DESMERCANTILIZAR LA DEMOCRACIA

(ATTAC España, 7/02/2013)


Antoni AguilóFilósofo político y miembro del grupo de investigación Política, Trabajo y Sostenibilidad de la UIB

Uno de los efectos más perversos del neoliberalismo, junto con la destrucción de lo público y lo social, es la mercantilización de cada vez más dimensiones de la vida individual y colectiva: la educación, la cultura, la salud, la ciencia, el suelo, el ocio, etc. La mercantilización es hoy una de las principales señas de identidad de la Europa en crisis, una experiencia tan intensa como el aumento de las formas capitalistas de explotación en el siglo XIX. Ya en 1848 Marx y Engels destacaron la tendencia intrínsecamente expansionista del capitalismo y su afán de crear un mercado mundial "cuyos productos encuentran salida en todas las partes del mundo". Una idea que conecta con la del economista Franz Hinkelammert, para quien la esencia última del proyecto civilizatorio del neoliberalismo dominante consiste en la "totalización del mercado" capitalista y sus principios: desigualdad, insolidaridad, individualismo posesivo, competencia, cálculo económico, consumismo, privatización, etc. No en vano decía Karl Polanyi que hemos pasado de sociedades con islas de mercado a un gran mercado con islas de sociedad.

La democracia representativa no es una excepción. Sometida desde los años ochenta del siglo XX a gobiernos y políticas de signo neoliberal, parece haberse convertido en un mercado político en el que opciones subordinadas a los grandes poderes económicos compiten a sangre y fuego por obtener los máximos beneficios electorales. Es la democracia de libre mercado, con objetivos, conceptos y procedimientos propios de la economía capitalista libre y competitiva. Esta perspectiva, inspirada en los planteamientos de Schumpeter, Downs y Buchanan, entre otros teóricos de las concepciones económicas y elitistas de la democracia, traslada el modelo de la sociedad de consumo a la política. La democracia, así, funciona como un mercado político donde los consumidores-electores "compran" las mercancías (programas electorales) que mejor satisfacen sus intereses egoístas. Los candidatos a representantes actúan como proveedores que se enfrentan en el libre mercado electoral por seducir al electorado y acumular poder mediante el voto individual como mecanismo de legitimación. Detrás de esta concepción subyace la antropología del homo economicus en la que se apoya el liberalismo económico, según la cual las personas son básicamente agentes de cálculo egoísta que buscan maximizar los lucros y minimizar las pérdidas. De este modo, los intereses privados de los consumidores-electores se imponen sobre las virtudes cívicas, sólo relevantes cuando sirven para optimizar los beneficios particulares.

La mercantilización de la política y la democracia representativa en la época de la globalización neoliberal se manifiesta de múltiples maneras. He aquí algunas:
1) La financiación de los partidos políticos y de las campañas publicitarias y electorales por empresas privadas, hecho que convierte a los partidos en lacayos del poder económico.
2) La compraventa de votos con dinero público o privado (una de las formas más flagrantes de corrupción y mercantilización) y otras prácticas clientelares afines.
3) La transformación de la política en un espectáculo de masas de ínfima calidad, observable en fenómenos como la teatralización (al estilo de Berlusconi) y la patetización de la democracia parlamentaria (el "que se jodan" de la diputada Andrea Fabra, gritado en el Congreso al aprobar los recortes en las prestaciones de desempleo, es un ejemplo elocuente, pero no el único).


4) La desposesión de derechos económicos y sociales de los ciudadanos, lo que recorta el campo de la democracia social y económica y lo limita a la democracia política (voto y representación).


5) El vaciamiento de la esfera pública como espacio de deliberación y acción cívico-política, que pasa a ser comprendida como un espacio privado de consumidores que utilizan los medios públicos para satisfacer y proteger sus intereses particulares. Deliberar y decidir en común proyectos de sociedad son cuestiones secundarias en la esfera pública de mercado, que promueve una ciudadanía despolitizada y articulada sobre el deseo de acumular y consumir.


6) La privatización de la democracia representativa. ¿Se imaginan acudir a las urnas y que en las papeletas electorales en lugar de partidos políticos aparecieran instituciones financieras y empresas multinacionales como candidatas a representantes? Pues no se lo imaginen porque ya ocurre de alguna manera. La privatización de la democracia se traduce en dos procesos. El primero es su transformación en un nido de intereses privados encubiertos por un simulacro electoral en el que los votantes refrendan políticas impuestas por una élite minoritaria y en su beneficio. El segundo es la banalización del voto: la pérdida de la capacidad real de elegir de la ciudadanía. La influencia del poder económico sobre la política es tan grande que el derecho a voto termina siendo el derecho a elegir los representantes específicos de la clase dominante que nos "representarán" y oprimirán en el Parlamento a través de partidos-marioneta. De aquí la importancia de distinguir los partidos que verdaderamente defienden intereses públicos, sociales y colectivos. En Europa, la austeridad ha sido el pretexto para privatizar la democracia y entregar a pocos lo que es de todos. En Italia y Grecia la privatización se llevó a cabo de manera tan obscena que condujo a la suspensión de la democracia electoral y a la imposición de tecnócratas procedentes de Goldman Sachs. No sería extraño que, en su delirio privatizador, el neoliberalismo promoviera una reforma electoral que fijara una tasa obligatoria (una especie de sufragio neocensitario) como requisito para votar. De ser así, podríamos ahorrarnos la participación en la comedia (o drama) electoral.


Ante este panorama, las actuales luchas por la democracia están llamadas a ser luchas por la desmercantilización de todas las esferas de la vida. Son luchas emprendidas por una pluralidad de sujetos políticos (movimientos sociales, sociedad civil no organizada, ONG, partidos, etc.) comprometidos con la "eliminación del lucro como categoría" (Wallerstein) rectora de las relaciones humanas. Desmercantilizar la democracia, en este sentido, significa impedir que el enfoque de mercado y sus valores se apoderen de ella. La democracia no es el procedimiento que legitima una disputa electoral de las élites en el mercado de votos. Es el resultado de luchas históricas que construyen relaciones, procesos y condiciones (espacios, tiempos, sujetos, saberes, instituciones, formas de sociabilidad) que aspiran a la igualdad real en la diversidad y al poder compartido en cualquier ámbito. Todos los avances en materia de democracia política y social logrados desde el siglo XIX fueron conquistas de luchas populares en reivindicación de sus derechos. La experiencia histórica muestra que las luchas sociales son un factor de humanización de la política y la sociedad.

