la ayuda y el prestigio exterior de España o el cierre espléndido del representante de la FVF: acabar con el hambre es hacer lo que propuso uno de los "intocables" que redactaron la constitución india, "educar, agitar, organizar".

TRES MODOS DE CONTRIBUIR AL DESARROLLO DE LOS PAÍSES POBRES EN PLENA CRISIS

(3500 Millones, 2/06/2012)

Los autores, Niels Keijzer y Andrew Sherriff, pertenecen al European Centre for Development Policy Management (ECDPM). Puedes leer otras entradas suyas (en inglés) en el blog del ECDPM , y además os recomendamos el espléndido boletín que publican semanalmente.
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Refugiada maliense en Níger. Foto: © UNHCR/H.Caux

A pesar de los recomprometidos compromisos de destinar a la ayuda el 0,7% de la Renta Nacional Bruta, los presupuestos de AOD descienden en toda Europa, con algunos ejemplos extremos como España. Pero la pregunta pertinente en este mundo que cambia tan deprisa es hasta qué punto la AOD continúa siendo el factor más importante para los países en vías de desarrollo. ¿Hay algo más que Europa pueda hacer?

Considerando que desde 2005 los países europeos se comprometieron a alcanzar el objetivo del 0,7%, algunos ven en estos descensos un descuido premeditado que debilita la credibilidad de Europa. Otros se remontan más atrás y recuerdan que el compromiso del 0,7% ya fue definido en los años 70 y permanece inalterado desde entonces, aunque el concepto de la AOD se ha ido ampliando sustancialmente. Aunque un pequeño grupo de países frenan esta tendencia, es inevitable que la austeridad en el gasto público ponga presión sobre los presupuestos de la ayuda. Algunos países querrían ver esa austeridad reflejada en los presupuestos de la UE para 2014-2020, lo que, de acuerdo a nuestras estimaciones, supondría miles de millones de euros menos para el desarrollo. España no está entre quienes piden recortes duros de los presupuestos de la UE, pero sí ha pedido que América Latina reciba un porcentaje mayor de los presupuestos de AOD de la Unión. El Reino Unido está incrementando su presupuesto nacional de AOD, pero, a diferencia de lo que prometió, no ha trasladado el compromiso del 0,7% a una ley. La caída del Gobierno holandés tras la propuesta de un plan de austeridad ha escondido el hecho de que este país se ha convertido en el primero de la historia en superar el objetivo del 0,7% y después dar marcha atrás, aunque es posible que este debate continúe tras las elecciones de septiembre de este año.

De modo que, si el péndulo se vuelve contra la austeridad, existe una posibilidad de que los presupuestos de la AOD retornen a los niveles anteriores, aunque nada garantiza que los gobiernos y la población europea pongan la ayuda entre los primeros asuntos en los que gastarse el dinero. Más aún, se abrirá una discusión sobre la relevancia de la AOD a la hora de financiar el desarrollo tras 2015, cuando se cumple la fecha límite de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Para algunos, la ayuda ha sido siempre un asunto menor. Los países europeos y la UE siempre han tenido la oportunidad de hacer más por los países pobres cambiando sus propias políticas en materia de agricultura, pesca, comercio y migraciones, de modo que contribuyesen al desarrollo más allá de nuestras fronteras. Esta idea, conocida como "coherencia de políticas", es muy relevante y ha sido objeto de discusiones en la UE, la OCDE o la ONU. Pero el progreso ha sido escaso y el entusiasmo de los níveles políticos más altos, insuficiente. Aunque de cuando en cuando se producen avances en la reforma de algunas políticas, muchos esperarían que casi dos décadas de discusiones sobre coherencia de políticas para el desarrollo diesen resultados más concretos. Por ejemplo, unos 12 de millones de hectáreas de tierra fuera de la UE pueden ser atribuidas la producción ganadera europea, y dos tercios del pescado que se consume en Europa es importado: todo ello complica los esfuerzos de los países pobres por garantizar una gestión sostenible de sus recursos naturales. 

