HAY ALTERNATIVAS, INCLUSO DENTRO DEL EURO

(Ganas de escribir, 27/01/2013)


Juan Torres López

La situación en la que se encuentra la economía española y la de otros países de la Eurozona es dramática. Se mire por donde se mire, permanecer en las condiciones en las que estamos no puede llevarnos sino a un desastre de consecuencias imprevisibles.

No se trata de ser catastrofistas sino de contemplar con realismo lo que está sucediendo y de anticipar lo que es previsible que venga detrás, a la vista de lo que ya ha ocurrido en otros países que pasaron por circunstancias parecidas a las nuestras.

Permanecer sin más en el euro y aplicar las políticas de austeridad va a destruir la actividad productiva y a poner en las nubes la cifra de parados. Nos hundirá en la depresión durante años y hará que se vaya acumulando un volumen de deuda insoportable que imposibilitará cualquier tipo de cambio en el futuro inmediato. Seguir como estamos, simplemente aguantar el chaparrón, es suicida y, a mi modo de ver, la peor política posible.

La impresión generalizada es que no hay alternativas a las imposiciones de Europa, que no queda más remedio que obedecer lo que dice la señora Merkel y aplicar sin rechistar lo que impone la Troika, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Es cierto que nuestra pertenencia a la Unión Monetaria supone un corsé agobiante teniendo en cuenta la forma tan inadecuada en que conformó en su día. Y tan apretado que, a estas alturas, sería muy difícil salir de él sin tener que soportar un trauma social extraordinario (de hecho, ni siquiera está formalmente contemplado que un país abandone el euro) y costes económicos muy grandes.

Pero, incluso en el marco de ese estrecho corsé, hay posibilidades alternativas y caminos diferentes a los que estamos siguiendo en España bajo el gobierno del Partido Socialista primero y ahora del Partido Popular.

No me refiero aquí a políticas concretas o sectoriales, de las que me ocupé junto a Vicenç Navarro y Alberto Garzón en nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, sino a los grandes escenarios en las que podría ser posible afrontar la parálisis económica en la que estamos como consecuencia, sobre todo, del incremento de la deuda soberana y de la falta de demanda y financiación que nos agobia.
En este sentido más general también hay alternativas diversas, de diferente naturaleza y efectos, que incluso son compatibles con la pertenencia al euro. Me he ocupado de alguna de ellas en los últimos artículos que vengo escribiendo, que pueden encontrarse en mi web (http://www.juantorreslopez.com), y ahora me voy a limitar a mencionar las cinco que señalaba Ellen Brown hace unos meses refiriéndose al caso griego (Greece and the euro: fifty ways to leave your lover) y que creo que son perfectamente extrapolables a nuestro país.

Una primera sería la emisión por parte del Banco de España de una moneda complementaria al euro. Sería una moneda de curso legal electrónica, cerrada, es decir, no convertible en otras divisas y utilizada como paralela y complementaria del euro, solo en los intercambios nacionales y que serviría para que se puedan realizar las transacciones que ahora no se pueden llevar a cabo por insuficiencia de euros.

Aunque su puesta en marcha presenta lógicas dificultades técnicas y legales, que son comprensibles y evitables sin demasiados problemas, tendría grandes ventajas porque permitiría reducir el déficit comercial, bajar la necesidad de financiación y su coste, y propiciar una rápida recuperación de la liquidez interna para dinamizar la actividad empresarial y el consumo.

Otra segunda vía sería que el propio Banco de España fuese el que emitiese euros para financiar sin apenas coste al Estado y evitar así que éste tenga que pagar unos intereses tan elevados como los que han provocado el gran incremento de la deuda en los últimos años. Puede parecer una posibilidad estrambótica pero lo cierto es que lo permite la normativa que regula el funcionamiento del BCE y del Sistema Europeo de Bancos Centrales, y que ya se ha utilizado en Irlanda. Si allí se permitió para salvar a los bancos privados lo complicado sería justificar que no se haya permitido para salvar a los países enteros.

La tercera es una vía que si no ha sido utilizada ya es porque los gobiernos actúan o con una torpeza gigantesca o con una enorme complicidad con los intereses privados más poderosos. Como es sabido, el Banco Central Europeo tiene prohibido financiar a los gobiernos y eso es lo que ha obligado a estos últimos a endeudarse a altos tipos de interés en lugar de haberlo hecho sin apenas coste (España ha debido pagar en concepto de intereses unos 350.000 millones de euros de 1995 a 2011). Pero el artículo 123.1 del Tratado de Lisboa sí le permite financiar a las entidades de crédito públicas, de modo que si se hubieran nacionalizado bancos o cajas de ahorros podrían recurrir a la liquidez que proporciona el BCE sin apenas coste (actualmente al 0,75%) y utilizarla, a diferencia de lo que están haciendo los bancos privados que la reciben a manos llenas, para proporcionar crédito a las empresas y consumidores.