El poder sin control del mercado puede ser más destructivo para la democracia que el de un ejército en armas. Las luchas por la desmercantilización y la desprivatización de la democracia son luchas por alterar el predominio de la economía sobre la política, fortalecer el control social, alejar la democracia del cálculo electoralista, ampliarla y llevarla allí donde aún no ha llegado. Son luchas para que la pequeña y frágil barca de la democracia atraque en nuevos puertos sin naufragar en el intento.

NUESTRA SOLUCIÓN PARA EUROPA

(Sin permiso, 6/02/2013)


Alexis Tsipras - Principal dirigente de Syriza-Frente Social Unido

Febrero de 1953. La República Federal de Alemania (RFA) se hunde bajo el peso de las deudas y amenaza con arrastrar al conjunto de los países europeos en la tormenta. Preocupados por su propia salud, sus acreedores –Grecia, entre ellos— toman nota de un fenómeno que sólo a los liberales ha soprendido: la política de "devaluación interna", es decir, de reducción de los salarios, no garantiza la devolución de las deudas. Todo lo contrario.

Reunidos en Londres y en el curso de una cumbre excepcional, 21 países deciden revisar sus exigencias para ajustarlas a las capacidades reales de su socio en punto a honrar sus obligaciones. Resuelven amputar el 60% de la deuda nominal acumulada por la RFA y le conceden una moratoria de cinco años )1953-1958), así como un aplazamiento de treinta años para su reembolso. Instituyen asimismo una "cláusula de desarrollo", por la que se autoriza al país a no consagrar a servicio de la deuda más de una vigésima parte de sus ingresos de exportación. Europa hace ahora lo contrario de lo dispuesto por el Tratado de Versalles (1919), sentando así las bases del desarrollo de la Alemania Occidental de postguerra.

Y esa es exactamente la propuesta que hace ahora la Coalición de la Izquierda Radical Griega (Syriza): proceder a redropelo de los pequeños tratados de Versalles que imponen la Canciller alemana Angela Merkel y su ministro de finanzas Wolfgang Schäuble a los países europeos endeudados e inspirarnos en uno de los más clarividentes momentos que haya conocido la Europa de postguerra.

Los programas de "rescate" de los países de la Europa meridional han fracasado, generando unos pozos sin fondo que supuestamente tendrían que llenar los contribuyentes. Nunca ha urgido tanto llegar a una solución global, colectiva y definitiva del problema de la deuda. Y no se entendería que se escamoteara objetivo así sólo para garantizar la reelección de la Canciller alemana.

En estas condiciones, la idea avanzada por Syriza de una conferencia europea sobre la deuda, conforme al modelo de la Conferencia de Londres sobre la deuda alemana en 1953, representa, a nuestro entender, la única solución realista y beneficiosa para todos: una respuesta global a la crisis del crédito y a la constatación del fracaso de las políticas puestas por obra en Europa.

He aquí, pues, lo que exigimos para Grecia:
- Una reducción significativa del valor nominal de su deuda pública acumulada.

- Una moratoria sobre el servicio de la deuda, a fin de que las sumas conservadas vayan vinculadas a la recuperación de su economía.
- La instauración de una "cláusula de desarrollo", a fin de que el pago de la deuda no mate el germen mismo de la recuperación económica.

- La recapitalización de los bancos, sin que las sumas en cuestión entren en la contabilidad de la deuda pública del país.

Esas medidas deberán ir ligadas a reformas orientadas a una más justas distribución de las riquezas. Poner fin a la crisis implica, en efecto, romper con el pasado que la ha incubado: poner por obra la justicia social, la igualdad de derechos, la transparencia política y fiscal; en una palabra, la democracia.

Un proyecto así resultará impracticable sin el concurso de un partido independiente de la oligarquía financiera, ese puñado de jefes de empresa que han tomado como rehén al Estado, de armadores navieros solidarios entre sí y –todavía en 2013— exentos de impuestos, de patrones de grupos mediáticos y de banqueros ubicuos (y en bancarrota), todos ellos responsables de la crisis y del esforzados mantenedores del statu quo.

El informe anual para 2012 de la organización no-gubernamental (ONG) Transparency International coloca a Grecia como el país más corrupto de Europa.

La propuesta más arriba esbozada constituye, en nuestra opinión, la única solución, a no ser que lo que se quiera es el crecimiento exponencial de la deuda pública en Europa, la media de la cual rebasa ya el 90% del PIB.

Lo que nos hace optimistas: nuestro proyecto no podrá rechazarse, pues la crisis toca ya al núcleo duro de la zona euro.

La dilación no trae consigo sino el crecimiento del coste económico y social de la situación actual, no sólo para Grecia, sino también para Alemania y para el resto de los países que han adoptado la moneda única.

Durante doce años, la zona euro –inspirada en los dogmas liberales- ha funcionado como una simple unión monetaria, sin equivalente político y social.

Los déficits comerciales de los países del Sur constituían la imagen especular de los excedentes registrados en el Norte.

La moneda única, por lo demás, ha servido a Alemania para "enfriar" su economía tras la costosa reunificación de 1990.

Pero la crisis de la deuda ha trastornado ese equilibrio. Berlín ha reaccionado exportando su receta de austeridad, lo que ha traído consigo el agravamiento de la polarización social en el seno de los Estados meridionales y las tensiones económicas en el corazón de la zona euro.

Aparece ahora un eje Norte-acreedor/Sur-deudor, nueva división del trabajo orquestada por los países más ricos.

El Sur se especializará en los productos y los servicios con fuerte demanda de mano de obra con bajos salarios; el Norte, en una carrera hacia la calidad y la innovación, con salarios más elevados (para algunos).

La propuesta del señor Hans-Peter Keitel, presidente de la Federación Alemana de la Industria (BDI), en una entrevista concedida al Spiegel y consistente en transformar a Grecia en una "zona económica especial" [1] revela a las claras el verdadero objetivo memorándum [2].

Las medidas previstas por ese texto, y que se extienden al menos hasta 2020, se saldan con un sonoro fracaso que ya reconoce hasta el FMI.

Sin embargo, para quienes las concibieron, el acuerdo tendría la ventaja de imponer una tutela económica a Grecia, convertida así en una colonia financiera de la zona euro.

La anulación de esas medidas constituye, así pues, el prólogo a cualquier posible salida de la crisis: lo mortal es el medicamento, no la dosis, como algunos se avilantan a sugerir.