Un segundo asunto que está recibiendo una atención creciente (tanto en el Norte como en el Sur) es cómo generar recursos para el desarrollo en los propios países pobres. La "movilización de recursos domésticos" se ha convertido en uno de los nuevos símbolos de la comunidad del desarrollo. Algunos ven en él una evolución natural, mientras que otros recelan del modo en el que podría desviar la atención sobre los menguantes presupuestos de AOD. Naturalmente, los recursos domésticos (generados en buena medida a través de impuestos) siempre han tenido una importancia mayor que la ayuda para el desarrollo; así que la pregunta es qué puede hacer la comunidad internacional para asegurar que no obstaculiza la "movilización de recursos domésticos". De hecho, cada vez se mira con más atención el papel de la UE y otros países ricos en la promoción de paraísos fiscales o el comportamiento de sus empresas multinacionales (de petróleo, gas o minerales) en los países en desarrollo. Lamentablemente, los recientes debates políticos en Bruselas y algunos países miembros muestran que la UE se resiste a mover ficha en primer lugar. Europa teme que su competitividad se vea reducida si otros importantes bloques económicos fuesen menos ambiciosos a la hora de promover inversiones más justas y transparentes en los países en desarrollo.

A pesar de la presión por ofrecer resultados rápidos e historias de éxito, no hay balas de plata en el desarrollo. Pese a todo, pareciera que una mayor coherencia política con el desarrollo y una mejor movilización de recursos domésticos podría ofrecer algo a las poblaciones más pobres del mundo. Pero esto no debe ser una excusa para recortar una ayuda que ha demostrado que puede funcionar y que de hecho puede jugar un papel catalizador cuando otras políticas y recursos domésticos ofrecen un entorno más proclive al desarrollo.

EL DOGMA ECONÓMICO NEOLIBERAL Y LAS POLÍTICAS Y ESTAFAS QUE PROMUEVE

(El Plural.com, 1/07/2012)

Vicenç NavarroCatedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Durante la Edad Media hubo un dogma religioso que creía que la tierra era el centro del universo, dogma que se repitió y reprodujo a base de reprimir la evidencia científica que lo cuestionaba, mostrando la invalidez e insostenibilidad de los pilares conceptuales que lo sustentaban. Toda una batería de clérigos y sacerdotes –los intelectuales de aquel tiempo- promovían tal dogma, detrás del cual estaba la Iglesia Católica, que consideraba que la Iglesia era el centro ideológico y político de la Tierra, la cual era, a su vez, el centro del Universo. El tiempo fue mostrando que los críticos llevaban razón, aunque la Iglesia, todavía hoy, no ha pedido perdón a Galileo, el mayor pensador crítico de aquel dogma, que fue brutalmente reprimido por atreverse a cuestionarlo.

Pues, por raro que parezca, estamos viendo una situación semejante con la crisis actual, con la diferencia que ahora el dogma es económico en lugar de religioso, los sacerdotes y propagandistas del dogma son ahora los economistas del establishment, apoyados, promovidos y/o financiados por la Iglesia actual, la banca y el sistema financiero que controlan la vida política mediática, financiera y económica del país. El dogma es el dogma neoliberal. Economistas como la mayoría de firmantes de documentos patrocinados por Fedea (financiada por la banca y la gran patronal) así como economistas "estrella" promovidos en los medios de mayor difusión del país (uno de ellos tiene una hora semanal en la televisión pública catalana, TV3 -claramente instrumentalizada por la coalición conservadora-neoliberal que gobierna Catalunya-, llamada "lecciones de economía" que consiste en promocionar tal dogma neoliberal) dominan las tertulias y los medios televisivos, radiofónicos y escritos, que les ofrece el fórum para la presentación del dogma. Este dogma consiste en creer que los problemas de la economía española derivan de tener un gasto público excesivo (pues supuestamente nos gastamos más de lo que tenemos) y unos salarios demasiado altos (consecuencia de tener unos sindicatos excesivamente fuertes). De este dogma surgen unas políticas públicas que consisten en recortar el gasto público, incluyendo el gasto público social, y en hacer reformas laborales que tienen como objetivo reducir los salarios y despedir más fácilmente a los trabajadores, debilitando a los sindicatos.