El argumento que se da para no adoptar estas dos vías anteriores es que provocarían inflación. Pero eso no tiene fundamento. Si esa medida va acompañada de un plan efectivo de recuperación económica no cabe temer que produzca alza de precios y, en todo caso, no tiene por qué tener un efecto inflacionista mayor que el que puede provocar el extraordinario incremento de la base monetaria que se ha generado inyectando liquidez a los bancos privados.
La cuarta vía que propone Ellen Brown la hemos defendido también otros muchos economistas y organizaciones sociales: un impuesto sobre las transacciones financieras. Algunos cálculos, como el del investigador Simon Thorpe a partir de los datos del Banco Central Europeo cifran el volumen total de transacciones financieras en Europa entendidas en el más amplio sentido en 1.600 billones de euros (Total Eurozone Transactions in 2011: € 1.6 quadrillion) lo que da idea de la inmensa cantidad de recursos que se podría obtener (además de otros efectos positivos de la medida) si se aplicase incluso un impuesto moderado del 0,3 ó 0,5%.

Cualquiera de estas medidas o su combinación permitiría abordar y solucionar los problemas que padecemos con mayor eficacia y desde luego con mucha más justicia. El mencionado Simon Thorpe pone el ejemplo de Grecia y señala que si allí se crease una banca pública y esta recibiera prestado del Banco Central Europeo al 1% el dinero suficiente para comprar la deuda griega, podría amortizar ese préstamo en diez  años solo con el rendimiento de un modesto impuesto del 0,3% sobre las transacciones financieras. Es decir, sin necesidad de recurrir a los dramáticos recortes y sacrificios que se le están imponiendo a su población.

Finalmente, Ellen Brown indica que los pueblos también tienen como alternativa, y como derecho, el repudio de una deuda que es verdaderamente odiosa si se tiene en cuenta que en gran parte es el resultado de manipulaciones en los mercados o, simplemente, de no haber tomado medidas como las que acabo de señalar y de las que ni siquiera  nadie puede decir que sean contrarias a lo establecido en las normas que regulan la unión monetaria.

Es precisamente el hecho de que no se hayan tomado para evitar fácilmente el sufrimiento de la población y la ruina de las economías lo que demuestra que las políticas que se vienen imponiendo no se aplican porque sean irremediables o no tengan alternativas sino porque lo que se desea es favorecer con ellas a los grandes poderes financieros y empresariales. Así lo demuestra el resultado distributivo tan desigual que vienen produciendo. Y de ahí, justamente, el carácter inmoral, odioso y repudiable de la deuda que generan.

Hay, pues, alternativas, no diré abundantes pero sí suficientes, que si se pusieran en marcha podrían evitar los daños que están causando las políticas actuales de austeridad y recortes de derechos.

Nadie afirma que los caminos alternativos sean de fácil factura o que su implementación esté exenta de riesgos y dificultades pero lo cierto es que están a nuestro alcance. Es mentira que no los haya y que solo se pueda hacer lo que dictan los de arriba por boca de la señora Merkel. Se podrían poner en marcha si hubiese voluntad política y eso demuestra una vez más que los problemas económicos no tienen soluciones técnicas y neutras sino políticas que tienen más bien que ver con el poder y con la democracia realmente existente.

VÍDEO PRESENTACIÓN DEL LIBRO "PLANETA INDIGNADO"




Vídeo de la presentación del libro de Josep María Antentas y Esther Vivas "Planeta Indignado"


PARA QUÉ DEBERÍA SERVIR LA POLÍTICA ECONÓMICA (2)

(Diario progresista.es, 25/01/13)
  Justo Sotelo
 No es lo mismo la actuación del sector público que la del sector privado, aunque a muchos les dé igual. La actuación de la autoridad pública se diferencia de la que puedan llevar a cabo los agentes privados en aspectos tales como las formas de intervención de las que se vale, el concepto de eficacia –algo más que la simple eficiencia técnica–, la forma en que se registran sus preferencias y los mecanismos de control.
La política económica no puede quedarse en un simple arte de felices improvisaciones, sino que debe contar con el respaldo de una base sólidamente constituida desde el punto de vista científico, que le viene proporcionada por la teoría económica. 

Los problemas económicos obligan, en muchas ocasiones, a llevar a la práctica medidas que no cuentan con la ayuda de una fundamentación teórica sólida, quedando fuera de la actividad del “policy maker” toda la racionalidad necesaria que una actuación más sosegada requeriría ante la ausencia de esos problemas. 

Todo ello no es óbice para que la política económica, en la consideración establecida, ordene sus decisiones según las directrices marcadas por la teoría económica, los hechos económicos y los juicios de valor (o ideología vigente en la sociedad), y a su vez, los elementos normativos que conllevan estas decisiones afecten a la propia teoría económica, que no es sino la interrelación de estos elementos normativos con el análisis económico puro.

La principal diferencia que se puede encontrar entre la teoría y la política económicas es el carácter teleológico de esta última, en el sentido de búsqueda de un fin, en oposición al análisis causal de la teoría. Esta es descriptiva, o como mucho predictiva, mientras que la política económica es esencialmente normativa. 

Dentro de la vertiente normativa, o tradicional, de la teoría de la política económica, la “autoridad” era considerada un factor exógeno. En la vertiente positiva de la teoría de la política económica la autoridad es un factor endógeno, marcado por el análisis del “poder” en su conjunto: políticos, burócratas, grupos de presión, cooperativismo, asesoramiento, la relación entre los ciclos político y económico, etcétera; es decir, un conjunto de intereses, en bastantes ocasiones muy interrelacionados y contrapuestos, donde coexisten las autoridades, los agentes económicos y todo tipo de grupos de carácter social. 

Es evidente que la perversión de ese factor exógeno, por culpa del poder desmesurado de todos esos grupos de presión, puede llevar incluso a la quiebra de la idea de democracia.

