EL 12 DE MAYO: ¡TOMA LA CALLE!

(¡Democracia real YA!, 17/04/2012)

 
Somos el 99%
El pasado 15 de octubre muchísimas personas salimos juntas a las calles en más de 1000 ciudades de 82 países. Tomamos las calles, nos organizamos, y comenzamos un camino hacia un cambio global.

Han pasado más de 6 meses y seguimos alzando la voz para dejar claro a políticos y banqueros QUE NO NOS REPRESENTAN; somos personas que que estamos coordinadas, pensando juntas y exigiendo nuestras reivindicaciones para que el bienestar del 99% de la población sea tenido en cuenta.

La legitimidad de nuestros gobernantes reside en que deben atender los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad, y no el de unas pocas privilegiadas.

Estamos en todos lados; estamos donde no nos esperan.

Reclamaremos con total firmeza y de un modo no violento la justicia social, la distribución de la riqueza y una ética pública, mientras condenamos la pobreza, la desigualdad, la devastación medioambiental y la corrupción, como herramientas de sometimiento de los poderosos sobre las sociedades.

No pararemos hasta conseguir nuestros objetivos, los del 99% de la población. Saldremos a la calle una y otra vez hasta que podamos decidir entre todas, el mundo en el que queremos vivir.

¡Queremos un cambio global!
¡Convirtamos las calles en el mayor altavoz del mundo el 12 de mayo!

¡Porque somos el 99%!
¡Porque no somos mercancía en manos de políticos y banqueros!
¡Tomemos las calles el 12 de mayo!
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► Web oficial de DRY International: http://international.democraciarealya.es/12m

"DE AQUÍ A DIEZ AÑOS NO TIENE CABIDA LA SOCIALDEMOCRACIA"

(Público.es, 15/04/2012)