La evidencia de que este dogma es erróneo es abrumadora. El gasto público, incluyendo el gasto público social, por habitante es el más bajo de la Eurozona; el porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del Estado del Bienestar (es decir, el empleo público) es el más bajo de la Eurozona, y de los más bajos de la Unión Europea; el Estado español tenía un superávit (no un déficit público) y una deuda pública bajísima antes de que se iniciara la crisis en 2007; los salarios están entre los más bajos de la Eurozona, con el salario mínimo más bajo de tal área monetaria; y así un largo etcétera.

Es más, la aplicación de las políticas públicas neoliberales durante estos años de crisis han sido un desastre (no hay otra manera de definirlo). El desempleo ya alcanza el 24% (entre los jóvenes es un 50%), y la economía está en recesión. Y los países que han aplicado estas políticas con mayor intensidad (los países periféricos de la Eurozona, Grecia, Portugal, Irlanda y España) están todos ellos en recesión. ¿Qué mayor evidencia desean de que tales políticas neoliberales están equivocadas? En realidad nunca (repito, nunca) un país en recesión (y estamos ya casi en una Gran Depresión) ha salido de ella mediante la reducción de los salarios, del gasto público y de la protección social. Es obvio que en un momento en que la economía está paralizada debido al enorme endeudamiento de las familias y de las medianas y pequeñas empresas, y de la ausencia de crédito, lo que se requiere es una intervención del Estado para estimular la economía mediante la expansión del gasto público a fin de crear empleo tanto en la infraestructura física como social del país, a la vez que la activa participación del mismo Estado en la provisión de crédito. Esto es lo que ha permitido sacar a los países en recesión y/o depresión del bache económico en el que se encontraban. De nuevo, como ocurría con el dogma religioso, en este dogma económico la evidencia científica de que la política de recortes es profundamente errónea es abrumadora, pese a lo cual –impermeables a esta evidencia y a los datos que muestran su error- continúan aplicándose, atribuyéndose la recesión a que no se ha recortado suficientemente el Estado del Bienestar, y a que los salarios continúan demasiado altos.

Los clérigos del nuevo dogma y la nueva Iglesia
Pero como ocurrió en el dogma religioso, este dogma económico se propaga, promueve e impone porque sirve a unos intereses claros: los intereses del capital financiero, aliado a la gran patronal. Han sido ellos los que precisamente han creado esta enorme crisis a fin de poder llevar a cabo tales políticas que les benefician significadamente. La Iglesia de ahora es la Iglesia financiera aliada de la gran patronal, orientada a la exportación. Esta última no requiere un consumo doméstico que la sostenga, pues el consumo toma lugar en otros países. El Pacto Social, que significaba un entendimiento entre el capital y el mundo del trabajo, se ha roto, puesto que el capital hegemonizado por el capital financiero, es decir, la banca, se cree lo suficientemente poderoso como para ignorar al mundo del trabajo. El consumo doméstico de los productos producidos por la economía productiva (que requería una demanda interna basada en buenos salarios, y un gasto público elevado) ya no es necesario en una economía liderada por las exportaciones. Cuando el supuesto motor de la economía es el sector exportador (tal como ocurre en Alemania, por ejemplo) la importancia y necesidad del consumo doméstico se diluye, e incluso desaparece. La gran patronal exportadora alemana ha impuesto una congelación salarial, pues no necesita ya la demanda doméstica. Un tanto igual está ocurriendo en España. La mejora de las exportaciones no está repercutiendo en el nivel de consumo interior ni en la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población laboral. De ahí que los salarios continúen bajos y ello a pesar del notable crecimiento de la productividad.

Este dogma, a pesar del enorme fracaso de sus políticas, continúa reproduciéndose en los medios de mayor difusión (que al estar profundamente endeudados a la banca) no permiten que artículos como éste se publiquen en sus páginas. La evidencia de ello es también abrumadora (en una conversación reciente con un periodista de uno de los mayores rotativos del país, éste me lo reconocía con toda candidez. Su diario estaba muy endeudado y publicar artículos como el que leía y que ustedes están leyendo les supondría un riesgo añadido). De ahí que las voces críticas continúan siendo vetadas, silenciadas o marginadas, presentándolas como extranjeras, "anglosajonas", voces que no entienden España, cuando no conspiradoras deseosas de cargarse el euro.

