¿DÓNDE SE HA METIDO EL 15M?

(Público, 27/11/2011)

Isaac Rosa

Ha sido una de las preguntas más repetidas en los días previos y posteriores a las elecciones: ¿dónde está el 15-M? En algunos casos se formulaba con una sonrisilla relamida, como saboreando una derrota que algunos llevan meses vaticinando, y que se confirmaría con su inacción en el 20-N. Para otros, la pregunta llevaba un deje de decepción, como quien espera la llegada de un superhéroe que en el último segundo frustre los planes del villano.

Que unos y otros se pregunten por el paradero del 15-M ya da la medida de lo que ha alcanzado: se ha convertido en un sujeto político a tener en cuenta, que unos ven como amenaza y otros como esperanza. Entre los primeros, hubo quien llevaba semanas advirtiendo de que se preparaba "otro 'pásalo' contra el PP, como en 2004".

Unos y otros no han entendido el cambio de estrategia de las asambleas del 15-M. Frente a quienes los quieren en la calle y en las portadas permanentemente (garantía para que terminase por desinflarse y se achicharrase bajo los focos), el núcleo del 15-M, que por supuesto es más reducido que los millones que en un momento puntual se suman, ha decidido un repliegue y una reorientación: ambos movimientos buscan la construcción de una base social que en los primeros momentos era amplia pero volátil, y que ahora es más reducida pero más sólida, y sobre todo más activa.

En las últimas semanas el 15-M no ha parado. No ha recibido tanta atención mediática (tampoco la ha buscado), pero no ha cesado la lucha contra desahucios (con cada vez más contundencia policial), la ocupación de edificios y las acciones locales, de barrio incluso. Además, desde el momento en que las asambleas han repolitizado a muchos ciudadanos, el 15-M ha dado fuerza y agilidad a movilizaciones en curso (como la educativa en Madrid). Y al mismo tiempo siguen activos grupos que ya existían antes del 15-M y confluyeron en éste: hoy hay una marcha desde los barrios y pueblos de Madrid hasta las Cortes, para recordar al nuevo Gobierno que, como se dijo al dejar Sol, volvimos a nuestros barrios, pero sabemos el camino de vuelta.

15M: PROPUESTAS ECONÓMICAS Y ACTIVISMO JUDICIAL

(ESPACIO 15M, 28/11/2011)

Antoni Gómez-Rubi

Los indignados están muy preparados, lo han demostrado con su capacidad de gestión a lo largo de meses de movilizaciones. La inteligencia de las multitudes, la organización en redes (con el apoyo de la tecnología social) y un nervio de autogestión constructiva y creativa han impedido -casi siempre- la deriva violenta o la apatía. Además, el nivel y detalle de muchas de sus propuestas no tienen nada que envidiar a las realizadas por consultoras privadas, por gabinetes de estudios institucionales o por las fundaciones y think tanks de los partidos y sindicatos.

Aunque las opiniones se reparten entre los que critican la indefinición y falta de propuestas del movimiento o los que, como el filósofo Slavoj Zizek, reivindican el silencio incómodo como la mejor arma de desestabilización, lo cierto es que el #15M ha llenado las plazas, ha roto muchos tabúes con una capacidad alternativa de pensamiento, organización y comunicación. Muchos están en paro, pero no están parados.

Propuestas
En el ámbito económico, el movimiento del 15M y, en especial, la plataforma Democracia Real Ya, ha consensuado una serie de propuestas, a través de varios procesos de generación de consensos y debates participativos, que consideran imprescindibles para conseguir la regeneración económica y una salida social a la crisis. Muchas de ellas han sido avaladas por expertos de diferente signo (incluido el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz) y otras son quizás demasiado utópicas, al menos en el corto plazo, pero no por ello menos relevantes. Que no se puedan hacer, de momento, no significa que no se deban hacer.

Sus políticas fiscales, por ejemplo, proponen el incremento tributario para las grandes fortunas y entidades bancarias, la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, el control efectivo del fraude y de la fuga de capitales a paraísos fiscales y la promoción a nivel mundial de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).

Por otra parte, y ante la convicción de que es moralmente justo que los principales responsables de la crisis sean los que carguen con sus consecuencias, se muestran partidarios de la elevación de los impuestos a la banca, de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado, generado por su mala gestión, la devolución de todo el dinero público que se les ha aportado, y en contra de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias. En este sentido, 'Democracia Real Ya' difundió el documento AUDITORIA DE LA DEUDA ESPAÑOLA: No al rescate con dinero público de bancos y empresas privadas que ha sido remitido a todas las fuerzas políticas para su estudio y consideración.

Denuncias
Pero el #15M está organizándose, redescubriendo el enorme potencial del sistema de derechos y libertades, para impulsar una nueva fase de movilizaciones: la judicial. El fenómeno está viviendo un gran crecimiento en España donde los juzgados se han inundado de casos contra entidades bancarias. Se presentan, y empiezan a ser aceptadas, demandas colectivas contra las cláusulas suelo en las hipotecas (que impiden que el receptor se beneficie de la caída del euríbor), contra los llamados swaps financieros (que con la caída de los tipos arruinó a muchos clientes que sostienen que no fueron informados del riesgo) o contra la dación hipotecaria por la que, en España, la ejecución de una hipoteca no cancela la deuda con el banco. La cruzada afecta incluso a altos directivos de la banca, como Emilio Botín que ha recibido acusaciones por presunta evasión fiscal.

La judicialización, como vía de denuncia y combate político por parte de movimientos alternativos, se está produciendo a nivel mundial y se suma a la larga tradición de lucha por los derechos de los usuarios y consumidores. En EEUU se celebra el mayor juicio en décadas contra un hedge fund, por el presunto uso indebido de información privilegiada, y se presentan querellas contra bancos de inversión e incluso contra las poderosas agencias de rating.

Activismo
Empiezan a ser usuales iniciativas cívicas contra la banca o las grandes corporaciones financieras. El Bank of America, por ejemplo, se ha visto recientemente obligado a renuncia a cobrar comisiones mensuales a los clientes que utilizan una tarjeta de débito ante la presión de las redes sociales. Cuando el banco propuso la nueva tarifa mensual, una niñera enojada decidió hacer una petición en la web Change.org que alcanzó casi las 307.000 firmas y se propagó de la noche a la mañana por las redes sociales como Twitter y Facebook.

También en EEUU, está adquiriendo cada vez más fuerza la iniciativa Move your money que anima a la gente a cerrar sus cuentas en los bancos en señal de protesta y mover el dinero hacia entidades locales y cooperativas de crédito. Se calcula que desde el pasado 29 de septiembre, unos 650.000 consumidores transfirieron su dinero a cooperativas de crédito, según datos de la Asociación Nacional de Cooperativas de Crédito (ANCC).

Estos nuevos frentes conllevarán importantes costes económicos para la banca y otros sectores. De hecho, la Asociación Española de Banca (AEB) advierte, en una carta remitida en marzo a la entonces ministra Elena Salgado, del riesgo que supondrá para el sistema financiero modificar los actuales fundamentos jurídicos del mercado hipotecario. Y, en EEUU, entidades financieras como JP Morgan Chase empiezan a aprovisionar miles de millones de reservas para afrontar los posibles litigios. La banca se enfrenta al desafío más importante de su historia.

Algunas plazas se han vaciado. Ahora les toca el turno a los juzgados. Todo se mueve. Y los indignados han descubierto el poder de las togas y la redes.

