LA CENTRIFUGACIÓN IDEOLÓGICA DE LAS CLASES MEDIAS

(The Huffington Post, 11/02/2013)


Ignacio Muro Benayas
 
Probablemente tú, tus hermanos y familiares, como yo mismo, nos hemos identificado con frecuencia como miembros de la clase media. Por ello, las palabras que siguen, que analizan sus comportamientos políticos en medio de una grave crisis, es algo que, con seguridad, le resultará cercano.

Uno de los mejores estudiosos de sus mutaciones en momentos de gran tensión económica y social fue Whilhem Reich, un analista heterodoxo que integró, en los años 30, el psicoanálisis y el marxismo en sus análisis. Su obra Psicopatología de masas del fascismo avanzaba una conclusión que puede parecer chocante, tremenda quizás: que su perfil liberal y su patología fascista nacen del mismo ser en circunstancias diferentes. 

De su intenso estudio que conecta los efectos de la crisis del 29 y el ascenso de Hitler, podemos deducir tres características específicas de las clases medias: de un lado, el pavor generalizado al descenso social, identificado con el trabajo manual y un futuro degradado para sus hijos, se convierte en una fuente inagotable de angustia. Ese miedo rompe cualquier equilibrio que las hiciese parecer indiferentes o moderadas. Sometidos a esa presión, las clases medias desarrollan, y ese es su segundo rasgo, una enorme energía política, una fuerza social más potente y activa en esas circunstancias, dice Reich, que las clases obreras tradicionales. El tercero es que esa energía entronca con una estructura caracterológica propensa a pivotar en torno a un núcleo subjetivo de ideales abstractos y morales (nación, familia, dignidad, religión) presentados con coberturas emocionales que pueden ser fuente, también, de intensos rechazos (fobias, rencores y odios).

Se rompe el mito del capitalismo incluyente europeo
Ha pasado mucho tiempo desde entonces y muchas cosas han cambiado: su identificación con la familia patriarcal y la represión sexual, muy destacadas entonces por Reich, no son ya ciertas. Pero la profundidad de la crisis actual y el paralelismo con la del 29 mantiene inalterables otros rasgos. 

En medio, ha habido al menos tres generaciones que creyeron (unos más que otros) que el capitalismo era capaz de sobrevivir a sus crisis en el sentido positivo, a través de su capacidad de crear alto valor económico y construir un tipo de sociedad cada vez más avanzada, con un volumen creciente de clases medias progresivamente integradas en el sistema, seducidas por los hábitos consumistas. Pero era una ficción. En la medida en que los grupos dominantes no han encontrado contrapesos a su poder, han asumido pautas regresivas que arrastra, inevitablemente, a las mismas capas profesionales que facilitaron su auge y modularon los consensos internos.

El hecho es que, tambien hoy, la batalla política se está jugando en el terreno representado por esas clases medias, asfixiadas y angustiadas por la lógica implacable de una globalización que no parece ofrecer otra cosa que la precarización de la vida de sus hijos, profesionales sobrecualificados sin posibilidad de empleo. Arquitectos, médicos, funcionarios, abogados... acostumbrados a buscar para sus familias las mejores opciones privadas en salud y educación, conectadas al mito de "la excelencia", sienten miedo cierto al descenso social mientras se ven obligados a recalar en unos servicios públicos progresivamente degradados. En ese futuro temido coinciden con los pequeños comerciantes y empresarios, también claramente constreñidos por la dualidad de un sistema que les dificulta la financiación de sus operaciones, las mismas que sostienen buena parte de la actividad y empleo, mientras ven cómo los recursos financieros se vuelcan en los mercados, donde es posible aspirar a plusvalías del 10% en una sola operación, mucho más del doble de lo que ellos pueden aspiran a ganar en todo un año.

Más energía política, más radicalización
Mientras se quiebra la tradicional moderación del discurso de unos y otros, desaparece el viaje soñado hacia el centro descafeinado en el que había cuajado el bipartidismo y la izquierda socialdemocrata. La que se pensaba como una inagotable fuerza centrípeta hacia la moderación acaba convertida en una gran centrifugadora de ideas nacidas del descontento. El deterioro social que les provocan los ajustes del Estado del bienestar, les ahoga de inquietud y las lleva a movilizarse en todos los sentidos, algunos ya claramente decantados, otros solo intuidos.
Sólo los mejor situados de entre sus filas asumen el sálvese quien pueda neoliberal y se desentienden de todo, son los que confían en salir favorecidas con los recortes que impiden la igualdad de oportunidades. Con más contactos, mejor preparados y educados, más internacionalizados empiezan a distanciarse del resto, a acentuar su desprecio hacia lo común, lo ordinario, lo público. 


Pero, entre los grupos desfavorecidos, una nueva energía política, muchas veces presentada como rechazo a la política misma, surge y se dispersa en todas las direcciones: por un lado, el nuevo populismo autoritario que desconfía de la democracia, desde un reclamo abstracto de manos limpias y mano dura adobada de rencor y odio, un día contra los inmigrantes, otro contra los políticos. En el extremo opuesto, la insurgencia democrática del 15M y los multiples indignados, un movimiento por la justicia social y el bienestar que pone el foco en la sumisión de los poderes económicos de las instituciones y las corrientes mayoritarias, identificadas con el bipartidismo. Y en medio, los movimientos de resistencia que médicos, profesores, funcionarios o jueces han puesto en marcha contra las políticas de ajuste indiscriminado.