POR UNA RENTA BÁSICA (RB)

(ATTAC España, 25/01/2013)


Juan Antonio González Alonso – ATTAC Oviedo

¿Qué es una RB? Nos remitimos a la definición oficial  de la "Red Renta Básica": "La RB es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva"  (http://www.redrentabasica.org/).

Con el paso del modernismo al post-modernismo, el nuevo modo de  producción surgido a finales del siglo XX con la implantación de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la productividad ha aumentado vertiginosamente y con todo ello, las TIC destierran definitivamente los viejos conceptos que se tenían en torno a la triada "producción-trabajo-salario". Con las TIC en el proceso de producción se puede aumentar la productividad sin que aumente el trabajo humano; es decir, si "X" es la aportación tecnológica en el proceso de producción, e "Y" es la aportación del trabajo humano en ese mismo proceso, "X" ocupará cada vez más espacio en detrimento de "Y". La tecnología sustituye progresivamente al trabajo humano. Consecuencia primera: la ocupación en el nuevo modo de producción no es un problema coyuntural, como se nos quiere hacer creer, es un problema estructural.

Desde la política económica tradicional -o mejor neoliberal- se nos ha hecho ver una falsa "ética del trabajo" basada en la manida frase, "hay que trabajar más…" Pero, si desde la productividad no se crea empleo, sino desempleo ¿cómo vamos a sentenciar que a más trabajo más salario si, como hemos visto, la productividad no genera empleo sino que lo destruye? Consecuencia segunda: con la inmensa productividad de las TIC el salario ya no se regula dentro del proceso productivo.

Pero si el salario no se genera dentro del actual proceso productivo, ¿dónde se regula el salario? Existen dos respuestas: 1) Admitir que el salario se conforma  en el proceso de producción y seguir con el viejo modelo decimonónico, en el cual, se es ciudadano a través de un trabajo remunerado y en caso de que no se tenga, inscribirse en ese llamado "ejército de reserva" (paro), cada vez más numeroso porque el trabajo remunerado es un bien escaso y será más escaso en un futuro cercano o, 2) convenir que el salario se regula socialmente a través de distintos mecanismos económicos, políticos y sociales, entre los cuales uno de ellos sería institucionalizar una RB que dé carta de ciudadanía independientemente de que se posea o no se posea un contrato laboral asalariado.

Actualmente con la tecnología existente se puede aumentar la producción sin que aumente el empleo. Si la productividad no crea empleo, no crea salario; por lo tanto la productividad se desvincula del salario. Y es que la Humanidad, ha resuelto el problema de la producción. Lo que hemos de hacer ahora, es resolver el problema de la distribución.

10 COSAS QUE NECESITAS SABER SOBRE EL HAMBRE EN EL 2013


¿Cuánta gente sufre de hambre en el mundo? ¿Está el número bajando? ¿Qué efecto tiene el hambre en los niños y qué podemos hacer para ayudarlos? Aquí una lista de 10 hechos que de cierto modo ayudan a explicar porque el hambre es el principal problema solucionable que confronta hoy el mundo.

1.    Aproximadamente 870 millones de personas en el mundo no comen lo suficiente para estar saludables. Esto significa que una en cada ocho personas en la Tierra se acuesta cada noche con hambre.

2.    El número de personas viviendo con hambre crónica se ha reducido por 130 millones durante los últimos 20 años. La prevalencia de la desnutrición cayó de 23.2 a 14.9 por ciento para los países en vía de desarrollo durante el periodo de 1990-2010.

3.    La mayoría del progreso en la lucha contra el hambre fue logrado antes de 2007/08. Desde entonces el progreso global en la reducción del hambre se ha alentado y nivelado.

4.    El hambre es número uno en la lista de los 10 mayores riesgos a la salud en el mundo. Ella mata más gente cada día que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas.

5.    Un tercio de todas las muertes de niños menores de cinco años en los países en vías de desarrollo están ligadas a la desnutrición.

6.    Los primeros 1.000 días en la vida de un niño (desde el embarazo hasta la edad de dos) son una ventana crítica en la que se debe atacar la desnutrición. Una dieta apropiada durante este periodo puede proteger a un niño de la atrofia física y mental que puede resultar de la malnutrición.

7.    Cuesta solo US $0.25 proporcionar a un niño todas las vitaminas y los nutrientes que necesita para crecer sano.

8.    Si las mujeres en las áreas rurales tuvieran el mismo acceso a la tierra, la tecnología, los servicios financieros, la educación y los mercados que los hombres, el número de gente hambrienta se podría reducir en 100-150 millones.

9.    Para el 2050 los cambios climáticos y los patrones climáticos errantes habrán llevado a otros 24 millones de niños al hambre. Casi la mitad de estos niños vivirán en África subsahariana.

10.  El hambre es el principal problema solucionable que confronta el mundo de hoy. Aquí hay ocho estrategias efectivas para combatir el hambre.
 

LOS AJUSTES EN EUROPA SE DISEÑARON PARA QUE CAYERAN SOBRE LOS MÁS DÉBILES

(Diario progresista.es, 25/01/2013)


El presidente del Eurogrupo se despidió del cargo acusando al norte de Europa de aprovechar la crisis provocada por la austeridad en los países del sur: "Algunos se están hartando del dictado alemán".