LO QUE NECESITA EUROPA. DEMANDAS CLAVE DE LA IZQUIERDA

(AGarzon.net, 28/11/2011)

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

España está atravesando una triple crisis económica que tiene que ver con diferentes ámbitos. En el ámbito español estamos frente a una crisis que es resultado del modelo productivo dominante en las últimas décadas. Un modelo que fomenta una distribución de la renta muy desigual y un crecimiento orientado hacia un sector tan volátil, especulativo y precario como es la construcción.

En el ámbito internacional tenemos un modelo de crecimiento sostenido débilmente por unas finanzas sobredimensionadas, y con un papel de los agentes financieros muy distorsionado respecto a su función original (que es la de intermediar y no tanto la de especular). Y en el ámbito europeo estamos frente a una crisis que refleja el fracasado modelo de construcción económica europea, con grandes desequilibrios comerciales y con una regulación muy sesgada en favor de las grandes empresas y la banca.

Todo ello confluye en esta gran crisis que está lejos de acabar, a tenor de las políticas de recortes que se están imponiendo a lo largo de toda Europa. El diagnóstico que hacen de la crisis los gobiernos europeos y la llamada troika -FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo- es profundamente erróneo y, como ya han advertido tantísimos economistas críticos, las propuestas de solución que surgen de tales razonamientos sólo pueden conducir al desastre. Los recortes profundizarán la crisis y nos llevarán a un escenario de regresión social que aspira a inaugurar un nuevo orden social de neofeudalismo.

Por eso es urgente volver a poner encima de la mesa una propuesta alternativa que sea la guía de acción de los movimientos y partidos de izquierdas. El reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), titulado precisamente "Existe una Alternativa", contiene algunos artículos que deberían ser, a mi juicio, los puntos centrales del trabajo de la izquierda en los próximos meses. El trabajo de Özlem Onaran, por ejemplo, recoge muchas de las propuestas debatidas en el seno de la economía crítica y creo que conviene enumerarlas a continuación. Son puntos necesarios de una política alternativa en Europa.

1. Sistema fiscal altamente progresivo. Hay dos formas de conseguirlo. La primera, la creación de una Hacienda Pública común, con un sistema fiscal compartido. La segunda, coordinando las políticas fiscales y obligando a los países miembros a asumir un suelo en sus tipos impositivos y en los diferentes impuestos a aplicar. Hablamos de impuestos a la renta y a la riqueza, pero también a las transacciones financieras. Se trataría de un sistema altamente progresivo para poder recaudar suficiente y para sentar incentivos adecuados que rehúyan de la especulación financiera y promuevan la actividad productiva.

2. Auditoría y reestructuración de las deudas públicas. Gran parte de la carga fiscal que tiene que soportar un Estado ahora mismo es debida a los procesos especulativos que han existido alrededor de la deuda pública, y la mejor forma de hacer pagar los costes de la crisis a los especuladores es precisamente dejar de pagar los títulos de deuda adquiridos en dichos procesos. Actualmente la dinámica de endeudamiento público lleva a una espiral peligrosa que amenaza con destruir las conquistas sociales adquiridas en el siglo XX, mientras enriquece injustamente a una minoría de la población. Desactivar ese chantaje es posible si se cancelan los contratos asumidos con los inversores financieros, que son fundamentalmente grandes bancos y grandes fortunas. El coste de ver cómo se cierran los mercados financieros puede ser compensado con la reforma fiscal y con el hecho obvio de que los mercados volverán a prestar en el medio plazo en un entorno de crecimiento (los mercados financieros no tienen memoria: sólo tienen la lógica de la ganancia). La gestión de las pérdidas financieras que tendrán que soportar las entidades se especifica más adelante.

3. Salario mínimo y fijación salarial coordinados a nivel europeo. La participación salarial tiene que crecer recuperando el peso perdido en los últimos años, en contraposición con la participación de los beneficios. Hay que corregir esta dinámica que es la verdadera responsable de la crisis. Ello se puede hacer coordinando políticas salariales y entrando de lleno en la determinación salarial por la vía de fortalecer la centralización de la negociación laboral.

4. Crecimiento de la productividad en países periféricos. Incrementar la productividad en España, Grecia, Italia o Portugal, empujado por transferencias fiscales y programas de inversión pública que tengan como objetivo ese objetivo y la reorientación de un modelo productivo. La mejora de los transportes públicos y las reformas de los horarios de trabajo, amén de las condiciones laborales se vuelven imprescindibles en este programa.

5. Incremento del presupuesto de la Unión Europea. Fortaleciendo las instituciones europeas y destinando dichos recursos a programas para crear un escudo social que proteja del desempleo a las regiones más pobres.

6. Democratización del Banco Central Europeo y atribución de funciones propias de un verdadero banco central, como las de prestar directamente a los países miembros para acometer sus planes de estímulo y de cambio de modelo productivo. El objetivo central del BCE debe cambiar a ser el empleo, muy por encima de la inflación. Abolición del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y constitución de un pacto para controlar las deudas privadas.

7. Reducción del tiempo de trabajo, paralela al crecimiento histórico de la productividad. Hay que acomodarse a los límites del planeta reduciendo el impacto del consumo material y ajustando la capacidad de producción a los recursos existentes. Es urgente poner a la economía al servicio de las personas, de modo que un reparto del trabajo se hace imprescindible para mantener el pleno empleo en el marco de un nuevo modelo de producción y consumo. Reparto del trabajo manteniendo sueldos y reduciendo márgenes de beneficios.

8. Nacionalización industria del automóvil. Garantizando una transferencia de mano de obra hacia sectores ecológicos.

9. Reorientación del sistema financiero, con banca pública incluida, para garantizar inversiones a largo plazo. La regulación financiera debe ser estricta y deben aplicarse controles de capitales. Debería declararse una zona de autosuficiencia financiera en la Unión Europea, con una total prohibición de las transferencias a paraísos fiscales y una profundización de la democracia en las instituciones económicas.

10. Garantizar titularidad pública en sectores como vivienda, energía, infraestructuras, pensiones, educación y salud. Todos los servicios declarados de primera necesidad deben ser 100% públicos y quedar garantizados para toda persona, con independencia de su origen.
Estos son algunos de los puntos mínimos que son cruciales para caminar a un mundo con más equidad y justicia social y que respete los límites del planeta. Por eso deberían ser, en mi opinión, las reclamaciones fundamentales de la izquierda transformadora.

PSOE: TAREAS PENDIENTES

(Sistema Digital, 24/11/2011)

El PSOE no necesita ni de una resurrección ni de una refundación, como aseguran algunos, porque ni está muerto ni ha sido finiquitado por los electores. El resultado del 20 de noviembre constituye un fracaso en toda regla, pero el apoyo de siete millones de ciudadanos en condiciones tan difíciles como las actuales representa una base interesante desde la que iniciar la recuperación.
 
Los cambios a emprender, no obstante, han de ser profundos y valientes. La crisis explica en buena medida la debacle electoral, pero el análisis no sería correcto sin añadir errores e insuficiencias propias. No bastará, pues, con que cambiemos al secretario general y sigamos como hasta ahora. La renovación debiera afectar desde la estrategia hasta los equipos, pasando por los discursos y el funcionamiento organizativo.