Recuperando el tiempo perdido
En paralelo, un nuevo rebullir de ideas surge de nuevos grupos de economistas, intelectuales y profesionales de los más diversos colectivos progresistas. Se debate sobre los múltiples temas que la izquierda lleva décadas abandonando: impregnan las redes sociales donde intentan llenar con prisa la ausencia de ideas sobre la democratización del sistema productivo, sobre el procomún y la responsabilidad social, sobre los nuevos modos de hacer política. Sienten lo poco que se ha pensado y combatido el desarrollo de un capitalismo impaciente que, simultáneamente, inhabilita la democracia y fagocita la economía productiva; se duelen de la poca resistencia que ha generado el asalto de los lobbies financieros a las más diversas instituciones, nacionales e internacionales.
No hace cinco años del comienzo de la crisis y la sociedad civil, la que mejor se había identificado con la noción de clase media, se pone en marcha. La cuestión es: ¿Habrá alguna fuerza política que canalice ese descontento o se fragmentará entre múltiples opciones? Y si se fragmenta, ¿qué actitud tomar? ¿Se debe aspirar a una convergencia de partidos o a unas primarias ciudadanas abiertas a todas las fuerzas progresistas que elijan a los mejores candidatos, como han hecho en Italia?

23F: MAREAS CIUDADANAS POR LA DEMOCRACIA




Agustín Moreno | Cuarto Poder
(*) Agustín Moreno es profesor de Enseñanza Secundaria en Vallecas (Madrid) y miembro de la Marea Verde.

Hemos comenzado el año a caballo entre los recortes y la corrupción. El centro de gravedad se traslada continuamente de un lado a otro, porque su corrupción son nuestros recortes. La generalización de los casos y su gravedad (papeles de Bárcenas, Urdangarin, Pallerols, EREs de Andalucía, Díaz Ferrán, etc.) y la menor tolerancia de la sociedad por el contexto de dificultades económicas han hecho que la población salga a la calle, vaya ante las sedes del PP y se produzcan abucheos a ministros y políticos. La corrupción es un delito y como tal tiene sus culpables y víctimas. Éstas son los propios españoles y si no se hace justicia con los culpables, la legitimidad de la democracia será cero.

La situación económica no mejora. El FMI dice que 2013 va a ser peor que 2012. Hemos comenzado el año destruyendo 8.500 empleos diarios y estamos en los seis millones de parados, según la EPA, aunque lo intente negar el presidente de una patronal que en vez de invertir se dedica a destruir masivamente empleos aplicando la reforma laboral. La pasada semana en un acto de presentación del libro ¿Qué hacemos con la política económica?, en el Ateneo de Madrid, surgieron dos datos económicos espeluznantes: a) aunque se empiece a recuperar la economía vamos a mantener cinco millones de parados durante más de una década; b) la tendencia a la empleabilidad de los mayores de 50 años tiende a cero. El primer escenario niega toda esperanza con el actual gobierno y su política económica. No hay recuperación posible ni creación de empleo suficiente con una tasa de paro estructural tan brutal y la consiguiente caída del consumo. Menos aún, cuando se mantiene la política de austeridad y el presupuesto de la UE se ha recortado para la próxima década. El segundo dato es peor aún: los parados mayores de 50 años tienen muy difícil colocarse y muchos acabarán mal viviendo con pequeños subsidios. Pero, sobre todo, pone de manifiesto la gran mentira del sistema: ¿si es muy difícil encontrar trabajo antes de los 30 años y después de los 50 también, cómo se van a poder tener cotizaciones de 37 y más años para tener derecho a una pensión digna?

Por eso, detrás de los falsos anuncios de brotes verdes de ministros, banqueros, autoridades de la UE lo único real es un inmenso saqueo al país y a sus ciudadanos. Es la aparición de una nueva barbarie. Y lo que llamamos neoliberalismo es justamente esta gran perturbación. Porque la barbarie está anidando en la tremenda brecha que se ha abierto en el sistema-mundo capitalista, en la desesperación de los trabajadores al borde del hambre, en la mentira interesada en que se acabe la lucha de clases para convertirse en lucha entre etnias, en la hipocresía de los ricos que ven una amenaza en los "inmigrantes", esos pobres que tienen la desgracia de buscar un trabajo manual fuera de su país de origen, en un mundo globalizado donde se mueven a discreción los capitales y las mercancías.

Pero lo que produce angustia no es sólo la permanencia y extensión de los males sociales, sino la constatación de que la resistencia o se siente impotente o todavía está sin columna vertebral. Hosbawm decía que quizá el mayor problema es que nos hemos acostumbrados a convivir con la barbarie. Y mal asunto cuando se aprende a tolerar lo intolerable. ¿O no es intolerable la obscenidad de un sistema económico que podría acabar hasta cuatro veces con el hambre en el mundo con la fortuna de las cien personas más ricas y no lo hace?

En España parece que hemos perdido una guerra. Con seis millones de parados, la destrucción del débil estado de bienestar, la expropiación de lo público, los desahucios de viviendas, el empobrecimiento generalizado de las masas obreras y hasta de la clase media. Conocemos lo que pasa, la verdad del holocausto social. Lo padecemos. El castigo tan tremendo que están sufriendo los trabajadores y ciudadanos hace que la conciencia social esté empezando a despertar del letargo. Sobran motivos para la movilización, la pregunta es ¿por qué no se produce un estallido social?

El poder construye el sistema de alienación y de dominación sobre los ladrillos del miedo y de la mentira. Y el miedo y la represión son muy paralizantes. Por eso no es fácil combatir el desorden. Por falta de conciencia o porque la indignación no es suficiente. Decía Paco Fernández Buey que las gentes suelen estar con Goliat, con el Poder que se supone que va a ganar la desigual batalla contra el débil, contra el pobre, contra el obrero. Sólo suele estar con David post festum, cuando los hechos ya han pasado y los avatares son parte de la memoria. Y cuando los apoyos se dividen durante el transcurso de los acontecimientos, es porque existe alguna expectativa razonable de que David, con su honda, es un poder o está a punto de serlo. Y la honda de David debe de ser un programa alternativo y una bandera ética.