El diputado de IU por Málaga edita un nuevo libro sobre la crisis. Defiende que los socialistas no pueden dar respuestas al desafío económico. Asegura que el rescate de España es "seguro" si el Gobierno no enmienda sus políticas
 "Cada uno de nosotros tiene que convertirse en un activista.Tenemos que sembrar la semilla del mundo nuevo". Y en ese mundo no cabe el actual sistema político y económico, no cabe la desigualdad, no caben los tiburones financieros que esquilman a Estados y ciudadanos, ni caben políticos melifluos que no pueden (o no quieren) enfrentarse al capital. Alberto Garzón (Logroño, 1985) cree en ese mundo posible y lo lleva al papel, a las páginas del libro-manifiesto Esto tiene arreglo. Un economista indignado en el Congreso(Destino, 2012), una pequeña obra de 109 páginas que sigue la estela del totémico ¡Indignaos! de Stéphane Hessel. Diputado de Izquierda Unida por Málaga, se propone saltar con él los bajos muros del Congreso para ayudar a la "insurrección", al despertar ciudadano, como hizo con el 15-M, movimiento en el que se enroló desde el principio. Público.es se adelanta a la presentación del libro y charla con Garzón en su despacho, una pequeño espacio presidido por una bandera de la República y montañas de documentos económicos.
Llama la atención de su libro su estilo pedagógico. Explica la economía con crudeza, de forma directa, sin circunloquios. Como para que todo el mundo abra los ojos. 
El objetivo es traducir la economía al lenguaje de la calle. La gente está dándose cuenta de que le están robando, ve que cobra menos que sus padres, que vive peor que ellos, que se está empobreciendo. Pero no entiende cómo. Ni sabe qué es el mercado interbancario, la prima de riesgo, o los CDS [credit default swap]. El 15-M representa bien eso de la lucha de los de arriba contra los de abajo. Pero esa lucha no es nueva, es la lucha de clases aunque quizá desde un punto de vista menos teórico. Hay que bajar a la calle y explicar que con la economía esto se puede explicar, que se puede decir a la gente qué está pasando.
Que la gente despierte. 
Sí, porque existe el temor de que la gente se crea que no hay alternativa. Y eso es una falacia. Siempre hay alternativa, y se ha visto a lo largo de la historia. Y ahora mismo: el Banco Central Europeo (BCE) era muy ortodoxo antes de la crisis, pero luego los hechos le obligaron a cambiar. Rompió sus normas: compra deuda a los Estados, da facilidades a los bancos... Lo que hay que mostrar es que hay alternativa económica y técnica, y que lo que hace falta es política, una base social que ponga en marcha esas alternativas. Porque si te convencen de que no hay alternativa, te neutralizan. Hay que despertar a esa gente resignada, decirle que esto es un robo a gran escala. Ese despertar es lento, pero las condiciones están cambiando muy rápidamente. Ya no suena raro hablar de banca pública, de regularización financiera, como tampoco choca oír a hablar al candidato de izquierdas Jean-Luc Mélenchon que hay que hacer de las elecciones presidenciales francesas una "insurrección".
"El despertar de la gente es lento, pero las condiciones están cambiando muy rápidamente"
¿El cambio es mayor del que creemos? ¿Somos conscientes de él?
Sí, sin duda. Nadie podía imaginar hace unos años que caerían dos gobiernos [en Italia y Grecia] para ser sustituidos por tecnócratas. La gente está cambiando su mentalidad porque cambian sus circunstancias, cada vez más gente está en paro, son más los que culpan a los bancos...
¿Pero en qué punto estamos de ese cambio y hacia dónde nos dirigimos?
En toda Europa hay una batalla importante por ver quién se hace con la explicación de lo que está sucediendo. Al principio de la crisis, los dirigentes pensaban que había que refundar el capitalismo, como decía [Nicolas] Sarkozy en 2008, pero cuando pierden el miedo a que el capitalismo se destruya, se vuelve al discurso más neoliberal, y ahí se vueve a los debates clásicos de si es mejor más o menos poder del Estado. Ahora la gente se da cuenta de que los de arriba no tienen respuesta, que improvisan, que José Luis Rodríguez Zapatero improvisaba y Mariano Rajoy improvisa. Y eso desmitifica a la clase dirigente. La gente en España votó a favor del cambio, esperando encontrar la solución, pero el PP no la tiene. Y eso le desgastará sin que suponga un crecimiento del PSOE. Es lo que pasa en Grecia, donde el Pasok [el Partido Socialista] se hunde o en Francia, donde quien crece es Mélenchon. 
¿La calle puede ganar el pulso a los gobiernos?
Los que se movilizan responden todavía a un perfil de persona ilustrada, con formación, o gente de la vieja izquierda que ha vuelto a las calles. Pero no se ve a las clases populares. Falta cultura política y democrática. La clave está en que se están rompiendo los esquemas culturales, y cuando las clases populares empiecen a moverse... Es normal, la crisis va arrastrando a más gente. 
¿Sólo se moviliza la izquierda?
Esa es la cuestión. Nos movilizamos sólo nosotros. El 15-M tiene esa función primordial de cortafuegos ante un posible auge de la derecha.
¿Pero los sectores conservadores pueden despertar también, ver que las cosas no funcionan?
"La izquierda no tiene que llamar a la izquierda, sino a la población" 
Pues las elecciones andaluzas del 25-M reflejan algo: que parte de la derecha que votó al PP el 20-N se quedó en casa. La izquierda no tiene que llamar a la izquierda. Hay que llama a la población, se considere de izquierdas o de derechas, a grandes o pequeños empresarios. Yo creo que podemos convencer a muchos de los que se sientan de derechas, porque sus partidos no les han sacado de la situación. 
Y yendo al título de su libro... ¿Cómo tiene arreglo esto?
Ha quebrado el modelo productivo y de crecimiento. Pero como cambiarlo requiere una transición de mucho tiempo, hace falta que mitigues los costes que lleva. Lo primero es crear un escudo social, dar respuesta a las necesidades más urgentes, como el empleo y la pobreza. Yo rompo mucho con los que dicen que hay que hablar todo el rato de anticapitalismo. No, hay que dar una respuesta inmediata a los problemas más urgentes. La revolución rusa no se hizo con una hoz y un martillo de bandera, sino con el lema de "Paz, pan y trabajo". Lo que debemos hacer es convencer a la gente para llevar ese plano teórico a la práctica. 
¿Y esa solución cómo se llama? ¿Socialismo, comunismo...?
¿Cómo se llama lo que queremos construir? El nombre da igual. Lo importante es: ¿resuelve los problemas de los ciudadanos, se corrigen los problemas estructurales, ecológicos, políticos, económicos, democráticos? ¿Sí o no? Ahí está el debate y ahí sí nos encontramos mucha gente. Esa es la estrategia para juntar a la izquierda. 
De modo que las etiquetas sobran. 
Sobran absolutamente. Y creo que el 15-M nos ha enseñado eso: gente de diversas tradiciones de la izquierda que trabaja conjuntamente en pos de algo. Lo mismo que cuando vas a la huelga general o vas a parar un desahucio. 
"Las etiquetas en la izquierda sobran totalmente. El 15-M nos ha enseñado eso"
¿Entonces por qué cuesta tanto la unidad? IU lo ha intentado... y sin éxito por ahora. 
IU, como partidos, sindicatos y movimientos sociales, debe hacer autocrítica. Pero vamos por el buen camino. IU no debe tener como fin ganar las elecciones, sino la revolución, la transformación de la sociedad. Debe evitar institucionalizarse. Debe estar en la calle, con el tejido social. Uno de los problemas de IU de los últimos años fue precisamente su institucionalización. Otro problema de la izquierda es el ego. Hay mucho ego en la izquierda. Y el ego ha hecho que haya muchas peleas que no son políticas. Yo he trabajado con militantes de Izquierda Anticapitalista, de una y otra familia de IU... y trabajamos tranquilamente, sin problemas. 
O sea, que las peleas en la izquierda son estériles, estúpidas. 
Totalmente. Y luego está la formación. Necesitamos una formación importante en la izquierda, y eso el PSOE lo padece más que nosotros. Las nuevas hornadas de socialistas (Leire Pajín, Bibiana Aído o el propio Zapatero) no tienen nada que ver con Felipe González o Alfredo Pérez Rubalcaba, que pueden ser serpientes, pero tienen ideología. Y eso que han padecido ellos lo hemos pasado nosotros en IU en cierta medida también. Ahora lo estamos corrigiendo. Lo que falla es la ideología, entendida como modelo de sociedad. Y hay que recuperarla con formación, lectura, trabajo... Lo que siempre ha hecho la izquierda. Pero recientemente hemos perdido la guerra cultural. Hemos interiorizado el discurso de la derecha, hasta usamos su propio lenguaje. 
"Los socialistas deben entrar en un proceso de reflexión, romper todas las reglas y dar un giro"
Exactamente. Y eso se nota más en el PSOE, que prácticamente ha asumido las políticas económicas del PP. 
¿Y en ese camino hacia otro sistema puede converger la socialdemocracia?
Creo que la socialdemocracia no tiene espacio. El capitalismo como sistema económico se está viniendo abajo, y los que quieren mantenerlo a toda costa hacen una huida hacia delante. Y por eso quieren soltar lastre, desguazar el Estado del bienestar. La socialdemocracia no tiene cabida desde el punto de vista teórico de aquí a diez años porque hay elementos a los que no da respuesta, como el desastre ecológico. 
¿Quiere decir que está abocada a desaparecer si no se reformula?
Es que de hecho ya está desaparecida.
Pero en España, por ejemplo, el suelo electoral del PSOE es muy potente, mucho más amplio que el de IU. 
Eso corresponde más a la idiosincrasia de este país. Muchos votantes son del PSOE de toda la vida, y muchos son no por razones económicas, sino por los valores progresistas (matrimonio gay, aborto...). En temas económicos la socialdemocracia no da respuestas, porque quienes las iban a dar se convirtieron al social-liberalismo. 
¿Y qué tiene que hacer la socialdemocracia para sobrevivir?
Entrar en un proceso de reflexión muy profundo. Es muy difícil plantear una solución a la crisis si no es rompiendo con todas las reglas y dando un giro radical. 
" Yo que los sindicatos sería más combativo, haría más formación y un lavado de imagen"
¿El PSOE no se ha convencido de que debe cambiar?
Eso muestra su hipocresía. Si hubiera hecho una transición menos espectacular y que tuviera sustancia, y si hubiera cambiado la cara de su líder, a lo mejor la gente se lo cree. Pero tienes a los mismos dirigentes, la misma estructura, a los que apoyaron políticas antisociales de Zapatero denunciando por injustas las mismas políticas de Rajoy. Y eso indica que estamos en el mundo del marketing. 
¿Ese abismo que siente hacia el PSOE es compatible con el acercamiento en Andalucía?
Es una estrategia. Puedes poner intereses adecuados por encima si cada uno delimita lo que quiere. Más que hablar de partidos en estructuras orgánicas, cerradas y opacas, podemos hablar del entendimiento de las bases sociales, y eso es fundamental. Que la gente que vota al PSOE se entienda con la base de IU. Eso nos permitirá luchar contra la derecha, no la lucha de órganos ni de poder. 
Vuelvo a su libro. Afirma que los sindicatos tenían que haber respondido antes a las agresiones. 
Ellos tienen que defender las condiciones de trabajo, y tienen un papel fundamental en el nuevo modelo de crecimiento. Su fuerza está determinada por su afiliación y su credibilidad. Pero esa inactividad en tiempo de bonanza dañó su imagen. Y no se han sabido adaptar a los nuevos tiempos, y nosotros tampoco. La globalización les ha despedazado: la amenaza de la deslocalización, la existencia de trabajo precario, las ETT... Y por otro lado la afiliación va a ser más difícil. Yo que ellos sería más combativo, haría más procesos de formación y un lavado de imagen. Los tres frentes –el institucional, el social y el sindical– deben hacer autocrítica e intentar juntarse, porque van a intentar reventarnos a los tres. Al principio será muy difícil, pero cuando hablas de política es más sencillo.
"El 15-M ha bajado en intensidad, pero ha ganado fuerza. Aunque debe hacer autocrítica"
Usted ha integrado el 15-M. Parece que su fuerza se desdibuja ahora con el Gobierno del PP. ¿Es así? ¿Qué retos tiene por delante?
Es normal. El 15-M es un movimiento que refleja la frustración de la gente, sólo eso. Es un movimiento heterogéneo, muy grande, en el que no todos identifican el mismo origen del problema y no todos llegan a las mismas conclusiones. En el momento en que se empieza a debatir ese programa se va perfilando, y ahí alguna gente renuncia. Es normal. Es normal que baje su intensidad, pero ha ganado fuerza. Hay que diferenciar el 15-M como sujeto político y como sentimiento. En las asambleas iba menos gente que en las manifestaciones, y en ellas el perfilera diferente. Ahí subyace, en las manifestaciones, el sentimiento que empuja al 15-M, y ahí sí está más fortalecido. Ahora con más razón, con un Gobierno de derechas. Pero el activismo tiene que hacer autocrítica, por ejemplo, de la metodología: hay cierto adanismo, creer que con el movimiento de los indignados empezó todo, y eso no es así. Hay que aprovechar la experiencia de lucha anterior. Los sindicatos la tienen, como los partidos. En la maduración del 15-M veremos muchas cosas. Es disperso, difuso en sus contenidos, pero las organizaciones detrás del 15-M están muy vivas y estructuradas, como Democracia Real Ya (DRY). 
¿Qué debe hacer para fortalecerse?
Seguir trabajando como hasta ahora. El año pasado, ninguno pensábamos que las manifestaciones del 15 de mayo iban a ser un éxito. Decidimos no hablar de izquierdas o de derechas (de nuevo, un elemento mercantil), decidimos hablar de los políticos, pero también de los banqueros... Mucha gente no se leyó el decálogo que preparamos, pero estaba de acuerdo en protestas. Y como no era una organización que se conociera, muchos ciudadanos salieron a la calle, incluso de derechas. Esta organización tiene una capacidad de convocatoria impresionante, y está legitimada. Nosotros, en IU, aunque cada vez estemos más legitimados porque damos ejemplo de lucha, no tenemos la misma limpieza que DRY. Si las cosas siguen así de feas, el 15-M puede tener una capacidad de convocatoria inmensa, y si está respaldada por formaciones políticas que abarquen a mucha más gente, sí podemos esperar una movilización importante.
"Los mercados son esquizofrénicos, les da igual el signo del Gobierno"
Porque el PP no se detendrá en sus planes...
No, desde luego que no. Los 10.000 millones de recorte en sanidad y educación del lunes. Se nota la improvisación, a Rajoy las cosas se le desmadran: huye de los periodistas, sube la prima de riesgo, las bolsas se hunden... Irá a una huida hacia adelante.
Aunque los mercados siguen sin dar tregua. Esta semana ha sido negra... 
Muestra que los mercados son insaciables. Les da igual si gobierna la derecha o la izquierda. Son esquizofrénicos, irracionales, porque piden una cosa y la contraria, porque buscan aprovechar las oportunidades para hacer dinero, para maximizar sus beneficios y beneficiarse de las debilidades de la economía. Y España tiene debilidades fuertes, por su modelo productivo, y por la propia fragilidad de Europa. Por tanto, darán igual los recortes si no se toman medidas para recuperar el control de los mercados. En cualquier caso, intervenidos ya estamos. Y lo más probable es que seamos rescatados. 
"No es descartable que ahora que necesitamos un cambio radical, nos planteemos el modelo de Estado"
¿Cree entonces que sí, que es inevitable el rescate de España? Con lo que ello supondría para la UE y el euro...
No es nada descartable. Es de hecho el destino necesario si se siguen aplicando estas políticas, porque la economía se para, el Estado ingresa menos y no puede satisfacer a los mercados. El rescate es seguro si no se corrige esa línea. No obstante, siempre está la posibilidad de que el BCE saque la máquina de imprimir dinero a mansalva. Creo que los mercados dan por hecho que habrá rescate de España. Generan tensión, pero al final saben que habrá rescate. Claro que la catástrofe sería total si ese rescate se produjera. 
Inevitable no preguntarle por la operación del rey y su viaje de caza a Botsuana
Este tipo de actitudes son indecentes. Pero hay un mensaje de esperanza también: no es descartable que, ahora que necesitamos un cambio radical, nos replanteemos el modelo de Estado. La monarquía está descuidando su imagen de forma terrible, y está perdiendo apoyo popular. Y una monarquía no puede subsistir sin él en pleno siglo XXI.