En su última comparecencia ante el Parlamento Europeo como presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, se explayó en una diatriba contra los ajustes. Sus palabras no eran las usuales para un político de Bruselas. Mucho menos para quien presidió durante años el grupo que reúne a los ministros de Finanzas de la Eurozona.

El primer ministro de Luxemburgo se quejó de que "los ajustes se diseñaron para caer sobre los más débiles" y acusó a los ministros de Finanzas europeos de seguir el dictado de instituciones "cuya legitimidad democrática no es clara", como la Comisión Europea, el BCE y el FMI.

Que no estaba de acuerdo con el ritmo de los ajustes "impuestos a algunos países" fue lo más suave que dijo. En su improvisado discurso de despedida (deja el cargo en febrero), el que hasta ahora era un europeísta tranquilo y poco dado a separarse de los dictados Berlín, acusó a algunos países del bloque de beneficiarse de la crisis por dos males que aquejan a los países del sur: el riesgo país y la fuga de capitales.

Juncker explicó cómo la primera razón ha hecho que muchos inversionistas trasladen su dinero al refugio más seguro de los países del norte. Gracias a estas transferencias, países como Alemania llegaron a colocar bonos a dos años con tasas negativas (o sea, que Alemania ganó dinero pidiendo prestado a los mercados). La segunda razón es aún más grave. Según Juncker, algunos países se han estado beneficiando de la fuga de capitales que sufren Grecia y otros países del sur de Europa sin decir ni hacer nada.

Sus palabras llegan tarde pero llegan. Desde el Eurogrupo, Juncker dirigió desde hace años las maratonianas reuniones de los ministros de finanzas que decidieron puntos claves de esta crisis europea de nunca acabar: los rescates a Grecia, Irlanda, Portugal y la banca española, junto con las exigencias de ajustes que se le imponían a esos países. Con su marcha llega el arrepentimiento y el recuerdo por los que más sufren los ajustes. Se subestimó el drama del desempleo y se dio la impresión de que Europa estaba sólo para castigar, dijo.

Su consejo para evitar la catástrofe al sucesor, el holandés Jeroen Dijsselbloem: escuchar a todos los países del euro por igual (y sobre todo a los del sur) y exigir a los del norte que dejen de considerarse los más virtuosos porque sus cuentas también están llenas de agujeros.

Ante la sorpresa de unos eurodiputados acostumbrados a oírle repetir durante años que el de los ajustes era el único camino, Juncker dijo que la pareja franco-alemana no tenía el nivel para dirigir a Europa hacia la salida de la crisis, que a él mismo le costaba entender por qué habían de considerarse "sabios" lo dirigentes de las instituciones europeas, y que algunos se estaban hartando "del dictado alemán",

No le faltó una andanada contra "los futurólogos anglosajones" que llevan años predicando y prediciendo que Grecia dejará el euro: "Para mí, Europa y la Eurozona estarían incompletas sin Grecia. Ignoramos todo lo que Grecia y los griegos han aportado a Europa".

Tras los ataques vinieron las propuestas. Para empezar, la de un salario mínimo europeo, algo a lo que se niegan la mayoría de los países (muchos ni siquiera tienen). También propuso una medida tabú para Berlín: la retroactividad de la futura recapitalización de la banca europea. De esa forma, podría incluirse a Irlanda y a España, que ya tenían asumidos enormes créditos de sus socios para levantar a una banca que se les hundía.

Juncker justificó la necesidad de unos derechos sociales mínimos para todos los empleados como la única forma de no perder "el apoyo de las clases trabajadoras" y, para terminar, criticó a los millonarios "antipatriotas" griegos que llevaban su dinero a Fráncfort sin que Alemania hiciera nada por evitarlo. "Nos hemos vuelto arrogantes, no queremos reconocer la Historia, no nos gustan los que no son como nosotros. Apoyaré a Grecia hasta el final".

YO DESOBEDEZCO. ¿Y TÚ?

(Público, 25/01/2013)



Esther Vivas

Desobedecer. No queda otra. Frente a leyes y políticas injustas, la única opción es la desobediencia. Así lo comparten cada vez más sectores de la sociedad. "La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad" señalaba Henry D. Thoreau, y más aún cuando, como ahora, las leyes se hacen día tras días más inaceptables y cuando el propio poder incurre en ilegalidades permanentes para protegerse. Ocupar plazas, bancos, supermercados, hospitales, inmuebles…, no pagar el euro por receta, los peajes, el aumento de las tarifas del transporte público… se ha convertido en algo cotidiano. Y no sólo para quienes llevan a cabo dichas acciones, sino, también, para una mayoría social que, desde sus casas, apoya estas prácticas y se identifica con ellas.

La corrupción, la impunidad, las puertas giratorias entre lo público y lo privado, y el expolio colectivo que estamos sufriendo se daba ya antes del inicio de la gran crisis, pero ésta ha puesto blanco sobre negro la cruda realidad y la desposesión masiva a la que nos somete la oligarquía financiera. Antes se podía mirar para otro lado o incluso sentirse ilusoriamente partícipe de la "fiesta" del capital, ahora resulta imposible. Las cortinas de humo se han desvanecido y el sistema se muestra tal cual, sin tapujos.