Para que el miedo cambie de bando, para que crezca la esperanza entre los ciudadanos, para que no nos roben definitivamente el futuro, es necesaria una ética de la resistencia. Para poder sobrevivir a tanto desorden, para volver a empezar una y otra vez la lucha contra la barbarie, porque sigue habiendo en este país más llanto y sufrimiento del que se puede comprender. Y ello pasa por tomar conciencia de la situación, movilizarse de forma unitaria y contundente, construir alternativas programáticas y políticas que apuesten por la regeneración democrática de raíz.

Dar cauce a la indignación, defender los derechos y transformar la situación, de eso se trata. Para ello, el 23 de Febrero más de dos centenares de organizaciones convocan o se adhieren a grandes marchas en Madrid y en otras ciudades de España. Van a estar todas las grandes mareas ciudadanas (verde, blanca, violeta…) que vienen luchando por los derechos sociales, los servicios públicos y contra las privatizaciones; también participan los grandes movimientos sociales que se han creado en las plazas, calles y barrios (asambleas 15-M, 25-S, Frente Cívico…), un amplísimo entramado organizativo de base y algunos partidos de la izquierda y progresistas. Los únicos que no han respirado hasta la fecha son los grandes sindicatos, seguramente ensimismados en sus rutinas de congresos y negociaciones con la CEOE y gobierno mientras la historia circula por otro lado. Deberían de convocar también, aunque sólo sea por acompañar a sus afiliados.

En Madrid las marchas llegarán a Neptuno para expresar la defensa ciudadana de la Democracia cuando estamos asistiendo a un golpe de estado financiero. Va a ser un salto cualitativo la unificación de todas las mareas y movimientos que vienen movilizándose por separado. Por el seguro éxito de participación, por su pluralidad, por la oportunidad de rechazar la corrupción y las políticas antisociales. Y ojalá lo fuera por sentar las bases de una alternativa ciudadana y política al turnismo de los partidos dinásticos de la segunda restauración borbónica.

Yo el 23 de febrero iré a Neptuno en defensa de la Democracia y en contra de los recortes sociales, porque el "estado de excepción" social y económica en que vivimos lo han convertido en la regla cotidiana. Porque frente a la farsa del debate del "estado de la nación" de dos días antes, el pueblo debe hacer acto de presencia frente a unas Cortes que no le representan y exigir su derecho a decidir. Porque no quiero que me confundan con corruptos, saqueadores, cómplices o pasivos que se quedan en su casa y que se acaba apuntando a su favor Rajoy. Pero, sobre todo, saldré a la calle por algo tan elemental y tan importante como la Decencia.

EL MOVIMIENTO 15-M SE UNE A LA GRAN MOVILIZACIÓN CONTRA EL GOBIERNO

(20minutos.es, 10/02/2013)


  • La Marea Verde de la educación, la Blanca de la Sanidad y partidos como Equo son otros de los grupos que se han unido a las movilizaciones.
  • Cuatro marchas confluirán en Neptuno, en la Plaza de Cánovas del Castillo, por lo que los alrededores del Congreso volverán a ser escenario de protestas.
  • Más de 30 ciudades se sumarán a las marchas.
Campamento 15-M Sol
El movimiento 15-M, las mareas en defensa de la educación y la sanidad pública y partidos como Equo o Izquierda Anticapitalista se han unido para convocar, junto con casi medio centenar de organizaciones más, una gran movilización el próximo 23 de febrero para protestar contra el Gobierno y las medidas que está aplicando, contra la corrupción y contra "el golpe de Estado de los mercados", así como para exigir "una verdadera democracia".

La Coordinadora 25-S, organizadora de las protestas en los alrededores del Congreso, la Asociación Democracia Real Ya y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) también están entre las organizaciones y asociaciones que se han unido a las protestas del 23-F.

En lo que a partidos se refiere, además de Equo e Izquierda Anticapitalista, el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, ha confirmado el apoyo de su formación a las protestas, en las que habrá una "amplia representación" de la coalición de izquierdas.
'No al golpe de Estado financiero. No debemos, no pagamos', es uno de los lemas acordados por los más de 50 colectivos de toda España que desde diciembre organizan las movilizaciones, que tendrán lugar precisamente el 23 de febrero, día en que se cumplen 32 años del intento de golpe de Estado del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero.

Una fecha con historia
"En 1981 la ciudadanía salió a la calle a expresar su rechazo rotundo al golpe de estado militar. Hoy, 32 años después, saldremos a la calle a defender nuestros derechos y rechazar los recortes y las brutales políticas de ajuste con las que se canalizan fondos para satisfacer la avaricia de los mercados financieros y políticos corruptos", reza el manifiesto difundido por la plataforma 'Marea Ciudadana', a través de la que se están coordinando los organizadores.

En Madrid, donde se prevé que tenga lugar la más multitudinaria de las protestas, el recorrido contará con cuatro puntos de inicio —la Puerta del Sol, Embajadores, Puente de Vallecas y Colón—, desde donde saldrán a las 16.30 horas cuatro marchas diferentes que confluirán en Neptuno —Plaza de Cánovas del Castillo— a las 18.00 horas aproximadamente.

De este modo, los alrededores del Congreso de los Diputados volverán a ser una vez más escenario de protestas, si bien esta vez algunos de los colectivos organizadores como Izquierda Anticapitalista, Equo y 'Asamblea contra la impunidad de los crímenes del franquismo' sí tienen intención de comunicar a la Delegación del Gobierno en Madrid sus intenciones.

El resto de organizadores, aunque no sean partidarios de informar a la Delegación, respetan su decisión y hasta han acordado que en el caso de que se impongan sanciones, estas serán asumidas "colectivamente".