Por otra parte, habrá que preguntarse por las demás causas de la crisis financiera en Grecia. Las que traen consigo el despilfarro del dinero público no han cambiado: el coste por kilómetro de construcción de carreteras es el más alto de Europa, por ejemplo. Otro ejemplo: la privatización de las autopistas a modo de "prepago" de nuevos ejes…, cuya construcción ha sido interrumpida.

El alcance de las desigualdades no puede reducirse a efecto lateral de la crisis financiera en Grecia. El sistema fiscal griego refleja la relación clientelar que une a las elites del país. Como si de una escurridera se tratara, está rebosante de excepciones y de derechos de pase cortados a la medida del cártel oligárquico. El pacto informal que, tras la dictadura, actúa a modo de soldadura entre la patronal y la hidra bicéfala del bipartidismo –Nueva Democracia y PASOK—, garantiza su mantenimiento.

Es una de las razones de que el Estado renuncie hoy a obtener los recursos necesarios por la vía de los impuestos: prefieren la continua reducción de los salarios y de las pensiones.
Pero el establishment, que ha sobrevivido por my poco a las elecciones del pasado 17 de junio [3] por la vía de sembrar el miedo en torno a una posible salida de Grecia de la zona euro, vive con la asistencia respiratoria de un segundo pulmón artificial: la corrupción.

La difícil tarea consistente en quebrar la colusión entre los medios políticos y económicos –un asunto que no compete sino a los propios griegos— constituirá una de las prioridades de un gobierno popular dirigido por Syriza.

Exigimos, pues, una moratoria sobre el servicio de la deuda para cambiar Grecia.

A falta de eso, cualquier nueva tentativa de saneamiento financiero nos convertirá en Sísifos condenados de antemano al fracaso. Y esta vez, el drama no afectará sólo a la antigua ciudad de Corintio, sino al conjunto de Europa.


Traducción para www.sinpermiso.info: Ventureta Vinyavella

EL DOCUMENTAL '15M: Excelente. Revulsivo. Importante' ATERRIZA EN INTERNET

(20minutos.es, 6/02/2013)

  • El documental ya puede verse, descargarse, modificarse y compartirse en Internet.
  • '15M: Excelente. Revulsivo. Importante' muestra una visión personal de los hechos que tuvieron lugar en España a partir del 15 de mayo de 2011.
  • Se ha realizado con materiales audiovisuales cedidos por decenas de personas.
Campamento 15-M Sol

Después de un año y medio de trabajo y de su estreno en el Museo Reina Sofía, el documental 15M: Excelente. Revulsivo. Importante ya está disponible en Internet, donde puede ser visionado y descargado de forma libre y gratuita. Esta obra forma parte del proyecto transmedia 15M.cc junto con las Conversaciones 15M.cc, un libro todavía en proceso de desarrollo, y una serie de herramientas online (15Mpedia.org, WikiLibro, Banco de ideas), cuyo objetivo es difundir el movimiento 15-M.

Los iniciadores del proyecto cultural 15M.cc, Stéphane M. Grueso, Pablo Soto y Patricia Horrillo, han "liberado" en Internet el documental con el objetivo de que llegue a sectores y audiencias diversas. La cinta, dirigida por Stéphane M. Grueso, narra desde un punto de vista muy personal los acontecimientos que se desarrollaron en España a partir del 15 de mayo de 2011. La producción se ha realizado con los materiales audiovisuales cedidos por decenas de personas y ha contado con la participación de profesionales.

El proyecto colaborativo 15M.cc se constituye, según sus creadores, como "paraguas" de narraciones en torno al 15-M. Esta iniciativa pretende alcanzar un triple objetivo: "registrar y almacenar todos los tipos de narrativas que se generen en torno a este movimiento, facilitar que cada individuo construya su propio relato en torno a su experiencia en el 15-M y difundir por todos los lugares posibles la experiencia colectiva que supuso la construcción de un momento histórico para la ciudadanía de este país".

Los impulsores del 15M.cc explican que se trata de "un proyecto cultural independiente y no representa en ningún caso al movimiento ni a ninguna de sus comisiones". En la página web del proyecto también se han publicado las cuentas y se ha explicado el proceso de financiación para buscar el apoyo económico mediante donaciones.

Cualquier persona que lo desee puede ver y descargar 15M: Excelente. Revulsivo. Importante. Además, tal y como establece la licencia del proyecto, Creative Commons Atribución Compartir Igual (CC BY/SA), cualquiera puede hacer con la obra las modificaciones y remezclas que considere, siempre que utilice la misma licencia de salida de la obra. También cualquier televisión o medio de comunicación podría emitir esta obra con la única condición de respetar la licencia.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ESPAÑA?

(Público.es, 5/02/2013)


Juan TorresCatedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

Imagen vista en @arma_pollo

Cada vez más gente, dentro y fuera de nuestro país, se pregunta sorprendida qué está sucediendo aquí, y es natural. Hemos pasado de crear más empleo que nadie en Europa a tener casi seis millones de parados, de nadar en la abundancia a una recesión aguda, de tener superávit presupuestario a una deuda galopante, y de alardear de sistema financiero a tener que rescatarlo por la puerta de atrás. Y, además de todo ello, de una alternancia política más o menos ordenada entre dos partidos a una desafección creciente que amenaza con poner a ambos a los pies de los caballos en las próximas elecciones, por culpa de su traición al electorado y por su constante vinculación con casos vergonzosos de corrupción.

Es muy ingenuo creer que todo ello es solo el efecto de una crisis financiera importada. Es mucho más: los partidos que gobiernan se pasan por el arco del triunfo las promesas electorales, los principios que consagra la Constitución son papel mojado, la Jefatura de Estado se ve envuelta en escándalos más propios de rufianes que de monarcas, la gente no confía en los jueces, la policía apalea a los que protestan por la corrupción y protege a quienes defienden a los corruptos, los banqueros se forran con el dinero de las familias humildes que pierden sus viviendas y se llenan los bolsillos del dinero público que sus voceros niegan a quienes ellos han arruinado. Se encarcela a ladrones de tres al cuarto y se indulta a los financieros y delincuentes de cuello blanco.

No vivimos una crisis puntual o de alternancia. Lo que a mi juicio está ocurriendo es que se viene abajo sin remedio el edificio de la transición postfranquista.