Las medidas represivas de la nueva Iglesia: las instrucciones del Banco Central Europeo y de la Comisión Europea
En realidad, el euro no está en peligro, en contra de lo que se está indicando en los medios. Lo que ocurre es que se ha creado una crisis (la recesión es resultado de la aplicación de las políticas neoliberales) que permita imponer las medidas impopulares que desean imponer. La mejor prueba de ello es mirar las condiciones que el Banco Central Europeo (que no es un Banco Central, sino un lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana) exige a los gobiernos, antes de comprar deuda pública española (que es lo que en realidad debería hacer si fuera un Banco Central, que no lo es). En una carta al Presidente del gobierno español anterior, exigió que impusiera "un contrato laboral de carácter excepcional que contemple indemnizaciones bajas por despido durante un espacio de tiempo limitado", es decir, que se permita despedir a los trabajadores fácilmente. Tal medida acaba de ser aprobada ahora por las Cortes Españolas, permitiendo que las empresas que emplean menos de 50 trabajadores (que son la inmensa mayoría de empresas en España) puedan despedir sin indemnizaciones durante el primer año, reduciendo considerablemente las indemnizaciones para empleados con mayores periodos de contratación. Otra condición puesta por el BCE es el debilitamiento de los sindicatos, diluyendo la validez de los convenios colectivos, eliminando la indexación salarial.

Y a nivel de política fiscal, el BCE ha estado exigiendo una reducción del gasto público, y en particular del gasto público social, gestionado en su gran mayoría por las Comunidades Autónomas, que están en una situación imposible debido, entre otras razones, a la gran escasez de crédito, escasez que continúa a pesar de que la banca española ha recibido ayudas equivalentes a un 10% del PIB, y el Banco Central Europeo ha prestado a unos intereses bajísimos (1%) un billón (sí, un billón) de euros a los bancos europeos, préstamo del cual, la banca española y la italiana recibieron 500.000 millones de euros.

Estas políticas, que el gobierno Rajoy ha hecho suyas, ya han sido aplicadas en Grecia, con los resultados que todos conocemos. De nuevo, la evidencia que muestra su negatividad es sólida y robusta. Ahora bien, siendo su impacto dañino para el bienestar de la gran mayoría de la población, no quiere ello decir que no beneficien a sectores como la gran banca y la gran patronal que están consiguiendo lo que siempre han deseado, y lo están consiguiendo con sus aliados en el BCE, en la Comisión Europea, en el gobierno alemán (portavoz de la gran banca alemana y de las grandes empresas exportadoras), y, como no, por los llamados economistas "estrella" que continúan promoviendo el dogma neoliberal.

¿POR QUÉ LA POBREZA ESTÁ CRECIENDO EN ESPAÑA?

(Nueva Tribuna, 1/06/2012)