#12M15M: ESTE AÑO LA PLAZA DE MAYO SERÁ GLOBAL

(Diagonal web, 15/04/2012)

El movimiento surgido en las asambleas del 15M y Occupy Wall Street prepara acciones entre el 12 y el 15 de mayo. El Mayo Global desborda las redes.
© Juan Carlos Rojas
"Convirtamos las calles en el mayor altavoz del mundo el 12 de mayo". Con esta intención, las redes surgidas a raíz del 15M y de Occupy Wall Street (OWS) preparan una nueva cita para salir a las calles a manifestar su descontento con la gestión de la crisis financiera. Y, sobre todo, a expresar que "compartimos un deseo de reapropiarnos de nuestras vidas y de los bienes comunes por medio de una democracia real al servicio de todas las personas", como dice uno de los llamamientos.

Un año después de la manifestación de Democracia Real Ya (DRY), el #12M15M es una apuesta por superar las movilizaciones simultáneas del pasado 15 de octubre y visibilizar la existencia de un movimiento global que propone alternativas factibles. "No podemos confiar en que nuestros líderes resolverán nuestros problemas, tendremos que hacerlo nosotros", declara la web en la que se articula la organización de la convocatoria.
El 12 de mayo es el día elegido para las marchas y manifestaciones y el 15 de mayo se harán acciones disruptivas "que intervengan en los flujos del capital y en la movilidad". Se habla de huelga, pero no en términos laborales: es el momento de seguir experimentando una huelga social (de consumo, de cuidados, que incorpore a trabajadoras precarias…) como la que ya se ensayó en el Estado español el pasado 29 de marzo. Para los días contiguos también se planean actividades, hasta 400 según el mapa en el que se están registrando (squaresdatabase.crowdmap.com), pero es difícil estimar qué desarrollo tendrán.

Un proceso asambleario
La confluencia se hace esperar desde otoño, cuando el movimiento Occupy se extendía desde Wall Street a numerosas ciudades de EE UU y propuso el 11 de noviembre como fecha para consolidarse mundialmente. Aunque no cuajó — en el Estado español se movieron los nodos de DRY de Barcelona y Madrid, pero pasó muy desapercibida—, sirvió para que las asambleas se pusieran en marcha.

"Hacerlo bien requiere meses de trabajo, no se puede pretender hacer una mani en un mes", explica Aitor, de la comisión internacional de DRY, que vivió el proceso de seis meses en el que se gestó el 15 de mayo de 2011. Miguel, que participa en redes de coordinación del 15M también desde el año pasado, opina que "se está organizando mucho mejor que la del 15 de octubre, con más gente involucrada y más anticipación; es muy importante la situación de OWS, que ya es un movimiento maduro".

En el caso de EE UU, finalmente la jornada de paro será el 1 de mayo. Allí no es festivo ni está legalmente permitido convocar una huelga general, por lo que se ha hecho un llamamiento a no acudir a los centros de trabajo o estudio sin contar con los sindicatos. Las asociaciones por los derechos de las personas migrantes y trabajadores no regulados también son protagonistas en este particular May Day.

Con la fecha elegida en diciembre, desde enero se convocan reuniones en salas de chat en internet. Son espacios de coordinación para poner en común las ideas que circulan por las asambleas de las plazas, que decidirán a nivel local a qué repertorio de acciones se adhieren. En Madrid y Barcelona, las ciudades más activas, hay grupos de trabajo con asambleas semanales desde febrero [en los enlaces se pueden consultar las actas]. Las redes generadas en las acampadas se han vuelto a reactivar y en lugares como Málaga, Valladolid, Vigo, Mallorca o Sevilla ya se van teniendo planes claros para mayo.