La estrategia del Partido Socialista a corto plazo pasa inevitablemente por el objetivo de mantener el Gobierno de Andalucía, la comunidad más poblada de España y referencia tradicional de las políticas progresistas. A medio plazo la meta consiste en recuperar la credibilidad como opción política solvente y coherente, mediante una labor opositora en las Cortes que combine inteligentemente crítica, propuesta y acuerdo. Y el horizonte a largo plazo debe situarse en la restitución de la confianza perdida entre la mayoría de españoles que comparte valores de progreso, a través de un trabajo de presencia y participación social que el PSOE no ha promovido con eficacia en los últimos tiempos.

Tanto el contenido como el tono del discurso programático empleado en la reciente campaña electoral resultan serios y convincentes, aunque quizás la acción de gobierno más reciente le restara crédito y confianza entre los ciudadanos. Ahora cabe perseverar en aquellos planteamientos, desarrollándolos con rigor y capacidad explicativa. La apuesta por una Europa más unida y capaz de gobernar los desafíos que sobrepasan las fronteras nacionales. La combinación del ajuste flexible con políticas expansivas de la demanda para promover la recuperación económica y el empleo. La consolidación de las políticas de bienestar social. La regulación anti-especulativa de los mercados financieros. Una fiscalidad suficiente, coherente y progresiva, en guerra contra el fraude. El compromiso con la mejora de la calidad de las instituciones democráticas…

También hay tareas pendientes en cuanto a la estructura y los procedimientos del propio Partido Socialista. La organización es fuerte y cuenta con una presencia territorial envidiable. Pero sobran inercias y falta actualización. Sobra endogamia y falta participación. Sobran controles y falta frescura. Cualquier ONG, cualquier institución cultural e incluso cualquier empresa ofrecen hoy cauces de participación y decisión colectiva más estimulantes que muchas organizaciones del PSOE. Sufragio universal para adoptar decisiones importantes, a la francesa. Mecanismos de participación abiertos a las últimas tecnologías. Una estructura orgánica más funcional y atractiva. Una formulación de la militancia política más volcada en la participación social que en la distribución del poder interno…

Y también hay que hablar de los equipos. Hay tendencia entre los socialistas a “pendulear” y a amortizar con rapidez extraordinaria las apuestas personales. En ocasiones, lo experimentado nos parece viejo, y apostamos por la novedad estricta. Otras veces identificamos lo nuevo con lo amateur y reclamamos la vuelta a las esencias de siempre. Puede que el acierto se sitúe, como casi siempre, en el término medio y la ponderación. Saquemos provecho de lo que funciona bien y combinémoslo con unas dosis razonables de sabia nueva. Afortunadamente, en el PSOE hay banquillo para varias alineaciones con garantías.

Hay tiempo para un debate riguroso y sosegado. Aprovechémoslo.

¿POR QUÉ?

(ATTAC España, 28/11/2011)


Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC

La aplicación continuada en Europa de medidas que en lugar de resolver los problemas los agravan, que no crean más actividad o empleo, como pretenden conseguir, sino que la destruyen; o el empecinamiento en imponer políticas para facilitar el pago de la deuda que en realidad merman los ingresos y lo hacen más difícil, obligan ya a preguntarse si se trata de un fiasco no deseado, una simple manifestación más de incompetencia, o si, por el contrario, no será que estamos ante una estrategia bien pensada para imponer a la fuerza soluciones muy drásticas que de una vez por todas eliminen cualquier tipo de trabas al dominio del capital en Europa.

Algunos, como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, opinan que los banqueros centrales terminan por ser incapaces de resolver los problemas que tienen que resolver, como ahora antes y durante la crisis, como consecuencia de su ceguera ideológica. Afirma Stiglitz que leyendo continuamente solo aquello que ratifica sus ideas preconcebidas y sus esquemas ideológicos no pueden sino tomar una y otra vez medidas en el mismo sentido y que por ello es imposible que reaccionen con flexibilidad y modifiquen sus posiciones cuando la realidad está mostrando que lo que piensan y hacen es completamente inefectivo para conseguir los objetivos que dicen que quieren conseguir.

Otros, quizá en la línea de lo que viene escribiendo otro Premio Nobel, Paul Krugman, o incluso algunos de los economistas más ortodoxos, tenderían a creer que se trata más bien de un problema "mecánico", la inevitable consecuencia del mal diseño "de fábrica" del euro. Sin la necesaria articulación política que lo respalde, sin vías de escape y sin instrumentos para hacer frente a impactos muy asimétricos como los que la crisis viene produciendo, además de forma continuada, sería imposible que el euro proporcionase la imprescindible capacidad de integración y que, por tanto, que todo el entramado termine saltando por los aires como consecuencia de la imposibilidad de que los territorios de la periferia hagan frente a la situación por si solos, puesto que los procesos de ajuste que sin plena integración han de llevar a cabo les resultarán fatales y, además, solo comportarían esfuerzos inútiles debido a su magnitud y a la contundencia con que deberían ser aplicados.

Tengo la convicción de que ambas explicaciones deben estar influyendo en el hecho indiscutible de que las políticas que se vienen aplicando empeoren en lugar de resolver la crisis en la que estamos. Irlanda era el ejemplo que la propia Comisión ponía al resto de Europa de lo que debía hacerse para afrontar la crisis incluso pocas semanas antes de que tuviera que ser intervenida y sus bancos rescatados. En Grecia la situación no hace sino empeorar a medida en que se van aplicando las recetas de las autoridades europeas y lo organismos internacionales que actúan al unísono con "los mercados". En España la actividad, el empleo y el bienestar de la población se encuentran en peor situación que hace un año y posiblemente nos encontramos ya en una nueva recaída, y quizá más importante, de la economía que no puede ser considerada sino como consecuencia de las políticas de falsa austeridad (puesto que solo recortan derechos sociales y no implican más recogida de fondos) que se han aplicado en estricta obediencia de lo deseado por los mercados. Y en Italia se está a punto de producir una auténtica hecatombe si tenemos en cuenta que es la octava potencia industrial del globo.

Pero no creo, sin embargo, que se trate solamente de un asunto de incompetencia por ceguera ideológica y ni siquiera de que, efectivamente, el euro esté muy mal diseñado, aunque ambos factores creo que intervienen sin lugar a dudas, sino que me parece que lo que está pasando es también la consecuencia de la puesta en marcha de una auténtica estrategia bien pensada y articulada a la que interesa provocar la situación de perturbación en la que estamos para poder aplicar más fácilmente los ajustes que se pretende consolidar como constantes en la política europea para los próximos años.

Como han puesto de relieve diversos documentos de trabajo u oficiales de la Unión Europea, la idea dominante desde hace algún tiempo es que se está modificando la arquitectura mundial y que es preciso que los capitales europeos se ajusten de otro modo en el planeta para salir adelante, porque los mercados internos cada vez van a resultar menos capaces de proporcionar rentabilidad y acomodo adecuado a la escala con la que se ha de operar en los nuevos mercados. Y particularmente se tiende a pensar que Europa debe prepararse para ser competitiva con los países asiáticos que se cree que van a ser el polo de referencia principal de la industria, el comercio y las finanzas internacionales a medio y largo plazo.

Esa idea es la que está llevando a imponer los pactos suscritos hasta ahora fundamentalmente orientados a controlar salarios y a establecer mecanismos de estricta rigidez que aseguren estructuras de costes competitivas a las grandes empresas europeas dado que se reconoce que la estrategia orientada a situar a Europa en la vanguardia de la innovación y el desarrollo tecnológico ha sido un fiasco.

El Informe al Consejo Europeo del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030 viene a mostrar esta posición de un modo bastante claro en torno a tres ideas fuerza fundamentales: hay que prepararse para competir con Asia, para ello es necesario reforzar las reformas que reduzcan costes y aseguren mucho mayor control y vigilancia sobre la actuación de los países miembros, especialmente en su gestión presupuestaria, y para ello es imprescindible avanzar en una mayor coordinación o incluso en la unión política.