El portavoz de Izquierda Capitalista, Raúl Camargo, ha destacado la importancia simbólica que tiene el hecho de culminar las marchas en Neptuno, ya que es en el Congreso donde, a su juicio, "se está produciendo el golpe de los mercados".

"Tsunami" para derribar al Gobierno

"Queremos que la marea se acabe convirtiendo en un tsunami que acabe derribando al Gobierno y también a la influencia de los bancos y los mercados en la vida de las personas. Hace falta que la justicia sea el parámetro que rija la vida política del país y no la corrupción, la estafa, el robo y el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría", ha sentenciado Camargo.

"Aunque cada colectivo pueda tener reivindicaciones propias, el enemigo es común. Todos tenemos que hacer frente a los golpes del mercado", ha asegurado Rosa, una de las integrantes de la Asociación Democracia Real Ya.

Además de la protesta en Madrid, otros colectivos con base en otras ciudades españolas también se han sumado a la iniciativa y han convocado concentraciones y marchas para que los que no puedan desplazarse hasta Madrid muestren también su rechazo al "golpe de los mercados".

Vigo, Pontevedra, Orense —donde los manifestantes protestarán frente a las sedes del PP y el PSOE—, Oviedo, Logroño, Segovia, Zaragoza, Barcelona, Teruel, Alicante, Albacete, Hueva, Sevilla, Granada o Lanzarote son algunas de las ciudades en las que ya se han convocado protestas.

LA CORRUPCIÓN Y LA ECONOMÍA

(ATTAC España, 10/02/2013)


Carlos Berzosa – Consejo Científico de ATTAC España
La crisis económica está causando verdaderos estragos en nuestro país. El Gobierno ha dado muestras más que sobradas de que se encuentra incapaz de resolver los problemas que se derivan de la coyuntura económica tan mala por la que estamos pasando. Las medidas tomadas no solo no son capaces de resolver nada sino que contribuyen a agravar más las cosas. El paro crece, la renta disponible desciende, quiebran multitud de empresas medias y pequeñas, desparecen muchos autónomos, aumenta la pobreza y la desigualdad y cantidad de familias se van a la calle por sufrir los desahucios de sus viviendas. Todo esto es expresión de las malas prácticas económicas que se están llevando a cabo, a lo que hay que añadir el ataque sistemático al Estado del bienestar y a la investigación.
La quiebra del modelo social que se había conseguido, aunque con limitaciones y deficiencias, va a tener graves repercusiones en el futuro más inmediato. Los bienes públicos más apreciados por la sociedad española, como la educación, la sanidad, la universidad, la investigación, están sufriendo recortes realmente inadmisibles. El retroceso que se está sufriendo acaba con los logros que se habían alcanzado en estos últimos años, aunque todavía quedaba mucho camino por recorrer. Mientras que todo esto sucede, se asiste al escándalo vergonzoso de la amnistía fiscal, una forma de encubrimiento a los que han delinquido contra la obligación de pagar los impuestos. Este Gobierno se ha hecho cómplice del fraude fiscal y de la evasión ilegal de capitales.

Lo que está sucediendo es suficiente para que el Gobierno tuviera que dimitir por su incompetencia y por esta complicidad con la delincuencia económica. Por si fuera poco ha saltado a la escena política un caso de corrupción que puede afectar a altos cargos del PP, incluido el Presidente del Gobierno. A la vez que se sigue sabiendo más de la trama Gürtel que es, sin lugar a dudas, el caso de corrupción más grave acaecido en la democracia. Una trama en la que se encuentra implicado el que ha sido el tesorero durante tantos del PP. Todo indica que ante lo que estamos no es un caso que afecte solo a personas individuales que son indecentes, sino que es una financiación ilegal del partido que gobierna.

La corrupción aparte de ser un delito por las dos partes, tanto por el que soborna como por el que recibe ese dinero, tiene graves consecuencias económicas. Los economistas no han escrito demasiado sobre ello pero, sin embargo, hay algunas obras que sí han tratado el tema. Una de ellas es la de Susan Rose- Akerman "La corrupción y los gobiernos. Causas, Consecuencias Y Reforma". (Siglo XXI, 2001). Las conclusiones más relevantes de este ensayo es que altos niveles de corrupción limitan la inversión y el desarrollo y conducen a un gobierno ineficaz. La corrupción crea ineficacia y desigualdades económicas. La corrupción no es, sin embargo, un problema económico; también está entretejida en la política. Esto es algo que se está comprobando claramente en nuestro país.

Los políticos y las instituciones sufren un desgaste y la desafección de la ciudadanía es cada vez mayor. Este malestar general se recoge en las encuestas que se hacen, pero sobre todo en los comentarios de la gente en la calle y en las tertulias de amigos y compañeros. Hay un verdadero hartazgo ante una realidad que se generaliza de un modo abusivo. Pero es lo que está sucediendo entre la opinión pública. El sistema político ha llegado a un final de ciclo del que ya he hablado en estas páginas. Ante una crisis de la gravedad que se está padeciendo, la falta de liderazgo político, la escasa credibilidad que los políticos tienen y la corrupción, dificultan las posibilidades de salida que se van cerrando progresivamente. La desmoralización de la población crece y no hay nadie que sea capaz de poner remedio a todo esto.El país ha caído muy bajo en la economía, la política y los valores morales y éticos. En ello tienen gran responsabilidad las élites políticas y económicas. La democracia se deteriora y corre riesgos y peligros.