Algunas acciones planteadas
Siguiendo la dispersión descentralizada del 15M, las acciones "no van a ceñirse a una sola temática, tocarán todos los problemas sociales identificados", explica T., que participa en la red de comunicación estatal e internacional. "Muchas se basan en ofrecer información, crear conciencia y empoderar", así como presentar las alternativas que ya se han empezando a construir en este último año: cooperativas integrales, grupos de autoconsumo o rehabilitación vecinal de espacios abandonados. Entre las que más suenan: desobediencia civil al estilo "Yo no pago", bloqueo de transportes y nodos de comunicaciones, ocupaciones de edificios y espacios públicos, envíos masivos de e-mails a autoridades, y retirada de dinero de bancos para transferirlo a entidades éticas. Desde Rurales Enredadxs, el colectivo que desde el 15M opta por la autogestión fuera de las ciudades, se propone un éxodo a ecoaldeas.

En Madrid se habla de hacer confluir en una sola manifestación las distintas "mareas" que se han activado en los últimos meses (verde por la educación, blanca por la sanidad, azul por el agua pública, roja de los parados, violeta feminista), a la que se unirían marchas que partirían horas antes desde pueblos y barrios. El Mayo Global comenzará el día 1, con un probable bloque 15M en la manifestación de trabajadores y retomando el punto de información y las asambleas de comisiones y grupos de trabajo en la Puerta del Sol.

Las convocatorias sobre todo se están moviendo por Europa: España, Italia, Grecia y Reino Unido, fundamentalmente; en menor medida, Alemania, Portugal y Francia.

(Des)coordinación de planes
Toda esta información se está volcando por redes sociales en internet, pero queda pendiente en este último mes intensificar la difusión a pie de calle. "Para llegar al 99% de la población, se está haciendo un gran trabajo en barrios y pueblos y hay muchos colectivos y asociaciones que nos ayudan", cuenta Aljuss, de DRY Málaga. Resulta complicado combinar el trabajo virtual con las asambleas locales y hay cierto caos por los muchos contenidos que circulan.

Desde enero, el debate ha girado en torno a consensuar una identidad unitaria que vaya ligada a un manifiesto común o una tabla de reivindicaciones. Para algunas personas es indispensable dotarse de contenido concreto, otras niegan la posibilidad de reducir un movimiento global tan diverso a un listado de puntos. En Barcelona, las asambleas populares han acordado cinco líneas. "Hemos sintetizado, partiendo del trabajo hecho, exigencias de los grupos que más han trabajado desde que empezó el movimiento", explica Toret, de DRY Barcelona. Son un punto de partida para "vertebrar acciones y campañas que exijan estos derechos que nos parecen inalienables". En otras ciudades aún no hay manifiestos y es probable que no llegue a haberlos, más allá de las líneas generales consensuadas globalmente.
Otro debate recurrente: las acampadas. En dos ciudades se plantea abiertamente volver a instalarse en las plazas, "en principio con tiempo limitado, pero esas cosas es difícil saberlas", explica Julio, desde DRY Sevilla. La otra es Londres, donde se volverá a la plaza frente a la Bolsa. En otros lugares se prefiere no planificarlo.

En Madrid, el pasado 29 de marzo, cuando las manifestaciones de huelguistas concluyeron en Sol, circuló el deseo de quedarse. Aunque no se materializara, según Miguel, "esto indica que la gente tiene ganas de mucho más que una manifestación y quizá eso sea lo único importante, independientemente de las planificaciones que se hagan. Nuestra fuerza está en nuestra libertad y, por lo tanto, en nuestra imprevisibilidad".


Puntos comunes de Barcelona
- NO A LA DEUDA: Ni un euro más para rescatar a los bancos. Auditoría ciudadana de la deuda. No pagaremos la deuda ilegítima creada por aquellos que provocaron la crisis.
- POR LO PÚBLICO: Educación y sanidad públicas, gratuitas y de calidad. No a los recortes del gasto público, no a la privatización de los servicios públicos.
- TRABAJO JUSTO: Reparto del trabajo, salario digno y no a la precarización. Retirada de la Reforma Laboral.
- VIVIENDA DIGNA: Derecho garantizado al acceso a una vivienda digna. Dación en pago retroactiva. Parque de viviendas de alquiler social. Promoción de cooperativas de vivienda.
- REPARTIR RIQUEZA: Reforma fiscal que permita distribuir de forma justa la riqueza que producimos entre todos y todas. Renta Básica universal para todas las ciudadanas y ciudadanos.


Multitud de fechas para la agitación
En abril tuvo lugar en Milán el segundo HubMeeting, encuentro en el que activistas de todo el mundo pusieron en común sus planes para un mes de mayo muy caliente. En EE UU, el día 1, además de la huelga, se iniciará una acampada en Chicago que durará un mes, para coincidir con la reunión del G8 del 19 al 21. El colectivo Adbusters (el mismo que convocó en Wall Street el año pasado) asegura la asistencia de 50.000 personas.
En Europa, del 5 al 15 el Ágora de Atenas celebrará la llegada de las marchas que emprendieron camino a Grecia a pie o en bicicleta en noviembre. Se define como "espacio abierto y horizontal, sin partidos políticos, basado en principios de inclusión, cooperación, respeto y noviolencia". Después, del 17 al 19, Blockupy Frankfurt promete tres días de acción: toma de plazas, bloqueo del Banco Central Europeo y manifestación masiva. En la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín, del 29 de abril al 1 de julio, se va a reproducir una plaza al estilo Occupy y 15M. Algunas personas, además de desplegar sus tiendas, aprovecharán la ocasión para hacer talleres y asambleas.
Webs para participar en el #12M15M:
- Convocatorias y difusión: www.may12.net
-
Asambleas, actas y noticias: www.globalmay.org/blog

¿CAMBIOS EN LA SOCIALDEMOCRACIA FRANCESA Y EN LA ESPAÑOLA?

(Nueva Tribuna, 15/04/2012)

Vicenç Navarro
 
Parece que el descontento de la ciudadanía con los instrumentos políticos que históricamente han sido más receptivos a las demandas de las clases populares -tales como los partidos socialdemócratas- están teniendo un cierto impacto en algunos países, provocando la recuperación de parte del ideario político que se había abandonado cuando gobernaban. Uno de los protagonistas del cambio provocado por este descontento popular es el Partido Socialista Francés (PSF). Su candidato François Hollande había sido el candidato "moderado" durante las últimas primarias de tal partido. Su "moderación" había sido la causa de la aprobación y simpatía por parte del establishment mediático en Francia hacia su candidatura, un establishment temeroso de cualquier contagio radical del PSF por parte de las corrientes de izquierda de aquel partido y de fuera de él. Un elemento atractivo del candidato Hollande para tal establishment mediático había sido su abandono de políticas redistributivas. La redistribución no era un concepto con el cual tal político se hubiera encontrado cómodo. Hollande representaba con esta actitud un comportamiento bastante generalizado en gran número de partidos socialdemócratas europeos (ver mi artículo "El abandono de las políticas redistributivas por parte de las izquierdas gobernantes").

Como parte de este abandono, Hollande había indicado que estaba en contra de elevar sustancialmente los impuestos de los súper ricos, aduciendo los mismos argumentos que han utilizado los políticos conservadores y liberales (en realidad, neoliberales) para rechazar tales políticas fiscales. Hace sólo un año, Hollande afirmó, como ha indicado recientemente el 'Financial Times' (28.02.12), que estaba en contra de tales medidas "confiscatorias" (el término que utilizó), pues lo único que tales políticas conseguirían sería que los súper ricos se desplazaran a otros países, argumento que el lector habrá leído miles de veces en los medios (muy influenciados por los ricos). Hollande afirmó que quería que los súper ricos pagaran impuestos en Francia y sólo lo conseguiría evitando impuestos confiscatorios.