Vicenç Navarro

La respuesta a esta pregunta es fácil. La pobreza ha aumentado como consecuencia de las políticas públicas que se han estado aplicando en los últimos años. Y, entre ellas, tres adquieren especial importancia. Una de ellas es la reforma laboral que ha tenido como objetivo reducir los salarios, como consecuencia del aumento del desempleo. Soy consciente de que habrá muchas voces que cuestionen esta tesis, diciendo que, en contra de lo que digo, la reforma laboral tenía como objetivo establecer las condiciones para crear empleo, añadiendo además, que no era su intención bajar los salarios. Pero la evidencia de lo contrario es abrumadora. Consecuencia de las reformas laborales que se han ido haciendo (facilitando el despido de los trabajadores ha aumentado, no disminuido, el desempleo, destruyéndose miles y miles de puestos de trabajo). Es difícil de creer que los diseñadores de tales políticas y los legisladores que las aprobaron no supieran que tales reformas del mercado laboral destruirían empleo aumentando el desempleo y bajando los salarios. La experiencia internacional corrobora y confirma la experiencia nacional. Facilitar el despido determina aumentar el número de despidos y el desempleo, sobre todo en un momento como el actual, en que no se está creando empleo. La famosa "flexiseguridad" que se estuvo promocionando por el gobierno español anterior, según la cual hay que facilitar el despido dentro de un sistema de seguridad y reciclaje del trabajador, asume que hay puestos de trabajo a los cuales el recientemente trabajador despedido puede incorporarse. Este no es el caso. En realidad, los países que han tenido más éxito en evitar el crecimiento del desempleo son aquéllos donde se ha repartido el trabajo. Un caso claro es Alemania donde, en lugar de despedir, lo que se promueve es la distribución del trabajo. Ello es consecuencia del sistema de cogestión existente en Alemania, donde los sindicatos a nivel de empresa han dificultado el despido, facilitando en su lugar el reparto del trabajo (de manera que cada trabajador trabaja menos horas, manteniendo así el número de puestos de trabajo).

En España, por el contrario, el facilitar el despido y debilitar al sindicato mediante la debilitación de los convenios colectivos, ha disparado el desempleo y ha reducido los salarios espectacularmente, facilitado por la existencia de los salarios mínimos más bajos de la Unión Europea de los Quince, UE-15 (el grupo de países más cercanos a España por su nivel de riqueza). La pobreza entre la población trabajadora ha crecido exponencialmente.

Pero otra causa del aumento de la pobreza son las políticas fiscales regresivas, que han acentuado todavía más la escasa capacidad redistributiva del Estado, tanto central como autonómica. Las políticas fiscales se han caracterizado en los últimos quince años por una reducción y/o eliminación de impuestos, que ha significado una merma de los ingresos al Estado, tales como eliminación de impuestos de patrimonio (2.500 millones de euros), rebajas de los impuestos de sucesiones (2.552 millones), rebaja de impuestos de las rentas superiores (como las rentas que ingresan más de 120.000 euros al año, generando una pérdida de ingreso de 2.500 millones), bajada de impuestos de sociedades de grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo un 0,12% de todas las empresas), y que ha significado un descenso de los impuestos de 5.300 millones de euros. Y así un largo etcétera de rebajas de impuestos que benefician primordialmente a las rentas superiores (que derivan sus ingresos, en gran parte, de las rentas del capital).

A fin de cubrir tales agujeros en las cuentas del Estado contribuyendo al agujero mayor, resultado del enorme fraude fiscal que, según el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda del Estado español, alcanza la cifra de 90.000 millones de euros (fraude que se concentra en las grandes fortunas, en las grandes empresas y en la banca) el Estado (el central y los gobiernos autonómicos, como la Generalitat de Catalunya) ha reducido los gastos públicos, incluyendo los sociales (y, muy en particular, las transferencias públicas –como ayudas a los ancianos, a las familias, a las personas con discapacidades, entre otros- y los servicios públicos como sanidad, educación, servicios de ayuda a las personas con dependencia, escuelas de infancia, vivienda social, servicios sociales, servicios de integración de los inmigrantes y prevención de la exclusión social), recortes que perjudican sobre todo a las clases populares, las mayores usuarias del Estado del Bienestar.

Los recortes fiscales que han beneficiado a las rentas superiores y los consecuentes recortes de gasto público social (con el consiguiente empobrecimiento del Estado del Bienestar) que han perjudicado a las clases populares, han acentuado todavía más la baja capacidad redistributiva del Estado (tanto central como el de la Generalitat de Catalunya), que es de los menos redistributivos existentes hoy en la UE-15. Si no hubiera Estado del Bienestar (es decir, las transferencias y los servicios públicos), el 24% de la población adulta en Catalunya sería pobre. Con la aplicación de las políticas redistributivas, la pobreza baja a un 20% (entre niños se mantiene al 25%), un descenso de sólo 4 puntos. En el promedio de la UE-15 pasa de un 25% a un 16% (un descenso de 9 puntos), y en Suecia pasa de un 27% a un 13% (un descenso de 14 puntos). Ésta es una de las mayores causas de que Catalunya y España tengan el mayor nivel de pobreza en la UE-15.