Los corruptos no solamente han cometido delitos graves, de los que deberán dar cuenta ante la justicia, sino que se han convertido en verdaderos enemigos de la democracia. La democracia tiene muchos enemigos como ha puesto de manifiesto Tzvetan Todorov "Los enemigos íntimos de la democracia" (Galaxia Gutemberg/círculo de lectores, 2012) pero a los que él señala el mesianismo, el ultraliberalismo y la xenofobia como los graves riesgos que tienen ante sí la sociedades occidentales, añadiría el interno como el de los corruptos, los sistemas que permiten y dificultan su combate, y las actitudes antidemocráticas de determinados dirigentes políticos. En muchas ocasiones no solamente estamos gobernados por mediocres y corruptos, sino por gentes que no creen en el sistema democrático.

En un país en el que la mayor parte de la población ha conseguido un cierto grado de bienestar material, aunque muy desigual, y lo ha hecho con su trabajo y esfuerzo resulta verdaderamente demoledor el observar el enriquecimiento ilícito de cargos públicos que han utilizado el poder no para beneficios de los ciudadanos sino para el suyo propio. En un periodo de crisis y de renuncias todo esto se agrava aún más, y hace crecer el rechazo y la desconfianza hacia los dirigentes políticos. Se lee y escucha a tertulianos decir que en los periodos de auge se es más complaciente con los casos de corrupción, pero esto en el caso de ser cierto, es un grave error por parte de los ciudadanos. Lo que está sucediendo se ha gestado en esa época de prosperidad y ahora ha estallado. Hay que ser siempre implacable con el delito, pues en caso contrario el tumor crece y cuando nos queremos dar cuenta ya tiene difícil remedio.

La gran responsabilidad de moralizar la vida pública le corresponde a la izquierda, pues a la derecha parece, por lo que se está contemplando, no le interesa demasiado. Al revés el desafecto hacia la política les beneficia mientras que perjudica a la izquierda. No se observan en las fuerzas políticas que componen este amplio espectro que realicen movimientos en este sentido. El PP se desgasta, el PSOE no sube, las fuerzas a la izquierda del partido socialista ascienden en intención de voto, pero de un modo muy insuficiente frente a la catástrofe que se está provocando. Hay que abrirse a la sociedad y una manera de hacer esto, entre otras cosas, es lo que se ha hecho en Italia con las primarias y la participación de la sociedad en elegir a los dirigentes que se presenten a las elecciones. La experiencia de Syriza en Grecia también es interesante tener en cuenta. 

Todo ello tiene que venir acompañado de programas creíbles.

Artículo publicado en Sistema Digital

NO TENEMOS DERECHO

(Hordago, 9/02/2013)
 

Javier Echeverría / Iñaki Arzoz / Felipe Martín – ATTAC Navarra

En las redes sociales aparecía estos días una de esas frases filosóficas que pululan por ellas. Decía: "Un derecho no es lo que alguien te debe dar, un derecho es lo que nadie te debe quitar". Hace reflexionar sobre la diferencia tan grande que hay entre lo que debería ser y lo que realmente es hoy. Y también da pie a pensar que, sin embargo, en la sociedad actual hay unas cuantas cosas a las que no deberíamos tener derecho.

Creemos que no tenemos derecho a no abrir los ojos del alma para darnos cuenta de que seis millones de personas en paro en el Estado o 56.000 en Navarra es una tragedia. Que casi dos millones de hogares con todos sus miembros en paro es algo que no deberíamos tolerar. Que un desempleo juvenil por encima del 55 por ciento supone comprar todos los boletos para que nos toque lo que algunos están llamando ya "una generación perdida".

No tenemos derecho a no querer ver la sociedad infernal a la que nos están conduciendo. Y nosotros lo estamos tolerando. Una sociedad cada vez más desigual, cada vez más pobre, cada vez más dictatorial.

No queremos ver que, cuando hablan de "brotes verdes" se están refiriendo a una salida a la situación actual que nos aboca a una sociedad con sueldos míseros para la inmensa mayoría, trabajo precario y enfocada a un crecimiento económico suicida. Como dice Antonio Turiel, de ATTAC, para hacernos ver la irracionalidad de ese enfoque, "con un crecimiento del 2,8 por ciento anual del PIB (en estos momentos tenemos un crecimiento medio mundial superior al 3 por ciento anual a pesar de esta enorme crisis) nos encontramos que las cosas se duplican cada 25 años, se multiplican por 4 cada 50 y por 16 cada siglo". ¿Nos imaginamos una sociedad en la que los bienes y servicios fueran 16 veces las que tenemos hoy? ¿16 veces más coches, 16 veces más carreteras, 16 veces más consumo de petróleo, 16 veces más turistas, 16 veces más casas…? No tenemos derecho a no querer percatarnos de a dónde nos dirigimos.

Tampoco tenemos derecho a no darnos cuenta de que, en la situación y perspectiva actuales, no hay más salida racional y humana que plantar cara a los poderes económicos y a los políticos a su servicio, unos y otros enfangados hasta las cejas en la corrupción, bien como corruptores o bien como corruptos, y en la especulación, que no deja de ser otra forma de apropiarse de la riqueza que nos pertenece. Y también de nuestros derechos, ya sean económicos, sociales, políticos o culturales. Nos los están robando y apenas hacemos unas pocas movilizaciones defensivas.

Y si tenemos que plantarnos ya, no hay derecho a que no pongamos los medios para ello desde ahora mismo. Hay que salir a la calle porque nuestro poder real está en la calle. ¿En dónde si no? Y para eso nos tenemos que dar cuenta de que no tenemos la herramienta política que necesitamos y que es muy urgente que la construyamos.