Pero, mira por donde, durante la campaña electoral Hollande ha cambiado de posición, e informa a todo el mundo, incluidas las clases populares, que gravará los ingresos de más de un millón de euros, con un 75% de tasa marginal. Ni que decir tiene que los súper ricos han puesto el grito en el cielo, como documenta muy bien el artículo de Hugh Carnegy en el 'Financial Times' (28.02.12) que he citado en el párrafo anterior. Este grito ha sido apoyado por el candidato conservador-neoliberal, Sarkozy, el cual ha subrayado que tal política fiscal afectaría negativamente al nuevo ídolo cinematográfico francés Jean Dujardin, reciente ganador del Oscar al mejor actor, insinuando que Francia perdería tal tipo de personalidades carismáticas de la cultura francesa si tales políticas fiscales "confiscatorias" tuvieran lugar, ahuyentando el talento y a los súper ricos de Francia. Parece que tal argumento no está teniendo ningún impacto en la población francesa. Según Carnegy, nada menos que entre el 61% y el 65% de franceses aprueban tal medida fiscal, supuestamente "confiscatoria", lo cual explica que el candidato Hollande lo esté pidiendo ahora, en periodo electoral. Ahora bien, el problema que tiene Hollande es que la población francesa tiene memoria (y la campaña Sarkozy se lo recuerda citando las declaraciones de Hollande en contra de las medidas que ahora apoya). De ahí su grave problema de credibilidad. Ahí está el problema del Partido Socialista Francés y de gran número de los partidos socialdemócratas europeos. El cambio en los partidos socialdemócratas no debe ser sólo de valores y programas, sino también de equipos y personas. Hollande es un personaje político muy vulnerable, pues hoy apoya medidas a las que ayer se opuso.

Esta observación no tiene por qué desmerecer las medidas que ahora apoya. En realidad, éstas significarían, en caso de aplicarse, un cambio muy sustancial de las políticas públicas existentes hoy en Francia y en la mayoría de los países de la Unión Europea. Por primera vez, un dirigente político, con posibilidades reales de salir elegido presidente de un país, propone cambiar las políticas neoliberales de austeridad que dominan hoy en la Unión Europea, poniendo en su lugar políticas de estímulo económico y creación de empleo. Hollande ha cuestionado el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobierno (TSCG), impuesto por el binomio Merkel-Sarkozy, que está desmontando el Estado del Bienestar en los países de la Unión Europea, forzando recortes de gran magnitud en el gasto público, incluyendo gasto público social.

El objetivo central de la banca, dirigida por el BCE y por el binomio Merkel-Sarkozy, es desmantelar la protección social y debilitar al mundo del trabajo, incluso a costa de crear otra Gran Recesión (las políticas del Gobierno Rajoy están también claramente en este sentido). La llamada "crisis de la deuda pública" (una crisis artificial, creada en parte por la banca y el BCE) cuenta a su servicio con las agencias de valoración de bonos, que juegan un papel determinante en la creación de tal crisis. No es mera casualidad que François Fillon, primer ministro del Gobierno Sarkozy, utilizara como máximo indicador de "la falta de rigor" de las propuestas del candidato Hollande, el hecho de que cualquiera de estas agencias de evaluación de bonos les daría un suspenso mayúsculo (Le Journal Dimanche, 15.01.12). El señor Fillon, por cierto, ha sido uno de los oponentes a establecer agencias de valoración públicas europeas que valoraran objetivamente y rigurosamente los bonos públicos de los Estados de la Unión Europea. La falta de credibilidad de las agencias privadas está bien mostrada, incluso por dirigentes de tales agencias, tales como el vicepresidente de Moody's, que tras dejar la agencia admitió, frente a la comisión del Congreso de EEUU encargada de analizar las causas de la crisis financiera, que los trabajos de tales agencias están orientadas primordialmente a satisfacer los intereses de sus clientes, en lugar de realizar análisis objetivos de la valía de tales bonos. Más claro es imposible decirlo. Y estas agencias, que son utilizadas por el BCE como su indicador de calidad de los productos financieros, son las que están creando el problema artificial de la deuda pública.

LA IMPORTANCIA DE LA VICTORIA DE HOLLANDE
Es importantísimo para la Unión Europea que el binomio Merkel-Sarkozy deje de dominar tal comunidad. La derrota de Sarkozy podría ser un paso en esta dirección, aunque es frustrante que la socialdemocracia alemana esté todavía estancada en el pensamiento neoliberal heredado del Gobierno Schröder, que el Gobierno Zapatero intentó imitar. Ni que decir tiene que existen distintas opciones dentro del Partido Socialdemócrata alemán. Pero el que probablemente sería el sucesor de Merkel, Peer Steinbrück, en caso de que ganara tal partido, ha ridiculizado las propuestas de Hollande, acusándole de "ingenuo", añadiendo que es más que probable que cambiaría una vez elegido, lo cual, por cierto, no es nada descartable. Serge Halimi, director de 'Le Monde Diplomatique', en un artículo titulado "Sacking Sarkozy won't be enough" en la revista de izquierdas de EEUU 'Counterpunch' (03.04.12), señala como Lionel Jospin, que como candidato había criticado el Pacto de Estabilidad (como ahora Hollande critica el TSCG), acabó aceptándolo tras meros cambios estéticos (añadiendo la palabra crecimiento después de estabilidad, sin proveer los instrumentos para poder estimular la economía). La imagen de Hollande, apoyando ahora medidas que ayer criticó, subraya la vulnerabilidad de su credibilidad. El punto clave, sin embargo, no es tanto lo que ahora Hollande (y otros dirigentes de la socialdemocracia) prometen, aunque es positivo que lo prometan, sino lo que harán cuando salgan elegidos presidentes. Dirigentes de todos los partidos (y los partidos socialdemócratas entre ellos) prometen medidas populares que, frecuentemente, luego no llevan a cabo. Que lo realicen o no, dependerá, no de su palabra, promesa, o programa electoral, sino de dos factores. Uno es la fuerza de los partidos a su izquierda. Sin que estos partidos tengan suficiente poder en Francia para influenciar al PSF, el gobierno Hollande no lo hará. Y el segundo factor, incluso más importante que el primero, es la movilización y presión popular por parte de los movimientos sociales y del movimiento sindical. Sin que ello ocurra, el "talante" moderado del señor Hollande predominará si gana las elecciones, por mucho que haya prometido lo contrario.

¿CAMBIOS EN LA SOCIALDEMOCRACIA ESPAÑOLA?
Una situación todavía más acentuada de vulnerabilidad de su credibilidad es el caso Rubalcaba en el PSOE. ¿Cómo puede hacer propuestas de cambio cuando él, secretario general del partido socialdemócrata, el PSOE, fue el segundo de a bordo del Gobierno Zapatero hasta hace sólo unos meses? Las medidas tomadas por el Gobierno Zapatero en respuesta a la crisis fueron enormemente impopulares y causaron la mayor derrota electoral que el PSOE haya sufrido desde el establecimiento de la democracia en España. Y el Gobierno Zapatero tenía como la persona más poderosa, después del propio Zapatero, a Rubalcaba, que siempre defendió tales medidas. La falta de recambio en la dirección de tal partido le ha hecho un flaco favor al mismo, pues el Gobierno Rajoy puede responderle, como hace responde constantemente, "¿por qué no hizo usted estas políticas públicas que ahora recomienda cuando usted gobernaba?". Esta vulnerabilidad la utiliza efectivamente el Partido Popular en casi cada ocasión que recibe críticas de Rubalcaba.