Éstas son algunas de las causas del crecimiento de la pobreza en nuestro país. Este aumento es, pues, resultado de intervenciones públicas aprobadas y promovidas por partidos gobernantes que, paradójicamente, parecen ahora alarmarse del tamaño del problema social que están creando. No deja de ser una paradoja que la televisión pública catalana TV3 (claramente influenciada por el gobierno conservador catalán, mayor proponente, junto con el gobierno conservador español, de las reformas del mercado laboral y de las políticas fiscales y de recortes de gasto público social) dedique toda una maratón para recoger cuatro millones de euros para los servicios de ayuda a la sociedad civil con el fin de ayudar a los pobres, cuando podrían haberse conseguido 2.500 millones eliminando la rebaja de impuestos a los ricos (que ingresan más de 120.000 euros al año) o de los impuestos de sucesiones. Temerosos de que tal paradoja apareciera durante la maratón, tanto el director general de TV3, el Sr. Eugeni Sallent, como el Sr. Antoni Bassas, el presentador del programa, subrayaron que el objetivo de la maratón no era discutir o analizar las causas del crecimiento de la pobreza (que hubiera mostrado claramente su complicidad en la creación de tanta pobreza), sino sólo su necesidad de apoyo inmediato por la sociedad civil. Como decía Monseñor Óscar Romero, Arzobispo de San Salvador, "siempre me llaman santo cuando quiero atender a los pobres, pero me llaman "radical extremista" cuando quiero eliminar la pobreza, eliminando sus causas". Sería necesario que la Iglesia catalana y española y las asociaciones próximas a ellas desearan no sólo paliar, sino también eliminar la pobreza. Podrían hacerlo denunciando aquellas políticas de recortes en lugar de guardar silencio, como lo han estado haciendo durante tanto tiempo.

YENDO AL GRANO

(ATTAC España, 1/06/2012)

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón

Vayamos al grano. El 2% de las personas más ricas poseen más de la mitad de la riqueza mundial. Han conseguido desregular todos sus negocios, cambalaches, trapicheos, transacciones y operaciones, por los que mueven centenares de billones de dólares al día en los mercados de derivados y de compraventa de monedas. Para más recochineo, ocultan su dinero evadido y defraudado en paraísos fiscales (9,2 billones, según la Red Mundial de Justicia Global). Además, privatizan todo lo que puede reportarles ganancia, arrojan sobre las espaldas del dinero público las jugadas que les salen mal y convierten a los países en deudores para después hacerles pagar su deuda a base de recortar servicios básicos y aumentar el número de desempleados.

Es baldío esperar que algún gobierno u organismo mundial arbitre alguna solución en medio de este caos, pues los dueños del dinero y de la guerra continuarán rapiñando impunemente todo lo que puedan. Nuestros Gobiernos de turno, al servicio y a las órdenes de los "mercados", repiten que los recortes (¡los llaman "ajustes"! ¿A qué pretenden ajustarnos?) son por nuestro bien, para crecer económicamente y para crear empleo, pero nos mienten: los ricos cada vez son más ricos, crece exponencial y obscenamente la diferencia entre los sueldos de los altos ejecutivos y los del trabajador medio, y con tanta reforma laboral aumenta  una mano de obra de usar y tirar, junto a un enorme número de parados.

Leemos en la obra Hay Alternativas, que en España una pequeña élite de 1.400 personas (el 0,0035 % de la población española), controla recursos que equivalen al 80,5 por ciento del PIB. Ese es el sistema que quiere el poder militar y financiero y que entre todos debemos demoler. Nos mienten al decir que el aumento de riqueza beneficia a todos o que lo privado es más efectivo que lo público. Para colmo, con su FMI y su Banco Mundial han llevado a la esclavitud a no pocos países, y a pesar de su nombre el BCE, solo al servicio del gran capital, está haciendo por omisión lo mismo con países de la UE, entre ellos España.