Cada vez hay más voces y discursos que, desde distintas sensibilidades, predican la unidad entre los movimientos y organizaciones de todo tipo que deseamos un cambio social profundo, no simples maquillajes. Cada vez parece que hay más gente que ve la urgencia de construir esa unidad para lograr cuanto antes una mayoría social que lo haga posible. Y sin embargo, aquí seguimos, esperando a que todo eso nos caiga del cielo. O recelando de otras fuerzas u organizaciones con las que nos deberíamos unir. O buscando excusas en viejas heridas. O en algunos aspectos que nos separan, aunque sean importantes. O en las dificultades que sin duda se van a presentar en el proceso de la construcción de la unidad y también después. O en sectarismos, protagonismos o purismos que deberíamos tener superados. O, peor aún, en cálculos electorales que, aunque legítimos, en la situación actual resultan, digámoslo claro, cuando menos mezquinos. Si nos damos cuenta de la gravedad de la situación y de la urgente necesidad de nuestra respuesta y seguimos parados con cualquiera de los pretextos, preferimos no calificar nuestra actitud. Y si todavía no nos percatamos, somos unos irresponsables. ¡No tenemos derecho!

Sabemos que tenemos una coincidencia muy elevada en el campo socioeconómico. Sabemos que todos queremos una profundización democrática. Somos conscientes de que todos los contenciosos sociales, económicos, ecológicos o políticos se deben resolver democráticamente, también el contencioso nacional. ¿Por qué entonces no nos ponemos manos a la obra ¡ya! para ver todo lo que tenemos en común y plasmarlo en un programa que sirva de referencia para la movilización, para orientar la contienda electoral y, en definitiva, para conseguir cuanto antes esa mayoría social que necesitamos? ¿No tenemos claro todavía que ninguna de las fuerzas que están por el cambio social aquí y ahora puede lograrlo sola? ¿Aún hay quien no ve que necesitamos unir todo lo unible en torno a un programa de cambio profundo, es decir, movimientos y organizaciones sociales, partidos y sindicatos, muchas personas que están esperando a que nos decidamos de una vez, y que de lo contrario no lo conseguiremos?

Si nos damos cuenta de todo esto y no nos ponemos manos a la obra desde ahora mismo, seremos nosotros tan responsables como quienes nos han abocado a esta situación y nos conducen, a nosotras y a las generaciones que nos siguen, a un desastre cada vez menos reversible.

¡No tenemos derecho a no intentarlo desde ahora mismo!

NUEVO NÚMERO DEL PERIÓDICO MADRID15M

(Madrid 15M, 8/02/2013)


Esta es la portada del nuevo número del periódico Madrid15M. Se repartirán por todo Madrid 30 mil ejemplares. Acércate a tu asamblea de barrio o centro social para conseguirlo.

PARA QUÉ DEBERÍA SERVIR LA POLÍTICA ECONÓMICA (4)

(Diario progresista.es, 8/02/2013)

Justo Sotelo
Desde estas páginas defendemos la necesidad de una Constitución democrática, como no podía ser de otra manera; pero una Constitución inamovible también puede ser perjudicial para la democracia.
Dentro del estado constitucional de derecho (con las excepciones del estado legislativo), y a partir de una visión realista y normativa, la propia Constitución, y su aplicación por parte de los jueces, se ha convertido en un problema si en ella se incluyen como inamovibles los derechos establecidos por una generación de hombres y mujeres que cree firmemente en ellos, pero limitan las oportunidades a las generaciones futuras para modificarlos o incluir nuevos derechos. 

Con el fin de proteger a la democracia, la Constitución puede transformarse en un “enemigo” de la propia democracia, como una especie de coto vedado que, además, debe ser interpretado por jueces que evalúan el alcance de su contenido a partir de su tarea interpretativa y que, incluso, provocan divergencias en sus consideraciones política y humanista (y sociológica). 

Todo ello debería ser analizado a partir de las distintas visiones de la democracia, desde la comunitaria de Rousseau hasta la estadística de Schumpeter, y por tanto desde las ideas del autogobierno y la voluntad general -con la regla de la mayoría que busca más democracia y menos liberalismo-, hasta la pragmática y su idea de la representación de la mayor parte de las personas. 

Igualmente tendrían que estudiarse las características de la democracia en sus posiciones intermedias hasta llegar a la llamada “paradoja de la democracia”. Es preciso reivindicar una postura adecuada frente a la necesidad de libertad e igualdad, así como el hecho de insistir en el resbaladizo concepto de “ciudadanía.

MÁXIMO COMÚN DIVISOR, MÍNIMO COMÚN DENOMINADOR

(Hordago, 7/02/2013)


Javier Echeverría /Felipe Martín /Iñigo Muerza /Iñaki Arzoz – ATTAC Navarra


Viejos conceptos matemáticos que nos torturaron quizás en nuestra infancia. Hoy, en la lucha social, afrontamos un problema parecido. En la calle, en las movilizaciones, y en los agotadores espacios en los que cada tarde y cada noche se fraguan estas convocatorias, coincidimos cada vez más codo con codo personas que tenemos mucho en común, pero que no se puede expresar por falta de un algoritmo matemático que lo calcule. Enumerar las diferencias, lo que nos impide sumar, es fácil: somos nacionalistas, independentistas, federalistas, constituyentes, ecologistas, anarquistas, republicanos, quincemayistas, cristianos, humanistas, marxistas… Quién más quién menos ha definido su proyecto como un camino hacia una meta diferente o no contigua al de los demás. O no tan diferente y distante. Pero hoy, si algo está claro, es lo que nos separa, formúlese como se quiera, en siglas políticas y sindicales o en etiquetas ideológicas. Pero, ¿es eso hoy lo importante?

Se abre paso entre nosotros la intuición de que ninguno de los proyectos que nos diferencia tendrá la más mínima oportunidad sin realizar antes un proyecto común. Más aún, la intuición de que hoy lo más importante es la parte común de ese camino. Que estamos irremediablemente perdidos, derrotados, si no libramos antes una batalla de todos y para todos. ¿Cómo hacerlo? Tenemos que improvisar y descubrir el algoritmo social que lo consiga. No es fácil, no será fácil, y quizás nuestro intento no acierte a la primera. Lo proponemos aceptando el fracaso de antemano, pero dispuestos a repetirlo una y otra vez hasta acertar.