El paso más importante y decisivo en ese camino es la puesta en marcha del nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad que se le ha presentado a la opinión pública como un simple fondo cuya puesta en marcha requiere una "pequeña reforma" en el Tratado de Lisboa (como dice textualmente la web de la Comisión: http://bit.ly/tKqAxS) cuando en realidad trae consigo es una filosofía neoliberal reforzada, una nueva autoridad mucho más antidemocrática y un nuevo corsé político mucho más ajustado impuesto al conjunto de los países miembros que va a suponer costes y desventajas para las clases trabajadoras y el bienestar social muy grandes y proporcionales a los beneficios que va a proporcionar a los bancos y grandes empresas europeas.

Se trata de un mecanismo que va a obligar a los países miembros "irrevocable e incondicionalmente", de modo que ninguno de ellos tendrá posibilidad de salirse del camino establecido, que consolida el recurso a los mercados como la vía de solución de los problemas financieros, cuando en realidad esa ha sido la causa de la crisis y su principal mecanismo de agravamiento y de contagio; y que va a acabar con los restos de soberanía sin contrapartidas de gobierno común europeo que quedaban en Europa.

En mi opinión, lo que mejor explica la contumacia a la hora de seguir aplicando medidas que no funcionan para lo que se dice que van a servir es que en realidad se están creando las condiciones de shock que justifiquen la puesta en marcha de estos nuevos mecanismos más centralizados de control y supervisión, que no de gobierno democrático, y que consoliden el ajuste terrible que se prepara en un nuevo marco de recortes sociales y de privatizaciones de servicios públicos.

FARAGE, EL EUROPARLAMENTARIO QUE LLAMAN "MANADA DE HIENAS" A LOS CARGOS DE LA UE

(20minutos.es, 24/11/2011)



  • Nigel Farage es el presidente del Partido Independentista del Reino Unido (UKIP) y ha 'incendiado' la web con sus explosivas intervenciones parlamentarias.
  • Farage se rebela contra una Europa "dominada por Alemania" y deslegitima a tecnócratas como Mario Monti, "arquitecto del eurodesastre".
  • ¿En manos de quién estamos?


Nigel Farage es uno de los europarlamentarios más conocidos y temidos por sus colegas de Estrasburgo. Capaz de llamar "arrogante" a Sarkozy y de soltarle al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rumpoy, que es "un incompetente, un incapaz y un mentiroso, un asesino silencioso de los estados democrático... claro como es usted de Bélgica que es, por definición, el no-Estado...".

Farage es el presidente del Partido Independentista del Reino Unido (UKIP) -partido que defiende la retirada del Reino Unido de la Unión Europea- y miembro del EFD (Europe of Freedom and Democracy) del Parlamento Europeo. Más allá de sus peculiares ideas de entender la política, se ha convertido en un auténtico fenómeno de Internet gracias a sus explosivas intervenciones parlamentarias.

En el último vídeo que circula de Farage, correspondiente a un discurso de hace unos días, se despacha a gusto con los que él considera causantes de la crisis y responsables de la situación por la que atraviesa Europa. "Pues aquí estamos al borde de un desastre financiero y mundial y en la sala tenemos a los cuatro hombres que se supone que son responsables, y sin embargo hemos escuchado los discursos más aburridos y tecnocráticos jamás oídos", empieza diciendo Farage.

A renglón seguido arremete contra el euro: "El euro es un fracaso y, en realidad, ¿quién es el responsable? ¿Quién es el que está al mando de todos ustedes? Pues por supuesto la respuesta es "ninguno de ustedes", porque ninguno de ustedes ha sido votado (mirando a Durao Barroso y Van Rumpoy). Ninguno de ustedes tiene en realidad ninguna legitimidad democrática para los cargos que actualmente ocupan dentro de esta crisis. Y en este vacío, aunque a regañadientes ha entrado Angela Merkel".

Además de acusar a los principales cargos europeos de falta de legitimidad, Farage levantó un pequeño revuelo al decir claramente que no quiere vivir "en una Europa dominada por Alemania", algo que "aquellos que marcharon antes de nosotros trataron de impedir pagando un alto precio en sangre", en clara alusión a la segunda guerra mundial.

Farage se ha mostrado muy crítico también con el trato que ha recibido Grecia, "reducida a poco más que un protectorado", y habla sin tapujos sobre "la manada de hienas" que "acorralaron a Papandreu" cuando este se atrevió a proponer un referéndum sobre el rescate a Grecia. "Lo hicieron quitar y lo reemplazaron por un gobierno-marioneta ¡Qué espectáculo tan absolutamente repugnante fue!".

Y prosigue arremetiendo contra el proceso que ha llevado a la destitución de Berlusconi y su sustitución por el tecnócrata Mario Monti. "El señor Monti, un excomisario europeo, un colega arquitecto de este eurodesastre y un hombre que ni siquiera era miembro del Parlamento. Esto se está convirtiendo en algo parecido a una novela de Agatha Christie, donde todos intentamos averiguar quién será la próxima persona a la que se carguen. La única diferencia es que ya sabemos quiénes son los villanos".

En su página web, en la que se le ve pescando, no esconde Farage el gran número de enemigos que se granjea con sus posiciones antieuropeístas y su férrea crítica al papel que desempeñan las altas instituciones europeas. No es de extrañar que su ironía británica, combinada con su certera elocuencia, se hayn convertido en una píldora demasiado amarga de tragar para la mayoría de sus colegas parlamentarios. También abundan, sin embargo, los mensajes de apoyo.

En su incendiaria y ya famosa intervención del día 16 de noviembre, Farage concluye pidiendo la dimisión de los principales responsables de la política europea: "Todos vosotros deberías rendir cuentas por lo que habéis hecho. Y deberían despediros a todos. Y debo decir, Sr. Van Rumpoy, que hace 18 meses, cuando nos conocimos por primera vez, me equivoqué con usted, porque dije que usted sería el asesino silencioso de la Democracia de los Estados-Nación, pero ya no lo es. Está siendo más bien muy ruidoso al respecto. Usted, un hombre no elegido, fue a Italia y dijo: "Este no es el momento para elecciones, sino el momento para acciones". En el nombre de Dios, ¿qué le da derecho a decirle eso al pueblo italiano?".

LA DEMOCRACIA DESIGUAL E INCOMPLETA Y SUS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y POLÍTICAS

(El Plural, 25/11/2011)

Vicenç Navarro

Existe una visión de la democracia que la considera el sistema político que iguala a todos los ciudadanos ante las urnas en el día de las elecciones. El voto del banquero, por ejemplo, cuenta tanto como el voto del trabajador. Es un voto por cabeza. La democracia se presenta así como el sistema político que permite expresar las opiniones de cada ciudadano dándole igual peso a través del proceso electoral. Javier Pérez Royo, en su artículo "La erosión de la Igualdad" (El País. 12.11.11) subraya tal característica igualadora de la democracia española indicando que esta característica queda amenazada cuando las decisiones de los elegidos, los representantes de la ciudadanía, responden a influencias exteriores, tales como los mercados financieros, que rompen con este principio de igualdad, pues su poder es enorme y fuerza a que los representantes tengan que tomar decisiones en contra del deseo popular. Javier Pérez Royo alerta de que tales factores externos están reduciendo la democracia española a unos niveles insoportables.