Hay quienes preguntan para qué sirvió el 15M, que si mucho ruido y pocas nueces. Pero la deslegitimación tan grande que sufre hoy el Régimen surgido de la transición, los partidos políticos convencionales y las instituciones no es sólo "mérito" de aquellos que nos han conducido a la presente situación de bancarrota sino, y muy especialmente, de esa marea indignada que a partir del 15 de mayo del 2011 ocupó, sin pedir permiso, el espacio público. El malestar cristalizó entonces en forma de un desafío sin precedentes a "políticos y banqueros". Y a partir de allí, la "democracia", la Constitución, la Monarquía… han visto su legitimidad erosionada. Atrás quedan los tiempos en los que estas instituciones eran prácticamente incuestionables.

La ocupación de plazas fue en sí mismo un acto de desobediencia civil masivo, en el que los de abajo se reconocieron como mayoría social y retaron a los de arriba. Desde entonces, la desobediencia nos acompaña. No es que no existiera antes, simplemente se ha multiplicado y su audiencia amplificado. Cuando desahucian diariamente a 532 personas, mientras entre tres y seis millones de viviendas permanecen vacías, ocupar domicilios para darles un uso social se convierte en un derecho, ilegal pero legítimo. Cuando un millón de personas son estafadas por las preferentes, se bloquean y se ocupan bancos para exigir que los ahorros de toda una vida, ahora robados, sean devueltos. Cuando nos recortan en sanidad y educación, ocupamos, entonces, hospitales, ambulatorios y escuelas en defensa de lo público.

El "no pago" se ha extendido, también, como modo de protesta. No pago el transporte público tras el aumento abusivo de tarifas, no pago en Catalunya el "atraco" de los peajes, no pago el "repago" del euro por receta o la propuesta ahora de no pagar en Barcelona el aumento de la tasa del agua… No pagamos porque hemos pagado demasiado, mientras unos pocos no han pagado nada y saquean nuestros bolsillos para saldar sus deudas privadas.

A pesar de que el Gobierno intenta criminalizar la protesta, no le está resultando nada fácil, porque la "mayoría silenciosa", a la que el presidente Mariano Rajoy agradecía su silencio tras la acción del 25S Rodea el Congreso, está más de acuerdo con aquellos que se indignan y desobedecen que con quienes ajustan y recortan. Así lo han señalado las encuestas de varios medios de comunicación, poco susceptibles de ser considerados "antisistema". Quizá las movilizaciones han perdido masividad, pero el malestar persiste y una mayoría social se reconoce en ellas.

La desobediencia, como bien ha demostrado la historia, ha permitido conseguir avances en su momento inimaginables. ¿Qué sería del derecho a voto de las mujeres sin las sufragistas, de los derechos civiles en Estados Unidos sin Rosa Parks o de la abolición del Servicio Militar Obligatorio aquí sin los insumisos?. Nada de todo esto se hubiese conseguido. Hoy, como ayer, el futuro es de quienes creen en el nosotros y desobedecen.

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LA ECONOMÍA ESPAÑOLA A LA DERIVA

(Sistema digital, 24/01/2013)


Carlos Berzosa

El 24 de enero se ha publicado la Encuesta de Población Activa (EPA) sobre el último trimestre de 2012. Los datos no pueden ser más desalentadores, pues el paro ha subido en 691.700 personas en 2012 respecto a 2011, un 13.1% más, situándose el número total de desempleados en 5.965.400, lo que supone el 26.02% sobre la población activa. Este último año es el sexto consecutivo en el que se incrementa el número de desempleados, lo que sin duda adquiere una gravedad sin precedentes, y se hace dramático para esos más de 1.800.000 hogares con todos sus miembros en paro. Mientras que el paro de jóvenes de menos de 25 años se sitúa en el 55.1% del total, lo que supone un 5.2% más que en 2011, esto es en cifras 46.100 personas de aumento.

Esta catástrofe es el resultado de la aplicación de las políticas de ajuste y de la reforma laboral llevada a cabo por este Gobierno. A pesar de esta trágica realidad siguen persistiendo en el error y empeñados en que estas políticas a las que llaman de reformas, cuando son contrarreformas, van a dar sus resultados el día de mañana que cada vez se aleja más. El ministro de Economía y Competitividad ha afirmado que ya hemos tocado fondo y que a partir de ahora solamente nos esperan cosas buenas. Desde que surgió la crisis, las autoridades económicas responsables vienen diciendo que ya se ha tocado fondo, pero éste ha ido descendiendo progresivamente, de manera que ya no se sabe muy bien en donde se encuentra el suelo.

En todo caso, aun suponiendo que ya se haya tocado fondo, nada indica que a partir de ahí la economía va a comenzar sus ascenso, pues se puede estar en el fondo mucho tiempo sin capacidad de recuperación. O tal vez puede darse lo que cuenta Antón Costas, que refiriéndose a la recesión de los noventa se dirigió a su maestro Fabián Estapé y le dijo: Ya hemos tocado fondo" y Estapé le respondió: Pero no olvide que en el fondo se puede escarbar y se puede ir todavía más abajo". Sí, es posible que esto también pueda suceder y que no se produzcan las cosas buenas que señala el ministro. El Fondo Monetario Internacional anuncia que el año 2013 será para la economía española igual o peor que el que acaba de finalizar.