Sin entrar ahora en si la deuda española es odiosa, legítima o ilegítima, en cualquier caso no es ni mía ni del pueblo, pues ha sido contraída por los sucesivos Gobiernos sin nuestra autorización y conocimiento. Se trata de una enorme cantidad de dinero no destinada para beneficio del pueblo, sino para la especulación empresarial y bancaria y para el impune e injusto beneficio del prestamista. Así, el Gobierno destina dinero público a espuertas y a mansalva a rescatar bancos y entidades financieras, en lugar de beneficiar a la población, cada vez más depauperada y con medios más escasos para ganarse la vida dignamente.

Pretenden imponernos sus dogmas; por ejemplo, que la propiedad privada es un principio intocable, sin distinguir, por ejemplo, entre la casa comprada honradamente por un trabajador y las gigantescas propiedades de la Iglesia o de la nobleza. Hay que dinamitar sus dogmas, hay que ponerse a la acción, pues pretenden privarnos de derechos laborales y cívicos fundamentales, de servicios básicos, como la educación y la sanidad públicas, de calidad y gratuitas, conquistados tras décadas de lucha y esfuerzo.

Debemos rechazar activamente vivir en un mundo donde diariamente mueren de hambre 35.000 personas y unos 2.700 millones de seres humanos carecen de acceso al agua limpia, lo que causa la muerte de unas 5.500 personas cada día del año. El sistema capitalista impone un mundo donde el 50% de los trabajadores gana menos de 2 dólares, sin ningún tipo de contrato o de protección social; donde unos 2.000 millones malviven en situación de extrema pobreza. Por eso mismo en las escuelas y las universidades debería enseñarse todo esto como la asignatura troncal más importante de la educación.

Ese es su sistema. No hemos de oponernos solo a sus delirantes recortes económicos y sociales, sino que debemos derribar el sistema mismo, votar solo a quienes propongan sincera y honradamente ese objetivo, a quienes encabecen la lucha por otro mundo, sostenible, justo, laico, no violento, habitado por personas libres, iguales, con todos los derechos humanos realmente efectivos en sus vidas.

Hemos de decir basta ya de palabras, de programas políticos mendaces y de engaños. El poder proviene del pueblo y nunca debe estar en contra del pueblo ni suplantar a una verdadera democracia. Precisamente por ello, dado que el capitalismo es, de hecho, una fuente de corrupción, al servicio del beneficio rapaz y contrario al justo reparto de la riqueza, a un gobernante no le es lícito descansar mientras haya seres humanos explotados, sin trabajo o sin vivienda.

No hemos de escondernos o avergonzaros si por ello nos llaman soñadores, utópicos o perroflautas. La utopía es posible. La utopía es más necesaria que nunca.

Artículo publicado en El Periódico de Aragón

IRRESPONSABILIDAD ECONÓMICA Y POLÍTICA

 

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

Lo que ocurre con los economistas no deja de ser sorprendente. En cualquier profesión los errores se pagan con el desprestigio. Un ingeniero que se equivoca a la hora de construir un puente o una presa, un arquitecto al que se le hunden varios edificios, un cirujano al que por su ignorancia se le mueren los pacientes en la mesa de operaciones, un abogado que pierde todos los pleitos por fáciles que sean, hasta un fontanero si realiza chapuzas y torpezas, todos, todos, suelen pagar un elevado coste por sus equivocaciones. En los casos más graves, es probable que tengan que terminar por abandonar la profesión llenos de vergüenza. Nada de esto ocurre con los economistas ni con los políticos que aplican las recetas erróneas de los sabios. Todos ellos mantienen su fama de gurúes por más picias que hagan, o por más que hayan arrastrado la economía a un hondo abismo.