Tenemos una propuesta: una Carta Social. Pero más que la propuesta, lo que importa es el método: debemos participar todos, todas las diferencias y entre todos tantear el algoritmo, los pasos, los tanteos sucesivos.

Por eso está circulando por correos, reuniones y redes sociales una primera convocatoria de despegue, de agacharse y encogerse para saltar. Esperamos después del 16 de febrero volver a comparecer ante la opinión pública no nosotros, ni nosotros solos, sino el grupo necesario para el siguiente paso.

EL 15M Y LA PAH TOMAN OCHO OFICINAS DEL INEM PARA PEDIR UN "RESCATE CIUDADANO"

(20minutos.es, 7/02/2013)

  • Las asociaciones 15-M y PAH han redactado un manifiesto de 14 puntos para llevar a cabo un rescate a las personas a las que más afecta la crisis.
  • Han pedido facilidades para el acceso a la vivienda, rentas básicas para personas con riesgo de exclusión social o mejoras en la sanidad, entre otras cosas.
  • El manifiesto para el "Rescate Ciudadano".
Protesta en el INEM

La plataforma 15-M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y diversas asociaciones han protagonizado este jueves un acto simbólico en ocho oficinas del INEM de Madrid, en las que han leído un manifiesto para pedir un "rescate ciudadano".

Los activistas han entrado pacíficamente en las oficinas, previamente anunciadas, y han desplegado pancartas, sobres gigantes y hasta han tocado música para hacerse notar en algunas de ellas, antes de leer los 14 puntos del "Plan de Rescate Ciudadano".

Entre las peticiones, dirigidas a paliar los efectos de la crisis en los ciudadanos con menos recursos, estaban la instauración de una renta básica para "toda persona en riesgo de exclusión social". También se ha pedido que la vivienda sea "accesible para todos, porque un techo es imprescindible para la dignidad".

Los manifestantes también han pedido transporte público gratuito para los parados y sus familias, material escolar subvencionado y becas de comedor y transporte para escolares sin recursos. La sanidad ha sido otro de los campos sobre los que han hecho reivindicaciones, como el mantenimiento de centros de salud o medicina gratuita, así como el desbloqueo de la ley de dependencia.

Tras la lectura de los manifiestos, y tras permanecer unos quince minutos en las oficinas, los manifestantes han abandonado las sedes del INEM en las que se han celebrado las protestas, colocando pancartas y pegatinas reivindicativas en algunas fachadas. Según informan fuentes de la organización de las protestas, en algunas oficinas se ha impedido a los medios de comunicación realizar grabaciones de las movilizaciones dentro de las instalaciones.

Estas protestas coinciden el desalojo de la acampada montada hace 108 días ante la sede de la obra social de Bankia en la plaza del Celenque de Madrid para pedir la dación en pago y protestar por los desahucios.

ESTÁN MUY NERVIOSOS. ES LA HORA

(ATTAC España, 7/02/2013)


Carlos Martínez – ATTAC Andalucía

Las contradicciones de Rajoy, los vaivenes de la Cospedal, la mirada melancólica de la vicepresidenta Soraya, la insistencia de "El País" y "El Mundo", la solemne cara dura y desvergüenza de Ana Mato. Todo ello y otras evidencias, tejen un negro panorama en torno a un Gobierno, que se está manifestando como inútil  desastroso e ineficaz, excepto para reprimir las protestas populares, aplicar recortes sociales y laminar derechos fundamentales.

También digamos "mosquea" el silencio cómplice de CiU, el amagar y dar del PNV y la timorata reacción de Rubalcaba, que pide dimisiones, pero no elecciones. Todos ellos saben que su suerte y la del PP, es la misma. Esa es la explicación, esa y que "la gran coalición" otea en el horizonte.

Me dicen algunos, elecciones ¿Para que? ¿Para que dimita el PP y gobierne el PSOE? Pero si el PSOE está todavía peor que el PP en intención de voto ¡¡Por favor!! El problema de sus nervios, es que ahora no tienen más recambio real que el pueblo y sus organizaciones y movimientos y eso les da pánico. Pero ojo, también a muchos progresistas les produce miedo. Es un momento de ser consecuentes, inteligentes y valientes.

En mi anterior articulo muchas personas creyeron ver que denunciaba una conspiración contra Rajoy. Que ésta existe es evidente, si no no se explican tantos datos, silencios y contradicciones -nervios al fin y al cabo-. Pero la CONSPIRACIÓN real, es contra las clases populares y la democracia. Algunos, los que manejan el Estado Español, insisto, al margen de los partidos, pues operan e influyen en todos las fuerzas sistémicas, en todo el espectro centro, centro-derecha, en que incluyo el grupo de Rubalcaba ahora, Zapatero hasta hace poco y Felipe González siempre.

Personas poderosas que son, han sido, que manejan datos e informes, la banca y los palcos de los campos de fútbol de la Villa y Corte, son las y los que de verdad obligan a tomar decisiones, por supuesto conectados con los centros de poder financiero y por tanto político, todavía más contundentes de Frankfurt, Londres o Nueva York y lo hacen con la intención clara de ganar más dinero a costa nuestra. Gracias entre otras cosas a la estafa de la llamada de forma muy discutible "deuda de España". También por dominar e imponer su forma de seguir haciendo negocio y para ello, con una democracia puramente formal y capitidisminuida, les sobra.