Esta política económica, como ya he venido señalando reiteradamente, no solamente es errónea para lograr la recuperación económica sino que encima es injusta y está suponiendo un crecimiento de la desigualdad, la pobreza, el aumento de los desahucios de las viviendas, la disminución a marchas forzadas de las prestaciones del Estado del bienestar. El edificio económico y social que se había construido con esfuerzo, aunque con muchas imperfecciones y carencias, se agrieta por momentos y amenaza ruina. Los ricos se enriquecen, construyen mansiones de mayor lujo, que no sufren esas grietas, mientras que una gran parte pone a recaudo el dinero en Suiza o paraísos fiscales y evade impuestos.

El fracaso del Gobierno del PP es estrepitoso, pues están dado suficientes pruebas de incompetencia muy elevadas. Aparte que con gran cinismo y engaño tratan de convencer a la ciudadanía de que no hay otra salida, mientras hacen una política a favor de los ricos y con la intención de querer implantar un modelo neoliberal aprovechando la excusa de la crisis. La amnistía fiscal ha sido un fracaso y un escándalo. Los ministros no tienen credibilidad y no generan confianza. A todos estos males hay que añadir los casos de corrupción que han ido apareciendo en el partido que gobierna.

El enriquecimiento resulta más insultante cuando se imponen sacrificios a las clases medias y de ingresos más bajos. Encima el Presidente del Gobierno pide comprensión cuando está actuando con políticas económicas de la naturaleza que acabamos de describir. Cuando, además, hay tanta corrupción en su partido que no se combate con eficacia, es más se pretende desviar la atención señalando que hay corrupción en otras partes o que son casos particulares. Pero son demasiados casos individuales para que pensemos que esto es así. No cabe duda de que hay una corrupción de personas indecentes que tienen que pagar ante la justicia, pero todo esto responde a un sistema de funcionamiento del partido, que ha montado una trama, la Gurtel, para financiarse irregularmente y de paso beneficiar a individuos determinados.

Lo que tendrá que hacer el Presidente de Gobierno es lo contrario de lo que dice, esto es, no pretender que los ciudadanos le comprendan, sino tratar de comprender a la sociedad que está soportando la crisis y sus consecuencias negativas. Los recortes salariales y de los servicios sociales son la consecuencia de tener que pagar las pérdidas, tras unas ganancias y desmanes de determinados grupos financieros y de sectores de promoción y construcción inmobiliaria. Unas ganancias excesivamente elevadas, logradas en los años de expansión, de las que no se sabe en qué lugar se encuentran y de las cuales no hemos obtenido beneficio la mayoría de los ciudadanos. Lo que han dejado son enormes agujeros que ahora toca pagar a los que no han tenido nada que ver con todo eso.

Los recortes no sirven para crear empleo, proporcionar perspectivas profesionales a los jóvenes, mejorar la igualdad en la distribución de la renta, erradicar la pobreza, acabar con los desahucios de las viviendas, salvar a la educación, sanidad pública e investigación, sino para que unos cuantos se enriquezcan, legal, ilícitamente, o por tener trato de favor.

La economía va a la deriva con este Gobierno, la corrupción está haciendo un daño a la democracia tremendo, como se puede observar por las encuestas y sondeos de opinión realizados. Los políticos gobernantes no reaccionan ante esto, y lo peor que puede pasar es que no pase nada. La indignación de los ciudadanos aumenta y se siente un grado creciente de malestar ante la incapacidad de resolver la crisis, ante tanta corrupción y la desconfianza hacia los políticos, sobre todo los que gobiernan aumenta. La economía está en crisis, pero también el sistema político, los valores y la democracia. Hay que reaccionar y actuar por parte de los ciudadanos y no solamente sentir la indignación. Pero también los partidos y coaliciones de izquierda tienen una gran responsabilidad ante la gravedad de los hechos y deben asumir la obligación de ofrecer respuestas ante tanta deriva y declive de los valores democráticos.

LO QUE LOS MAYORES MEDIOS NO DICEN SOBRE LA COMISIÓN EUROPEA

(Público.es, 24/01/2013)


Vicenç Navarro
Este artículo critica a los medios de mayor difusión en España por su insuficiente y sesgada cobertura de las políticas promovidas por la Comisión Europea dando gran visibilidad a los comisarios neoliberales y poca atención, en cambio, a los informes críticos de las políticas públicas promovidas por tal comisión, algunos de ellos originados por la propia comisión.
El estruendoso fracaso de las políticas neoliberales, caracterizadas por promover políticas de recortes del gasto público como medida de reducción del déficit y de la deuda pública, está llevando a una reconsideración por parte de varias instituciones y organismos internacionales del mérito de tales políticas. Vimos hace unos días cómo el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Sr. Olivier Blanchard, reconoció que el FMI se había equivocado promocionando tales políticas, que han sido contraproducentes y han tenido el efecto opuesto al que buscaban. Es decir, al descender la demanda doméstica (debido a tales recortes), las economías han entrado en una mayor recesión, incrementando el déficit público (en lugar de reducirlo). Tal reconocimiento (ver mi artículo ¿Mea culpa por parte del FMI?, Público, 10.01.13) no fue obstáculo, sin embargo, para que continuaran imponiendo esta austeridad a Portugal al día siguiente de entonar el "Mea Culpa".