La clara necesidad de un cambio dentro de la socialdemocracia en España y en Europa ha originado una serie de respuestas que advierten del supuesto peligro que la socialdemocracia mire a su pasado e intente recuperar sus "esencias", término peyorativo que se utiliza para definir las políticas públicas de carácter redistributivo que se han basado en un intervencionismo público acentuado. Así, Soledad Gallego Díaz, en un artículo titulado "¿Hay futuro para la social democracia?" en 'El País' (25.03.12), desanima a la socialdemocracia a recuperar sus principios, tales como su énfasis en políticas redistributivas, concluyendo que el renacimiento de la socialdemocracia no puede basarse en el abandono de la Tercera Vía o la Neue Mitte de Gerhard Schröder (que sí que abandonaron tales políticas). Un tanto semejante ocurre en el artículo de José María Maravall titulado "los deberes actuales" (27.03.12), donde tal autor, que en su día fue ministro del Gobierno de Felipe González, aplaude también a Tony Blair y Gerhard Schröder por haberse distanciado de lo que llama despectivamente las "esencias" de la socialdemocracia, lo cual les llevó a una larga estancia en el Gobierno, que Maravall atribuye a la popularidad de sus medidas.

Tales expresiones de admiración responden a un gran desconocimiento sobre la inexistente supuesta popularidad de tales Gobiernos. Como varios autores han documentado, el Partido Laborista liderado por Blair fue perdiendo apoyo electoral a partir de su primer mandato, cuando abandonó lo que Soledad Gallego Díaz y José María Maravall llaman despectivamente las "esencias" socialdemócratas. Tal partido había conseguido el 33% del electorado en 1997, la primera vez que fue elegido. En 2001, bajó ya al 25%, más tarde, en 2005 al 22% y en 2010 ya colapsó al 19%. La larga permanencia del Gobierno Blair tuvo poco que ver con la popularidad de sus políticas (en realidad, muy poco populares), y mucho con el sistema bipartidista de Gran Bretaña y la enorme crisis del Partido Conservador. Si Gran Bretaña hubiera tenido un sistema proporcional, el Partido Laborista no podría haber continuado gobernando por tanto tiempo. Un tanto semejante ocurrió con el Partido Socialdemócrata alemán, bajo el liderazgo de Schröder. Éste había conseguido alcanzar el 34% del electorado en 1998, para bajar al 30% en 2002, al 27% en 2005 y al 16% en 2010. Además, perdió casi la mitad de sus miembros. En realidad, la enorme crisis de los partidos socialdemócratas se basa en su abandono de los principios socialdemócratas entre los cuales la redistribución sustancial de los recursos fue uno de sus principios básicos.

Maravall asume, erróneamente, que el abandono del compromiso redistributivo de los Gobiernos socialdemócratas (diluido con el paso del tiempo) se debe a su compromiso con el principio de universalidad, es decir, con su compromiso con la expansión de los derechos de la ciudadanía o universalización de los derechos. No hay contradicción, sin embargo, entre universalidad y redistribución. En realidad, el primero requiere lo segundo. No puede garantizarse el acceso universal a los servicios públicos del Estado del Bienestar sin medidas redistributivas. La universalización de los derechos sociales, garantizando que todo ciudadano tenga igual acceso a la sanidad, por ejemplo, requiere una redistribución de los recursos. No es por casualidad que los países más desiguales, como EEUU, sean también los que tienen menos universalidad en su acceso a los derechos sociales. El principio básico (que el término "esencia" intenta ridiculizar) de que "cada uno reciba los servicios y recursos según su necesidad –basado en el principio de que cada uno tenga acceso a poder resolver su necesidad-, y 'de cada uno según su capacidad' (y los recursos que tenga)", era tan válido cuando se estableció el socialismo en democracia –la socialdemocracia- como lo es ahora.

Algo parecido ocurre con los derechos políticos. En los países que se consideran democráticos, la universalidad de los derechos políticos está claramente mermada por la existencia de grandes desigualdades. EEUU es un ejemplo de ello. Las enormes concentraciones de la riqueza y su dominio del proceso político violan el proceso democrático.

Basado en estos datos, que son robustos e incuestionables, aconsejaría a aquellos partidos que "recuperaran sus esencias", abandonadas desde hace tiempo, causando su enorme crisis. Renovar los planteamientos, necesarios para adaptarlos a los tiempos que vivimos, no puede hacerse a base de abandonar lo que la socialdemocracia fue y debería continuar siendo. Es relativamente fácil ver por qué la socialdemocracia está en profunda crisis, como también es relativamente fácil ver qué es lo que debería haber hecho cuando gobernaba y no se hizo. El abandono de sus esencias y su adaptación al neoliberalismo creó una enorme concentración de poder financiero y económico que ha dominado la vida política y mediática de los países, incluyendo España. Es imposible recuperar la democracia sin eliminar tal concentración de poder económico, financiero y mediático existente hoy en España. La realidad de este hecho es evidente. Lo que ocurre es que la socialdemocracia no se atreve a enfrentarse con los poderes fácticos, pues actualmente existe un maridaje entre sus profesionales del poder y estos grupos. Pero esto es materia para otro artículo.

CHAPUZA, MENTIRA Y TRAICIÓN

(ATTAC España, 14/04/2012)

Juan Torres López

A nadie le puede extrañar que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saliera por la puerta del garaje del Senado para no tener que dar cuentas a los medios de comunicación de las últimas medidas económicas que ha adoptado y concretamente del recorte adicional de 10.000 millones de euros en educación y sanidad. No extraña porque hasta el truhán más descarado sentiría vergüenza si tuviera que justificar una chapuza tan grande, una mentira tan evidente y una traición a los intereses de la Nación tan cobarde.

Es una chapuza monumental que una semana después de haber presentado los Presupuestos Generales del Estado, y después de haber negado por la mañana que se iría en esa dirección (por no hablar de las promesas que se lanzaban cuando se trataba de criticar al anterior gobierno) se anuncie un gigantesco recorte presupuestario adicional en sanidad y educación.

Si hubieran transcurrido unos meses quizá se podría argumentar que se trata de un cambio de coyuntura, de una necesidad adicional, pero ¿cómo justificar una rectificación tan grande cuando casi se puede contar en horas el tiempo transcurrido desde la presentación de las cuentas del Estado? ¿Cómo puede seguir en su puesto sin morirse de la vergüenza y dimitir un Ministro de Hacienda que ha preparado nada más y nada menos que los Presupuestos Generales del Estado con semejante falta de perspectiva y de rigor? ¿Qué se puede esperar de un Ejecutivo que actúa con una estrategia tan errada, con una percepción tan alicorta de las necesidades de la economía y la sociedad española? ¿Cómo se puede sostener un Gobierno que de una semana a otra considera que la educación y la sanidad española necesitan 10.000 millones de euros menos?

Salvo, claro está, que ese Gobierno no se esté pensando en lo que necesita el Estado y la población a la que sirve, sino lo que le exigen intereses extranjeros o particulares que actúan a la sombra incluso de los propios agentes que, por lo que se ve, mantienen en ese Consejo de Ministros.