El PP, es el partido de la derecha y la extrema derecha. Del cacicato provinciano y de las clases medias católicas pre-conciliares, tan conservadoras como asustadas. UPyD, el partido confusión, en ocasiones con un discurso eficaz, pero en el fondo con más conexiones e ideas en común con la derecha de lo que parece. Es la cara supuestamente amable y justiciera del españolismo más rancio y del liberalismo más decidido así como del no cambio de régimen. Como mucho "su limpieza". Siempre han apoyado medidas neoliberales en economía.

El PSOE no es consciente todavía de su gravísimo problema. Convertido en un partido sistémico más y sin alternativas radicales, como son las que ahora hacen falta. El PSOE además está atado por numerosas hipotecas con el régimen vigente del que es parte fundamental y por tanto, por más guiños que haga ahora en la oposición a sindicatos, desahuciados o paradas y parados, no es creíble  ni lo va a ser. El PSOE que ha gobernado durante decenios, sin modificar jamás la legislación hipotecaria, ni impulsar una reforma bancaria, al revés, ha privatizado y bancarizado las cajas de ahorros. Tampoco ha defendido jamás el patrimonio público en sectores estratégicos como la energía y la industria pesada. Ha privatizado, ha hecho recortes y a pesar de avances innegables en sanidad y educación, así como en pensiones y en materia de derechos civiles e igualdad de género, siendo cierto ésto, siempre ha practicado una macro-política económica de derechas. No ha disminuido nunca el poder de la oligarquía financiera y del ladrillo, que domina el Reino de España. Además ha sido, incluso ridículamente, cortesano y dinástico.
Cuando la representante de la PAH Ada Colau, en el Congreso, el martes 5 de Febrero,  criticó duramente a los partidos sistémicos por su pasividad ante la Banca y el sufrimiento de los afectados en paro y exclusión, la portavoz del PSOE se sorprendió y molestó, pues el grupo socioliberal había cedido su turno para presentar la iniciativa legislativa popular. Esta señora, no entendió que la ciudadanía activa y movilizada, no confía ya en ese partido, por más gracias que haga. No son de fiar y su reciente pasado les avala, pero es que además, el derecho cívico a la denuncia y las luchas sociales son las que han permitido llegar al Congreso a pesar del PSOE la ILP contra la ley hipotecaria. La democracia actualmente, donde de verdad se está defendiendo, es en la calle y en las movilizaciones. Además si tan experta es la molesta diputada, ¿porqué no iluminó con su sabiduría al Gobierno Zapatero? Por ejemplo.

Izquierda Unida y la Izquierda Plural, si bien conectan con las luchas y están en ellas, teniendo una larga trayectoria de oposición y numerosos de sus militantes están en los movimientos sociales, sindicales y críticos -al igual que lo están socialistas de izquierdas y antineoliberales- contemplo aún a riesgo de equivocarme y tal no percibo, que están un poco perdidas en la maraña institucional. Demasiado condicionados por el calendario parlamentario y excesivamente confiados, -sé que no todos y todas-, por una subida en las encuestas de intención de voto, que a pesar de todo son claramente insuficientes para gobernar. Creo que por no hablar de SYRIZA, la amplia coalición de izquierdas griega- que evidentemente, no son- se pueden mirar en espejos más cercanos como el de Alternativa Galega de Esquerdas. Solo con una amplia Coalición cívica y antineoliberal podremos acabar con esta situación y gobernar. Gobernar, pues es lo que les hace falta a las clases populares. Gobierno y proceso constituyente, para cambiar el régimen corrompido y corroído que sufrimos.

Pero como gobernar será muy duro, pues habrán muchos y poderosos enemigos y dificultades,  previamente hay que empoderar a las clases populares y trabajadoras y hacer del común de las gentes la alternativa. Un gobierno de progreso en el estado español: que audite la deuda y pida moratorias, nacionalice de verdad gran parte de la banca y derogue las contrareformas laboral y de la sanidad, el desempleo y las pensiones. Pera lo que deberá acometerse una profunda reforma fiscal y muy progresiva entre otras medidas como imponer la Tasa Tobin. Pues bien, ese gobierno o tiene un amplio respaldo popular y un elevado sistema de participación y co-decisión ciudadana o los poderes neoliberales españoles y europeos, lo harán fracasar en poco tiempo. Y esto a algunas personas de izquierdas, también les pone nerviosos. Se nota. Es más cómodo, el modelo andaluz, pero este, que por cierto no evita recortes y despidos públicos muy duros, no es posible trasladarlo al Estado y de fracasar, como fracasaría al no atreverse los socioliberales a enfrentarse a la contención artificialmente impuesta del déficit, abriría las puertas al fascismo.

Por eso ante la rotunda crisis política, moral, social y económica del régimen, no cabe más alternativa que la convergencia. El encuentro urgente de las fuerzas sociales y políticas, así como político-sociales, dispuestas a trabajar por la justicia, la igualdad, la libertad y la democracia y ponerse a trabajar y elaborar ya un programa común de las fuerzas populares de gobierno y cambiar esto, comenzando por la jefatura del estado. También una estrategia de confluencia y alianza con las fuerzas sociales y políticas de las izquierdas europeas. Sin olvidar un giro en política exterior.

Eso es lo que le pone nervioso al poder y al PP, que está posibilidad que existe, se dé. Que logremos agruparnos, no para echarlos  sino para cambiar. El dilema es claro, o se está con las fuerzas y las componendas del Sistema o se está por el cambio de régimen y esto, no se demuestra con palabras y apoyos, se demuestra con hechos, con la práctica política y la conjunción de los de abajo.

Algunos dirán este escribe esto y se queda tranquilo. No. Los y las que me conocen saben que estoy trabajando activamente por lograr esa convergencia y por que nos encontremos, arremanguemos y pongamos manos a la obra.