Ahora acabamos de ver algo semejante en la Comisión Europea, una de las instituciones más neoliberales dentro de la estructura de la Unión Europea. Esta Comisión, predominantemente a través del Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, el Sr. Olli Rehn, ha liderado la promoción de tales políticas de austeridad imponiéndolas a los países de la Eurozona. Su última entrevista a varios rotativos europeos, incluido El País ("La alternativa a los ajustes en España era acabar en un callejón sin salida". 18.01.13), continúa reproduciendo los mismos mitos (ver mi artículo Mitos de la sabiduría convencional, publicado en Público. 21.01.13), impermeable a los datos que muestran el fracaso de tales políticas. Pero un nuevo documento ha salido de la Comisión que, por fin, señala que tales políticas eran erróneas. Lo firma la Dirección General de la Comisión Europea de Ocupación, Asuntos Sociales e Inclusión y se titula Employment and Social Developments in Europe 2012. En dicho documento se pueden leer frases como la siguiente: "Desde 2011 la ralentización del crecimiento económico, que se ha transformado en recesión en la UE, ha sido la consecuencia de las políticas de austeridad que han afectado a la demanda. Como consecuencia, hemos visto un notable crecimiento del desempleo".

Sería aconsejable que hubiera comunicación dentro de la Comisión Europea porque, la misma semana que el liberal Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios alababa las políticas de austeridad, en otro lado del edificio donde está ubicada la Comisión se estaba distribuyendo y dando a conocer un informe con gran cantidad de datos, mostrando que tales políticas estaban empeorando la situación.

El informe también señala que tales políticas de austeridad están contribuyendo a la polarización social dentro de la Eurozona, ahondando todavía más el abismo existente entre el centro y la periferia de la Eurozona (llamándolo también entre Norte y Sur). Y, sorpresa, sorpresa, incluye lo que algunos de nosotros hemos estado diciendo: que aquellos países con amplias transferencias y servicios públicos del Estado del bienestar más desarrollados han tenido menos problemas, no sólo sociales, sino también económicos, que los países cuyos Estados del bienestar son austeros, es decir, pobres.

El documento también hace recomendaciones sensibles y muy razonables, como establecer un salario mínimo a nivel de todos los países de la Eurozona, a fin, entre otros objetivos, de estimular la demanda doméstica. Presenta también una lectura muy crítica de los supuestos milagros de recuperación económica, atribuidos por la Troika (que incluye la Comisión Europea, además del Banco Central Europeo y el FMI) a la aplicación de las políticas de austeridad, tales como los casos de Letonia, Estonia e Irlanda. El documento señala que las reformas han sido exitosas para los mercados financieros, pero han sido un desastre para la mayoría de la ciudadanía. Aunque no utiliza el término "desastre", los indicadores que señala son claramente desastrosos. Durante el periodo de ortodoxia fiscal (es decir, de recortes), que abarca los años desde el 2008 al 2011, el desempleo casi se triplicó en Estonia, se duplicó en Letonia (y ello a pesar de la enorme emigración de la población joven a otros países), y superó el doble en Irlanda. Esta es la realidad todavía ignorada, cuando no ocultada, en los centros de los establishments financiero, político y mediático europeos. En España ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha informado de la existencia de este informe.

¿LA CORRUPCIÓN COMO POLÍTICA? ¡CIUDADANÍA Y POLÍTICA CONTRA LA CORRUPCIÓN

(El Huffington Post, 24/01/2013)

Juan Fernando López Aguilar

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Vista la virulencia de muchos de los comentarios en las redes sociales y en los diarios digitales, ¿es inútil insistir en que la náusea de la corrupción está trastornando la base de la democracia representativa en España, haciendo que "la política" y "los políticos" se hayan instalado en las encuestas como el tercer problema para los españoles?

He hablado y escrito durante años contra el mal infinito de la que he denominado política de la corrupción. He combatido esa podredumbre con todos los instrumentos a mi alcance; primero, como ciudadano, aun antes de comenzar mi actividad en política. Este compromiso no me impide -al contrario, me exige- refutar de nuevo aquí algunos lugares comunes que entorpecen el debate sobre la corrupción. Ni el "todos son iguales" -caldo del populismo y antesala del fascismo- ni tampoco el "y tú más" van a sacarnos de esta.

Comprimiré aquí algunas evidencias relevantes, que, sin embargo, nunca se subrayan lo bastante. Parte del problema reside en no denunciarlas con rotundidad.

Primera: Digamos con claridad que la política de la corrupción dimana de una subordinación de los bienes públicos a una amplia panoplia de prácticas clientelares y prebendalistas que se halla ampliamente extendida, desde tiempo inmemorial, en los más diversos estratos de la sociedad española: no sólo en las instituciones, sino fuera de ellas. La detestable política de la corrupción se asienta, por tanto, no sólo en políticos corruptos, que provocan el hastío de la ciudadanía y de los políticos honestos. Descansa también en una pesada atmósfera que hace pasar por "natural" o por "inevitable" la incitación al delito, la coautoría, la complicidad y el encubrimiento de la corrupción pandémica. Este es el potaje social que sustenta la impunidad de una extendida plaga de pseudo "empresarios" corruptores sin los cuales no habría tantos corrompidos. La corrupción es biyectiva: no la hay ni la habría sin una malla social tan extensa como espesa de aliento a la corrupción. Y es contra ésta a la que hay que oponer un combate en toda regla -una genuina revolución ética y moral- desde la reivindicación de la ejemplaridad.