En contra de lo que se quiere hacer creer, la dictadura no fue solo un gobierno de un militar algo autoritario sino un régimen de terror en el que los grupos oligárquicos que dominaban las finanzas y los grandes capitales usaban el poder político para obtener beneficios extraordinarios. Un sistema que permitió hacerse ricos, muy ricos, a quienes lograban estar cerca del poder, afianzando lo que más tarde se ha llamado el capitalismo de amiguetes. Lógicamente, todos esos grupos procuraron que la muerte del dictador solo fuese, en todo caso, el fin de un régimen político y no el del entramado económico y financiero constituido en los años de dictadura.

Por eso no fue fácil el equilibrio entre las clases dominantes y las que luchaban por la democracia y la libertad. Ni los grupos oligárquicos procedentes del franquismo estaban en condiciones de imponer sus condiciones (aunque lo intentaron tratando de dejar fuera de la nueva institucionalidad al PCE y a otros grupos a la izquierda del PSOE) ni las clases trabajadoras tenían poder suficiente como para lograr una democratización efectiva de los aparatos del Estado y, por tanto, la auténtica ruptura con el fascismo. Pero la influencia alemana y estadounidense, la actitud acomodaticia del PSOE, el temor reverencial de la clase política procedente del franquismo a los nuevos tiempos que llegaban y el papel casi arbitral concedido a los nacionalismos de derechas periféricos para anular el contrapeso de la izquierda más transformadora que hubiera podido ser decisivo, lograron cuadrar el círculo.

El sistema ha funcionado así durante años, sin perjuicio de sufrir las tensiones lógicas y los vaivenes derivados no solo de la tensión entre los principales partidos sino también de la que igualmente existe entre las diferentes corrientes internas de cada uno de ellos.

Pero la aparente estabilidad política institucional no ha podido evitar que poco a poco hayan ido apareciendo innumerables vías de agua que iban demoliendo sigilosamente el edificio. El incremento de la desigualdad, la pérdida de peso del gasto social, el debilitamiento de la ya de por sí frágil estructura democrática de las instituciones de representación, de gobierno y de control, una serie ininterrumpida de escándalos derivados del reparto del botín en que en tantas veces se ha convertido la acción de gobierno, el bienestar insuficiente y la democracia incompleta, en expresión del profesor Vicenç Navarro, han terminado por minar el afecto de la ciudadanía a los dos grandes partidos.

La traición del anterior gobierno socialista a sus principios, al deseo de sus electores y militantes y su incapacidad no ya para resolver la crisis sino para mostrar la mínima credibilidad que requiere la acción de gobierno comenzaron a colmar el vaso. Y más tarde, casi las mismas razones, aunque quizá ahora de modo aún más acelerado, llevan al Partido Popular a una situación de desafección igualmente generalizada en medio de un escándalo político casi sin precedentes.

Lo que está pasando en España es simplemente que ese edificio se viene abajo. No puede mantenerse ya sin dejar al descubierto los intereses que realmente hay detrás de él y la servidumbre y putrefacción tan gigantesca que afecta a gran parte de los dirigentes que nos gobiernan, alternándose cada cierto tiempo y mostrando uno detrás de otro, ante una población cada vez más asqueada, su continua vinculación con casos de corrupción.

Lo singular es que al caerse el edificio hipoteca también a otros partidos, que es verdad que han sido en gran medida ajenos al negocio que han tenido entre manos los dos grandes y los nacionalistas gobernantes en Cataluña y País Vasco, pero que, quieran o no, transitan por la misma vía que ellos. Por eso ni UPyD ni incluso Izquierda Unida registran un incremento en la estimación de voto que pueda considerarse decisivo a la hora de generar, en el marco institucional actual, una nueva gobernabilidad.

La conclusión es obvia. No hay solución posible dentro del espacio político que marcaron los pactos de la transición. Ya no es posible disimular por más tiempo que no fue un diseño modélico, como tantas veces se ha querido hacer ver, sino un reparto de poder e influencia que a la postre dejaba las manos libres a los grandes grupos empresariales y financieros y cuyo gran poder político ha hecho estallar, ¡oh paradoja!, el propio sistema que los privilegiaba. La avaricia de los mismos banqueros que para salvar sus privilegios monitorizaron el diseño del régimen de la transición lo han hecho saltar por los aires al generar, en su beneficio, una burbuja insostenible y una deuda desbocada.

La estrategia ahora teledirigida contra Mariano Rajoy y su equipo es la toma de posiciones de una buena parte de estos últimos grupos que ya no se sienten convenientemente representados por ellos. Si el PSOE tuvo que oír que "no nos representan" de la boca del 15-M, Rajoy escucha ahora lo mismo, aunque no solo desde las calles sino también desde grupos que posiblemente nunca pensó que iban a defenestrarle.

Cualquier intento de darle solución a los problemas de España manteniendo la actual institucionalidad, creyendo de nuevo que el PP y el PSOE se lo van a guisar y comer todo, es infructuoso -como empiezan a mostrar las encuestas-, y solo puede conseguir retardar la salida a la crisis multipolar en la que estamos.

Cualesquiera que sean las medidas que hubiera que tomar para resolver de verdad los problemas que en este momento tiene España hay una cosa fuera de duda: necesitan el apoyo de una gran mayoría social, del 60 o 70 por ciento de la sociedad para ponerlas en marcha. Y para ello no basta con que un partido tenga mayoría absoluta. Una y otra cosa, como está demostrando el PP, son muy distintas.

Y si el apoyo que se necesita para tomar esas medidas y para que éstas sean efectivas es tan grande, en estos momentos es imposible que las adopten exclusivamente el PP y el PSOE. O incluso éstos dos con el apoyo de otros grupos minoritarios o de los nacionalismos periféricos.

Para que cualquier tipo de medida pueda tener semejante apoyo, debe responder a principios éticos y políticos transversales, comunes a personas de un espectro social muy amplio, que respondan a intereses de muchos grupos sociales. No pueden ser definidas, por tanto, en términos de derechas e izquierdas, porque ninguno de éstos es capaz de unir en torno a sí a una mayoría social tan grande como la que se precisa. Y si ese tipo de mayoría social no se puede conformar mirando a derecha o a izquierda, solo se puede constituir contemplando el arriba y el abajo. Solo esto es lo que permite unir hoy día a la inmensa mayoría de la sociedad en torno a una serie de valores, de principios y medidas que me atrevo a decir que se asumen de forma generalizada, que han pisoteado, sobre todo en sus últimos años de hegemonía, el PP y el PSOE, y que ya ni siquiera los garantiza la actual Constitución: la lucha transparente contra la corrupción, la democracia real, el ejercicio efectivo de la libertad y de los derechos sociales que no solo no se conquistan sino que comienzan a perderse uno tras otro.