Tal versión de la democracia y de sus limitaciones externas, bien resumida en el artículo de Javier Pérez Royo, está basada en unos supuestos altamente cuestionables. En primer lugar, la característica de la democracia y su sistema electoral como igualitario es fácilmente demostrable que no se corresponde con la realidad en nuestro país. En España, el voto de una persona que viva y vote en territorios tradicionalmente conservadores, tiene mucho más valor en su capacidad de influenciar el proceso de gobernanza del país que una persona que viva y vote en un territorio tradicionalmente progresista. En otras palabras, el sistema electoral tiene un sesgo muy marcado que favorece a las derechas a costa de las izquierdas. El caso más extremo es el caso de Izquierda Unida que, en las últimas elecciones al Congreso de los Diputados consiguió casi un millón de votos, y a pesar de ello, la ley electoral le permitió tener sólo dos representantes en las Cortes Españolas, un número mucho menor que otros partidos de persuasión conservadora, que obtuvieron muchos menos votos. En realidad, la suma de todos los votos a partidos de izquierda en la mayoría de elecciones legislativas a las Cortes Españolas ha sido mayor que los votos a las derechas (2.677.061 votos en 1982; 1.460.497 en 1986; 2.174.278 en 1989; 2.014.027 en 1993; 1.250.822 en 1996; 2.152.514 en 2004 y 1.486.896 en 2008), sin que ello se haya traducido en mayorías de izquierdas en las Cortes españolas, excepto en el periodo 1982-1993 (ver el artículo "Cuestionando algunos de los análisis que se han hecho sobre las elecciones del 9 de marzo del 2009", de Vicenç Navarro, Marta Tur y Maria Freixanet, en www.vnavarro.org)

Y esto no ocurre por casualidad, pues responde a un diseño realizado en la época predemocrática, cuando la Asamblea del Movimiento Nacional puso como condición para su disolución que el proceso electoral tuviera un sesgo en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista que fue el partido clandestino que protagonizó la lucha contra la dictadura. Es cierto que este sesgo no ha impedido, como he indicado en el párrafo anterior, que un partido cuyas bases electorales son de izquierda, el PSOE, haya obtenido incluso mayorías absolutas en las Cortes. Pero el hecho es que sus propuestas reformistas, incluidas en sus programas electorales, frecuentemente no han sido realizadas debido a tener que aliarse con partidos a su derecha para conseguir la mayoría parlamentaria. El apoyo del PSOE al sistema electoral vigente que favorece el bipartidismo (y que le favorece electoralmente) ha obstaculizado, sin embargo, la aplicación de su programa, contribuyendo a la frustración y desapego de su electorado. La situación actual es un ejemplo de ello.

Las limitaciones a la democracia no son sólo externas

El segundo supuesto erróneo de la versión idealizada de nuestra democracia es asumir que los agentes limitadores de la democracia sean predominantemente externos, citándose con gran frecuencia a los mercados financieros como uno de ellos, una categoría analítica excesivamente genérica. En realidad, estamos hablando del capital financiero, centrado en la banca. Pues bien, la banca española (no extranjera) ha sido el mayor poder fáctico (mayor que la Iglesia y el Ejército) que ha condicionado con mayor frecuencia e intensidad la acción de los gobernantes en España. La evidencia científica que apoya tal observación es robusta.

La enorme influencia de la banca (aliada frecuentemente con la gran patronal) en el proceso político, incluyendo el proceso electoral (y no digamos ya en el proceso legislativo) es enorme. Tal influencia se realiza no sólo directamente, actuando sobre los políticos, sino también indirectamente, a través de los medios de información sobre los cuales ejercen también gran poder (véase mi artículo La Banca, el Fraude Fiscal y el The New York Times en www.vnavarro.org). Los mayores medios de comunicación están altamente influenciados por la banca debido a su clara dependencia económica. Y puedo hablar con autoridad. Diez días antes de que un libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social que tres economistas (Juan Torres, Alberto Garzón y yo mismo) escribimos, presentando políticas públicas alternativas a las existentes (crítico de la banca y de otras instituciones financieras y de la gran patronal) que iba a publicarse por una de las mayores casas editoriales en España, se retiró y toda la promoción desapareció debido –según la propia casa editorial- "a presiones externas a la editorial" que, aún cuando no fueron especificadas, procedían, en última instancia, de una institución financiera.

Ha sido la banca española, aliada predominantemente con la banca alemana y francesa, la mayor responsable de las burbujas inmobiliarias, y más tarde de la deuda pública, causa de la crisis en la que nos encontramos. En realidad, lo que estamos viendo hoy es como el gobierno español está aplicando las medidas que la banca española y la gran patronal han estado deseando por muchos años utilizando el argumento de que la presión de una fuerza externa –los mercados- no permite otras políticas que las que se están realizando. No hay duda de que estas políticas se exacerbarán todavía más con el gobierno de derechas que ganó las elecciones legislativas este domingo.

Tales políticas de austeridad de gasto público, incluyendo el social, con debilitamiento de la protección social, no sólo son innecesarias, sino que son contraproducentes, llevando al país a la Gran Recesión. Prueba de ello es que todos los grandes recortes de derechos sociales y laborales que han ido aprobándose en las Cortes españolas (y que se defendieron con el argumento de que eran necesarios para calmar a los mercados financieros), han sido inútiles, tal como algunos de nosotros predijimos, para recuperar la confianza de tales mercados y evitar el deterioro de la economía.

La predecible respuesta neoliberal a la crisis

La respuesta del PP y de economistas ultraliberales como Sala i Martín al hecho de que la economía española no se está recuperando, es que tales recortes de gasto público (incluyendo el social) han sido demasiado pequeños y que las reformas laborales (encaminadas a facilitar el despido de los trabajadores) no han sido suficientemente duras. Tal postura carece de credibilidad científica. Es el triunfo del dogma sobre al evidencia empírica. No es extraño que los que sostienen tal dogma, nieguen también –como hace Sala i Martín- que haya un cambio climático resultado de decisiones y actividades que podrían haberse evitado o revertido. El consejo de tal economista al futuro gobierno de Rajoy es que hay que gobernar con mano dura "aplicando recortes dolorosos que crearán malestar social…ignorando el nuevo radicalismo del PSOE… y las posturas demagógicas populistas de los indignados" (La Vanguardia. 17.11.11). El dogma neoliberal y los recortes que propone, en el país que tiene ya el gasto público (incluyendo el social) más bajo y el Estado del Bienestar menos desarrollado de la UE-15, no nos llevará a recuperarnos. Antes al contrario. Y creará un número todavía mayor de movilizaciones de protesta.

El problema está dentro, no sólo fuera de España

La enorme indignación que estas políticas han generado debe canalizarse, sin embargo, hacia el interior, y no sólo o predominantemente al exterior. El mayor problema lo tenemos dentro, no fuera del país. Por cada recorte que se está imponiendo a la población, existe una alternativa que ni se consideró y que habría afectado a los intereses de los sectores pudientes de la población en lugar de los sectores populares. En lugar de congelar las pensiones, que permitió un ahorro de 1.500 millones de euros se podría haber anulado las rebajas fiscales –aprobadas por los partidos PSOE y PP- a las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros (y que son sólo el 0,12% de todas las empresas) con lo que se podrían haber obtenido 5.300 millones, cantidad muy superior a la obtenida con la medida anterior.