En junio de 1989, coincidiendo con la presidencia española de la Unión Europea, el presidente y los responsables económicos del Gobierno decidieron, quizá influidos por los ilustrados del Banco de España, que la peseta entrase en el Sistema Monetario Europeo (SME) y, además, con un tipo de cambio a todas luces sobrevalorado. El razonamiento subyacente a esta decisión se basaba en la creencia de que desde el exterior nos ayudarían a disciplinar nuestra economía, ya que según parecía éramos incapaces de conseguirlo por nuestros propios medios. El resultado, como era de prever, fue muy distinto. Las tasas de inflación y de interés continuaron siendo más altas que las de otros países europeos y, al mantener fijo el tipo de cambio, la competitividad se resintió generando la correspondiente brecha en la balanza de pagos y ello fue la causa de que la economía se adentrase en la recesión, de la que solo salimos después de que el SME quedase sin efectividad y, sobre todo, tras las cuatro devaluaciones, impuestas por los mercados y a las que las autoridades económicas se oponían con todas sus fuerzas.

La economía, es cierto, terminó remontando, pero el daño estaba ya hecho en forma de destrucción de tejido productivo y de desempleo. Aun cuando la realidad había mostrado sobradamente lo desafortunado de la medida, nadie pagó por ella, ni quienes la adoptaron ni quienes la preconizaron con ardor. Es más, sus autores continuaron pontificando y defendiendo la entrada en la unión monetaria, aun cuando el fracaso del SME era presagio claro de las dificultades que se iban a generar con el euro. Acuñaron la argumentación de que con la moneda única no sería posible la divergencia ni en las tasas de inflación ni en el tipo de interés, ni podrían producirse las turbulencias financieras que habían dado al traste con el SME.

De nuevo, la realidad ha dejado en evidencia lo equivocado del pronóstico. Según fueron transcurriendo los años, en la Eurozona se comprobó que, a pesar de contar con la misma política monetaria, el incremento de precios no era homogéneo en los distintos países, con lo que unos, especialmente Alemania, ganaban competitividad y otros, entre los que se encontraba España, la perdían. Los primeros fueron acrecentando progresivamente el superávit de su balanza de pagos y los segundos, el déficit. Tales desequilibrios se cerraron con fuertes flujos de fondos de los países superavitarios que, confiados en la moneda única, se trasladaban a los deficitarios. El proceso sin embargo no podía continuar hasta el infinito. Acabó surgiendo la desconfianza y la huida sin que los países deudores tengan ninguna defensa al no poder devaluar el tipo de cambio ni contar con un banco central que los respalde.

Al tener todos los países la misma moneda, las turbulencias financieras ciertamente no podían darse en los mercados de divisas, pero a todos esos genios de la economía no se les ocurrió pensar que se trasladarían, y ¡cómo!, a los mercados de deuda pública, ocasionando una enorme divergencia en los tipos de interés y haciendo insostenible la situación a medio plazo. En realidad, se han vuelto a repetir los mismos resultados negativos que se dieron con el SME, con la diferencia de que ahora no hay vuelta atrás o esta es infinitamente más difícil y tendría un coste ingente, y de que los efectos perniciosos revisten una mayor gravedad que se incrementa con el tiempo. Han introducido a la economía española en una gran trampa, y generado un daño social enorme. No obstante, nadie parece asumir la responsabilidad de la equivocación. Continúan dando lecciones y hablando en tono magistral. No han perdido un ápice de su credibilidad. Se les sigue considerando doctos.

Los que defendieron el Tratado de Maastricht, los que dieron su aquiescencia a un Banco Central Europeo antidemocrático y cercenado en sus funciones, los que propugnaron la incorporación a la Unión Monetaria, los que se vanagloriaban de los años de expansión fundamentada en una enorme burbuja y en un crecimiento a crédito, los que han acumulado en los balances de sus bancos o cajas activos tóxicos, los que han dejado al sistema financiero campar a sus anchas hacia el precipicio, los que, en definitiva, han conducido a la economía española y a los españoles a la triste situación en la que nos encontramos, todos ellos continúan considerándose expertos, técnicos, grandes políticos, sabios; todos, casi todos, siguen ocupando poltronas y sillones y siendo acreedores a elevadas retribuciones. Aún se arrogan el derecho a dictaminar lo que el Estado y la sociedad deben hacer. En Economía todo cabe. Nadie consulta las hemerotecas. Nadie exige responsabilidades.