La única salida que tiene España es articular una nueva mayoría social y moral. Es la hora de poner sobre la mesa propuestas concretas para una nueva gobernabilidad y para afrontar con decisión los problemas económicos porque éstos van a empezar a pasar pronto una factura quizá impagable.

¿DESPERTAREMOS ANTE EL DINERO Y LA CONCIENCIA NEGROS?



Antonio Aramayona

Nos recomendaron que aceptáramos la Constitución, a pesar de nuestras dudas, porque nos cantaron que nuestra verdadera bandera es la roja y nuestro auténtico himno es La Internacional. Y coló.

Creímos que la democracia que nos vendían era similar a la democracia popular-parlamentaria (eurocomunismo, por aquel entonces), que aún estaban por la socialización de los medios de producción, que la república estaba al llegar, con un rey que había jurado los Principios del Movimiento y nunca podría aspirar a premio extraordinario de bachillerato o summa cum laude en ninguna universidad. Y coló.

Nos mosqueaba que la policía siempre llegara diez minutos tarde cuando los guerrilleros y fuerzanovistas en general asaltaban nuestras sedes. Los más ardientes partidarios del golpismo franquista y del fascismo ultravisigótico ocuparon los escaños del pueblo y asesinaron a mis compañeros y compañeras del despacho de abogados laboralistas de Atocha, saliendo de rositas y pavoneándose de sus hazañas. Pedimos amnistía para todas y todos a los carceleros de los derechos humanos durante cuarenta años. Escuchamos cantar libertad sin ira mientras unos presuntos padres de una supuesta constitución recitaban el mantra de la reconciliación nacional, el olvido, la unidad de la ciudadanía. Cortaron con la guadaña de la unidad de España las lágrimas legítimas de la Memoria histórica. Desde entonces, la verdadera canción de fondo, escuchada hasta nuestros días, es "¿Dónde está la bolita? ¿Dónde está?".

Se negaron a condenar el golpe de Estado del 36, pues muchos de ellos seguían y siguen custodiando con fervor la mente y el corazón de los golpistas. Aplaudieron los huevos de Tejero, etiquetaron botellas con su efigie, condenaron a prisiones de lujo y de pacotilla a Milans, indultaron a ladrones y estafadores. Los hijos de Pablo Iglesias fueron embadurnados de marcos alemanes, Felipe cenó con Brandt, desayunó con Palme, metió en un asilo a Largo Caballero, declaró obsoleto el marxismo, y realizó un salto triple mortal con su "de entrada, no".  Su ministro Solchaga animó al ciudadano a enriquecerse en el país de las mil maravillas fofas, montamos huelgas generales, y el país se fue deslizando hacia las ideas progres europeas, tan liberales, tan de libre mercado y libre contratación, tan de chicha y nabo.

Ante nuestros ojos han ido desfilando Filesa, Naseiro, Banesto, Gescartera… Los obispos siguieron engordando en sus palacios gorrineros, con su Concordato, sus Acuerdos, sus extorsiones. Derecha, centro, pseudosocialistas, ZP, Aznar, González, y todos y cada uno de sus ardorosos acólitos católicos se encargaron de echarles de comer cada día de cada año a los señores obispos. Besaron manos, pies y báculos de Papas, estatuas totémicas de santos, beatas, cristos y vírgenes. Y de todo esa orgía de engorde sacro, creció y creció sin fin el Opus Dei y su padrecito Escrivá hasta quedar hincado, bien hincado, en nuestro intestino grueso.

Se creen los putos amos del corral, del cortijo, de esto, de este mal llamado "país". Lo embadurnan con la pestilente mierda de sus contabilidades B, sus tarjetas doradas, sus clases preferentes cuando viajan, sus restaurantes de todos los tenedores posibles, sus "te firmo esto si me das aquello", su anemia de ideas, su ausencia de valores, su palabrería sin referentes, su consagración a la picaresca fácil y rápida. Niegan, amenazan, van, vienen, matan elefantes, se tapan los delitos unos a otros con otros delitos, viajan a las Azores para urdir guerras preventivas y fumarse un puro con botas de vaquero, intercambian como cromos jueces, se jubilan a los cincuenta en despachos de ensueño, propiedad de aquellos a quienes han servido como lacayos. Matan al pueblo. Matan su alma. Matan su futuro. Expulsan a los jóvenes del país a golpes de ineptitud. Matan al pueblo, sí, lo matan con saña. Lo matan de la peor forma posible: lo duermen.

Me llamarán, nos llamarán a todos, dormidos, para presenciar el final (¿o lo estamos perpetrando nosotros mismos, por acción u omisión)? Tú, y tú, y yo, nos turnaremos, en tornos de cristal, ante la muerte del pueblo. Y te expondrán, nos expondremos todos a ser trizados ¡zas! por una bala de carroña salida de sus cajas B. Bien lo sabéis. Vendrán por ti, por mí, por todos. Y también por ti. (Aquí no se salva ni dios, lo asesinaron.)  ¿Despertaremos? Escrito está. Tu nombre está ya listo, temblando en un papel. Aquél que dice: Abel, Abel, Abel…o yo, tú, él… ¿Despertaremos?

GOBIERNO DIMISIÓN YA. COALICIÓN Y CONVERGENCIA YA. ESTO ESTÁ PODRIDO

(ATTAC España, 2/02/2013)


Carlos Martínez – ATTAC Andalucía

En estos momentos hay que reaccionar con contundencia. La crisis del régimen del 78 vive su momento más álgido. La corrupción rampante en la Corona y el partido de gobierno, el PP, así como también casos no resueltos y vivos en los otros partidos del turno y dinásticos al igual que en la derecha nacionalista catalana, apoyo sustancial del régimen, obligan a tomar medidas y urgentes. A esto hay que sumarle 6.000.000 millones de parados y paradas y la ofensiva neofascista del PP al pretender limitar todavía más la democracia, atacando a los ayuntamientos, último bastión más cercano al pueblo y más controlable, al igual que la operación de volver al estado centralista.

Este gobierno corrupto carece de legitimidad para gobernar. Sus políticas de austeridad y recorte nos están llevando a la pobreza, el hambre y la exclusión de amplias capas de población y destrozando el tejido productivo, mientras los ricos son cada vez más ricos.