El hecho de que sistemáticamente las políticas públicas que se aplican favorecen sistemáticamente a aquellos grupos minoritarios que derivan sus rentas predominantemente del capital, a costa de las rentas del trabajo (de donde derivan sus ingresos las clases populares) tiene que ver más con los factores internos (las relaciones de poder de clase dentro del país) que externos, sin negar la existencia de los últimos. Hay una alianza de intereses financieros a nivel europeo e internacional que explica que el diseño de las instituciones de la Eurozona favorezcan sistemáticamente a las élites financieras de cada país, que controlan en realidad el Banco Central Europeo, que no es un banco central sino un enorme lobby de la banca y, muy en especial, de la banca alemana.

La crisis de la deuda pública española tiene muy poco que ver con el tamaño de la deuda pública o con el tamaño del déficit (Italia tiene un déficit del Estado de sólo un 4% del PIB y la deuda pública española es menor que el promedio de la UE-15). La causa de sus problemas es la falta de herramientas por parte de Estado español (tales como impresión de moneda y compra de deuda pública) que le permitiera defenderse frente a los ataques especulativos de los mercados financieros. Como bien ha descrito y documentado Jeff Faux, fundador del conocido instituto de investigación económica internacional, The Economic Policy Institute en su libro The World Class War, existe una alianza de las élites dominantes (o de lo que los indignados estadounidenses definen como el 1% en cada país) a nivel internacional que dominan las instituciones internacionales (incluyendo el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) que apoyan medidas que favorecen los intereses de tales minorías en cada país.

No es, pues, la desaparición de los Estados, sino el reforzamiento del conflicto dentro de cada país, entre una minoría muy poderosa, por un lado, y las clases populares por el otro, con el apoyo de las primeras por parte de estos organismos internacionales, como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

De ahí la enorme urgencia de informar a la población de que hay alternativas que favorecen a las últimas en lugar de a las primeras, rompiendo con el determinismo imperante de que las que se están imponiendo son las únicas posibles. Y una alternativa urgente y necesaria es democratizar el sistema electoral español para que las Cortes españolas defiendan los intereses de la mayoría de la población, lo cual no ha estado haciendo, resultado de la enorme desigualdad existente en la democracia española, causa del enorme desprestigio de la clase política del país.

EL INSUFICIENTE DEBATE EN LA SOCIALDEMOCRACIA SOBRE LA POLÍTICA ECONÓMICA

(Nueva Tribuna, 25/11/2011)

Vicenç Navarro

El Periódico de Catalunya publicó recientemente (13.11.11) un debate a cuatro páginas entre dos de los economistas más conocidos en Catalunya, el Profesor Josep Oliver, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, y el Profesor Antón Costas, Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona. Ninguno de los dos pertenece a la sensibilidad neoliberal que domina gran parte del pensamiento económico en los círculos académicos y mediáticos en Catalunya. Y creo que ambos se considerarían neo-keynesianos, es decir, ambos son favorables a la intervención del Estado (sea central, autonómico o municipal) en los espacios económicos a favor de la regulación activa de lo que se ha venido llamando los mercados. Josep Oliver fue uno de los economistas más influyentes en el gobierno tripartito, y continúa siéndolo en el Partido Socialista de Catalunya. Y Antón Costas, algo más distante del mundo político, tiene claras simpatías socialdemócratas y tiene una gran presencia en los círculos de economía, siendo Vicepresidente del Círculo de Economía de Catalunya.

Puesto que el debate es una transcripción escrita de un intercambio oral, ocurrido en la sede de tal rotativo, incluye ciertas simplificaciones que, seguro que no fueron emitidas por los dos economistas, sino que son consecuencia de la transcripción. La síntesis y resumen de un debate que seguro que llevó más de media hora, lleva inevitablemente a esta situación. Pero, en general, es una buena transcripción del debate moderado por Josep María Ureta (máximo responsable de la sección económica de tal rotativo) y permite ver la postura de ambos economistas. Aconsejo su lectura.

El debate intenta presentar dos posturas distintas. Aparecen frecuentemente expresiones como "no estoy de acuerdo", "lo veo distinto", y otras, que muestran una diferencia clara de opiniones. Sorprende la semejanza casi idéntica del punto de vista expresado por Josep Oliver acerca de las causas de la crisis del euro con la postura expresada por el binomio Merkel-Sarkozy. Interpreta la situación de los países de la periferia de la Eurozona como resultado de la falta de disciplina y responsabilidad, tanto de los agentes privados como públicos, en tales países. Afirma que tanto el sector privado como el público se endeudaron excesivamente y de ahí deriva la crisis, que conlleva la necesidad de tomar medidas de austeridad que permitan pagar las deudas y recuperar la credibilidad a nivel internacional y la solvencia a nivel nacional. Y, también como Merkel y Sarkozy, cree necesaria una devaluación doméstica encaminada a aumentar la productividad y expandir las exportaciones, de las cuales depende la recuperación económica. Vaticina una situación de gran austeridad y dificultades para España en los próximos diez años. El futuro, pues, se presenta complicado pudiendo empeorar la ya difícil situación actual.

Antón Costas es menos pesimista y acentúa más le necesidad de estimular la economía, a base de aumentar el gasto público, aunque cree que las posibilidades de que el gasto público pueda aumentar son mínimas, debido a la situación fiscal del país, postura que también es compartida por Josep Oliver. En una declaración de este último, se afirma que la demanda interna "la tienes tocada" y poco se puede hacer. En una observación anterior, el mismo Josep Oliver indica que el mercado de trabajo no tirará de esta demanda debido al colapso de la burbuja inmobiliaria y gran destrucción de puestos de trabajo y consecuente crecimiento del desempleo, a lo cual añade como causa de dificultad para el crecimiento de la demanda, el escaso crecimiento demográfico que determinará un descenso de la población de 700.000 personas en el periodo hasta 2015. Es importante señalar que Josep Oliver no cree que la demanda que podría generarse con un aumento del gasto público sea la mejor opción para estimular la economía. Indica que "ya lo hicimos en el año 2009 y no sirvió de mucho". De ahí su conclusión de que la única manera es el aumento de la demanda generada por el aumento de las exportaciones. De ello, Oliver deriva la gran urgencia e importancia de que se oriente la economía rápidamente hacia este sector, aunque, por muy rápido que esto pase, predice como anoté antes, un futuro malo para los próximos años. A lo cual, Antón Costas está de acuerdo, aún cuando cree que la recuperación puede ser más cercana que la que señala Josep Oliver.

Esta es la postura de lo que podríamos definir con todo respeto (e incluso estima personal) de dos de los economistas más influyentes en la socialdemocracia catalana. Creo que he resumido correctamente la postura de ambos. Ni que decir tiene que el debate contiene una gran riqueza de argumentos y posturas -algunas de las cuales comparto-. Pero en lo esencial estoy profundamente en desacuerdo, pues el análisis de las causas es limitado y sus soluciones insuficientes. Debido a que reflejan las posturas ampliamente sostenidas en los espacios socialistas españoles, merecen una discusión y crítica.