Segunda: la política de la corrupción se ha asentado en España también en la difusa sensación de impunidad que proporciona la ausencia de reacción suficiente contra ella por buena parte de la sociedad en las urnas. Esto es particularmente notorio en la base más rocosa del electorado más conservador: la evidencia empírica en España pone de manifiesto con claridad que buena parte del electorado de la derecha -en especial, del PP- simplemente no castiga la corrupción en absoluto, mientras buena parte del electorado de la izquierda simplemente no la perdona. Los votantes más conservadores propenden a la preservación de sus intereses por encima de los indicios clamorosos de enriquecimiento ilícito o deshonestidad de sus gobernantes. Ante la política de la corrupción buena parte de los electores progresistas propenden en cambio a la desmovilización, a la estampida, al espanto, cuando no al nihilismo. De modo que se da la paradoja de que la política de la corrupción, lejos de ser castigada en las urnas, se refuerza: son los votantes progresistas los primeros que se retiran de las urnas, de modo que si los conservadores no lo hacen o lo hacen en menor proporción, las mayorías absolutas de la corrupción absoluta salen más absolutas todavía: Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia, Madrid, diputaciones gallegas, capitales levantinas, de la Costa del Sol, de Canarias.

Tercera: para la mayoría de los ciudadanos, ni la "Justicia", ni "la prensa" actúan de contrapoder con efectividad. A los ojos de muchos, la lentitud de la Justicia la hace patéticamente ineficiente frente a la corrupción. Para muchos ciudadanos, la alineación de los grandes medios de comunicación con el PP y con las posiciones ideológicas de la derecha, en todo tipo de formatos, hace que sus informaciones y sus líneas de opinión sobre la corrupción resulten a menudo "selectivas" y "sesgadas", cuando no subordinadas a intereses específicos pendientes de resolución por los mismos poderes públicos a los que se ataca o favorece por motivos poco transparentes.

En un artículo anterior aludí a mi experiencia de candidato en Canarias, con un compromiso rotundo contra tanta corrupción que ha producido en mi tierra estragos irreversibles al desprestigio de la política. Sufrí por exactamente ello -por mi determinación contra la corrupción- un hostigamiento sin precedentes por una parte importante del establecimiento empresarial canario, además de la de una buena parte de los medios de comunicación, acostumbrados a una aproximación a los políticos desde la expectativa de la obtención de favores y negocios alentados desde el dinero público. Lejos de combatir la corrupción donde quiera que surja, buena parte de ese conglomerado de poderes fácticos se ha acostumbrado a "ignorar", cuando no a encubrir, los signos externos de enriquecimiento ilícito de sus patrocinados políticos.

Este es el momento impostergable de leer enteramente y en serio la página de la corrupción. Pero para pasarla, hay que leerla. Y visto lo visto, no podemos fiarlo todo a la ley penal ni a la Justicia penal. Menos aún por supuesto a la ridícula y ofensiva tomadura de pelo de quienes nos dicen que "no les temblará la mano" y que la solución es "revisar sus propias cuentas" y que "¡todos podemos estar tranquilos!" ¡A pesar de que su tesorero haya llegado a acumular 22 millones de euros en cuentas opacas en Suiza y otros paraísos fiscales! (¿Hay alguien que pueda creerse que ningún profesional de las fechorías fiscales ponga todos sus huevos en la misma cesta, o deposite todo su patrimonio en una sola cuenta en Suiza? ¿Ni, menos aún, que la ponga a nombre de su Partido?).

Pero, tampoco una vez más, la demolición de la política nos va a sacar de ésta. No es verdad que el mal contamine toda "la política" y a "todos los políticos" por igual. Esa es exactamente la pretensión de la demagoga antipolítica, que empeora todos los males que deben ser combatidos.

Apuesto aquí como siempre por una apuesta política contra la corrupción, y hacer valer la política de la ejemplaridad contra la podredumbre de la política de la corrupción.

Se trata de formular, unas cuantas propuestas. El objetivo es instalar controles preventivos y externos, además de asegurar transparencia a todo trapo.

La creación del FBI en EEUU, como agencia federal especializada en la lucha contra el crimen organizado, supuso un antes y un después contra la corrupción. OLAF, la agencia europea contra el fraude, es una eficaz herramienta en el escalón europeo. 

Ha llegado la hora de que se instituya en España una verdadera agencia federal contra la corrupción. Dadas las especificidades de la corrupción en entes territoriales y en los partidos políticos, es preciso establecer un efectivo control ex ante y ex-post de sus actividades y de los procedimientos de licitación pública. Y la creación de un cuerpo de interventores federales. No podemos soportar que las irregularidades se dilaten insoportablemente en el tiempo, con la connivencia de tantos actores, y sean solamente descubiertas cuando algún outsider rasga el velo.

Y medidas preventivas: la mejora de la transparencia en la Administración pública y la promoción de la cultura de la legalidad e integridad, tanto en el sector público como en el sector privado.

Y la exclusión normativa de la participación en licitaciones públicas de las que hayan sido objeto de una condenada definitiva por participación en alguna organización delictiva, en blanqueo de capitales, en actos de corrupción u otros delitos graves contra la Administración pública.

Y reforzar la cooperación con el sistema bancario y con los profesionales financieros en todos los Estados miembros, con la lucha contra los malditos paraísos fiscales, verdaderos agujeros negros donde se esconde lo expoliado de las arcas públicas.