El anuncio del recorte responde también a una mentira que es bastante fácil descubrir: reducir los presupuestos de educación y sanidad en esa cifra tan extraordinaria no va a  contribuir decisivamente a reducir el déficit público.

Docenas de estudios empíricos han demostrado que una disminución del gasto público supone una caída prácticamente inmediata y muy importante del Producto Interior Bruto, cuya magnitud depende del tipo de economía y de las partidas concretas en que se materialice pero que en el caso español y dándose en materia de educación y salud podría ser de entre el 60 y el 75 u 80%. También sabemos que al caer el PIB disminuye lógicamente la recaudación impositiva porque hay menos actividad económica, menos beneficios, menos sueldos y menos transacciones que gravar. La magnitud final de esta disminución también depende de diversas circunstancias (de la estructura impositiva, del peso de los impuestos en el PIB) pero no sería exagerado decir que en un país como España la disminución del PIB producida por un recorte de 10.000 millones de euros en el gasto en sanidad y educación podría suponer una disminución de más de 4.000 millones en los ingresos fiscales del Estado. Y no solo eso, sino que al aumentar el desempleo, aumentarán los subsidios del paro y posiblemente otras transferencias a las familias, en una cantidad más difícil de estimar pero que seguramente no fuese inferior a 1.000 o 1.500 millones de euros.

Es verdad que, al disminuir la provisión pública de servicios de educación y salud que conlleva ese recorte, un determinado porcentaje de la población optaría por adquirirlos en el sector privado, de modo que el efecto que acabo de señalar ser vería compensado, aunque es evidente que no sería realista pensar que lo hiciera en la misma magnitud. En definitiva, y dejando aparte el efecto distributivo y la connotación ética que sin duda tendría el recorte, lo cierto es que su efecto final sobre el déficit es bastante más reducido del que pretende alcanzar el gobierno. Digamos que aunque es buena noticia para los proveedores privados de servicios educativos y sanitarios, es una medida que seguirá siendo insuficiente para los especuladores que lo que están haciendo es apostar con ventaja y a tiro fijo sobre el hecho evidente de que con estas políticas de austeridad (y con formas de actuar como las del Partido Popular en la oposición y en el gobierno) no se va a poder reducir decisivamente el déficit público español.

Y es precisamente esta última circunstancia la que me lleva a una consideración final, pero que no es la menos importante. La actuación del gobierno me parece que supone una auténtica traición a la Nación a la que debería defender. ¿Para qué diablos sirve que nos gastemos miles de millones de euros en el Ministerio de Defensa si resulta que los verdaderos ataques que sufre nuestra población no vienen de fuerzas militares sino de los mercados, y nuestros gobiernos, en lugar de hacerles frente para defenderla, se pliegan ante ellos de manera tan cobarde?

Se podría argumentar con razón que recurrimos a los mercados para financiar nuestros gastos (e incluso que algunos de estos han sido innecesarios e injustificables y que nuestra economía necesita reformas profundas para evitar que se repitan en el futuro) y que es lógico que los mercados sean los que impongan entonces sus condiciones pero ¿hemos de aceptar sin más que los grupos financieros que dominan los mercados los manipulen para alzar artificialmente el precio de la deuda o que impongan los derechos que puedan o no disfrutar nuestros ciudadanos y las medidas de política económica que ha de adoptar nuestro gobierno?, ¿no han generado así una deuda odiosa e ilegítima a la que tenemos el derecho de repudiar?, ¿no tienen nuestros gobiernos el deber moral y político de denunciar lo que está ocurriendo, de reclamar a las autoridades europeas que igualmente la condenen y la repudien, en lugar de limitarse a aceptar los dictados de los terroristas financieros? ¿Debemos limitarnos sin más a pertenecer a un club que permite que eso suceda, que nos arruina y que institucionaliza el saqueo de las arcas públicas por los bancos y los especuladores privados, como sucede cuando se permite que el Banco Central Europeo prácticamente regale a los bancos todo el dinero que quieran para que resuelvan sus quebrantos patrimoniales especulando y comprando deuda de los gobiernos dejando sin financiación a las economía, en lugar de que lo proporcionen a los Estados y estos garanticen el funcionamiento normal de las empresas y de la economía en su conjunto? Las enciclopedias y diccionarios dicen que traicionar a la Patria es colaborar o asociarse con elementos non gratos o enemigos defraudando así a los nacionales y perjudicando sus intereses, ¿no es evidente entonces que la traiciona el Gobierno que renuncia a defender la soberanía nacional y que daña a sus ciudadanos con tal de contentar a quienes dominan los mercados?

LA DEUDA PÚBLICA COMO MECANISMO DE TRANSFERENCIA DE RENTAS

(Sistema Digital, 13/04/2012)

Alberto Garzón Espinosa

Entre la ciudadanía hay un pensamiento generalizado que culpa de la crisis a los desmanes de los políticos y el gasto público. Se trata de un pensamiento claramente identificable con las tesis liberales según las cuales el gasto público debe ser mucho más bajo (lo que justifica los recortes) y que el mismo PP abandera en cada intervención. Por ejemplo, hoy mismo el PP ha comentado que "por culpa del expresidente [Zapatero] se ha incrementado el peso de la deuda pública en España" y que Sarkozy estaba acertando al señalar al gasto público como responsable de la crisis.

Ahora bien, todo este discurso es absolutamente ideológico y no se sustenta en ningún dato. Es aprovechado por el PP para justificar sus recortes de derechos y por UPyD para justificar su desbocado sentimiento centralista (al atacar directamente al sistema de financiación y gasto de las comunidades autónomas), pero siempre sin más instrumentos que el mero sentimiento o llamadas a las emociones primarias. Los datos, de hecho, corroboran que ese discurso está construido sobre una mentira.

Observad el siguiente gráfico, que muestra la cantidad de deuda pública en circulación. Está elaborado a partir de los datos de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2012, presentados el otro día.


Como se puede comprobar, la deuda pública se dispara después del estallido de la crisis y no antes. Es decir, la relación es exactamente la inversa a la que sugieren partidos como PP y UPyD. Por lo tanto la deuda pública no es la causa de la crisis sino que es precisamente la consecuencia de la misma. Esto ya lo hemos explicado en detalle y con datos y gráficos aquí, aquí, aquí y aquí.

En 2012 los intereses a pagar por la deuda pública serán de 28.848 millones de euros (para hacerse una idea, el recorte del PP es de 27.300 millones). Pero además el Estado se endeudará este año por un total de 186.100 millones de euros más (y si finalmente las previsiones del Gobierno no se cumplen estaremos ante una cantidad mayor), los cuales serán dedicados fundamentalmente para la refinanciación de la deuda (149.300 millones de euros). Es decir, el Estado se endeudará para pagar la deuda contraída antes. Y en la medida que suba la prima de riesgo esa refinanciación será más cara y la punción sobre el Estado será más grande.

Lo que me interesa señalar aquí es que precisamente la deuda pública se ha convertido en el mecanismo más efectivo de socialización de pérdidas y privatización de ganancias, es decir, de transferencia de dinero público a manos privadas. Está siendo el elemento de política económica más recurrido para cristalizar la inmensa estafa que está siendo esta crisis económica.