PORQUE LA POSTURA ACTUAL DE LA SOCIALDEMOCRACIA ESPAÑOLA ES ERRÓNEA
En primer lugar la génesis de la crisis no puede explicarse correctamente sin entender la polarización de las rentas que ha ocurrido en Catalunya, en España y en los dos lados del Atlántico Norte, es decir, EEUU y Europa. A diferencia de los economistas neoliberales, que son la mayoría en los medios de mayor difusión, Josep Oliver y Antón Costas explican el retraso en la recuperación como consecuencia de la falta de demanda, situándose en la sensibilidad keynesiana. En esto estoy de acuerdo. Pero esta falta de demanda se originó con el declive de las rentas del trabajo, acentuada todavía más con el aumento del desempleo. Por otra parte, la burbuja inmobiliaria se debe, no tanto al crecimiento de la demanda de vivienda y a la facilidad con que la población pudo conseguir crédito (por muy importantes que ambos factores hayan sido en la génesis de la crisis), sino a las prácticas especulativas de las rentas del capital, invertidas en las actividades inmobiliarias en lugar de las productivas. A no ser que haya una redistribución masiva de las rentas (hecho de mayor carácter político que económico) es improbable que se vaya en la dirección ajustada.

Lo cual lleva al segundo punto con el que estoy en desacuerdo: el desmerecer la experiencia española de estímulo de la economía, como base para favorecer la expansión del gasto público como medida de estímulo económico. El hecho de que la experiencia española con su estímulo no fuera suficiente no tiene en cuenta que hay muchas maneras de estimular la economía. No es suficiente, o incluso apropiado, bajar los impuestos como las medidas más acertadas para generar demanda. Depende de a quién se bajen los impuestos. Y tampoco es suficiente aumentar el gasto público. Depende en qué se invierta. La experiencia muestra claramente que la inversión directamente encaminada a crear empleo (y muy en especial en los sectores donde se requiere abundante mano de obra, como los sectores sociales) es la más estimulante. Y esto apenas se hizo en España o en la Eurozona. Y ahí está el problema. La socialdemocracia debería recuperar dos áreas o principios un tanto olvidados: uno es las políticas fiscales redistributivas (de las cuales hay un amplio campo de expansión) que permitan aumentar los ingresos al Estado (demasiado bajos en España); y el otro la inversión pública en la infraestructura social y física del país. Como también debería recuperar la creación de instituciones públicas que garantizaran la disponibilidad de crédito, incluyendo nacionalización de la banca.

LOS NECESARIOS CAMBIOS EN LA UNIÓN EUROPEA Y EN LA EUROZONA
A nivel de la UE, lo que se requiere es un cambio muy notable de modelo, distinto al alemán. Y ahí creo que Josep Oliver está profundamente equivocado. Como he escrito extensamente, el modelo alemán no es la solución ni para Europa ni para Alemania. Lo que el gobierno Merkel tenía que haber hecho es hacer lo que Oskar Lafontaine proponía cuando era Ministro de Economía del gobierno Schröder. Aumentar los salarios, para aumentar la demanda que estimulará la economía alemana y europea. Centrarse en la exportación es un profundo error (como, por cierto, lo está también demostrando China). Se necesita un estímulo generado por el incremento de la demanda interna a base de aumentar los salarios y el gasto público, incluyendo el social, políticas opuestas a las que Merkel, Sarkozy y Oliver están proponiendo. Ello requiere también que, como señala acertadamente Antón Costas, el Banco Central Europeo actúe más como el Federal Reserve Board de EEUU que como un lobby de la banca alemana. La configuración actual donde los centros álgidos del poder están en manos de ex dirigentes de la banca (a los cuales se les llama tecnócratas) es una receta para el desastre.

Por fin, recientemente, sectores de la socialdemocracia, incluyendo la alemana (que tiene que competir electoralmente con Die Linke, la Izquierda, de Oskar Lafontaine, que dejó el SPD), están aceptando muchas de las tesis de Lafontaine, incluyendo la propuesta de estímulo de la economía a base de aumento de la demanda interna, aumentando los salarios y el gasto público. Ello exige que el aumento de la productividad vaya al asalariado en lugar de, como ahora, al empresariado y a las rentas del capital. Otro requisito es que haya una reforma tributaria redistributiva que genere los recursos con los cuales pagar la necesaria expansión en inversiones sociales, físicas y energéticas que creen empleo rápido.

Y también reconocen tales sectores de la socialdemocracia alemana (que hace ya tiempo que han estado presionados por los partidos a su izquierda) de que hay que transformar el BCE en un banco central semejante al Federal Reserve Board de EEUU (con mayor dependencia y supervisión pública que tal Banco Central Estadounidense), creando una agencia del Tesoro Europeo que emita eurobonos, garantizados por las instituciones europeas, además de crear un Banco para el Desarrollo. Es decir, prácticas opuestas a las que están defendiendo las derechas en Europa. El hecho de que estas políticas se vean como utópicas o irrealizables en España, muestra el enorme dominio del pensamiento neo-liberal en nuestro entorno, que influencia también el pensamiento económico de la socialdemocracia.

¿DÓNDE ESTÁ EL TSUNAMI?

(Nueva Tribuna), 25/11/2011)


No hay plena conciencia en los mayores centros de los establishments políticos y mediáticos españoles del grado de descontento de la mayoría de la población hacia la clase política. Una de las expresiones utilizadas por el Movimiento 15-M para manifestar su desacuerdo con las políticas públicas altamente impopulares aprobadas durante los años de crisis por mayorías en las Cortes españolas (y en varios parlamentos autonómicos), es que tales políticos "no nos representan", dicho que goza de una simpatía generalizada entre la población. Las encuestas de opinión popular expresan que la clase política se ha convertido en uno de los mayores problemas que existe en España.

Este desapego con las instituciones políticas está basado, en parte, en la naturaleza poco representativa del Parlamento, resultado de un sistema electoral poco representativo, hecho que se ha mostrado con toda claridad en las elecciones del 20-N.

La interpretación más común en los medios de mayor difusión españoles es que la población se ha movido hacia la derecha, eligiendo masivamente al partido conservador. Con ello se señala por parte de tales medios que existe un amplio apoyo a las propuestas electorales de tal partido, que se centran en la necesidad de hacer recortes masivos de gasto público. Rajoy señaló en campaña que, excepto las pensiones, ningún otro capítulo del presupuesto se salvaría de las reducciones de gasto público.

La victoria del PP se está presentando, pues, como una victoria abrumadora, utilizándose el término tsunami con gran frecuencia. Y como muestra de este tsunami se presenta el mapa electoral de España cubierto de azul, el color del PP, excepto en Catalunya y en el País Vasco. Tal tsunami se presenta también como un mandato para hacer políticas de austeridad. Por cierto, en Catalunya, la victoria de CiU también se ha presentado como una aprobación masiva por parte del pueblo catalán de las políticas de recortes que ha realizado tal partido en el Gobierno.

En todas estas interpretaciones se ignora la escasa calidad democrática del sistema electoral español. Veamos los datos. El PP consiguió sólo el 30% del voto del censo electoral, es decir, de todos los españoles adultos que podían votar. Ello quiere decir que el 70% no le votó. No es cierto, por lo tanto, que el pueblo español que incluye, además de los votantes del PP, a los abstencionistas y a los votantes de otras opciones políticas, haya dado su apoyo al PP y a sus políticas de austeridad. La gran mayoría del pueblo español no votó al PP, ni apoya sus políticas.

Es más, los datos tampoco confirman que haya habido un movimiento del pueblo español hacia la derecha. El voto del PP fue del 30,27% de todas las personas que podían votar, que fue sólo un 0,96% (repito, sólo un 0,96%) más del que consiguió en 2008 en las anteriores elecciones legislativas (un 29,31%). Es difícil sostener que ha habido un tsunami a favor del PP, la expresión utilizada en la mayoría de los medios. Continúa siendo un partido que, bajo un sistema proporcional que diera el mismo peso a todos los votos, sería minoritario. Su aumento acentuado de número de parlamentarios se debe primordialmente al colapso del PSOE, que pasó de representar el 32,19% del censo electoral al 19,49%, precisamente por haber hecho los recortes que ahora el PP quiere expandir. No es coherente argumentar que hay un mandato popular para realizar las políticas de austeridad del PP cuando el PSOE fue expulsado del Gobierno precisamente por llevar a cabo tales políticas.