La Constitución del 78, reformada por PSOE y PP por la vía de urgencia en su articulo 135 es la excusa perfecta y la base legal, para recortar, imponer políticas de austeridad y que los derechos de los bancos estén por encima de las personas. Además ha dejado al descubierto la falacia de la igualdad ante la ley y el carácter de clase de la reforma favoreciendo tan solo a los poderes financieros. El bipartidismo demostró con ese acto su verdadero rostro.

Vivimos en un estado injusto, desigual y donde las grandes fortunas y empresas, no pagan impuestos y los bancos operan en paraísos fiscales con total impunidad.

En consecuencia, creo firmemente que hay que exigir la dimisión del Gobierno ya. Salir a la calle a defender la democracia y la igualdad y exigir un proceso constituyente.

Para encarar con éxito las próximas elecciones, hay que constituir y ya una Coalición amplia y social que con un programa que todas y todos los altermundistas, socialistas de izquierdas antineoliberales, indignados y constituyentes, comunistas y militantes de IU así como nacionalistas de izquierdas y demócratas con conciencia social, tenemos ya muy claro y en mente. Para encarar un nuevo tiempo que viene hay que constituir una nueva Convergencia política amplia y común para gobernar y reformar la Constitución o redactar una nueva, que sería lo ideal.

En cualquier caso, si los movimientos sociales, sindicatos, partidos no corruptos ni implicados en recortes y ciudadanas y ciudadanos conscientes y combativos no nos ponemos de acuerdo, la culpa será solo nuestra. Aunque también aquí habrá diferentes grados de responsabilidad. Insisto, no se trata de subir en las encuestas e intención de voto o formar "un gobierno de progreso", se trata de gobernar, se trata de vencer, se trata de frenar esta sangría social, se trata de plantar cara, se trata de cambiar.

TASA TOBIN: ¿LOGRO O FIASCO?

(3500 Millones, 1/02/2013)


Jaime Atienza -  Director de Campañas de Intermón Oxfam

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Activistas se manifiestan frente a la sede de JP Morgan en Nueva York para pedir la aprobación de la TTF. Foto: © bargaineering.com
Recientemente hemos conocido una gran noticia para la justicia social: once países de la UE han acordado implantar una tasa a las transacciones financieras (TTF). Es una victoria para organizaciones como ATTAC, que han estado años predicando en el desierto, y para otras redes y ONG internacionales que en los últimos años hemos impulsado las plataformas de apoyo a la Tasa Robin Hood. Juntos hemos conseguido hacer realidad algo que era impensable hace muy poco.

La llegada de la crisis abrió la oportunidad sin precedentes de gravar operaciones financieras que mueven altísimos volúmenes y no dejan nada en las arcas públicas. Pero no fue fácil. El sector financiero movió ficha con rapidez y pudimos escuchar a banqueros de diferentes países asustar a la gente diciendo que la tasa la pagarían los ciudadanos (sin decir que es lo que ellos querrían conseguir, claro); a brokers de la City de Londres decir que, de implantarse, el dinero se fugaría; a muchos hablar de las dificultades técnicas de implantar la tasa o de la necesidad de que se extendiese al mundo entero para evitar distorsiones. Argumentos manidos y excusas que se escuchan ante cualquier acción concebida para el bien común, como los tratados para el comercio de armas o los acuerdos para reducir emisiones. Jamás han dado todos juntos el primer paso. Pero varios premios Nobel y más de mil profesores de economía del mundo entero se sumaban a la marea que demandaba una tasa, defendiendo su viabilidad técnica y sus efectos positivos. Incluso el FMI declaró que era posible. 

En España, días antes de subir el IVA varios puntos porcentuales sin preguntar a nadie ni medir el dramático impacto sobre la gente corriente, el ministro Montoro postergaba una y otra vez la decisión de aplicar esa tasa minúscula del 0,01% a las transacciones financieras, presionado por el sector. El lobby financiero se movilizaba en Londres, en Bruselas y también en España para defender sus intereses.
 
Finalmente, España, acuciada por sus malas finanzas se sumó al grupo de cabeza y con Alemania, Francia o Italia dio el paso de sumarse a la aplicación de una tasa con restricciones. Es un gran paso, desde luego, porque se estima una recaudación anual de 37.000 millones de euros en los 11 países en que se aplicará (unos 5.000 millones de euros en España).

Estos días es preciso festejar que se establece una tasa que castiga las inversiones más especulativas –que mueven el dinero varias veces a diario- y que generará recursos importantes para el erario público.

Pero es fundamental seguir en la lucha para que esos recursos no caigan en las voraces arcas de los montoros de turno en la Unión Europea, que todo lo devoran para pagar los intereses de la deuda. La TTF ha sido una propuesta defendida con gran fuerza por la sociedad civil para frenar la especulación y promover la justicia social, el reequilibrio entre países ricos y pobres. Y, en este momento, para destinarse íntegramente a atender a las víctimas de la crisis: la mitad de sus recursos para las víctimas domésticas, la otra mitad para combatir la pobreza en los países más pobres (ahora que la ayuda al desarrollo se ve recortada escandalosamente) y el avance del cambio climático.

El objetivo ahora es claro: los bancos no deben alimentar con la tasa a los Estados, para que a su vez los Estados protejan o salven a los bancos. Es la hora de la justicia social, y no puede frenarse el avance histórico que supone la implantación de la tasa y su uso para la justicia social.

La lucha continúa, pero hemos conseguido llegar ya a un punto difícil de imaginar hace sólo dos años.

PARA QUÉ DEBERÍA SERVIR LA POLÍTICA ECONÓMICA (3)

(Diario progresista.es, 1/02/2013)

  Justo Sotelo 

La política económica no es una disciplina aislada, sino que está conectada con otras disciplinas extraeconómicas como la Filosofía de la Ciencia, la Política, la Metafísica, la Sociología, la Biología, las Ciencias Físicas y la Ingeniería.
En el proceso de toma de decisiones surgen una serie de restricciones a las mismas debido a la evolución económica general, la disposición de las estructuras del Estado, la acción de los grupos de interés y los condicionamientos internacionales, marcados por una economía mundializada como la actual.

La primera restricción, dentro de las economías de mercado, hace preciso considerar, por un lado, el grado de credibilidad de las políticas económicas aplicadas y, por otro, el carácter de temporalidad de las mismas. 