En el esquema adjunto aparece resumida la cronología de los fenómenos que he considero más importantes y que están vinculados a la deuda pública. Como se puede comprobar son los mercados financieros los que prestan el dinero necesario para que el Estado pueda seguir operando, pero a su vez exigen condiciones de ajuste que hacen cada vez más difícil devolver esos mismos préstamos. Es decir, los planes de ajuste recortan servicios públicos pero a la vez deterioran el crecimiento económico que posibilita que haya ingresos suficientes. Se entra en una espiral propia de las llamadas crisis de demanda.


En este punto el mecanismo de la deuda pública se convierte en una herramienta que ejerce una punción constante sobre el Estado que permite transferir dinero público a los bolsillos de los llamados mercados financieros (que son grandes bancos y grandes fortunas fundamentalmente). Se trata de un mecanismo de transferencia que los mercados tratan de consolidar a través de las instituciones políticas que dominan, a saber, la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Y mediante los parlamentos nacionales llevan a cabo las políticas para consolidar ese mecanismo y garantizar que sigue operando correctamente, es decir, que sigue absorbiendo toda la sangre posible del Estado.

En las actuales condiciones políticas y económicas estamos asistiendo a un descomunal saqueo que amenaza no sólo con descomponer los débiles cimientos en los que se mantenía la estructura económica europea sino también en destruir la cohesión social y desencadenar estallidos sociales de gran envergadura.

Y un elemento importante a destacar es que los parlamentos nacionales y por lo tanto los partidos políticos están siendo meros títeres de poderes no electos que tienen unos claros intereses económicos. La estrecha vinculación que existe entre los grandes partidos y las grandes empresas y fortunas no hace sino confirmar la existencia de una élite social y política con intereses de clase que domina e influye en todos los espacios políticos, la mayor parte de las veces sin legitimidad y en otras ocasiones con un decadente apoyo.


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EL PROBLEMA ES MAYOR QUE EL 1%. ES EL 10%

(Nueva Tribuna, 13/04/2012)

Vicenç Navarro Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra

Una consecuencia de las políticas neoliberales llevadas a cabo en la mayoría de países de la OCDE desde la época del Presidente Reagan en EEUU y de Margaret Thatcher en Gran Bretaña, ha sido la enorme concentración de las rentas en aquellos países, alcanzando niveles desconocidos desde la época que precedió a la Gran Depresión a principios del siglo XX. Un caso claro es EEUU. En el año 1929, el 1% de renta superior de la población tenía el 24% de toda la renta del país. Las reformas New Deal introducidas por el Presidente Franklin Roosevelt (que es todavía hoy el Presidente más popular que ha tenido EEUU), que consistieron en el establecimiento de políticas redistributivas, en la introducción de políticas sociales universales (como la Seguridad Social), en facilitar la sindicalización -que causó un gran aumento de los salarios-, así como en el aumento del gasto público en inversiones en la infraestructura del país, -creando gran cantidad de empleo- determinaron una reducción muy notable de tal concentración de las rentas y riquezas. Las políticas redistributivas se mantuvieron durante el periodo 1934 a 1978. Incluso durante la administración Republicana del Presidente Eisenhower, el 1% superior de la población (los súper ricos) pagaron en impuestos por sus ingresos casi un 80% de su renta.

Tales políticas cambiaron desde el establecimiento del neoliberalismo, a partir del Presidente Reagan, introduciéndose medidas opuestas a las realizadas en la época anterior. La progresividad fiscal se diluyó, los programas de carácter universal se redujeron y los sindicatos fueron debilitados como consecuencia de intervenciones públicas (tales como la desregulación de los mercados laborales) que determinaron, de nuevo, una enorme concentración de las rentas, alcanzando su máximo de nuevo en el año 2008, cuando poseyeron de nuevo el 28% de la renta nacional. Esta enorme concentración de las rentas creó un problema económico mayor. Esta concentración se consiguió a base de la reducción de las rentas del trabajo, creando con ello un problema de demanda de mayores proporciones. Como había ocurrido en los años veinte del siglo XX, la polarización de las rentas en aquel momento causó la Gran Depresión, de una manera semejante que ahora esta concentración ha originado la Gran Recesión.

Este 1% de la población es el que consigue sus ingresos predominantemente de las rentas del capital y tiene un enorme poder financiero, empresarial, mediático y político, pues controlan los medios de financiación, de producción, de información y difusión, con la complicidad del Estado, cuyas políticas han facilitado tal concentración. De ahí que el movimiento Occupy Wall Street en EEUU los señale, con razón, como los responsables de la crisis financiera y económica. (Es interesante subrayar que es un indicador de la enorme influencia mediática y política de los súper ricos que la concentración de las rentas y de las riquezas como causa de la Gran Recesión apenas aparece en los medios).

Ahora bien, hay que concienciarse de que por mucho poder que tenga este 1% (y lo tiene, y mucho), su poder se apoya en una parte de la sociedad (otro 9%) cuyas rentas dependen de la existencia de este 1%. Es decir, el 1% es parte del 10% de renta superior que consigue amplios beneficios de esta concentración de la renta. Este 10% controla hoy el 52% de toda la renta de EEUU, habiendo seguido una evolución semejante que la del 1% descrito anteriormente. En 1928 tenía el 52% de la renta. Bajó hasta el 32% en 1978, para subir de nuevo al 52% en el 2008.

El problema, pues, no se limita al 1%, sino al tope 10%, que incluye a los profesionales al servicio del sistema financiero, económico y mediático del país y de cuyos servicios obtienen enormes beneficios. Entre este 10% están todos los que dirigen las instituciones reproductoras del sistema financiero, económico y mediático, y cuyo poder de reproducción de valores y promoción de imágenes (como es la promoción de la postura de que no hay alternativas a las que el establishment propone) es vital para la permanencia del sistema. Hoy tales instituciones tienen un dominio sobre el Estado y una hegemonía sobre los aparatos culturales e ideológicos que facilitan tal control. De ahí que, aún cuando los que "mandan" en la sociedad son sólo un 1% de la población, este mando no puede ocurrir sin este otro 9%, sumando un 10% que no va a ser fácil de cambiar.

Ahora bien, hay que ser también conscientes de que la gran mayoría de la población hoy sabe quiénes son los responsables y su movilización puede forzar este cambio. Según las últimas encuestas realizadas en EEUU, la mayoría de la ciudadanía (que varía según la encuesta de un 68% a un76%) no cree que la economía funcione para el bien de todos, y una mayoría semejante no cree que el Congreso de EEUU represente sus intereses. Un tanto parecido ocurre en la gran mayoría de países de la OCDE. Concretamente, en España, la mayoría de la población no cree que la economía esté funcionando para el bien de todos o que la clase política responda a sus intereses. La causa de esta alienación política es fácil de ver, aún cuando sea difícil leerlo u oírlo en los mayores medios de información: la enorme concentración de las rentas y de las riquezas en un sector minoritario de la población (no más de un 10%) y su excesiva influencia política y mediática en nuestras sociedades. Y la población es consciente de ello. De ahí el enorme temor y represión del sistema hacia estos movimientos sociales, como el movimiento 15-M en España o el movimiento Occupy Wall Street en EEUU que, continuadores de movimientos contestatarios como los sindicatos y otros movimientos sociales, critican al sistema, subrayando la falta de coherencia entre discurso y narrativa oficial pro democrática del establishment político y mediático del país por una parte, y la realidad profundamente antidemocrática que aparece en sus prácticas cotidianas y en sus políticas públicas, todas ellas llevadas a cabo sin ningún apoyo o mandato popular.