Una situación incluso más acentuada ocurre en Catalunya con CiU. Este partido consiguió sólo el voto del 18,8% de todos los catalanes que podían votar, lo cual quiere decir que el 81,2% no le votó. Deducir de ello –como ha concluido el presidente de tal partido y de la Generalitat– que el resultado de las elecciones es una muestra de apoyo del pueblo catalán a sus recortes es una lectura excesivamente sesgada que carece de credibilidad. Aquí, de nuevo, el hecho de que se presentara a toda Catalunya bajo los colores de CiU se debe predominantemente al descenso tan notable del PSC, que pasó de cosechar el apoyo de un 31,74% del censo electoral (de todos los catalanes que podían votar) a un 17,1%, resultado en gran parte de la identificación del PSC con los recortes del Gobierno Zapatero.

No hay, pues, un mandato popular para que el PP o CiU realicen las políticas de recortes, si por mandato se entiende el deseo de la mayoría de la ciudadanía. En realidad, las encuestas que tenemos disponibles muestran que la mayoría de la población no está de acuerdo con tales políticas, favoreciendo otras alternativas, muchas de las cuales ni siquiera están siendo consideradas (encuesta del CIS de 2010 y 2011).

Vemos, pues, que el partido que gobernará es un partido minoritario entre la población española, aunque tenga gran mayoría en escaños. De ahí que cuando el Movimiento 15-M denuncie a las Cortes españolas por realizar las políticas impopulares de recortes, por no representar a la mayoría de la población, llevará toda la razón, pues representarán sólo a una minoría. El PP tendrá un control casi absoluto sobre los aparatos del Estado sin que le haya votado la mayoría de los españoles, por mucho que los medios pinten en azul el mapa de España. No hay duda de que, de llevarse a cabo tales políticas de recortes, además de generar gran conflicto social, desacreditarán todavía más a la clase política y a la democracia española. Las nuevas generaciones, educadas ya en valores democráticos, son más exigentes que las que les precedieron y no aceptarán la democracia limitada que tenemos, resultado de una Transición inmodélica que determinó una democracia incompleta, responsable de un bienestar insuficiente.

ACCIÓN 25N CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS

(Madrilonia, 25/11/2011)




COMUNICADO COMISIÓN FEMINISMOS SOL


25 Noviembre 2011 – Día internacional contra las violencias machistas


Hoy es un día más para nosotras -feministas- en el trabajo cotidiano por la defensa de los derechos de las mujeres y personas trans, pero queremos aprovechar el 25 de noviembre como día reconocido internacionalmente contra las violencias machistas para denunciar y expresar nuestras reivindicaciones respecto a este tema:

− Denunciamos que las mujeres somos violentadas por el hecho de ser mujeres. Y que las personas trans son violentados por la transfobia y el sistema heteronormativo. Ambas violencias son producto de una sociedad machista y se ejercen con el fin de controlar nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y nuestra vida. Las violencias machistas no se pueden comparar o asimilar a otras violencias y no son casos aislados, tienen el hilo conductor en el sistema de opresión que lo sustenta, el sistema patriarcal.

− Denunciamos que la violencia ejercida hacia las mujeres por parte de parejas o ex-parejas, aún siendo terrible, no es la única forma de violencia que sufrimos las mujeres y otros sujetos no normativos.

− Denunciamos que existen otras violencias como las ejercidas en las calles, en el ámbito laboral, en los bares, contra nuestros cuerpos, por las noches, durante el día, por familiares, por extraños, en la publicidad y en los medios de comunicación, por las instituciones, en forma de violaciones y abusos sexuales, de golpes, a través de una excesiva medicación, en forma psicológica a nuestra autoestima e integridad, y en muchos casos en forma de feminicidio y muerte.

− Denunciamos que estas violencias son muchas, constantes y no visibilizadas por la sociedad.

− Denunciamos que estas violencias se ejercen contra todas y todes: heteros, lesbianas, trans, intersexuales, cuir, putas, mayores, niñas, adolescentes, migrantes, extranjeras, ejecutivas, feministas, amas de casa, trabajadoras del hogar, catedráticas, conductoras de taxis, enfermeras, fuertes, locas, macarras, dependientas del super, drogadictas, pijas y salvajes… Y muchas, seguimos trabajando, denunciando, reclamando y proponiendo transformaciones reales. Son diversas las estrategias que ponemos en práctica cada día, en nuestra vida cotidiana de manera individual, solidaria con nuestras amigas y conocidos, vecinas y compañeros, como colectivos autónomos feministas, en grupos, dentro de las instituciones, en red con personas de otros países y otros continentes.

Por eso…

REIVINDICAMOS

- El derecho a una vida libre de violencias, a la soberanía y capacidad de decisión sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas independientemente de cómo vivamos nuestra sexualidad e identidad de género.

- El fomento de una sociedad basada en el buen trato como modelo de desarrollo social alternativo a la violencia estructural del sistema capitalista-patriarcal.

- Nuevas formas de masculinidad que se basen en la corresponsabilidad y en la no violencia.

- La visibilización de la violencia sexual contra mujeres y personas trans.

- La persecución de la violencia ejercida contra las mujeres más allá de todas las fronteras.

- La prevención y reparación del daño de las víctimas de trata priorizando el empoderamiento de las mujeres tratadas por encima de la persecución de las mafias.

- La no estigmatización de las personas que ejercen prostitución y la derogación de las normativas municipales que las criminalizan.

- La supresión de publicidades sexistas que atentan contra la diversidad de nuestros cuerpos imponiendo un modelo de belleza irreal y opresora.

- La visibilización y reconocimiento de derechos en igualdad de condiciones de otras formas de relación diversas más allá de las familias nucleares.

- Que el sistema y los profesionales sanitarios promuevan el vivir acorde con los ciclos de nuestros cuerpos, sin medicalizarlos, porque no están enfermos.

- El reconocimiento de los saberes que las mujeres indígenas y de otros continentes, han aportado para el mantenimiento de la vida, silenciados y ridiculizados desde el modelo de hombre blanco occidental heterosexual.

- La autodefensa feminista y los grupos de confianza y apoyo entre mujeres y personas trans como medida eficaz contra las violencias machistas.

- Todas exigimos ser reconocidas como susceptibles de sufrir violencias PERO también como sujetas activas frente a las mismas.

Y mientras terminamos con este sistema…

- Que la Ley contra la violencia de género recoja todos los tipos de violencias.

- Que el Estado nombrado como aconfesional termine con los privilegios de la Iglesia católica y no permita que sus preceptos morales (y los de otras iglesias) se reflejen en la legislación, en el devenir de nuestras vidas y la consecución de nuestros derechos.

- Que el Estado y todos los agentes sociales asuman su responsabilidad para garantizar a las mujeres -y personas que se nombran como tal- una vida plena sin violencias, es decir, una vida que merezca la pena ser vivida, en diálogo real con colectivos y organizaciones feministas.

Como parte del 15M, animamos a que todo el movimiento se una a las reivindicaciones contra las violencias machistas en un grito único.
¡¡¡¡SI NOS TOCAN A UNA NOS TOCAN A TODES!!!

Feminismos Sol