Por lo que se refiere a la disposición de las estructuras del poder político hay que tener en cuenta la factibilidad de las políticas y la correspondiente ausencia de abuso, para que puedan lograrse los objetivos, más amplios, de eficiencia y afinidad en la actuación de esos poderes. 

La tercera restricción precisa de un grado de independencia de tales poderes en relación a los grupos de presión, lo cual cada vez es más problemático debido, más que nada, a la cuarta restricción alusiva a la internacionalización de las economías y la progresiva pérdida de autonomía por parte de las políticas económicas nacionales, aspecto este último que admite varias interpretaciones, pues lo que está variando es la forma de intervención de los Estados, y por tanto no quedan invalidados sus objetivos de pleno empleo y redistributivos.
El problema es cómo lograr que funcionen una serie de organismos internacionales que velen por el buen funcionamiento de las economías, e impongan frenos a los procesos de desregulación, privatización y liberalización económicas, que pueden dar lugar a situaciones indeseables. Es absurdo que todo se deje en manos del mercado, entre otras cosas porque ese “mercado” no existe, es una falacia, una manera de justificar que los de siempre acaparen el dinero y el poder.

DAVOS Y EL PANORAMA GENERAL

(ATTAC España, 1/02/2013)


Salil Shetty – Secretario General de Amnistía Internacional  

Mientras los dirigentes económicos y políticos se reúnen esta semana en Davos para la celebración anual del Foro Económico Mundial, el asunto que nadie debería pasar por alto es la desigualdad mundial —desde la perspectiva de los derechos humanos, entre otras—.

Países como China, que ha experimentado el mayor crecimiento económico, están observando una escalada de la desigualdad de riqueza. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha comprobado que en los países más ricos la renta media del 10 por ciento de la población con más recursos es nueve veces superior a la del 10 por ciento más pobre, lo que implica que en 25 años se ha septuplicado. Hay pocos países que no sigan esta tendencia.

Mientras millones de personas se enfrentan a una subida de costes y recortes en gasto social, las informaciones que han puesto al descubierto cómo las grandes fortunas y las grandes empresas han podido proteger su riqueza, tanto en tiempos de bonanza como en tiempos de escasez, han dado lugar a protestas y reclamaciones para que se lleven a cabo cambios en la legislación.

Pero, ¿es un asunto que afecta a los derechos humanos? Yo digo que sí.

El colectivo de activistas de derechos humanos lleva mucho tiempo haciendo frente a la desigualdad basada en la identidad o el estatus social de las personas —la desigualdad de género, la desigualdad de trato por motivos de raza, religión u otros—.

Existe, además, una cuestión más general. Si eres mujer, perteneces a un grupo étnico marginado, provienes de una región abandonada del país, la probabilidad de que seas pobre es mucho mayor. Si te encuentras en la base de la pirámide social, es probable que te encuentres también en la base de la pirámide económica. Los derechos civiles y políticos no se pueden separar de los derechos económicos y sociales.

Para que quede claro: no existe el derecho humano a la igualdad de riqueza, ni nunca existirá.

Sin embargo, el derecho de los derechos humanos exige que toda persona tenga derecho a un nivel de vida adecuado, en el que se incluye alimentación, agua y vivienda adecuadas. Niños y niñas tienen derecho a la educación. Toda persona tiene derecho a acceder a atención médica básica y de urgencia. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley, en la que se incluyen sistemas de aplicación de la legislación que funcionen eficazmente. Y los gobiernos deben trabajar para mejorar el acceso a todos estos bienes y servicios que son fundamentales para el pleno disfrute de los derechos humanos. También son responsables de su calidad.

El derecho internacional no exige a los gobiernos que proporcionen todos los bienes y servicios necesarios para la realización de los derechos humanos —pero son responsables de garantizar que existe el marco que permite a las personas hacer efectivos sus derechos—.

Al analizar estas cuestiones, hemos tendido a centrarnos en cómo emplean los gobiernos los recursos de que disponen.

Pero es necesario que analicemos además las bases estructurales de la desigualdad mundial creciente —entre las que se incluyen el desvío de recursos que se deben utilizar para el bien público—.

En Grecia el estallido de indignación se produjo cuando se supo que el ministro de Economía estaba al tanto de que ciudadanos griegos ricos tenían dinero oculto en cuentas de bancos suizos para evadir el pago de impuestos y no tomó ninguna medida. En Reino Unido se ha sabido que las empresas multinacionales apenas pagan impuestos o no pagan en absoluto. En ambos casos, lo que exacerbó la indignación popular fue el hecho de que los gobiernos estén recortando drásticamente el gasto social y un gran número de personas se haya visto abocado a la pobreza.

Estas revelaciones no implican necesariamente conductas ilegales. La corrupción descarada y el robo de dinero público es una vieja historia, que se representa en muchos países en los que enormes riquezas naturales coexisten con la miseria más absoluta.
Pero ahora comprobamos que las élites políticas corruptas que han saqueado los recursos de muchas regiones utilizan muchas de esas mismas estructuras económicas para transferir y ocultar las riquezas obtenidas de manera ilegal, como herméticos paraísos fiscales y estructuras de empresas multinacionales para jugar a "ocultar los beneficios".

Vivimos en un mundo en que los multimillonarios pueden no pagar impuestos y al mismo tiempo beneficiarse ampliamente de residir en un país, en el que empresas sin ética pueden estafar a países ricos en recursos y despojarlos de sus riquezas naturales legalmente, y en el que las élites corruptas pueden ocultar su dinero en paraísos fiscales después incluso de que sus delitos hayan salido a la luz.

Luchar contra la pobreza y la desigualdad es un desafío complejo. No existen remedios milagrosos. Pero cuando los gobiernos se esfuerzan por cuadrar los presupuestos, quienes más sufren son quienes más necesitan de los servicios sociales y las redes de protección.
Al examinar la creciente desigualdad en el mundo, se deben poner al descubierto y examinar las bases estructurales.

Necesitamos tanto mayor transparencia como una cooperación internacional más efectiva si de verdad vamos a abordar las consecuencias de la creciente desigualdad de riqueza.
Con una mayor transparencia se podrán abordar por fin muchas de las peores prácticas. Y los derechos humanos se beneficiarán enormemente.

ENCUENTRO EN DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA

(ATTAC España, 31/01/2013)


Carmen Esbrí – Coordinadora del Observatorio de Servicios Públicos de ATTAC Madrid 

Ante la gravísima agresión que la Sanidad Pública madrileña está recibiendo del Partido Popular que gobierna esta comunidad, se ha celebrado ayer, 30 de enero, en el Ilustre Colegio de Médicos de esta capital el Encuentro en Defensa de la Sanidad Pública con el fin de decir a la Consejería y a estos dirigentes políticos que existe una conciencia única, firme y sostenida de lucha contra su plan dilapidador y que están totalmente solos. Su plan no garantiza la sostenibilidad del sistema, sino más bien lo contrario y va a permitir con total impunidad poner en las manos de la especulación, incluso de empresas vinculadas a fondos de inversión con reservas en paraísos fiscales, nuestra vida y nuestra salud; nuestros mayores tesoros.

Todas las organizaciones y colectivos unidos, tras dos horas de encuentro han coincidido en que la unidad será cada vez más férrea porque estamos defendiendo un pilar fundamental de nuestro maltrecho estado de derecho que, con mucho menor coste que en el resto de países de la Unión Europea y también del resto del mundo, logra mejores resultados en materia de salud. A continuación, Henar Valdivieso, supervisora del Hospital de la Princesa hace poco despedida por su activa participación en esta lucha ha leído el Manifiesto adjunto.

En él se avisa de la unánime decisión de seguir e intensificar la lucha común contra el desmantelamiento de nuestro modelo sanitario y contra el malintencionado cambio de modelo que, de forma antidemocrática, se quiere implantar siendo cada día más evidente que el mencionado plan está lleno de agujeros negros e intereses especulativos privados que nadie explica. El Observatorio de Servicios Públicos de ATTAC Madrid ha participado en este Encuentro y está en la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid que desde hace casi tres meses trabaja contra tan burdo mecanismo político.

Fotografía: Juanjo Delapeña

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MANIFIESTO POR LA SANIDAD PÚBLICA DE MADRID

Como todos recordamos, el pasado 31 de octubre las autoridades políticas que gobiernan la CAM, dieron a conocer su intención de abrir definitivamente las puertas de la Sanidad Pública madrileña a empresas con ánimo de lucro. Dicha intención, venía camuflada bajo el nombre de Plan de Medidas de Garantía para la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público.

Desde ese momento, tanto los trabajadores como los usuarios de la Sanidad Pública, hemos manifestado nuestro más rotundo rechazo al Plan de todas las formas posibles; hemos hecho manifestaciones, encierros, huelgas (laborales y de hambre), concentraciones y marchas multitudinarias. Hemos recogido y entregado en la Consejería, casi 1.000.000 de firmas de madrileños que se han declarado contrarios a la aprobación del Plan. Hemos mantenido reuniones con el Consejero, Sr. Fernández-Lasquetty y presentado propuestas de ahorro y de mejora de la gestión.

Sin embargo, desoyendo las masivas protestas ciudadanas y haciendo caso omiso a las propuestas de los profesionales, el día 27 de Diciembre de 2012, el gobierno autonómico del Partido Popular aprobó la Ley de Acompañamiento a los presupuestos de 2013 utilizando su legítima mayoría absoluta, algo que no justifica el expolio sanitario que trae como consecuencia.

Y llegados a esta situación, PATUSALUD y todas las organizaciones participantes en este Encuentro (SATSE, CCOO, AMYTS, CESIT/UP, UGT, USAE, CSIF, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, ATTAC y la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, todas ellas integrantes de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública, junto al Comité Profesional Médico, Comité Profesional de Enfermería, Plataforma de representantes de los Centros de Salud de Madrid, PSM, IU y UPyD) manifiestan su rotunda oposición a tan injusto y devastador Plan.

Entre todos impediremos que se regalen 6 hospitales y 27 centros de salud, que se utilicen los impuestos que pagamos todos los ciudadanos para enriquecer a empresas privadas, que se reduzca la calidad de la asistencia al reducir las dotaciones de personal y que se extingan 26 categorías profesionales, privatizando las funciones que hasta ahora desempeñaban. Y vamos a exigir que los Hospitales Carlos III, la Princesa y la Lavandería Central mantengan su actividad como lo hacen hasta ahora. De igual manera, denunciamos el injusto cierre del Hospital Instituto de Cardiología y otros Centros Asistenciales, así como la desaparición del personal no sanitario del SERMAS del Hospital Puerta de Hierro.

La unidad de acción ha sido siempre la base y la meta de nuestro funcionamiento, y creemos que es la mejor estrategia para evitar la desaparición de uno de los pilares del estado de bienestar como es la Sanidad Pública. Ninguna de las organizaciones que estamos aquí presentes vamos a ahorrar esfuerzos, cada uno desde su marco de acción, para llevar a buen fin nuestro objetivo.

Como hasta ahora, el Gobierno de la CAM y la Consejería de Sanidad, nos van a tener enfrente, luchando unidos a favor de un Sistema basado en la equidad, la solidaridad y la ausencia de ánimo de lucro.

Los ataques a la Sanidad Pública están surgiendo en distintos puntos de nuestra geografía. Por ello, convocamos a los trabajadores y usuarios de la Sanidad Pública de TODA ESPAÑA a manifestarse en una MAREA BLANCA el día 17 de Febrero a las 12 h., la cual hacemos extensible al resto del Estado.


Madrid, 30 de enero de 2013

MUCHAS GRACIAS A TODOS
 

¡¡LA SANIDAD PUBLICA NO SE VENDE, SE DEFIENDE!!

___________________________________________ ENCUENTRO POR LA SANIDAD PÚBLICA DE MADRID (30 Enero, 2013)

Representantes de las organizaciones participantes:

Dña. Concha Fernández PATU-SALUD
D. Luis Fernández PATU-SALUD
D. Jesús Jordán CC.OO.
Dña. Laura de la Calle SATSE
Dña. Ana Giménez AMYTS
D. Pedro Rodríguez USAE
D. Ignacio Hernández UGT
D. Alfonso García CSIT-UP
D. Rubén Bejarano IU
Dña. Laura de la Oliva PSM
D. Luis de Velasco UPyD
Dña. Fátima Brañas AFEM
D. José Luis Quintana A.P.
D. Rafael Pérez JJ.SS.
D. José Miguel Mansilla COMITÉ ENF.
Dña. Esperanza Sánchez COMITÉ ENF.
D. Ignacio Murgui FRAVM
Dña. Carmen Esbrí ATTAC
D. Marciano Sánchez BayleFADSP
D. Alejandro Tejedor PLATAFORMA A.P.